10 septiembre 2014

La relación del ADN y la dieta

En ocasiones, no son la mente o la falta de disciplina los principales obstáculos a la hora de adelgazar, sino los condicionantes genéticos individuales. "Hay personas que, pese a probar con ahínco multitud de dietas, sin saltárselas y haciéndolo todo correctamente, no logran que ninguna les funcione", dicen las doctoras Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto, codirectoras de la Clínica Mira+Cueto

En estos casos, buscar la respuesta en las determinaciones marcadas por nuestros genes, y adaptar el programa de adelgazamiento y mantenimiento a las mismas parece ser la mejor medida. "Los últimos estudios han identificado más de cien marcadores o mutaciones genéticas que influyen en nuestro peso corporal, determinando desde nuestra tendencia al sobrepeso y la obesidad hasta la velocidad de nuestro metabolismo, el número de calorías que consumimos sin engordar, qué cantidad y tipo de grasas podemos permitirnos y cuáles no, e incluso qué ejercicio y qué intensidad precisamos para ayudarnos a perder kilos", explica Ruiz del Cueto. 

Conociéndolos, a través de los últimos test de ADN relacionados con la nutrición, se puede poner cara a nuestros verdaderos enemigos y plantear el plan alimenticio con base en ellos. Basta una muestra de saliva y, en un plazo de unos 20 días, tendremos un completo estudio genético que nos permitirá saber nuestros condicionantes actuales y anticiparnos a posibles deficiencias y alteraciones futuras. Guiados por un profesional que nos ayude a interpretarlo, se plantea una dieta genética a largo plazo y completamente individualizada, tan única como cada ADN.

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