29 septiembre 2015

Porqué hay algo en lugar de no haber nada??

Sobre la azotea de una casa de campo del Aljarafe, a eso de las dos de la madrugada, lindando con las marismas del Guadalquivir y sin urbanizaciones próximas, el esplendor de una noche de verano. La Osa Mayor ha girado, y no se encuentra ya en el lugar habitual cuando la miro poco antes de acostarme. 

Distingo las rutilantes cabrillas de las Pléyades, las joyas de Casiopea, el azul de Sirio y miles de luminarias cuyos nombres desconozco. Uno comprende enseguida la primera pregunta del primer hombre en filosofar: ¿Por qué hay algo en lugar de no haber nada? Excepto para la esquemática mentalidad del progre nutrida de lugares comunes que lo sabe todo, seguimos sin respuesta alguna. A lo más que se llega es a la formulación del físico John Wheeler: «Todo cuanto conocemos procede de un océano infinito de energía que tiene la apariencia de la nada». La física se vuelve mística.

Los astrónomos indagan desde hace tiempo en busca de un sol con planetas parecidos al nuestro, y ya sabemos que casi el 10% de las estrellas tienen un sistema planetario. Por desgracia, hasta ahora, los astros descubiertos o son muy grandes o muy pequeños; o tienen demasiada gravedad o demasiada poca; o carecen de corteza sólida, de agua o de aire respirable. La búsqueda es frenética, pues lo que se está buscando es otra vida en el espacio aunque sea microscópica; y no digamos nada si es vida inteligente. Tengo dudas de que tal descubrimiento vaya a producirse nunca, y una sensación muy fuerte de que los únicos seres inteligentes del cosmos somos nosotros.

Entre las miríadas de estrellas que miro desde la azotea siento al hombre solo y, en consecuencia, centro del universo. Centro, porque sin el hombre el universo no existiría al no haber nadie para mirarlo, astros muertos que nunca podrán ser vistos. De aquí, y no de otro sitio, el concepto de dignidad del ser humano; bien distinto de una bacteria, de una bestia, de un pingajillo perdido en un rincón de un espacio casual. Como diría Heidegger, el hombre al mirar sostiene la existencia dentro de la nada; salvo que, pienso yo, el hombre haya sido 'colocado' a propósito en esa centralidad.

Entonces, la vida inteligente una casualidad inaudita. Un rosario de casualidades que comenzó en el Big Bang: una mínima variación en las llamadas «constantes», una densidad inicial distinta de la que fue, un pequeño desajuste en la cohesión del núcleo atómico, una variación minúscula en la fuerza de la gravedad y el universo no habría existido. Luego, otra cadena casual, donde no debe faltar ni un eslabón, para la emergencia de la vida y de ahí al pensamiento. La probabilidad de la primera célula viva surgida del azar, calculan los biólogos, es del orden de 1 entre 10 elevado a 1000. O sea, imposible. Francis Crick, Nobel de Fisiología, descubridor del ADN, no acepta casualidades así. Después, más casualidades imposibles hasta alcanzar la inteligencia y las bases del progreso humano. 

Tan difícil que algunos sospechan que Prometeo no robó el fuego a los dioses, sino que fueron los rayos de Zeus y los volcanes de Hefesto quienes enseñaron el camino al hombre. Un regalo. De la primera candela encendida a la puerta de la cueva hasta la curación del cáncer, pasando por el petróleo, la penicilina y el descubrimiento de la electricidad, ¡qué de hallazgos casuales! Nuestro planeta parece un inmenso cofre del tesoro. Nada debería existir y, sin embargo, todo se encuentra.

Pero es hora de bajar del terrado de la casa y poner los pies en el suelo. Dentro de poco por el Este se levantará Venus, el lucero del alba, la estrella de Vandalia. Se acabaron las reflexiones que importan, para dar paso a una salvaje campaña electoral que en Andalucía puede durar hasta el mes de abril. Tosquedad, aburrimiento y mentiras.

27 septiembre 2015

Cuando los dioses se sentaban en las nubes

Esta tarde llegan los tres Reyes guiados por una estrella que atravesará la boina de dióxido de Madrid. Hubo un tiempo en el que los dioses se sentaban en las nubes y había uno de guardia para sostener la bóveda del cielo en sus hombros, mientras las pléyades -las palomas - iluminaban la Tierra. 

Todos aquellos mitos degeneraron en aire sucio y el recibo de la luz que pagamos todos los meses. Así lo ha recordado Lissavetzky, y, además, ha denunciado los niveles de contaminación de la ciudad: la media de dióxido de nitrógeno supera en un 12,5% el máximo permitido.

Más allá de la boina, el cielo es azulísimo y dan ganas de bañarse en él; por eso los madrileños decían lo «De Madrid al cielo», enseñándoles a los niños que si eran buenos se irían a vivir con los ángeles y que del firmamento se despeñaban con regalos los camellos y los reyes. Las puerilidades y leyendas han empeorado; hoy nos cuentan lo de los Reyes Magos que esta tarde llegarán estornudando. No nos han explicado si proceden de Oriente o han abierto, para salir, el relicario donde reposan sus podridos huesos entre vendas y estatuas de oro, debajo del altar mayor de la catedral de Colonia, desde que el emperador Barbarroja regaló los fiambres de los Magos a la ciudad alemana.

He ahí un caso de despilfarro, ternurismo y fetichismo de nuestros espesos concejales en la ciudad más entrampada del mundo, que además dedica este año la cabalgata a los abuelos, porque según ellos, enseñan historias bonitas a los nietos, sin decir que la recesión ha transformado a los abuelitos en au-pairs e institutrices sin sueldo, además de convertir sus domicilios de jubilata en casas de acogida. Pero esta tarde, a la calle, a ver sapos y princesas, hadas y cisnes, pajes, reyes, cientos de miles de bombillas adosadas en armazones, desde Nuevos Ministerios hasta la Cibeles.

Reyes en Madrid, Papá Noel en Cataluña, Olentzero en el País Vasco y Navarra, siguen las hechicerías y parques temáticos con dinero público; a los niños les regalan videojuegos y bicicletas, no como cuenta Emo Philips que ocurría en los barrios de Chicago: «Rezábamos todas las noches para que nos trajeran una bicicleta, hasta que me di cuenta de que el Señor no actúa de esa manera, así que robé una y le pedí que me perdonara». 

