26 octubre 2015

Codigo promocional Amazon

Amazon ha ampliado su catálogo de las marcas de moda con la llegada de la nueva tienda de Caramelo que permitirá a la marca gallega ir comercializando su colección en Europa. Amazon además ofrece a su clientela algunos códigos promocionales Amazon que no dejan a nadie indiferente.

La marca española también estará en las webs europeas en alemán, italiano, francés e inglés por medio de Amazon Marketplace, que no es otra cosa que la plataforma que permite a cualquier empresa vender sus productos a través de comercio electrónico.

Exactamente, los clientes encontrarán más de 2.500 artículos de las colecciones de otoño-invierno de moda femenina y masculina de la marca española, que incluyen prendas de ropa, joyas, accesorios y zapatos.

Caramelo, que fue fundada en Galicia hace más de 50 años, utilizará los servicios de logística de Amazon, lo que le permitirá que miles, que digo miles, millones de clientes en toda Europa puedan recibir sus artículos.

El vicepresidente de Amazon Moda en Europa, ha destacado sobremanera la entrada de Caramelo. Seguimos trabajando para ofrecer a los clientes las mejores marcas del mercado para que puedan renovar su armario desde casa. Caramelo es sin duda una marca insignia para la moda española que se ha caracterizado por su calidad y diseño.

Ponemos a disposición de las marcas la experiencia de Amazon en comercio online y la tecnología para así trasladar su imagen al canal online. Y en el caso de Caramelo, ofrecen incluso los servicios logísticos de Amazon (esto creo que ya lo han dicho, no sé porqué repiten).

Por su parte, el director general de Caramelo, se congratulaba por aliarse con Amazon. Estamos haciendo una importante apuesta por el comercio online y hemos entendido que en un mundo cada vez más orientado al consumo digital Amazon es un partner de lo más interesante.

Son ya muchas las marcas españolas que han apostado por Amazon para llegar a clientes nuevos y nuevos mercados internacionales. En la plataforma se encuentran artículos de marcas como Salvador Bachiller, Hackett, Pepe Jeans, Pretty Ballerinas, Desigual o Panama Jack, entre otras tantas.

Más del 65% de lo que Amazon compró en el año 2014 a marcas de moda españolas se vendió a clientes de fuera del país, a través de las otras cuatro webs que posee Amazon en Europa.

Los clientes que compran artículos de moda en Amazon acceden a un espacio ilimitado de estanterías con una disponibilidad creciente de artículos, es posible disfrutar de devoluciones gratuitas y escoger entre multitud de opciones de entrega, entre las que se incluyen gastos de envío gratis e ilimitados en 24 horas para los clientes Amazon Premium.

24 octubre 2015

La madre de Brooke Shields prostituía a su hija

Fallecida por la demencia que padecía en sus últimos años, Teri Shields fue una de esas mujeres que hacen fortuna con las precocidades de sus hijos. Madre de la actriz Brooke Shields, auspició su carrera desde que, siendo un bebé, la convirtió en una modelo publicitaria. No tuvo ningún problema en que la joven posara desnuda. 

El escándalo surgió cuando, contando Brooke 13 años, Teri consintió en que interpretara a Violet, la niña prostituta de La pequeña (Louis Malle, 1978). La única condición que puso para que su hija rodara las secuencias en las que Violet se entregaba a los adultos en un burdel de Nueva Orleáns fue estar presente durante la filmación. «Sólo es un personaje», puntualizó cuando algunos comentaristas pusieron el grito en el cielo.

Nacida en 1933 con el nombre de Theresa Anna Lillan Schomonn, tras su traslado a Nueva York, comenzó a despuntar como maniquí. Corría 1964 cuando fue al altar de la mano de Francis Alexander Shields. Su marido era una de las familias estadounidenses de más rancio abolengo.

