29 septiembre 2017

Código promocional Ilunion Hoteles

En Madrid encontrarás opciones para todos los gustos y todos los bolsillos; desde lujosos hoteles a establecimientos más modestos que no usarán ahorrar para ver algún musical que otro. Granada es otra de esas ciudades españolas que se llena de turistas durante estas fechas. Ciudad que cuenta con encantos como la Alhambra de Granada, siglos de historia repartidos en estancias palaciegas y jardines que harán enmudecer al turista más exigente; además tiene una gastronomía muy destacada. Aquí las raciones que se sirven con una cerveza fría son uno de los reclamos turísticos más evidentes y es que, dejarse embriagar por el encanto de la ciudad no está reñido con llenar el estómago.

Los turistas que sean amantes de la arquitectura encontrarán en Barcelona un lugar ideal para visitar, ciudad que cuenta con obras tan importantes como Park Guell, la Sagrada Familia o la Casa de Batlló, entre otros muchos. Barcelona también tiene importantes vías como las Ramblas, bonitos barrios encantadores como el barrio de gracia y lugares llenos de historia como el barrio gótico. También en Barcelona la opción de alojamiento es muy variada, si quieres ver bien la ciudad que recomendamos escoger un alojamiento céntrico. Tal vez prefiera salir de las fronteras españolas y visitar Lisboa, que es uno de los sitios más demandados en el puente de octubre, su aire nostálgico, sus muchos monumentos como el castillo de San Jorge, el palacio de Queluz o el monasterio de los Jerónimos.

Se construyó en dos días y para verla totalmente necesitaremos bastante más tiempo, el puente de octubre puede ser un excelente momento para adentrarnos en esta eterna ciudad y visitar monumentos como la fontana di Trevi, el Coliseo o los museos vaticanos. Tampoco te olvides de visitar el panteón de Agripa, y es que recorre Roma puede ser agotador. Estos son sólo algunos de los destinos más buscados por los turistas, lo cierto es que la lista podría ampliarse con ciudades como París, Londres, o incluso ciudades del norte de España como Santiago de Compostela o Bilbao. El puente de octubre es mejor prepararlo con antelación, pues las reservas en los hoteles suelen aumentar en estos días.


Londres, la capital del Reino Unido, uno de los destinos más visitados del mundo y la mayor ciudad de toda Europa, situada a orillas del Támesis, esta capital aglutina una inmensa cantidad de patrimonio, porque otra cosa no pero historia sí que alguien Londres y en Inglaterra en general; ya sea en forma de edificios civiles o religiosos y también museos. De la ciudad por completo puede ser algo complicado si sólo tienes un par de días, así que es conveniente tener claro cuál es son los imprescindibles, aquellas visitas que no deberías perder que el Londres. Un buen sitio para comenzar tu recorrido sería la estación de Charing Cross, está reconocida como el centro de la ciudad, tiene una belleza arquitectónica increíble, es como el kilómetro cero de Madrid pero en Londres. Muy cerca está la famosa Trafalgar Square, es una plaza que conmemora la victoria de la armada británica en la batalla de Trafalgar, frente a las armadas francesa y española. Una fotografía a la columna dedicada al almirante Nelson y un recorrido rápido sobre la misma será suficiente.

Uno de los edificios más emblemáticos de Londres es el palacio de Westminster o Houses of Parliament. Este edificio es famoso por su reloj, conocido como Big Ben, pero en realidad ese nombre es el correspondiente a la gran campana que al en la torre, aunque por extensión ahora hace referencia al conjunto. El parlamento de Londres es visita hablé y aunque el palacio medieval fue destruido por un incendio, el Westminter Hall logró mantenerse en pie, algo que merece la pena visitar, admirando su precioso techo de roble. Visita también el palacio de Buckingham, en el año 1837 fue escogido por la reina Victoria como casa en la capital, convirtiéndose de esa manera en la residencia permanente de los monarcas en Londres. Sólo se permiten las visitas al interior del palacio durante unas pocas semanas al año, entre finales de julio y principios de septiembre. Hay dos tipos de entradas, las que permiten ver los salones del estado y las que además incluyen las cocheras reales y la galería de la reina. Durante todo el año podrás ver el famoso cambio de guardia, un acto que tiene lugar frente al palacio.

El puente de octubre es uno de los más esperados por los españoles para hacer las maletas y emprender una escapada, unos días en los que desconectar de la vida rutinaria y dedicarse sólo a descansar. Tal vez el mayor de los problemas y a decidir a dónde ir en el puente de octubre, intentamos poner pero más fácil con los destinos más buscados para estas fechas. La capital española, Madrid, no decepciona nunca, ya sea por tener importantes museos como el Prado, elReina Sofía o el Thyssen-Bornemisza. Tal vez por el encanto que tiene la gran vía o barrios como La Latina, su rastro o los paseos por el retiro, o tal vez sencillamente por degustar algunos de sus manjares como el cocido madrileño el eterno bocadillo de calamares y en la plaza mayor, sea como fuere Madrid siempre es una buena opción.

Lo mejor de todo es que como importante capital europea, los hoteles en Madrid son muchos y de gran calidad, escogiendo un código promocional Ilunion Hoteles podrás optar a uno de los mejores con la mejor relación calidad precio.


Otra de las visitas estrellas es la del British Museum, en este lugar se exponen las colecciones más completas del mundo de la cultura clásica, con las piezas más representativas de las civilizaciones egipcias, Inglaterra fue una potencia muy importante a lo largo de la historia y en su afán conquistador trajo a su capital reliquias de todos los países que en algún momento fueron sus colonias. También cuenta con tesoros incalculables venidos de Japón, la India, China y otros países. La torre de Londres ha servido de cárcel a muchas personalidades importantes de la historia del país, es un castillo ubicado en la ribera norte del río Támesis. En esta torre de Londres vivieron encarcelados y fueron ejecutados prisioneros de alta cuna y también plebeyos, es un lugar mágico en el que hasta los cuerpos de la parte alta de la torre son parte de su historia y es que la leyenda dice que si algún día se van de allí, la torre caerá en manos enemigas.