Estos niños lo tienen mal, no aprenden, como nosotros, a recibir carbón en la alpargata durante el neorrealismo de nuestra vida, en aquella España o Italia, de la que habla Emma Rodríguez refiriéndose al libro de Sandra Pettrignani sobre los antiguos juguetes perdidos: futbolín, trompo, cocinitas, la comba, patines, cuando los niños eran niños y los adultos, adultos; ahora los límites se han roto. Llega otro neorrealismo y los niños no pueden jugar en la calle, ni saben robar bicicletas.

25 septiembre 2015

Mirando a damas misteriosas

¿Qué miran? ¿Quiénes eran? ¿Quién las pintó? Sus bustos parecen danzar en el aire de pan de oro. ¿Bailarán chaconas y pavanas de moda en la corte? ¿De qué época se escaparon? En el Salón de Embajadores de los Reales Alcázares, encima de la serie de retratos reales, asoman unos rostros femeninos cuyo origen se desconoce. Doncellas, monjas, dueñas, beatas, cortesanas anónimas pintadas sobre el linaje de monarcas.

Esta galería de damas es uno de esos detalles que pasan desapercibidos al visitante, sobre todo, al paseante miope, incapaz de percibir con agudeza esos retratos minúsculos que adornan esta sala destinada a fascinar al forastero, a embajadores y cónsules de otros reinos. ¿Sería una galería en la que se presumía de las bellezas locales? ¿Por qué están estas damas sin nombre y, sin embargo, no aparecen en la galería de retratos las grandes reinas de España? Ni Isabel la Católica ni su hija Juana ni las más lejanas doña Urraca y doña Berenguela.

El Salón de Embajadores responde a la qubba musulmana. Al Mutamid lo incluyó dentro de las salas de las Pléyades y Pedro I lo incorporó con decoración polícroma de lujo. Participaron artesanos toledanos, nazaríes y sevillanos. En una de las inscripciones árabes se lee que este lugar es "semejante al crepúsculo de la tarde y muy parecido al fulgor de la aurora".

Sin embargo, esta galería de retratos de damas data de finales del XVI. Apenas hay documentación pero se sabe que el encargo de las damas pintadas en el arrocabe se hizo a Diego de Esquivel: "Treinta y dos medios cuerpos de figuras de damas en lugar de otros tantos que estaban pintados". ¿Qué pinturas eran esas que sustituyen? ¿Quiénes serían? ¿Eran personajes indignos de aparecer junto a los reyes de España?

Sigamos el rastro de Esquivel y de los maestros que se ocupan de las tareas de dorado y pintura en esta sala también llamada de la Media Naranja: Juan Bautista, Lorenzo Hernández, Blas Grillo, Alonso de Balderas y Francisco Muñoz.

Lo primero que sorprende es la calidad artística de los retratos de las damas. De hecho, están resueltos de forma más virtuosa que el de alguno de los reyes. ¿Por qué si se trata de personajes anónimos, de meros óleos de ornamentación, de bellezas sin nombre? Cada una de estas damas tiene su individualidad, su detalle en el peinado, en las joyas, en la mirada.

Y entonces surge la pregunta. ¿Qué sevillanas posaron para estos retratos? ¿Por qué ese interés en indidualizarlas? Estas damas atrapadas en los óleos para formar parte de esta memorabilia sevillana, este museo de recuerdos de la ciudad, pasearon por la Sevilla de 1599. Conozcámoslas...

Miremos hacia arriba para detenernos en cada una de ellas: las del paramento que da al comedor de gala, la sala de fumar, la galería de las doncellas y la sala de billar. Elijamos una al azar. Por ejemplo, la del arrocabe izquierdo del comedor de gala. Es la tabla 1C, según la terminología de los restauradores que en 2003 analizaron el estado de esta galería. La dama aparece con un tocado floreado, parece tener los ojos claros y serenos, como si la describiera Gutierre de Cetina en un verso. Lleva una ajorca de piedras de azabache y un cuello de encaje a la flamenca.

En el arrocabe derecho de la sala de fumar, en la tabla 9F, aparece una dama de más edad, una dueña de casa principal con gorguera a la española. Un rostro severo, de poder y como si controlara qué hacen las doncellas del arrocabe central de la sala de fumar, las de las tablas 2F y 3F. Una mira al espectador doblando dulcemente el cuello blanquísimo que asoma a través de un velo transparente. A su lado otra joven la mira llevando un collar con lunas invertidas. Ambas son rubias.

Y al pensar en estas bellezas se puede fabular con hipótesis que se adentran en el terreno de la ficción. Por ejemplo, por entonces era alcaide del Alcázar don Enrique de Guzmán, el conde-duque de Olivares, quien quizás ordenó a los pintores que retrataran a alguna dama querida. O tal vez el asunto lo sugirió el que era lugarteniente del edificio, Fernando de Porras, también poderoso veinticuatro de Sevilla.

Fabulando incluso se adivina la mirada lasciva del monarca godo Chidasvinto o Sancho I El Craso que parece ordenar a alguna que se dirija a su alcoba.

Sin embargo, la posibilidad de que hubiera algún guiño erótico a damas muy queridas por algún caballero principal se desvanece al contemplar el retrato de la dueña ya entrada en años que vigila la moral de las doncellas o el óleo de una monja, la dama 6C del paramento que da al comedor de gala. ¿Es una monja o se trata de una dama tan recatada que la toca le cubre todo el cuello y casi entero el rostro? El detalle delicioso son sus anteojos. 

Sin duda, sería una de esas damas sabias tan caricaturizadas por el teatro del Siglo de Oro o condenadas por la Iglesia. ¿Quién sería esta ilustrada con quevedos? ¿Se hizo monja sólo para no estar bajo autoridad de marido y poder consultar libros en la biblioteca del convento, aunque sólo fueran religiosos?

23 septiembre 2015

Bajo la lupa del sacarmo

Si una imagen vale más que mil palabras, muchas de las viñetas publicadas en los medios impresos llegan a tener la fuerza de mil editoriales. Tanta que incluso los integrismos más intolerantes son capaces de castigarlas con el asesinato. Una triste realidad que alcanzó su vertiente más trágica con la matanza en el semanario Charlie Hebdo.

