La vida alegre de Elena Ceaucescu

El hermano más joven del ejecutado dictador rumano Nicolae Ceaucescu dijo ayer que tuvo que sufrir años de persecución desde que encontró a la esposa de su hermano, Elena Ceaucescu, desnuda junto a un soldado alemán, durante los años de la II Guerra Mundial. El ex general Nicolae Andruta Ceaucescu declaró en una entrevista publicada por un periódico local que en el régimen de su hermano su vida fue muy dura y que ahora, mientras estaba en prisión a la espera de ser juzgado, era mucho más feliz. «Una cosa es ser perseguido como un extraño y otra muy distinta es ser perseguido por tu propio hermano y tu cuñada», dijo Andruta Ceaucescu al diario rumano Adevarul. El hermano del dictador Ceaucescu fue el antiguo jefe de la escuela de oficiales de la Securitate, la policía política del régimen desaparecido. El próximo lunes, tendrá que presentarse ante los tribunales, acusado «asesinato» y de otros crímenes.


Andruta Ceaucescu está acusado de haber dado muerte con sus manos a 7 manifestantes opositores, incluida una joven embarazada, en Bucarest, durante las manifestaciones de la revolución de diciembre. Ceaucescu manifestó que sus relaciones con Elena, entonces Elena Petrescu, empezaron a deteriorarse tras visitar a su hermano en prisión en 1943. El futuro dictador estaba encarcelado por actividades políticas ilegales. Desde esta primera vez, Ceaucescu comenzó a visitar ocasionalmente a la novia de su hermano en su apartamento de la bucarestina calle de Sebastian. «Un día la sorprendí con su cuñada Adela en compañía de dos oficiales alemanes. Eso no le gustó demasiado. Elena me preguntó que por qué había ido a su casa. Me dijo: 'Mira, nosotras estamos con dos amigos'», relató el hermano del dictador. Andruta no volvió a verla hasta después de 1945, cuando Elena contrajo matrimonio con su hermano. Desde entonces, Andruta notó que las relaciones se habían enfriado.

Al acabar la II Guerra Mundial, como su hermano escalaba en la jerarquía del Partido Comunista, Elena intentó separar a Andruta de sus cinco hermanos. En los 50 y 60, visitó a su hermano Ion. Un día encontró allí a Elena Ceaucescu cuando llegó un doctor. Ella pidió al doctor que la hiciera un reconocimiento. «Luego, ellos subieron las escaleras y el doctor le palmeó el culo. Ion y yo pensamos si estábamos locos», dijo Andruta.

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