27 septiembre 2017

Nunca pretendas cruzar el río sin antes haber llegado a la orilla

La sentencia no es original de Osmani Cienfuegos, ministro de Turismo del Gobierno cubano, pero indica bien a las claras la «otra revolución», la revolución silenciosa que, desde hace ya algunos años, ha emprendido el Ejecutivo del país caribeño.
Una revolución que está «abriendo» el país a marchas forzadas y que lo está convirtiendo no ya en la primera potencia turística del Caribe, sino en uno de las primeros y más deseados destinos turísticos del mundo.
Cuba recibirá este año a más de 1,5 millones de turistas que dejarán en las arcas del país del orden de 2.000 millones de dólares, algo más de 300.000 millones de pesetas.
Ese volumen de visitantes y de ingresos ha convertido, de hecho, al turismo en la primera industria del país, desbancando a la que tradicionalmente había venido durante años ocupando ese puesto: la industria azucarera.


Las empresas españolas, y más en concreto malagueñas, están tratando de no perder comba con respecto a las de otros países.
Prácticamente todas las semanas hay empresas nacionales que pretenden asentarse en Cuba, casi siempre con la fórmula de la joint venture, de la gestión compartida.
Algunas de esas empresas y empresarios españoles han sido auténticos pioneros en la apertura de negocios turísticos en Cuba, superando los momentos más duros del bloqueo y superando, incluso, amenazas físicas. Es el caso de uno de los más acreditados empresarios hoteleros de la Costa del Sol, Luis Callejón, ex presidente de la patronal turística Zontur, quien primero, a través de su empresa malagueña de consultoría y asesoría, y después con su compañía Hoteles C fue una de las puntas de lanza del sector en la isla.
Hoteles C cuenta en la actualidad en Cuba con dos hoteles en sitios tan emblemáticos como Varadero y el paradisiaco polo de desarrollo turístico de Santa Lucía, en Camagüey.
Precisamente en esta zona, Hoteles C dispone de uno de los establecimientos más modernos del Caribe, el Cuatro Vientos, con 412 habitaciones, de las que 8 son suites, 4 están adaptadas para disminuidos físicos y 120 están comunicadas entre sí.

Todas las habitaciones disponen de aire acondicionado, cuarto de baño completo, caja fuerte, teléfono, televisión por cable, frigorífico y una terraza-balcón con vistas a la playa o a la piscina.
El hotel lleva el nombre de Cuatro Vientos en honor de los aviadores Mariano Barberán y Joaquín Collar que hace ahora 65 años cruzaron el Atlántico, desde Sevilla a Camagüey, en un avión CASA-BREGUET XIX, por primera vez en un vuelo sin escalas, que duró algo más de 40 horas.
Precisamente para conmemorar este aniversario, una delegación española se desplazó hasta Camagüey. En la ciudad, Fernando Llaca, presidente del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA), realizó una ofrenda floral en el monumento erigido en honor de los dos aviadores españoles, que perdieron la vida en junio de 1933, a causa de una tormenta, cuando pretendían llegar a México con el mismo avión.

Hoteles C dispone también en Varadero del hotel Arenas Doradas, un complejo con reminiscencias andaluzas, asentado en 8,5 hectáreas de bellos jardines con flora autóctona, que dispone de 316 habitaciones y que cuenta con una de las mejores playas del Caribe.
Además, la cadena hotelera está negociando en la actualidad con el Gobierno cubano la ampliación de sus negocios en la isla, que pueden concretarse en las próximas fechas con la adjudicación de otros tres nuevos hoteles, dos en La Habana y uno más en Varadero.
En la actualidad, Hoteles C proporciona unos 550 puestos de trabajo directos y más de 2.000 indirectos. De confirmarse las perspectivas de negocio, la empresa malagueña contaría con unas 850 nuevas habitaciones en La Habana y otras 600 camas en Varadero.

Leonardo Llorente y José Figueroa, presidente y vicepresidente, respectivamente, del marbellí Puerto Banús, han firmado un acuerdo de colaboración para desarrollar un puerto deportivo en Varadero, que se denominará Marina Acqua.
Por parte de las autoridades cubanas firmó el acuerdo Manuel Chaos Piedra, gerente general de la sociedad Puerto Sol Marinas de Cuba. Chaos Piedra fue uno de los artífices del polo de desarrollo turístico de Santa Lucía, en Camagüey.
Los directivos españoles inician de esta manera una serie de contactos con los representantes cubanos para aportar sus conocimientos y experiencia.
Según Chaos, en estos momentos, existe en la zona de Varadero posibilidad de atraque para 120 yates, pero dado el potencial de desarrollo existente en Marina Acqua, la previsión de negocio es llegar en los próximos años a 5.200 atraques.
Marina Acqua está situada apenas a 90 millas náuticas de Florida y es el puerto natural de paso en una zona por la que cada año navegan más de 70.000 yates.

25 septiembre 2017

Quién mató a Kurt Cobain

Courtney tiene un lado oscuro, un punto reprimido de su personalidad que, de cuando en cuando, aflora y, entonces, se vuelve incontrolable y fiera como una loba. Es extremadamente violenta no sólo con sus enemigos, también con sus amigos, con Kurt cuando estaba vivo, con todo el que se acerca a ella. El suyo es un caso de personalidades múltiples. Una de ellas, malvada y siniestra, capaz de cualquier cosa. A mí me ha intentado matar dos veces...».


El que habla ante las cámaras es Hank Harrison, padre de Courtney Michelle Harrison, más conocida como Courtney Love. Hank comparte con su hija ese gesto entre alucinado y estrávico en la parte superior del rostro, una señal de peligro inscrita entre ceja y ceja: «¿La muerte de Kurt? Yo no creo que fuera un suicidio. Estoy convencido de que alguien le mató. No estoy diciendo que Courtney lo hiciera, pero...». Pero lo insinúa públicamente.