"El humor no es peligroso en sí mismo, pero sí creo que tiene el poder de ridiculizarlo todo. Cuanto más irracional es una creencia, menos tolerancia tiene ante el humor o la crítica. En este contexto, los humoristas son blanco fácil", explica Gerardo Vilches, historiador y uno de los divulgadores y críticos de cómic más activos.

En España, la historia de la prensa satírica va muy ligada al desarrollo del periodismo desde las primeras gacetas del siglo XVI y XVII. En el siglo XIX surgieron los primeros semanarios humorísticos como contrapeso a la prensa oficial. Fue, sin embargo, durante la Transición cuando el género alcanzó en España una auténtica edad de oro.

"Fue un periodo mágico. Entre 1975 y 1985 aparecieron más de 150 cabeceras satíricas (entre ellas algunas tan significativas como El Papus, Hermano Lobo, La Codorniz, Por Favor o El Jueves, la única que aún está en los quioscos)", recuerda Manuel Barrero director de Tebeosfera.

Al margen de secuestros de ejemplares y multas administrativas impuestas incluso en plena Democracia. La historia de la sátira española también cuenta con capítulos teñidos de sangre. Como la de Vicent Miquel Carceller, dueño y director de La Traca, que fue torturado y fusilado en Paterna en 1940. No obstante, el momento más trágico se vivió en 1977 con el atentado terrorista del grupo Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) contra la redacción de El Papus, en el que murió el conserje Joan Peñalver y fueron heridos 17 trabajadores.

Hoy las publicaciones humorísticas más relevantes, como El Jueves o Mongolia, nacida en 2012, han visto muy recortadas sus tiradas. Pese a todo, se mantiene un abanico más o menos amplio de revistas. "Siempre que los lectores quieran, existiremos, porque dependemos de ellos y no de la publicidad", afirman desde la redacción de Mongolia.

"En la última década, la prensa satírica impresa ha visto pocos retoños. Entre ellos, Retranca, El Climaco, Le Potage, Enchufados y algunos lanzamientos de tipo fanzine, todos ellos de distribución más local que nacional y todos cerrados hoy, esencialmente por falta de ventas. No han dejado de surgir iniciativas de sátira gráfica locales, como el irreductible semanario catalán El Triangle, la revista sevillana TeVeo, o el notable esfuerzo editorial de Efadós, que no para de publicar antologías coordinadas por Jaume Capdevila. Hace poco apareció El Churro Ilustrado, lanzada por el editor de cómics más potente en España", resume Barrero.

Al margen de los kioscos, los ejemplos de fanzines universitarios han sido muy limitados y la mayoría de ellos no han pasado de los pasillos de la facultad. Ejemplos como Migas o UPMCómic son verdaderas excepciones, y más vinculadas al cómic que a la sátira.

Sí que alcanzó popularidad la web La Taberna Global, en la Universidad de Málaga. Lo que nació como un podcast de alumnos de periodismo se convirtió en una publicación muy seguida. Tanto que el centro les vetó dos portadas durante la Jornada de Puertas Abiertas de 2013.

"Estábamos decorando el stand con nuestras portadas más provocativas (con el titular, por ejemplo, "Huye de la UMA"), y la organización nos instó a retirarlas. Fue algo torpe por parte de la UMA, pues nuestro material tuvo mucha más difusión que si no nos hubieran censurado", explica Javier Martínez, ex director de La Taberna Global, que cerró en junio de 2014.

En pleno siglo XXI, el humor y las circunstancias han cambiado. Hace 30 años se dibujaban chistes sobre mujeres y minorías que hoy serían inconcebibles. De la misma manera, tal y como subraya Barrero, "hoy se practica la autocensura frente al omnímodo poder de diferentes grupos que controlan los medios de comunicación". Fue por esta razón que vio la luz el primer número de Orgullo y Satisfacción, una revista fundada por dibujantes de El Jueves que abandonaron esta cabecera tras prohibir la empresa editora una portada sobre la Monarquía.

Orgullo y Satisfacción se publica únicamente en internet, con picos de ventas de 35.000 ejemplares y más de 5.000 suscriptores. La red se muestra como una vía de supervivencia para este género periodístico. Así aparecen revistas como La gallina vasca y Gurb, o los informativos satíricos Caduca hoy y El Mundo Today.

En 1977, el grupo terrorista anticomunista Triple A atentó en la redacción de ‘El Papus’. Murió el conserje y resultaron heridos 17 trabajadores de la revista.

21 septiembre 2015

La brevedad de nuestra existencia respecto a las dimensiones del Universo

Hace un par de noches, me desperté en un hotel de la Ría de Arousa a las cuatro de la mañana. Venía un viento helado del mar y el cielo estaba sorprendentemente claro. Podía ver con nitidez las Pléyades, ese grupo de estrellas que brilla en las noches estivales antes del amanecer. De repente un meteorito cruzó el cielo a gran velocidad y estalló con un intenso fulgor sobre el bosque de eucaliptos que tenía a un centenar de metros de mi ventana. Podía escuchar a lo lejos el adormecedor rumor del oceáno, que acuna a los sueños de los que somos de tierra.

Me quedé un buen rato viendo las estrellas, como me gustaba hacer durante los muchos veranos que pasé en la sierra de Guadarrama. Llegué a comprarme un pequeño telescopio, pero nunca aprendí a manejarlo, de suerte que observaba el cielo con unos buenos prismáticos.

Recuerdo que una noche de agosto sentí también una gran emoción al contemplar una pequeña mancha grisácea que era la galaxia de Andrómeda, la más próxima a nuestra Vía Láctea. Está situada a unos tres millones de años luz, lejanía inimaginable. Lo que yo veía como una pequeña mota gris perdida en la inmensidad del firmamento era en realidad un conjunto de millones de estrellas.

A pesar de esta inmensa distancia, Andrómeda es una galaxia muy cercana a la nuestra. Existen en el Universo otras formaciones tan remotas que ni siquiera podemos ver con el más sofisticado de nuestros telescopios. Los cuerpos celestes se mueven a gran velocidad pero estamos tan lejos de ellos que nos parecen inmóviles. Por eso, el cielo que podremos contemplar esta noche será prácticamente el mismo que el que observaba el hombre de Cromagnon hace 50.000 años, un breve suspiro en términos espaciales.

