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Mostrando entradas de marzo, 2009

La Casita de Chocolate.-

Otra sin un cacho de texto!! Con lo bonito que es el cuento de la casita de chocolate y lo que es peor... el miedo que da!! Diría que es el más miedoso de todos cuántos existen.

Que tiemble Zara

Los principios de internet, parece ahora tan lejanos... ande andará la castora?? Y sus fideos a la cazuela?? y su chacha??

Otra historia de amol

Otro día. Mismo lugar. Cuando la vi; casualmente comenzó a sonar “Creep”. Pensé que me había llegado el turno; para mi esta si era ELLA.Seguro que era guapa hasta a la luz del día.

Era una morena con cara de muñeca, boca sensual que ríe a carcajadas en medio de una catarata de pelo negro; era guapa y no se molestaba en ocultarlo, un cuerpo así no es para esconderlo; un cuerpo delgado y hermoso que se movía con todo el descuido con que se puede mover el cuerpo de una mujer que se sabe poseedora de un encanto especial.
Así era como se movía su cuerpo.Me acerqué al acecho a su grupo y la escuché. Su voz sonaba a crema y a miel.Hablaba de vez en cuando, con una voz melosa que alargaba y aunque dijese cualquier tontería, todos esperaban a que acabase porque realmente no importaba lo que dijese, lo único que importaba es que ella era la que hablaba, y cuando ella hablaba los demás escuchan, los demás miran, es como si entre sus labios fuesen saliendo letras y palabras de colores.
Decidí s…

Refutación del mundo

Nunca estuvo Cernuda más dandy (y yo diría que más fantástico) que en su "Poética" para la Antología de Gerardo Diego de 1932:

No valía la pena de ir poco a poco olvidando la realidad para que ahora fuese a recordarla, y ante qué gentes. La detesto como detesto todo lo que a ella pertenece: mis amigos, mi familia, mi país.

.....No sé nada, no quiero nada, no espero nada. Y si aún pudiera esperar algo, sólo sería morir allí donde no hubiese penetrado aún esta grotesca civilización que envanece a los hombres.

Lo curioso es que sólo ahora, al reencontrarmela después de lo mucho que la tuve presente en su época, cuando yo era un adolescente exasperado que aplaudía toda refutación del mundo, he captado su eco con "Tabacaria", que era otro de mis textos de entonces.

Ese "No sé nada, no quiero nada, no espero nada" de Cernuda parece calcado del "Não sou nada. Nunca serei nada. Não posso querar ser nada" de Álvaro de Campos... Y ahora, al buscar una foto p…