Sus palabras, sus tics nerviosos, sus erráticos vaivenes, los recoge sobre la marcha Nick Broomfield, aguerrido exponente del cinema-verité británico, que se encuentra en la costa oeste americana para rodar un documental, Kurt y Courtney, que puede causar torrentes de polémica: «Mi hija tiene una obsesión compulsiva por el éxito. Sería capaz de cualquier cosa con tal de conquistar la cima, ya digo. Yo pienso que ahora mismo es una adicta a la fama, igual que antes lo ha sido a otras cosas».
Hank Harrison tiene una relación de odio hacia su hija, y no lo oculta: «Yo no fui quien empezó esta guerra; estoy dispuesto a volver a recibirla con los brazos abiertos, pero...».
Pero Courtney no le perdona que al poco de nacer la abandonara con su madre, Linda Carroll. Ni que la criaran en el más absoluto abandono, en medio de un mar de drogas; que a los tres años tuviera que estar ya sentada en el diván del psiquiatra, y a los diez pillara su primera borrachera. A los 12 años la arrestaron por robar en las tiendas. Y, de cabeza, al reformatorio.

Nada más cumplir los 15 años se mete a stripper y pasea sus desnudeces por medio mundo. Luego hace las paces con su padre y se marcha a vivir con él a Dublín. Se mantienen unidos cuatro meses (según él) o tres días (según ella). Allí se engancha, primero al rock y después a la heroína. Pierde la virginidad (dice) con Michael Mooney, de los Psychodelic Furs. Por aquel entonces ha tomado ya la decisión de ser famosa. Escribe un poema que aún conserva su padre: Destruiré a quien se cruce en mi camino/ Mataré a todos los asquerosos/ Pues tengo un ojo puesto en el Futuro.
El futuro pasa fugazmente por Portland, Oregón, donde Courtney se gana su reputación como rockera yonqui, antes de llegar a Seattle, en plena orgía del grunge. Con Kurt comparte piel y pico. Juntos juegan a Sid y Nancy. El pelotazo de Nirvana le deja descolocado a él, que no a ella (Kurt nunca hizo buena pareja con la fama). Luego llega el embarazo de Fances Bean, la boda formal y la promesa de ser felices y dejar la droga. Hasta que Vanity Fair se desmarca contando que Courtney siguió pinchándose durante los nueve meses, las autoridades amenazan con retirarles la custodia de la niña, y sus relaciones se envilecen. Comienza a hablarse de divorcio...

Todo esto lo niega ahora Courtney Love por exigencias del guión. Su nuevo papel de mujer de seda, vestida a la sazón por Versace, le impide recordar su turbulento pasado.
La agencia de relaciones públicas PMK asume su prodigiosa metamorfosis y le impone el secreto de sumario. Amnesia por contrato: todo lo ocurrido antes del 8 de abril de 1994, cuando encontraron muerto a Kurt Cobain, pertenece a otra vida, otra mujer, otro rostro (milagros de la cirugía estética).
«Desde el día en que muere su marido, Courtney pone todas sus energías en promocionarse», escriben al alimón Ian Halpering y Max Wallace, autores de un reciente libro cargado de pólvora y lodo: ¿Quién mató a Kurt Cobain?. «Dentro y fuera de los escenarios, Courtney es víctima de su propio éxito. No desperdicia la más mínima oportunidad para capitalizar la muerte del líder de Nirvana y utilizarla en su provecho».
En el libro, como en la película, se insinúa que Courtney pudo tener un papel activo en la muerte. Contra ella dispara no sólo Hank Harrison, su padre; también Tom Grant, el detective privado que ella misma decidió contratar en Los Angeles para encontrar a Cobain, recién escapado de una clínica de desintoxicación.
«Courtney Love me utilizó como coartada», declara Grant en la película. «Sabía que su marido había pasado por su casa en Seattle, pero a mí me ocultó ése y muchos otros detalles. La muerte de Kurt me pareció muy sospechosa, por eso decidí seguir investigando por mi cuenta».

«En la pistola con la que se disparó Kurt no había huellas dactilares. Las líneas finales de su nota suicida son añadidas», dice Grant. Alguien utilizó dos veces la tarjeta de crédito de Kurt entre la hora en que se supone que murió y el momento en que encontraron su cuerpo. ¿Quién?
Un rockero extravagante, El Duce, rey del porno-metal, asegura que Courtney Love le ofreció 50.000 dólares en 1993 por matar a Kurt Cobain. Dos semanas después de confesarlo ante la cámara del cineasta Nick Broomfield, muere arrollado por un tren en extrañas circunstancias.
Broomfield intentó adentrarse en el círculo de amigos de Courtney Love y sólo consiguió insultos, amenazas de todo tipo... «Antes de empezar la película, admiraba a Courtney Love por sus valores artísticos y por su entereza ante la tragedia. Ahora me he dado cuenta de qué tipo de persona es: no le interesa otra cosa que la fama y los vestidos de Versace».
Courtney usó sus influencias para conseguir que Kurt y Courtney no se proyectara en el Festival de Sundance. La reputación de Courtney ha caído y su casa de discos ha anunciado que el próximo disco de su grupo, Hole, se retrasa hasta el otoño.

Lo que le interesa ahora es el cine. «Larry Flint le abrió las puertas de Hollywood, y aunque se quedó sin nominación para los Oscar, al menos pudo pasear su falda de Valentino y su collar de diamantes de Harry Winston por la alfombra roja del Shrine Auditorium y adquirir el derecho a mansión propia en Beverly Hills». Acaba de rodar 200 cigarettes y Fight Club, a las órdenes de David Fincher, director de Seven.