Las distancias siderales y las dimensiones del Universo revelan la pequeñez de todo lo humano y, sobre todo, la brevedad de nuestra existencia. A mí me hacen pensar en los límites de nuestro conocimiento. Nada sabemos del origen de la materia, no podemos calcular el tamaño del Universo ni conocemos si hay un Relojero que ha dado cuerda al gran mecanismo cósmico.

La ciencia ha descubierto que existen agujeros negros que están integrados por tal cantidad de concentración de masa que absorben la luz. Pero de momento, la existencia de esos misteriosos objetos es una hipótesis, como la de la llamada materia oscura.

No quiero menospreciar el trabajo de los físicos y los astrónomos, que cada vez profundizan más en estas cuestiones. Simplemente me limito a constatar que seguimos sin saber casi nada acerca de las causas de la materia y del origen del Universo, lo que debería ahuyentar cualquier pretensión de soberbia de la razón. Sólo nos queda ser conscientes de nuestra contingencia en un espacio infinito en el que lo individual resplandece y se apaga en un instante como el meteorito que vi anteanoche.

19 septiembre 2015

La imagen de Dios está en el infinito

El taller de Miñarro es un bosque de siluetas con delirios de santidad. Cristos desmembrados, tallados en maderas tan nobles como aún profanas, comparten espacio con los actores de reparto de la historia más grande jamás contada. Unos y otros esperan en poses hieráticas el turno para que sean cubiertas las hondas expresiones de sus rostros con las pátinas de la ciencia y el arte. 

Un escultor preocupado por encontrar respuestas empíricas, que cambia la bata estampada de pigmentos por otra manchada de ecuaciones, se encarga de unir lo tangible con lo abstracto.

En otra época, seguir a Copérnico como usted hace hubiera sido incompatible con su dedicación como artista sacro.

Los límites de la ciencia y la religión están cada vez más desdibujados. También he tenido serpientes, el símbolo del pecado, en este taller del que han salido tantas imágenes sagradas.

¿Ha pensado en poner los rasgos de Galileo a sus tallas?

Quizás me estés dando una buena idea. A este hombre habría que hacerle un homenaje escultórico, aunque no sé cómo se sentiría en un paso de Semana Santa. Tal vez fuera una excelente representación de un Doctor de la Iglesia.

¿Se siente proscrito, como los célebres astrónomos, por llevar la ciencia de la síndone al terreno de la fe?

Asumo los riesgos. Sea o no sea la sábana de Cristo, lo cierto es que sin esta pieza se conocería muy poco de la crucifixión. Prefiero tener al lado a un forense explicándome las características de una herida post mortem que a mi maestro enseñándome a hacer rayitas de latigazos. Los imagineros del XVII habrían utilizado las actas de los congresos de la Sábana Santa de Turín en lugar de las visiones de los santos.

A menos de cien metros del estudio del profesor de Bellas Artes, las columnas salomónicas del retablo de San Martín aún devuelven ahogados los ecos de su voz. Ni doce horas han pasado desde que contemplara cómo las verdades científicas destiladas del estudio profundo de la Sábana Santa provocan tantas lágrimas como el más dramático de los visajes de una escultura religiosa que haya salido de sus gubias. Conoce la trascendencia de su mensaje en una ciudad en la que la brisa trágica de las madrugadas de primavera tiene la capacidad de silenciar latidos, ahogados en emociones hondas.

Lo más hermoso que se puede contemplar en el cielo que cubre Sevilla, ¿es la luna de Parasceve?

Las cosas que necesitan el contexto para entenderse no hay que verlas con algo que elimine el campo visual amplio. Hay que ver la luna de Parasceve con el paisaje de la ciudad, entendiendo la trascendencia que tiene en ese momento, como lo tiene en Jerusalén, donde tuve la oportunidad de contemplarla al final de una madrugada, con un gallo cantando como único sonido.

El imaginero trabaja en un nazareno para Vélez Málaga, en un crucificado para Córdoba basado en la imagen del hombre del lienzo de Turín que será llamado Santo Cristo de la Universidad y en la escultura de Madre María de la Purísima de la Cruz. Restaura las figuras secundarias de la Sentencia de Málaga, el San Juan de Hermandad de La Mortaja y la talla del Jesús de la Pasión de Ayamonte, y asiste a los actos del vigésimoquinto aniversario de la factura de su primera dolorosa: la Virgen de la Caridad de Rota.

¿Ha encontrado inspiración para sus obras en el firmamento?

En el cielo están las ansias de comprender el infinito. Cuando se contemplan las Pléyades uno se plantea que puede que ni existan ya realmente, puesto que la luz tarda tanto en llegarnos atravesando la bóveda celeste que el cielo que vemos es una imagen del pasado.

Como la síndone, precisamente.

Los ojos del hombre de la sábana nos miran desde el pasado y desde el infinito, a pesar incluso de que están cerrados. Esa sensación de que algo nos mira desde el más allá ocurre en ocasiones mirando al cielo. Es la mirada del Universo.

¿Hay más espiritualidad en el cosmos o en la constelación de iglesias y capillas de Sevilla?

La materia que tratamos y sacralizamos a través de la devoción no deja de ser madera. La verdadera imagen de Dios está en el infinito, en el cosmos.

Comenzó a interesarse por los cuerpos celestes mediante la observación con unos simples prismáticos de teatro que tenía su padre > Suele salir a los cerros que rodean El Castillo de las Guardas con su telescopio, pero asegura que con un buen filtro antipolución, es posible ver con nitidez la constelación de Orión y hacer buenas fotografías del cielo profundo desde el centro de Sevilla >Tiene dos telescopios, uno de 90 milímetros y otro de espejos con una lente de 300, robotizados y con un catálogo de millares de objetos celestes memorizados > Dedica más tiempo a la observación de la bóveda celeste desde que abandonó su pasión por los reptiles. Una pitón albina de 40 kilos llego a compartir espacio en su estudio con las piezas escultóricas en las que trabajaba. 

Prefiere contemplar la luna en cuarto creciente, cuando la luz tangencial de la zona de penumbra descubre los relieves del satélite al aumento del telescopio.

17 septiembre 2015

Lluvia de estrellas

Desde finales de julio, pero en especial la pasada madrugada, astrónomos aficionados de todo el mundo han estado pendientes del cielo, registrando la lluvia de estrellas más famosa del cielo, las Perseidas. En sus datos, los científicos esperan encontrar una pista del paradero del corneta «Swift-Tuttle», desaparecido hace diez años. 

