07 octubre 2014

A Elvis Presley lo querían las hijas y las madres

Tupé, guitarra en mano y con los zapatos de punta cargados de respeto y nostalgia hasta los topes. No hay duda de que hay idealismo en su discurso y que ya no quedan viejos rockeros como él, con título de rockabilly de los pies a la cabeza. Al menos ahora. Escuchándole hablar, recuerda y mucho al espíritu de los músicos de carretera americana, castigados por el sol, adeptos al whisky solo en vaso corto y a los pequeños escenarios de madera donde echaron a andar muchas décadas atrás.

Chris Isaak (Stockton, California, 1956) lleva más o menos 30 años de carrera, reconocimientos y pasión por lo suyo; el rock & roll, representante en vida de viejas glorias como Jerry Lee Lewis, Roy Orbison, Carl Perkins, Johnny Cash o «el más grande, Elvis Presley».

Por eso acaba de publicar su último disco, cargado de sonidos de antaño, de las grabaciones que pasaron por el inolvidable Sun Studio de Memphis, aquel que fundó Sam Phillips el 3 de enero de 1950 y que años después, tras el constante desfile de grandes estrellas de la canción, se acabaría convirtiendo en el lugar de nacimiento del rock & roll.

Beyond the Sun acaba de salir a la venta en España con un libreto de 20 páginas y 28 temas para no olvidar.

Pregunta.- Usted es un convencido, ¿pero cree que es cierto eso de que el rock & roll sigue vivo?

Respuesta.- Está más vivo que nunca. Es un género emocionante.

P.- ¿Por qué este momento en particular para este homenaje?

R.- Cuando empecé dejé claro que no quería imitar las canciones de Elvis sino hacer mi propia música, pero en este punto de mi carrera creo que he hecho lo suficiente como para sacar un homenaje así. Y si vienes a mi casa y me ves sentado con la guitarra, no me verás tocando Wicked game sino esta clase de canciones de los grandes maestros. Cuando empecé mi propia banda hace 30 años hice una lista de temas con los me imaginé saliendo al escenario. Y creo que son éstos más o menos.

P.- ¿Su intención era imitar a los clásicos o impregnar el disco con su propio estilo?

R.- Espero que me haya salido más con mi propio estilo. En mi mundo ideal quería que sonaran como fueron grabadas. Cuando acabé, le mandé una copia a Scotty Moore, el guitarrista que tocó con Elvis muchas de esas canciones, y me escribió de vuelta diciéndome que le había gustado. Menudo halago.

P.- Describa la sensación de grabar en los estudios Sun en Memphis. Debe ser imponente.

R.- Para mí fue muy extraño, porque llevo escuchando los discos de ese estudio desde que era un niño. Mi padre tenía 30 discos de Sun que escuchábamos sin parar. Después estaba boxeando en Japón, con 20 años, y escuché un disco del estudio de nuevo. Eso me cambió la vida. Cuando volví, sólo quería tener el estilo de Elvis y tocar esa música.

P.- ¿Hasta ese punto le marcó?

R.- Sam Philipps era mi ídolo, el tipo que conseguía el mejor sonido posible. Tenía pendiente hablar con él pero falleció antes de vernos. Después supe que, casi al final de su carrera, acabó diciendo en una entrevista que escuchaba mi música. Ya con eso, me puedo morir tranquilo.

P.- ¿Se siente parte de la historia de ese lugar?

R.- Espero que sí, aunque estoy seguro de que esos tipos serán siempre mucho mejor de lo que yo seré jamás. El nivel musical de Elvis es inalcanzable, de Jerry Lee Lewis, Roy Orbison, Johny Cash... quiero decir que la lista de gente que entró en esa pequeña habitación, sencilla, pero cargada de historia, es impresionante. Cuando entras, sientes la obligación de hacerlo lo mejor posible. En cuanto tocas unas pocas notas, el sonido te impresiona.

P.- Y de ellos, ¿se queda con Elvis?

R.- Hay una razón por la que le llamaban el rey. Era el de mejor apariencia física, el que mejor cantaba. Pero debo decir que si Elvis hubiera entrado en otro edificio, en otro estudio, no creo que hubiera funcionado. Le hubieran hecho cantar como Dean Martin, un tipo sureño de los 50 que hoy nadie recordaría. Hoy sería un desconocido y seguramente hasta estaría vivo.

P.- ¿Y de lo que suena ahora, fenómenos como Lady Gaga, qué opina?

R.- ¡Dios bendiga a Lady Gaga, es un genio! Dijo: me voy a poner un vestido cubierto de carne y la gente me va a fotografiar. Y lo entiendo, porque cuando me subo a un escenario me pongo trajes realmente estrambóticos, con espejos para que la gente alucine. Es parte del espectáculo. Su música es diferente de lo que hago, y me alegro, porque seguro que los que la siguen odiarían mi estilo. Creo que hay sitio para todos. Hasta Justin Bieber cabe, el niño lindo que las niñas adoran.

P.- ¿No ve una conexión entre Bieber y Elvis en lo del efecto instantáneo en las mujeres?

R.- (Risas) La diferencia entre Bieber y Elvis es que a él le adoraban las niñas, pero también sus madres, sus abuelas y los maridos también. Era un fenómeno que apelaba a todo el mundo.

P.- ¿Hasta dónde piensa llevar este disco?

R.- Es un plan muy simple, el de siempre, hacer todos los conciertos que pueda y tocar en bares, clubes de carretera, salas de conciertos. Me fascina actuar en directo. Es mi vida.

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