Su vida sentimental, mientras, ha pasado por más altibajos que la Bolsa. Al poco de morir Kurt, la vieron en un hotelito de Arizona con su ex, Billy Corgan, de los Smashing Pumpkins. Después tuvo un lío con el líder de los Nine Inch Nails, Trent Reznor. Se dejó de rockeros y se pasó a los apacibles galanes de cine, fugazmente con Brad Pitt. Más en serio con Edward Norton, con quien hizo incluso planes de boda, finalmente rotos.
Más conflictivas fueron sus relaciones con las mujeres. Legendario su odio hacia Madonna, a la periodista de Vanity Fair, Lynn Hirschberg, intentó golpearla con el Oscar -prestado- de Quentin Tarantino en venganza por un artículo que había escrito. Otra periodista, Belissa Cohen, encajó un rodillazo en el vientre durante un desfile de moda: «No olvides que sigo siendo una cantante punk», le dijo Courtney.

Kris Novoselic y Dave Grohl, los supervivientes de Nirvana, mantienen con Courtney Love una prudente distancia, acortada tan sólo por los intereses económicos (los royalties que se reparten puntualmente por la herencia musical de Kurt Cobain).
Cada uno ha seguido su carrera por separado: Novoselic, el bajista, con los Sweet 75; Grohl, el batería, con mucho más éxito como líder de los Foo Fighters. Los dos firmaron un pacto de silencio para no capitalizar la muerte de Cobain.

Hay quien dice -aunque ellos lo niegan- que Courtney se aseguró bajo contrato que no pudieran hablar tampoco sobre su tormentosa vida matrimonial con Kurt. De modo que Kris y Dave se reservan su opinión sobre la muerte de su amigo y las controvertidas teorías conspiratorias.
Mientras Kurt vivía, sus compañeros de Nirvana mantuvieron una relación muy tirante con Courtney Love, a quien acusaban de manipular a su marido y de arrastrarle a la espiral autodestructiva.
Novoselic y Grohl guardan con celo en sus estudios suficiente material inédito de Nirvana como para grabar varios discos. Al parecer, Courtney tenía la intención de sacarlo todo a la luz cuanto antes, pero ellos han ido dando largas y ahora anuncian que probablemente, en el año 2000, decidan editar una caja multimedia de Nirvana con grabaciones, conciertos y ensayos.

23 septiembre 2017

Niños que viven encadenados

El niño aprieta los dientes para no llorar. Tiene seis años, una cadena alrededor del cuello y en el cuerpo, tatuada con rotulador y caligrafía vacilante, una inscripción: «Justicia para mi mamá». Un gigante vestido de azul se le acerca armado de enormes tenazas mientras él, todo ojos suplicantes, busca a su padre entre policías y curiosos. «Clack»,«clack» ,«clack» ,«clack». La maniobra apenas dura unos segundos. La cadena se rompe y el policía tranquiliza al chiquillo con una caricia en el rostro. Uno a uno, Israel, Javier, Miguel y Manuel quedan liberados de su pesado collar.


Los cuatro hermanos regresan a la sombra de un árbol, se enfundan las camisetas hasta que vuelva otro periodista y dan buena cuenta de los bollos que les ha traído su padre. Manuel Manzano Moreno, de 42 años, cuenta su historia a todo el que la quiera escuchar.

Si un indulto no lo remedia, su esposa, Pilar Fernández Mancilla, de 38 años, ingresará en prisión el próximo 5 de julio por un delito de tráfico de drogas cometido hace diez años. Así lo ha confirmado el Tribunal Supremo y por eso han subido ellos a Madrid, para protestar ante el Palacio de Justicia. Manuel Manzano y Pilar Fernández han vivido siempre en un pueblo de Córdoba llamado Palma del Río, junto a la casa de «los del bar». Allí conocieron al matrimonio que, según Manuel, les trajo la ruina. «Nuestro chico mayor padecía de los nervios, tenía crisis y cosas de ésas, y ellos se ofrecieron a tenerle en su casa de Ceuta. Dijeron que el aire de allí le sentaría bien. Así que el crío pasaba unos días con ellos y el matrimonio nos ayudaba además con algún dinerillo para los gastos del viaje», cuenta Manuel.

Un día, hace diez años, Pilar fue a buscar al chico y regresó con un encargo del matrimonio: 20 kilos de hachís en el coche que le habían prestado para hacer el trayecto. Sobre este punto, Manuel se muestra evasivo y suspira «¡Qué iba a decir ella!» por toda explicación. Pilar fue detenida en Algeciras pero sólo permaneció tres días en la cárcel. Desde aquel momento, los benefactores se tornaron en verdugos. «Hasta en un careo dijeron que no nos conocían de nada». Mientras el proceso legal -que Manuel no acierta a explicar- seguía su curso con lentitud infinita, los Manzano permanecieron en Palma del Río, trabajando en el campo y sin meterse en líos. 

«El único problema de mi mujer es que se pasa veinte horas al día trabajando en el espárrago». «Aquí ha habido algo raro, estoy seguro. Alguien ha pagado para que le cuelguen el muerto a mi mujer. Y claro, yo no digo que ella obrara bien, pero peor obraron los otros y andan por ahí sueltos». Manuel entiende poco de leyes, pero le basta mirar a sus cuatro hijos, expuestos a los transeúntes como monitos de feria, para convencerse de que «esto no es justicia».

21 septiembre 2017

Desmayos y gritos por Alejandro Sanz

Se me olvida todo al veros... Tengo la mente en blanco. Pero quiero agradeceros de forma muy especial el haberme hecho tan feliz en un año como éste». Alejandro Sanz dará hoy las gracias a los valencianos desde el escenario del campo de fútbol de Levante.
Como lo hizo ayer y antesdeayer en Barcelona y como lo seguirá haciendo el miércoles en Valladolid, el jueves en Zaragoza y así hasta llegar a las 56 ciudades que conforman su gira. Un circuito que comenzó el 21 de mayo en Las Palmas y terminará el 9 de septiembre en Madrid. En total, entre 2.500 y 3.000 millones de pesetas en taquilla.