Durante los próximos días aún podrá verse hasta una estrella fugaz por minuto, sobre todo en las horas cercanas al amanecer. Un cometa es una bola de «hielo sucio» que habitualmente órbita en los confines del Sistema Solar, más allá del planeta Plutón. De vez en cuando, estas bolas se precipitan hacia el interior del Sistema, donde el calor del Sol las calientan.

Entonces, el hielo se evapora y forma, por la presión del viento solar, las enormes colas que hacen visibles a los cometas. Este vapor arrastra al espacio pequeñas partículas sólidas, que forman enjambres en las órbitas de los cometas. 

Cuando la Tierra cruza uno de estos enjambres, se produce el fenómeno llamado «lluvia de estrellas». Durante varias noches puede verse una gran cantidad de estrellas fugaces que parecen venir de un mismo punto del cielo. La constelación donde está este punto nombra la lluvia. La más importante de ellas es la de las Perseidas, ya que el punto desde el que parecen partir está situado en la constelación de Perseo, al norte de las Pleyades. Aunque pueden verse hasta el 20 de agosto, la máxima actividad de las Perseidas se produjo anoche, que se ha consagrado como la «noche de las estrellas fugaces». Es casi imposible que una persona que anoche observara el cielo no viera ninguna estrella fugaz, ya que se vio, al menos, una cada minuto, frecuencia que pudo llegar hasta 4 por minuto. El «padre» de las Perseidas es el cometa Swift-Tuttle, descubierto en 1862 por el estadounidense Lewis Swift, y cuyo período, el tiempo que tarda en volver, se calculó en 119,6 años. 

En principio, debería haber pasado por la Tierra entre 1980 y 1982. Los astrónomos estaban pendientes de este regreso, que presentó un signo muy favorable: en 1980, las Perseidas incrementaron su actividad. Pero el Swift-Tuttle no apareció. El astrónomo inglés Brian Marsden, realizó entonces una gran labor «detectivesca» estudiando todos los cometas registrados hasta entonces y descubrió dos, el cometa Kogler, visto en 1737, y otro de 1348, cuyas órbitas eran muy parecidas a las del Swift-Tuttle. Si los tres cometas fueran en realidad distintos pasos de un sólo objeto, su período sería de unos 129 años, y tendríamos que esperar su regreso entre 1990 y 1992. «Los errores son enormes -ha señalado Mark Kidger, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias a este respecto- pero aún mantenernos esperanzas de volver a ver el Swift-Tuttle».

El comportamiento de los cometas es bastante errático y es posible que el Swift-Tuttle hubiera pasado inadvertido en la década pasada. Para aclarar el asunto, son esenciales las observaciones de este año. «Una actividad elevada nos haría pensar que el cometa se está acercando», comenta Kidger. El azar se ha aliado con los astrónomos y en 1991, las mejores noches para la observación de las Perseidas han coincidido con Luna Nueva. Esta es una de las ocasiones en que los astrónomos recurren a los observadores aficionados, que registran estos días los meteoros en todo el hemisferio norte. Los grandes telescopios no sirven en este tipo de investigaciones. Sólo después, los astrónomos podrán buscar en estos datos una pista sobre el paradero del Swift-Tuttle.

12 septiembre 2015

Madrid la capital mundial en teatro de lengua española

Desde hace 400 años, Madrid ha sido siempre la capital mundial del teatro en lengua española. No es una afirmación localista sino un hecho demostrable: en los dramaturgos, en la vida teatral, en los locales, en el público. Hacia 1580, en una zona muy pequeña, al lado de lo que hoy es el Hotel Palace, vivían Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Cervantes y otros autores no teatrales, como Góngora y Quevedo. Como es habitual en la vida literaria, se odiaban a muerte y cada uno escribía sátiras feroces de sus colegas. Muy cerca de esa zona estaban los Corrales de comedias: del Príncipe, de la Pacheca, de la Cruz... 

Los escritores costumbristas nos cuentan cómo era el día del madrileño que iba al teatro: come atropelladamente, «llega a. la puerta y la primera diligencia que hace es qué hacer para no pagar». Muchos lo consiguen. Después, el aficionado al teatro «se mete en los camerinos de las actrices para ver cómo se visten. Las pobres actrices lo sienten pero no se atreven a impedírselo porque, como todos son votos en su aprobación, no quieren disgustar a ninguno». 

Los conflictos mayores se producen alrededor de la «cazuela» destinada a las mujeres, entre ellas mismas y los galanes que las pretenden. No es imposible que algún noble -o el mismo Rey- haga soltar allí, durante la representación, unos ratones que ha hecho llevar en jaulas... En el siglo XVIII hay menos autores geniales pero sigue vivísima la pasión por el teatro y los actores -como los toreros- se convierten en ídolos populares: la Tirana, la Malibrán... En esa época, Madrid se llena de pequeños teatros, cercanos a lo que hoy llamaríamos el cabaret o el barracón de feria. 

La nobleza se mezcla con el pueblo en sus diversiones, como vemos en los tapices de Goya. En los Corrales, convertidos ya en teatros, triunfa la tonadilla escénica y los ilustrados introducen muchas reformas: cobrar a la entrada, cubrir con butacas el patio (eliminando así a los temibles «mosqueteros»), elegir los actores adecuados a los papeles, intentar que cada uno escuche a los otros, no meta «morcillas», vista adecuadamente... Moratín, el gran autor, funciona también como un verdadero director de escena.

A comienzos del XIX, Isidoro Máiquez es el primer actor que da nombre a un período del teatro español, el primer «becario» (de Godoy) que estudia declamación en París, con el gran Talma. Cuando Máiquez declamaba «libres nacimos, libres moriremos», desencadenaba un motín: el alcalde tenía que rogarle que «mitigase su ardor o suprimiese aquellos versos, a lo cual él se negaba con altivez». Los madrileños se entusiasman después por el drama romántico. En La conjuración de Venecia -nos cuenta Larra- el grito «iVenecia, libertad!» encontró el mayor eco en el público, como alusión al presente. Así ha sucedido tantas veces con el llamado teatro histórico. 

