22 julio 2016

Los principios de Assassin's Creed

Pasa en muchas ocasiones. Hay productos tan radicales que o se aman o se odian. Eso le pasó al Assassin's Creed original cuando fue publicado para Xbox y 306. Algunos, como este redactor, no vieron motivo para semejante despliegue de entusiasmo. 

Y otros, la mayoría, saludaron al último gran título de Ubisoft como un verdadero renovador del género, ese que la puesta al día del Príncipe de Persia volvió a situar en primera línea: plataformas inteligentes, con despampanante apartado gráfico y mucha acción en tercera persona.

Pero la controversia que despertó el juego original nada tiene que ver con la que cosechada por esta precuela para Nintendo DS, diseñada por la gente de Gameloft, muy acostumbrados a los juegos para llevar. Creadores capaces de lo mejor y lo peor, con este Assassin'sCreed Altair's Chronicles los miembros de Gameloft han escapado de la calcomanía. Esto no es una pura traslación a DS de lo visto en las consolas mayores. De hecho, es una señora precuela que, se supone, aporta mayor profundidad a lo visto en el juego original.

Al final, lo que tenemos aquí es un juego diseñado para los muy fans de la cosa, porque los demás se van a encontrar con un producto de escasa duración, argumento cogido por los pelos (la historia, de hecho, roza el absurdo más veces de las necesarias) y que ha perdido el espíritu del original por el camino. Echamos de menos un mayor mimo a la hora de construir el personaje principal. Es usted un cruzado. Es usted un tipo letal. Y punto.

Parece ser que eso es lo único que uno necesita saber en un videjuego. Que no hablamos de literatura, por el amor de Dios. ¿Guión? Para qué se necesita algo así cuando podemos servir acción al por mayor.

Seguro que, leído lo leído, ya se lo estaba oliendo, pero ahí va la confirmación: si llega usted vía Xbox 360 o PlayStation 3, atraído por los cantos de sirena de la versión original, ya se puede dejar las expectivas en el camino. Esta versión para Nintendo DS no es tan abierta como el Assassin's Creed de toda la vida, para entendernos. La experiencia está aquí mucho más contenida y calculada, de modo que los jugadores acaban condenados a ese tipo de partida que le pone el objetivo en bandeja, sin lugar para la sorpresa. ¿Maniobra comercial para aprovechar el tirón de una franquicia antes de que se agote? Y tanto.

Porque Assassin's Creed Altair's Chronicles cuenta con muy poco reseñable. Algo especialmente increíble cuando se podrían haber trasladado elementos sin simplificarlos hasta el extremo. Puestos a señalar puntos positivos, uno no puede pasar por alto el nivel tecnológico del juego, sin duda a un paso del sobresaliente, tanto visual como sonoramente. Sin olvidarnos de la mezcla de géneros que sigue funcionando. Y menos mal.

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