A estas alturas, recordar que Alejandro Sanz, con 29 años, es el cantante que más copias ha vendido de un disco en la historia de la música española resulta innecesario. 1998 ha sido su año, el de los 14 discos de platino -el último, esta semana- por haber vendido más de 1.400.000 copias de Más (Warner).


Y 1998 es también el año de su confirmación definitiva. Aquí y en el mundo. Porque Alejandro Sanz habrá ganado dinero, premios, amigos, enemigos -de éstos parece que pocos- pero sobre todo se ha adueñado de una credibilidad y un respeto, por parte de público, medios y compañeros de profesión, difíciles de igualar en el enrevesado panorama del espectáculo. Su antídoto contra las críticas que lo definían como un fenómeno de fans pasajero o un clónico de los cantantes románticos italianos ha sido el trabajo, el rigor y la discreción. El resultado no ha tardado en llegar.

Alrededor de un millón de personas asistirán este verano a sus conciertos. Los mayores aforos, la plaza de Las Ventas de Madrid (tres citas con 20.000 personas), Barcelona (dos ante 19.000) y Valencia (16.000). Los demás auditorios admiten entre 7.000 y 15.000. Con él, viajan 70 personas y 130 toneladas de equipo en cinco autocares, cinco trailers y dos vehículos de apoyo. Una caravana que trabaja todo el día para que a las 10 de la noche, siempre a la misma hora, se apaguen las luces y suene Hoy que no estás. Ochenta focos de última generación arropan a Alejandro -camisa blanca y traje negro, de Hugo Boss- en un escenario que, en consonancia con su carácter, ha querido que sea más bien sencillo. Una mezcla de grandiosidad y sobriedad.
Una megapantalla de 12 por siete metros, con 36 proyectores de vídeo, engrandece al artista y permite la visión de cada gesto. Cada sonrisa, para delirio de sus fans, las que se aprietan contra la valla. Porque eso sí, Alejandro Sanz parece estar disfrutando cada segundo de su actuación. Su ya conocida capacidad de comunicación se acrecienta en esta gira, donde da las gracias cada día a los que han hecho posible su hazaña. Primero vinieron las ventas, luego, los premios y ahora, el calor del directo. «Buenas noches. Un poco de luz, que yo vea a todos. Quiero daros las gracias no sólo por el día de hoy, que va a ser muy especial, también por los conciertos de las giras anteriores... Esta noche nos vamos a dejar hasta la última gota».

Uno de los aspectos distintivos de esta gira, el que más gusta a sus promotores, representantes y discográfica sobre todo, es la diversificación del público y el aumento de la edad media de los asistentes. Lo controlan muy bien los vendedores de camisetas, que han apreciado un aumento considerable de clientas de 30 ó 35 años y de chicos (un 15% entre los compradores).
Aún así, sigue resultando espectacular la reacción de las adolescentes. Para ellas, asistir a un concierto de Alejandro Sanz es una aventura que comienza al amanecer. Las más pasionales suelen agolparse en las puertas del recinto a primeras horas del día. El récord lo tienen las aficionadas de Murcia, que comenzaron a llegar a la plaza de toros a las cinco de la madrugada. Lo habitual son las ocho, las nueve o las 10 de la mañana. Así comienza una jornada calurosa en la que miles de chicas enfervorizadas alternan «Alejandro, Alejandro» con estrofas del Corazón partío. Los nervios se disparan cuando se acercan las ocho de la tarde, la hora de apertura de las puertas: «Capullos abrir, nos vamos a morir».
Llegado el preciado momento, las escenas se repiten: los guardias de seguridad pican las entradas. Las chicas gritan, corren y bajan a zancadas las gradas hasta llegar a la primera valla, la que les separará metro y medio de su ídolo. Allí, dos horas más de espera y consignas a coro. Mientras, los dispositivos de la Cruz Roja se organizan. En el Pabellón de Deportes de Granada, por ejemplo, 40 voluntarios y cuatro ambulancias atendieron el concierto del pasado martes. «En cuanto salga Alejandro, empiezan a caer como moscas», decían. Y así fue. Más de 100 personas fueron asistidas (desmayos y ataques de nervios) en un recinto en el que cabía una tercera parte del número de seguidores que se concentran en Las Ventas.

Resulta como mínimo curioso observar el continuo ir y venir de voluntarios con chicas desvanecidas. El proceso sería el siguiente: Fulanita, desde primera hora del día en la puerta, se desploma durante el concierto. La multitud la traslada en volandas hasta la primera fila donde un socorrista la recoge y corre hacia la enfermería. Una, otra, otra...
Y todo ello a tan sólo metro y medio del escenario en el que Alejandro, acompañado por una banda impecable de 10 músicos, se gana al auditorio. Cada 10 minutos se viven momentos delirantes. Histeria colectiva: ¡se ha arrancado por bulerías! Los gritos impiden distinguir si remata o no la faena, aunque se le intuye mucho compás.... Claro que, ¿sabrán la mayoría de estas niñas que está cantando por bulerías? Y cuando corean todas al tiempo la canción Si hay Dios, «podría ser más educado pero el alma sólo entiende de emoción y, si hay Dios, seguro entiende de emoción», ¿sabrán que están reprendiendo a la Iglesia por su postura ante la homosexualidad, defendiendo el amor sin distinción de sexo?