En la segunda mitad del XIX, triunfa la zarzuela, con su unión de partes cantadas y recitadas. Dentro de ella, el género chico representa una de las cumbres del madrileñismo: La Verbena de la Paloma, La Gran Vía, La Revoltosa son «género chico» sólo por el nombre (más exacto sería «teatro por horas»): en realidad, nuestro género «grande», que soporta perfectamente la comparación con la ópera buffa italiana, la ópera cómica francesa o la opereta vienesa. Bretón, Chapí o Chueca valen tanto -por lo menoscomo Offenbach o Lehar. 

El mundo de la zarzuela está muy próximo al del «sainete» y las «parodias». Don Carlos Arniches se basa en la observación de los tipos madrileños y la recreación estética de su lenguaje. Por otro lado, los madrileños se divierten de modo especial con las parodias de las obras más famosas: así, Tosca se convierte en La Fosca, La bohemia en La golfemia, Sansón y Dalila en Simón es un lila, Curro Vargas en Churro Bragas... Como ha demostrado Alonso Zamora Vicente, este terreno popular es la raíz de la que surge la genial creación de ValleInclán, el «esperpento». En Luces de bohemia, Max Estrella y don Latino de Hispalis se pasean por un Madrid «absurdo, brillante y hambriento».

Muy cerca de la Plaza de Santa Ana, en el callejón del Gato (la calle del poeta Juan Alvarez Gato) debemos recordar las frases inolvidables de ValleInclán: «Los héroes clásicos, reflejados en los espejos cóncavos, dan el esperpento... El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada». La razón de ese proceso estético es muy dolorosa y simple: «España es una deformación grotesca de la civilización europea». La historia teatral de la ciudad continúa, después del esperpento: estrenos de Gregorio Martínez Sierra y Federico García Lorca, de Alejandro Casona, en los años de la República; después de la guerra, de Buero Vallejo, de José Tamayo, de los grupos independientes... Son 400 años de afición ininterrumpida a un arte siempre viejo y siempre joven, porque está hecho «de la estofa misma de los sueños». Pasemos una y otra vez, hoy mismo, delante de los espejos cóncavos y convexos de la calle del Gato: allí, lo madrileño popular se ha hecho arte universal.

10 septiembre 2015

El fuego es el mayor amigo del hombre

Lo de ese cabo y esos veteranos que han quemado a un recluta puede ser una novatada de mal gusto (de todos modos acabarían quemándole en alguna guerra), pero no deja de responder al viejo uso español de la purificación por el fuego. Desde los socarrados por la Inquisición, aquí en la Plaza Mayor, hasta las fallas de Valencia y la gran falla de la guerra civil, el fuego, en España, es el mejor amigo del hombre. Mayormente cuando la situación y el entorno no nos permiten otra cosa. 

Los periodistas hemos quemado en estos últimos tiempos a Juan Guerra, Naseiro, García Valverde, Alfonso Guerra, Isabel Pantoja, Marta Chávarri y más gente. Y es que el periodismo y la opinión se toman la justicia por su mano cuando la justicia propiamente dicha, judicial o política, no se comporta. 

Ahora estamos socarrando minuciosamente a don Mariano Rubio, pero quien nos ha entregado este héroe para la pira es Felipe González, al no aceptarle la dimisión. Si el gobernador se hubiera ido en el acto, no tendríamos leña con que hacer nuestro fuego y andaríamos escribiendo literatura de la Expo (lo cual que aquí el señorito Pedrojota, me va a llevar a verla en el AVE, ya les contaré, este hombre me va a estropear por exceso de mimo). 

Quiere decirse, en fin, que cuando los periodistas, los preopinantes y la opinión montamos la barbacoa a un personaje público, beauti o no, es por dejación de los poderes y las justicias que entran en complicidad con el reo por omisión. No negaré que a los curas, los cabos chusqueros y los periodistas nos gusta quemar gente, que es una hermosura cómo arden los reclutas crudos, los herejillos relapsos y los ancianos leñosos y con el alma sarmentosa, como don Mariano Rubio. Qué bendición de fuego. Hay que suponer que Dios no nos dio el fuego sólo para cocer las lentejas a fuego lento. 

El fuego es la imagen llameante de la justicia, y nosotros provocamos «incendios en los matorrales del idioma» (Sartre) cuando hay que purificar a alguien que las justicias, los poderes y el Felipe González de guardia (siempre hay uno) se niegan a purificar o castigar. 

Si últimamente cebamos el horno todas las noches, como los panaderos, no es por vicio, sino porque la vida nacional hay que iluminarla de alguna forma, y lo nuestro es la alta fogarada de las palabras y los titulares en almagre de escándalo. «Somos una pura oscuridad» (Santa Teresa), pues que el Gobierno se vuelve cada día más opaco y no practica la transparencia que anunciaba. De modo que a los periodistas nos resta el hermoso y vil oficio de verdugos, como últimos ladrones de fuego y guardianes de las palabras malditas de la tribu. En nuestras hogueras siempre encendidas, últimamente, han ardido los tirantes de Fraga y las bragas de Marta Chávarri, los feos y toscos zapatos de Felipe y los versos italianos de un poeta traducido por Carmen Romero, los calzoncillos de Hormaechea y el yugo y las flechas de Peña, el alcalde gótico de Burgos. 

Quemar gente es una gozada para los españoles y en Valencia se contentan con quemar al personal en efigie. Le preguntaron a Jean Cocteau: «¿Qué salvaría usted de un fuego en el Louvre?». Y respondió: «El fuego». Los periódicos de «poco ruido» queman a la gente mediante el silencio, que es la más ardiente quemadura. En España siempre se ha dicho del político o el escritor en decadencia que «está quemado». 

El fuego arde en el subconsciente nacional. La Juana de Arco que arde hoy en la pira española tiene gafas, corbata y testiculario. Se llama Mariano Rubio y está ahí por omisión del presidente, que no ha sabido/querido retirarle a tiempo. Si esto no lo arreglan pronto, Rubio va a quedar hecho un escalope a la brasa. Felipe hace sus hombres y los quema.

08 septiembre 2015

Los periodistas esos difamadores profesionales

A mí nadie me ha pedido la firma para el documento ése de los periodistas contra las nuevas leyes restrictivas del Gobierno, pero allá va, desde aquí la ofrezco. Y no es sólo por espíritu corporativo, sino porque lo de la «difamación» me afecta muy directamente, ya que soy un difamador profesional. 