Es muy probable que intentara proyectar su frustrada carrera de modelo en Brooke, nacida en 1965. Lo cierto es que su hija aún estaba en la cuna cuando la puso a anunciar bronceadores. Sólo contaba nueve años cuando la hizo participar en su primer rodaje; diez cuando posó totalmente desnuda y con el cuerpo lubricado por el aceite que publicitaba. Meses después, los Shields se separaban. Teri siguió conservando el apellido y la custodia de la hija. La niña sólo contaba 11 años cuando su madre la introdujo en la agencia Eilen Ford, una de las más reputadas del momento. No habría de pasar mucho tiempo antes de que posara para el mismísimo Richard Avedon.

Convertida la niña en toda una estrella tras La pequeña, Teri auspició escrupulosamente su carrera orientándola hacia la pantalla más atenta al romanticismo adolescente. La joven protagonizó El lago azul (Randal Kleiser, 1979), Amor sin fin (Franco Zeffirelli, 1981) y Aventuras en el Sáhara (Andrew V. McLaglen, 1983). En esta última, llegó a ser la productora ejecutiva. Era frecuente que Teri interpretara a personajes episódicos en las cintas protagonizadas por Brooke. Así, fue la enfermera de Amor sin fin. Pero aquella sintonía acabaría por venirse abajo. La actriz prescindió de la representación de su madre en 1996, cuando Teri empezó a tener problemas con la bebida.

Teri Shields nació en Newark (Nueva Jersey , EEUU) el 1 de agosto de 1933 y falleció en Nueva York el 31 de octubre de 2012.

22 octubre 2015

Natalia LL la artista más marrana

Una rubia de falsa mirada inocente pela un plátano, lo lame, lo recorre entero con la lengua, lo muerde suavemente y lo introduce en su boca. Sensual al principio, la chica juega con dos salchichas con evidente actitud de felatriz y sigue comiendo vegetales de forma fálica con más y más lascivia para, al final, derramar de sus labios un denso iogurt blanco que se desliza por su barbilla en una imagen que roza la pornografía. Consumer Art es una pionera performance de 1975, de la artista polaca Natalia LL, que reivindica -entre la ironía y el porno- la sexualidad de la mujer.

Desde que en 1965 Yoko Ono dejara, impasible, que el público le cortara con unas tijeras un pedazo de su vestido negro, desnudándola lentamente sobre el escenario del Carnegie Recital Hall de Nueva York, la performance ha devenido el arma artística del feminismo, de la mujer, del movimiento de liberación lésbico (y queer), de la lucha por los derechos sociales. En la icónica Cut Piece, que muchas artistas siguen interpretando como obra de referencia, Yoko Ono -entonces una de las líderes avant-garde del colectivo Fluxus- denunciaba la vulnerabilidad de la mujer y su pasividad ante la violencia sexista y racista.

La desnudez femenina es un símbolo de su fragilidad pero, en el nuevo milenio, se transforma en imagen subversiva de su poder: la mujer como propietaria de su cuerpo (y de su lujuria). Las Chicks on Speed -esas enfants terribles que además de una banda de electro rock con reminiscencias punk forman un radical colectivo artístico- hacen en Butt Smack Bongo (2007) una performance a ritmo de videoclip protagonizada por varias mujeres desnudas, en actitud de sumisión, que acaban rebelándose en una actitud entre divertida y desafiante: una provocación pop desde el corazón de Alemania. 

En otra latitud muy distinta, en una playa a medio camino de Tel Aviv y Jaffa que simboliza la frontera entre Israel y Palestina, la artista israelí Sigalit Landau se pone ante la cámara, desnuda, para bailar con un hula hop hecho de alambre de espino, con su sexo en el centro de la pantalla y su vientre sangrando por el afilado metal. En Barbed Hula (2001), con su baile de tintes eróticos -a pesar del dolor- la artista cuestiona la religión y sus preceptos de ritual, flagelación y sacrificio, además de criticar el sociopolítico de la frontera de Gaza.

La cabecilla del cyberfeminismo de los años 90, Cornelia Sollfrank, no se desnudó, al contrario: se puso un burka para ir a un centro comercial de Hamburgo. Aunque su trabajo más mítico es Le chien ne va plus (2006): ató con una correa a un ejecutivo trajeado para pasearlo por la calle a cuatro patas, cual perro doméstico.

