16 octubre 2015

Yerma una campesina frustrada

Siempre es un reto poner en escena a Lorca. Y Miguel Narros lo ha resuelto en muchas ocasiones con efectividad y maestría. El Teatro Lope de Vega acoge desde hoy hasta el domingo uno de los grandes clásicos, Yerma. Narros asegura que es una obra que mantiene «una actualísima vigencia, tanto en lo que se refiere al conflicto que plantea como a su concepción dramática».

El veterano director, que cuenta con un reparto de lujo compuesto por Silvia Marsó (Yerma) y Marcial Álvarez (Juan), explica que la Yerma de este montaje supone una vuelta al principio, «a la Yerma más desnuda, a la esencia de la obra: el drama de una mujer que cree que ha nacido fértil y no logra ser madre».

Y añade que en este montaje se han potenciado mucho los símbolos: «El agua como elemento fecundador y la tierra como madre, junto al aire que lleva los sonidos lejanos y el fuego que arde en el interior de los personajes, manteniendo la estructura clásica de tragedia que Lorca quiso dar a su obra».

Yerma, una de las obras más célebres de Lorca y que forma parte de la llamada trilogía lorquiana junto a Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba, se desarrolla en un ambiente rural y tiene como protagonista a Yerma, una campesina que se siente frustrada por no poder concebir hijos con Juan, un hombre con el que se casó años atrás como consecuencia de un matrimonio pactado por conveniencia y no por derivaciones del amor. Federico García Lorca la escribió en 1934.

El resto del reparto lo componen Iván Hermes, María Álvarez, Lara Grube, Roser Pujol, Rocío Calvo, Asunción Díaz Alcuaz, Teresa Quintero, Mona Martínez, Soleá Morente, Paloma Montero, Emilio Gómez y Antonio Escribano.

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