Una entrada para un concierto, que dura unas dos horas y 15 minutos, cuesta entre 2.500 y 3.000 pesetas. En todos los casos, las localidades se están agotando con muchísima antelación y en muy poco tiempo. Por poner sólo un ejemplo: ya no quedan entradas para el recital del 18 de agosto en el recinto Alcoholera de Motril (Granada). Esta circunstancia, que se repite en cada lugar donde se abre la taquilla, provoca la reventa, que suele ofertar la entrada a 4.000 ó 4.500 pesetas. Volviendo al caso de Granada, se vendieron 7.300 en una semana (la liquidación más rápida de los últimos 20 años, dicen allí). Así se entiende que se pegaran en la ciudad sólo 300 carteles en lugar de los 3.000 habituales en otros conciertos.
¿Y cuánto cobra Alejandro Sanz? Asunto complicado. Entre los empresarios del sector se comenta que, ahora, unos nueve millones, aunque hace unos meses se le pudo contratar por seis o por siete. La cifra puede variar bastante de una ciudad a otra, ya que cuando se alcanza cierta cantidad de asistentes el músico cobra un porcentaje de la taquilla. En algunos casos, su oficina de contratación, RLM, actúa además como empresaria.
Probablemente, Alejandro Sanz es el artista español con el cachet más alto del momento, pero también el que reúne a un mayor número de personas, ya que su gira pasa por los recintos más multitudinarios. Esta práctica no era usual hasta ahora en Sanz, que siempre presumió de no querer lanzarse directamente a los grandes auditorios. Su evolución, lenta y segura, se traduce ahora en este gran tour, Más, perfectamente organizado, en el que cada aspecto se ha cuidado al detalle y se controla hasta la última peseta que pueda generar el fenómeno Sanz. Véase el asunto del merchandising.

Según Lourdes Torres, directora de One Stage, la empresa que organiza y gestiona la venta, «el público de Alejandro Sanz es diferente a otros. Funciona muy bien y lleva ya mucho tiempo comprando camisetas y gorras, por lo que hemos desarrollado otros productos como carpetas, banderas o agendas». En uno de los cuatro, cinco o seis stands que se instalan en cada concierto se puede comprar un collar con colgante del corazón partío por 2.000 pesetas, una camiseta por 2.000, 2.500 ó 3.000, un abanico por 500, un pack de siete fotografías por 3.000 o una bandera por 1.500. Todo ilustrado con diferentes caras del cantante o con corazones partíos de colores.
Además, una estrategia comercial: obsequios para los que compren durante el concierto ya que la auténtica avalancha consumista se suele producir al final. Y como cada detalle está rigurosamente estudiado, el cantante luce, en la última media hora de cada uno de los conciertos, una de las camisetas promocionales que se convierte en la superventas del día.
Las prendas, por cierto, han sido confeccionadas por Don Algodón, uno de los dos patrocinadores de la gira de Alejandro Sanz. El otro es la casa Peugeot, que además de su correspondiente aportación económica, ha cedido el Peugeot 806 rojo en el que viaja el músico.

El alcance de la gira del año se podría medir también por la atención que le están prestando los medios nacionales y extranjeros. La prestigiosa revista americana de música Billboard está a punto de publicar un reportaje retrospectivo sobre el artista.
Para los dos primeros conciertos de Madrid, los próximos 26 y 27 de junio (el tercero será el 9 de septiembre), se han acreditado ya casi 200 representantes de medios de comunicación, 20 de ellos son de países latinoamericanos (El Mercurio, de Chile, Atlántida, de Argentina, El Universal, de México o El Comercio, de Perú) y varios europeos, como la televisión pública alemana ARD, entre otros.
A ellos también se les escapará algún gesto algo flamenco cuando, para cerrar el concierto, Alejandro interprete seis minutos de Corazón partío, la canción que ha desencadenado todo esta sucesión de acontecimientos, los premios, los récords, las ventas y, seguramente, hasta esta información.
«¿Quién me va a entregar sus emociones?».... Miles de brazos al cielo que no saben si tocar palmas o intentar un bailecito. Y Alejandro, provocando y gritando a las gradas: «A ver esos cuerpos flamencos». «Dime si tú te vas, dime cariño mío, ¿quién me va a curar el corazón partío?». Eso se preguntan el millón de seguidoras, y seguidores, que verán al cantante en concierto.

Además de la macro-gira de Alejandro Sanz, uno de los artistas más vendedores de la historia de la música española, no hay que perder de vista el fenómeno Mónica Naranjo. La mujer-mujer, con el tronío de rompe y rasga puesto al cabo de los tiempos, vuelve por sus fueros. Sus ventas en España están a punto de saltar la mágica barrera del millón de discos, guarismo ampliamente superado ya en Hispanoamérica. Este verano tiene confirmadas 60 galas en plazas de toros, polideportivos y auditorios, y aún están en el aire una decena más. En parecidas cifras se mueve un artista que se reveló el pasado verano, Pau Donés, más conocido por el nombre de su grupo: Jarabe de Palo. El chico de «La Flaca» tiene 55 galas aseguradas, aunque otra media docena están al caer en estos momentos.
De verano en verano y tiro por lo que gano. El último tirano de esta tetrarquía de poderosos de la música española es Manolo García. La enorme acogida que ha tenido su debut discográfico en solitario, «Arena en los bolsillos», le ha catapultado hasta las 54 galas veraniegas. No es mal comienzo para el que fuera el 50% de uno de los grupos más exitosos del panorama nacional, El Ultimo de la Fila.
Bajando un poco el listón nos encontramos con un grupo conformado por artistas de muy distinta índole. Ahí podríamos destacar al dúo Amistades Peligrosas, con sus 42 bolos confirmados, y su oferta de pop para tirarse los trastos a la cabeza. La sólida continuidad de Siniestro Total, que en un alarde de incombustibilidad han firmado 40 galas para este verano, da fe de que el rock español todavía atrae a un gran número de gente, siempre que no se les dé gato por liebre. Se confirma la eclosión del buen hacer caribeño de la cubana Lucrecia, con sus 32 actuaciones.
Ketama, otro de los valores seguros de la música española, hará 39 galas, incluyendo tres en el MIDEM Latino, pese a no tener disco nuevo en el mercado. Niña Pastori, que sí lo tiene, pero salió hace muy poco, está reclutando bolos y, de momento, confirma 12 actuaciones. Y no hay que olvidarse de algunos grupos del ámbito independiente, como es el caso de Hamlet, con 24 conciertos previstos.