Más de una vez tiene uno escrito sobre el género periodístico de la difamación. La difamación es pariente próxima de la calumnia y la calumnia es ya un género literario y volteriano que comporta siempre un miligramo de verdad (de otro modo no sería viable), como la tonelada de agua de mar comporta un miligramo de plata. A mí, si me quitan la calumnia, me han recortado la pensión, como hace ahora Felipe con los pobres jubilatas. Una vez me lo preguntó la aguda y miope Pilar Urbano (en mi dacha sólo veía «unos rastrojillos», cuando hay pinabetos de siete metros): - ¿Tú has dado alguna vez una noticia, Umbral? - No, qué horror. 

Pero en cambio he difundido muchos rumores, que es más eficaz. Creo en el rumor. El Libro de Estilo que nos hacían estudiar cuando yo estaba en «El País», empezaba diciendo que «los rumores no son noticia». Tampoco las conversaciones telefónicas privadas del gran Jesús Cacho son noticia, y «El País» las usa, Cebrián y Polanco, tanto monta, monta tanto. O sea que al fondo de mi piscina el Libro de Estilo (el estilo es otra cosa, estilar es otra cosa, tíos), y vengo en hacer campaña por la difamación, que no es sino la manera de sugerir una verdad prohibida. En la entrevista televisiva de doña Rogelia a la Pantoja (y cómo abusa Mari Carmen del muñeco de la vieja) acaba de quedar claro que Isabel lo dice mejor cantando. Ella había encontrado un maduro (o que hacía las veces) que la sacaba de viudedades, y el chischibeo y la difamación la han vuelto a dejar de luto, aunque use las bragas blancas. 

Difamar supongo que significa quitar la (buena) fama, según los letárgicos lingüistas (un lingüista es todo lo contrario de un estilista), pero el que tiene fama es que es famoso, y los famosos ya saben que están expuestos a todo. Sócrates contó difamaciones del teatro griego, Cervantes difamó la novela de caballerías y a Joanot Martorell, Fernando de Rojas, judío, difamó a los godos en «La Celestina», Quevedo difama a todo cristo, el Alighieri difama a toda Florencia en su «Comedia», Voltaire difama a los jesuítas, Proust a los aristócratas y Marx a la burguesía. Difamar, a través de la Historia, se ha convertido en sinónimo de decir la verdad, una verdad socialmente oculta, «protegida». Sólo se difama a partir de un indicio real, pues que de otro modo la difamación no corre fortuna, como no la correría el decir que Ferrer Salat es bajito (con las cosas que se pueden decir de Ferrer Salat). Mi periodismo es pura difamación, una verdad con antifaz de mentira o ingeniosidad, para que pase. 

Pues claro que Cacho ha difamado a Mariano/Banco, pero la Historia dirá quién tenía razón. Para difamar, como para hacer sonetos, hay que intuir una verdad y luego saber desarrollarla. La difamación es poética porque es imaginativa, intuitiva. El Gobierno legisla ahora contra la difamación, pero en realidad legisla contra la verdad pública y publicada. González, negándose a aceptar la dimisión de Rubio, manifiesta que él sólo cree en las verdades que él mismo inventa: Maastricht, qué ridi. Una democracia fuerte no le tiene miedo a la difamación, como la Dolores, que era decente, no le tenía miedo a las coplas. 

Los ministros y los partidos le tienen miedo a un referéndum sobre Maastricht porque prefieren no conocer la verdad del pueblo. A semejante estrategia de suprimir la verdad ignorándola responde el decreto contra la difamación. Yo, si me quitan la difamación, me retiro a cultivar mi huerto como Voltaire, el gran difamador.

06 septiembre 2015

La modelo Teri Weigel en las revistas del ejército

La revista del Ejército de Tierra El Palleter, publicación oficial de la Región Militar de Levante, incluye una sección en la que, bajo el título La nena del mes, aparecen fotos de mujeres semidesnudas y términos vejatorios para la condición femenina. Precisamente en el número correspondiente a diciembre de 1991, en el que se incluye un amplio reportaje de la toma de posesión del general Agustín Quesada como jefe de la Región Militar de Levante, se publica una fotografía en color de la modelo Teri Weigel. 

Mientras que una fotografía del general Quesada -que fue jefe del contingente militar de la ONU en Centroamérica- ocupa la portada de la revista, la contraportada recoge la imagen de la modelo, que aparece semidesnuda y en una actitud sexualmente provocativa. Debajo, un pie de foto comentado señala que «en esta redacción sacamos este bicho a la luz», y más adelante, tras aludir a la bajada de los tipos del IVA, del IRPF y de los automóviles, afirma: «Ella nos dice si es que en este país nada sube, y le contamos que sí». El órgano rector de la revista es la Capitanía General de la Región Militar de Levante, y está editada por el Servicio de Recreo Educativo del Soldado (SERRES), distribuyéndose gratuitamente entre la tropa. 

El director de la publicación es el teniente coronel de Infantería Aurelio Pedrós Lucas. En el número correspondiente al pasado mes de febrero, la chica del mes comparte las páginas de la revista junto a un reportaje sobre «Psicología militar en las Fuerzas Armadas», otro de las Fallas de Valencia y una información sobre la Agrupación de Apoyo Logístico número 31. Junto a una fotografía de una joven montada en bicicleta que muestra las bragas, se afirma: «Vamos a ver, ¿para qué tanto volante, si con la blusa y los pendientes se puede montar otra "bici"? (La bici sí que es buena)». 

Y añade: «Otro detalle: no tiene cambio de marcha». En otro de los números, junto a un editorial titulado «Soldado de España» en el que se afirma que «por tu entrega y sacrificio de un año de tu vida, puedes decir muy alto, con verdadero orgullo, que tú eres soldado de España», la foto de la nena del mes está dedicada a una joven holandesa de la que se afirma: «No le gusta el clima de Holanda, y se ha quedado con nosotros para quitarse el frío. Lo malo es que también nos lo va a quitar a nosotros». El Ministerio de Defensa, a través de un portavoz oficial, minimizó ayer el asunto, que calificó de «chorrada sin mayor trascendencia», añadiendo que «no se van a resquebrajar los cimientos del Estado porque se publique un desnudo». 

Otro portavoz del departamento que dirige Julián García Vargas, tras afirmar que otras muchas revistas publican desnudos femeninos, señaló en tono irónico que «antes se quejaban de que había bromuro en los cuarteles, y ahora que ya no lo hay se quejan porque se publican desnudos».

