21 noviembre 2011

Aquel pop de travestidos.

Mi primer recuerdo de Freddie Mercury se remonta al verano de 1984. Yo estaba en casa de mi abuela y me fascinó su vídeo de la canción I want to break free en Tocata, que era el programa de TV que veía todo el mundo. Queen tenía muy buenas composiciones, y él era toda una estrella porque transmitía sentido del espectáculo. Además, tenía muy buena imagen y una gran puesta en escena.

Con la perspectiva del tiempo, su éxito en Estados Unidos tenía mucho mérito, considerando la moral puritana de los norteamericanos.

No sé si los seguidores de Queen eran conscientes de la doble lectura, porque ver a cuatro hombres travestidos, como en aquel vídeo, era muy fuerte. Fue la primera vez que vi como algo natural que unos hombres se disfrazaran de mujeres. Y tampoco se puede olvidar que hicieron Show must go on antes de morir.

Como buen warholiano que soy, Freddie Mercury representa lo que es el pop. Siempre me cayó bien y poseía un punto glam.

Por eso, Queen procede. Es un grupo que forma parte de la banda sonora de miles de personas, incluso nacidas después de su muerte, con temas como Bohemian rhapsody o los que compusieron para la película Los inmortales.

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