19 septiembre 2017

Margarita, la perfecta dama británica

Cuentan que le llevaron la audiencia desde los cuatro rincones del antiguo imperio británico, en barco, en avión, en ambulancia y en silla de ruedas. Solemnidad, más de medio millar de viejos lores, siglos de historia disecados, y Margarita. El miércoles era su día. Y ahí la ves, a Margarita, con el aire didáctico de sus papeles y sus gafas en la mano. Con la media sonrisa cortés, algo sexy, de perfecta dama británica y ese gesto civilizado, que igual sirve para preguntar si le gustó el té, muchas gracias, o si el gurka le degolló eficientemente al pibe en el desembarco de San Carlos. Margaret Thatcher sigue siendo la dama de las bragas de hierro, la mujer que no dudó hace 11 años en enviar un ejército a pelear salvajemente a los argentinos una cuestión de honor por unas remotas islas. No hace un mes que las encuestas señalaban ciertas preferencias por ella, en vez de ese muchachito, Major, al que en The Guardian pintan con los calzoncillos por encima del pantalón, para llamarle medio bobo.


Las encuestas, claro, son lo que son. Y allí estaba ella, traje azul, collar de perlas, el fundamentalismo, la Alfonsa Guerra del Partido Conservador, entre los viejos loros de pico colorado y ojos lacrimosos, apelando al pasado, aventando el fantasma del antagonismo con Europa sobre los últimos restos del imperio. La baronesa Thatcher, asuntos personales, intentando castigar al gobierno de los suyos que la defenestró, con la coartada de reclamar por principios un reférendum contra Maastricht. Buen intento, pero mala jugada contra la historia. Aún es posible que el último lunes de julio los comunes le den un «eurorevolcón» al muchacho de los calzones por fuera, en rechazo del capítulo social comunitario. Pero, para entonces, Margarita, la férrea dama del gesto apáticamente cortés, no podrá presumir de haber removido en su contra siquiera a una institución hereditaria y anacrónica. «No somos una cámara elegida», se excusó Lord Gray, antes del 445 a 176 de la votación. Y los fantasmas, la política de carisma y visceralidad, fueron barridos por un suave soplo de viento añejo: la historia siempre acaba por dejarse atrás a sí misma. Pobre Margarita.

17 septiembre 2017

Fabiola de Mora y Aragón la última reina católica

El 10 de octubre de 1960, numerosos periódicos y revistas europeas y norteamericanas informaban de que el rey Balduino había decidido ingresar en la Orden de los Trapenses. Aquel mismo día y con la noticia todavía en los quioscos, el mundo entero, incluida la aislada España franquista, se sorprendía con otra noticia que venía a ser el reverso de la moneda lanzada al aire por la prensa internacional: «El rey Balduino de Bélgica hace público de una forma oficial su compromiso matrimonial con la joven española Fabiola de Mora y Aragón». El flash informativo procedente de Bruselas llenó de confusión a la prensa española de entonces a causa del desconocimiento total y absoluto de la identidad de la futura reina española de Bélgica. «¿Quién es esta joven de nombre tan romántico?», se preguntaron también los belgas cuando la radio y la televisión dieron la noticia. Era una mujer sin relieve, dedicada a sus obras de caridad, en una España entristecida y desgarrada entre la nostalgia de dos corrientes contradictorias: la república perdida y un reino asegurado por el poder de un general y dictador, pero un reino a su medida. Fabiola era, posiblemente el último ejemplar de una sociedad burguesa llena de tabúes que se desintegraba a pasos agigantados. Su escala de valores se encontraba más cerca de la de nuestras abuelas que la de nuestras hermanas. Iniciaba sus cartas con una cruz en la parte superior y las finalizaba con las siglas H. de M. (Hija de María), bajo su nombre.


Era de Acción Católica, de las Congregaciones Marianas y de la de San Vicente de Paul amén de otras muchas. Era enfermera militar, escribía cuentos infantiles y tenía director espiritual o confesor, el padre Cavestany, quien le aconsejaba abrazar la vida religiosa. El rey Balduino era, antes de conocer a Fabiola, un hombre muy tímido que sube al trono diez años antes sin quererlo. Esta timidez es algo que todo el mundo conoce hasta el punto de que en muchos sitios se le denominaba como el «rey triste» al igual que antes había sido un niño triste y sin madre, muerta en un lamentable accidente de coche que conducía su marido, el entonces rey Leopoldo. Triste y sin sentido era la vida del rey Balduino hasta tal punto que toda Bélgica y en especial Bruselas se lamentaba sobre la suerte de su joven rey que parecía haber hecho votos de celibato. Por todo el país corrían rumores de que Balduino se proponía entrar, en un futuro más o menos lejano, en la Cartuja. Estos rumores no eran fruto de mentalidades calenturientas sino el resultado de actitudes y maneras de ser y comportarse de Balduino que, cuando algún miembro de la familia le proponía la cuestión de un matrimonio, él siempre respondía: «Tengo cosas más serias que hacer que pensar en casarme». 

A su madrastra, la princesa Liliana, que sentía un especial cariño por Balduino, le entristecían estas respuestas y decía: «El palacio está triste. Balduino tendría que reunirse con gente de su edad que le ayudara a cambiar». Pero Balduino siempre permanecía encerrado en su despacho o en sus habitaciones escuchando durante horas música religiosa. Cuando su abuela, la reina madre Isabel, una mujer original que vivía con el progreso, que viajaba al Moscú de Stalin, que le hablaba de El Greco y García Lorca y de los héroes de la Guerra Civil española, de los llamados rojos a los que ella prestó toda su ayuda, le animaba a interesarse por los posibles partidos para un buen matrimonio, Balduino la miraba con sus ojos miopes y le contestaba: «Las jóvenes de hoy son demasiado superficiales. No puedo ni pensar en formar un hogar con alguna de ellas». Porque el formar una familia era una de sus mayores preocupaciones pero para ello esperaba una gran revelación sentimental que él ignoraba: el amor.