04 septiembre 2015

Cuando Doña Rogelia estaba en auge

La guapa gente del cine ha andado estos días un poco tarasca contra la protección/desprotección oficial. Yo no sé si lo que piden es más dinero, pero lo que hay que pedir, sobre todo, es más calidad y mejor criterio en la promoción de las artes y culturas de la imagen. Una cultura oficial que produce «Farmacia de guardia» es una cultura del sainete. 

Comprendo que a los profesionales del cine y la televisión les encampane e irrite la falta de dinero presupuestario, mientras se tiran millones en la disneylandia de la Expo, pero a mí, como consumidor, lo que me deprime y perplejiza es la creatividad hortera que patrocina nuestra Administración. 

Tienden siempre a lo más fácil y consabido, a revisitar viejos éxitos, a no comprometerse. Prefieren marujear a las marujas mejor que educarlas un poco. La cultura oficial ha sido siempre una mierda, la política cultural de cualquier régimen o ministerio se mueve entre la propaganda y doña Rogelia. Por ignorancia y por conveniencia, los barandas y barandillas de la cosa auspician películas, libros, televisiones y verbenas culturales que cuando se ponen sublimes caen en lo cursi y cuando se ponen pedagógicos caen en la demagogia o la propaganda. El punto, lo que se dice el punto, no lo han encontrado nunca ni quieren encontrarlo. 

Tiene uno muy escrito que el Estado no es artista. Nunca tan formidable y espantosa máquina como las creaciones culturales de un Estado, desde el muralismo soviético a la arquitectura franquista, desde el colosalismo hitleriano a las disneylandias yanquis, pasando por ese garaje con goteras de diseño que es el Centro Pompidou. Queridos compas del cine y la tele, no sólo debéis pedir dinero, sino criterio. 

Claro que la ignoracia nunca es inocente: cuando se invierte el dinero en culebrones latinochés, se está tercermundizando concienzudamente al pueblo español. Se trata de desproblematizar la cultura en todas sus manifestaciones, porque lo que quieren es una masa de votantes sumisos, sin inquietudes, sin dudas, sin criterio propio (o sea todo lo contrario que los daneses). 

Aquí nunca. se podría hacer un referéndum sobre Maastricht porque el gentío no sabe lo que es Maastricht, y no lo sabe porque no se lo han explicado, y no se lo ha.n explicado porque no conviene y porque no es costumbre consultar nada con los españoles entre elecciones. El Estado es ignorante en cuestiones de arte porque así le va mejor, coincide con el mal gusto popular, en vez de corregirlo. El Estado apuesta siempre por lo fácil, en la cultura de masas y en la otra, apuesta por lo consabido. El Estado es de una exquisita neutralidad, sólo que la obligación de un Estado democrático es apostar por lo mejor, arriesgarse, crear polémica, debate, democracia, en fin. No esperéis nada, queridos compas del cine y la tele, queridos actores, guapas actrices, sabios realizadores, de una Administración cuyo sentido del humor se queda en «No te rías, que es peor». El Estado, aparte de no ser artista, tampoco sonríe nunca, y eso ya es alarmante. Un Estado que no sonríe es un coloso sombrío, un padre terrible, un enemigo. 

Ahora, el señor García Candau tendrá que responder de los contratos a empresas que no existían. Y si encargan sus producciones a empresas que no existen ¿cómo van a ser buenas esas producciones? Una productora fantasma sólo produce fantasmagorías. Ocurre que las bragas Loewe que se compraba Pilar Miró eran cosa de poco momento comparadas con las fraudulencias que ahora está descubriendo la auditoría. 

Sustituyeron a la Miró para mejorarla en lo malo. ¿Y qué autoridad tienen estos y otros mentores de la cultura oficial para decidir y patrocinar lo que es bueno o malo? Todos los socialistas con poder practican el silencio de los corderos, unos por conservar la silla y otros por conservar la chirlata. Queridos compas, etc.

02 septiembre 2015

La violencia de género es un cuento chino

Han pasado ya algunos años de la campaña promovida por los medios de comunicación y algunas instituciones para luchar contra la violencia de género. Sin embargo, hace también algunos que se ha ido dejando de lado esta problemática. Pero este tipo de violencia sigue existiendo y, lo que es todavía más preocupante, se da cada vez en parejas de más corta edad. 

Deberíamos seguir dando visibilidad a estas situaciones para que víctimas y familiares pierdan el miedo a denunciar o a entrometerse. Y también seguir preocupándonos por promover sistemas que protejan a aquellas mujeres que, por desgracia, se encuentren en esta situación de un modo más eficaz. No todos los medios son la TV y los espacios publicitarios de pago, por lo que, tanto las instituciones como también los ciudadanos podemos ayudar, de forma gratuita, a dar visibilidad a todas las víctimas que estén viviendo esta situación o luchando por superarla. Xènia Escolar. Barcelona.

Hace una semana, en Carabanchel (Madrid), se produjo el derribo del campo e instalaciones del Club Deportivo Aviación, por considerar que los futbolistas eran "ocupantes ilegales". El Club tenía previsto un juicio por dicho conflicto y habían pedido que se paralizara el derribo. Pero las excavadoras no hicieron distinción y derribaron dicho campo. El derribo era innecesario, no sólo por la desaparición del campo, sino por la tristeza e indignación que ha generado en el barrio. Como amante del fútbol me pregunto: ¿Valía la pena ver como lloraban los niños por ver cómo el campo en el que jugaban desde pequeños era derribado, además para construir más y más edificios? Clara Ainhoa Marcos. Alcorcón (Madrid).

Tras la derrota ante el potente equipo de Eslovaquia, la extraordinaria victoria ante el potente equipo de Bielorrusia y la derrota ante Alemania, Del Bosque está llevando a la Selección de "aquí", "Roja" o "este grupo", con jugadores correteando sin orden ni sistema, al túnel del tiempo de las décadas 70-90. Eso sí, con algunos chicos buenísimos, a quienes tiene mucho afecto. Todo muy profesional. Juan Fernández Sánchez. Stuttgart (Alemania).

El profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, amigo de Errejón, adjudicó a éste una sustanciosa ayuda para llevar a cabo un estudio mediante un concurso "abierto" al que sólo se presentó su amigo (¿quién iba a competir ante una convocatoria a medida?). Se están dando prisa en su alineación con la "casta". Un caso de mini corrupción.