Su madrastra, la condesa Liliana de Rethy, fue la artífice de la felicidad de Balduino y Fabiola. Con su valiosísima ayuda se hizo posible el milagro. Por ello no se comprende hoy ni su adiós trágico ni su total y cruel alejamiento no sólo de la Corte, sino, lo que es más doloroso, de la vida de quienes le debían en gran parte su mutua felicidad. Será siempre un enigma, un pasaje oscuro en la vida de Fabiola y Balduino. Porque el día 15 de diciembre de 1960 una sola persona no participó en la alegría general del país: Liliana. Para ella sería un día de duelo y de renuncia. Esta mujer que consagró los mejores años de su vida a la familia real, no tendría siquiera la alegría, tan femenina, de conducir a quien le llamaba «mamá» al altar en el día de su boda. Pero cinco meses antes de la fecha señalada para la boda de Balduino y cuando aún no se conocía ni siquiera su noviazgo con Fabiola, un grito subió desde el Parlamento hasta la habitación de Liliana: «El rey tiene que reinar solo», gritó un diputado en la tribuna de la Cámara. «Exigimos la salida inmediata de Leopoldo y su esposa del castillo de Laeken». Y no tuvieron más remedio que marcharse. Cuando en octubre, tras el anuncio de esponsales, Fabiola entra en Bruselas del brazo de Balduino, le dice: «Me siento ya belga». Era una palabra digna de la reina Astrid. ¿Pero se daba cuenta la española Fabiola de la cantidad de cosas extrañas que le aguardaban? Bélgica es un país muy complicado. A la vez Corte y. Parlamento, reino y democracia, católica y anticlerical, flamencos y valones. Un país que con la capitulación de 1940 separa a Leopoldo de su pueblo que no admite su segundo matrimonio con una joven venida de Ostende. Fabiola sabe que Balduino es tímido y solitario, triste y retraído. Amargado por las intrigas de la Corte contra su padre y contra Liliana. Pero también es un hombre valiente que ante una Bélgica atormentada tiene la obligación de dominar sus sentimientos de familia. La boda de Fabiola con Balduino, rey y jefe de Estado, fue instrumentalizada por el Gobierno franquista que la recicló ante la opinión pública española con ayuda de la prensa oficialista como un reconocimiento oficial y público de la dictadura por un país tan democrático y europeo como era Bélgica. 

Algo muy lejos de la realidad ya que en Bélgica el problema más espinoso que se planteó con motivo de la boda se llamaba Franco. Hay que tener muy presente que en Bélgica existía una permanente sensibilidad sobre esta cuestión. Bélgica tuvo reacciones muy vivas durante la Guerra Civil española del 36. Ciertamente la presencia de Franco en la boda hubiera suscitado no sólo una campaña en la prensa de izquierdas sino también una serie de incidentes inoportunos. De todos los regalos recibidos por Fabiola y Balduino con motivo de su boda, ninguno originaría posteriormente más disgustos como el que la esposa del jefe del Estado español, doña Carmen Polo de Franco, ofreció a Fabiola en nombre del pueblo de España: una diademacorona de plata con incrustraciones de piedras preciosas. Esta «joya», que luego resultó no ser tal, fue adquirida por la esposa de Franco pagando por ella una alta suma de dinero. Más tarde se comprobó que los rubíes y esmeraldas no eran tales sino que habían sido sustituidos por piedras falsas. Esta corona que había estado depositada en un convento durante la Guerra Civil, fue vendida más tarde por su propietario a un anticuario que, ignoraba, se dijo, los manejos de que había sido objeto dicha «joya» ni quién los había llevado a cabo. La tristemente famosa corona, regalo de doña Carmen con el dinero del pueblo español fue lucida por Fabiola sólo en una ocasión: la noche de su primera aparición pública en el Palacio Real de Laeken con motivo de la gran recepción ofrecida la víspera de la boda. De la corona... nunca más se supo.

Un detalle significativo y emocionante tendría lugar durante la ceremonia de la boda cuando al decir el cardenal Van Roey: «Daros la mano y repetid conmigo: yo, Balduino, os doy a vos, Fabiola, teniendoos, aquí, de la mano, mi fe de matrimonio y os tomo por mi legítima esposa ante Dios y la Santa Iglesia». El rey responde rápidamente: «Yo, Balduino, te doy a ti, Fabiola...». Balduino tutea a Fabiola y quiere que todo el mundo lo sepa. A los belgas les gustó esta demostración de sencillez, de amor... El último rey católico y la muy católica Fabiola se estaban casando. Sobre su uniforme de teniente general, Balduino llevaba el collar de Isabel la Católica. Era el último de los reyes católicos. La imprevista desaparición, imprevista a pesar de su frágil salud quebrantada por un cáncer de próstata y una grave lesión cardiaca, ha dejado sin titularidad la sucesión al trono al haber fallecido Balduino sin descendencia. Aunque desde hace tiempo se venía hablando de su sobrino el príncipe Felipe como posible heredero, en detrimento del padre, el príncipe Alberto, se ha visto que a la hora de la muerte del rey el orden de sucesión al trono sigue encabezado por Alberto, el hermano del rey. ¿Por qué se especula con que éste va a renunciar a sus derechos al trono siendo como es todavía un hombre muy joven? La explicación puede venir porque en la memoria de todo el pueblo belga están las esporádicas y ya muy lejanas aventuras sentimentales tanto del príncipe Alberto como de su esposa la princesa Paola. ¿Había previsto el desaparecido rey Balduino la posible renuncia de su hermano en la persona de su hijo Felipe y tal vez la de éste en su hermana Astrid? La abolición de la ley sálica en 1991 que permite el acceso de una mujer al trono de Bélgica es la que ha abierto la puerta a esta especulación.