La exposición re.act.feminisme # 2 - a performing archive investiga en la Fundació Tàpies las prácticas performáticas desde los años 60 hasta la actualidad, desde las pioneras como Marina Abramovic a las creadoras del nuevo milenio, que han resucitado la performance como medio contestatario. «A partir de los 60 y hasta los 80 la performance fue un altavoz de las protestas estudiantiles, las revueltas en Europa del Este, los movimientos de resistencia en las dictaduras de América Latina, los colectivos pacifistas y la defensa de los derechos civiles, además del reconocimiento de gais y lesbianas. Actualmente, estamos ante un evidente revival: las nuevas generaciones protagonizan un renacimiento de la performance», explica la comisaria Bettina Knaup, que en 2009 organizó en Berlín una gran exposición sobre la historia de la performance femenina, que «nunca había sido objeto de un estudio minucioso».

La segunda parte de esa muestra sería re.act.feminisme # 2, un archivo de 160 artistas de 40 países distintos que itinera por toda Europa (Barcelona es su sexta parada) y que incorpora nuevas piezas a cada ciudad. La exposición viene a ser un videoclub de la performance: de una estantería el visitante extrae el DVD que prefiera para visualizarlo en alguna de las cuatro cabinas montadas en cajas de madera (aunque para entender la pieza al 100% es necesario buscarla en una guía escrita sólo en inglés, así que la sensación es la de estar en una biblioteca, constantemente consultando el catálogo).

20 octubre 2015

Kate Moss la modelo fea y drogadicta

Era hasta ahora el secreto mejor guardado por Kate Moss: un tatuaje con la firma del fallecido artista Lucian Freud, allá donde acaba la espalda y empieza el culo... Lo acaba de revelar la top model en una entrevista a Vanity Fair, en plena campaña de autopromoción de su biografía, Kate, donde pasa revista a sus 38 años de vida.

El tatuaje que luce en la base de su espina dorsal era público y notorio por las múltiples apariciones de la propia Kate Moss en top-less o de espaldas en las revistas. Lo que se desconocía era el ilustre autor, lo que eleva la marca en la piel -que representa una bandada de pájaros- a la categoría de auténtica obra de arte.

«Es un Freud original», sostiene Moss. «Me pregunto cuánto estaría dispuesto a pagar un coleccionista, ¿unos pocos millones? Si todo va horriblemente mal, siempre me puedo quitar ese trozo de piel y venderlo. Es posiblemente el último tatuaje de Freud que sigue en su sitio, porque cuando estaba en la Marina y hacía tatuajes a sus compañeros tenía 19 años y posiblemente no quede ninguno», bromea la modelo.

El tatuaje de Moss tiene 10 años de existencia y es sin duda el más preciado por la propia modelo, que tiene también un corazón tatuado en su muñeca izquierda, un ancla en la muñeca derecha y una estrella en el tobillo. Lucien Freud reparó en todos ellos cuando hizo el retrato de Moss, embarazada y desnuda, allá por 2002.

El pintor, que entonces tenía 79 años y su joven musa (28), se conocieron tras una de tantas confesiones de Moss a una revista: «Lucien Freud es la persona que más me gustaría conocer en el mundo...». Dos días después, la modelo recibió una llamada de Bella Freud, hija de artista, con una propuesta: «Mi padre quiere conocerte y cenar contigo. Sé puntual».

Ahí empezó a gestarse una intensa relación que dio sus frutos al cabo de nueve meses, en singular embarazo artístico. Durante todo ese tiempo, siete noches a la semana, la modelo acudía puntualmente a la cita con el pintor en maratonianas sesiones de siete de la tarde a dos de la madrugada: «No podía llegar un minuto tarde. Era un hombre realmente poderoso. No se le podía llevar la contraria y lo único que querías era complacerle. Aunque a veces me arrepiento de haber posado así».

El retrato de Kate Moss desnuda en toda su crudeza -con las piernas abiertas cuando estaba embarazada de su hija Lila Grace- se vendió en el 2005 por 3,9 millones de libras (unos 4,5 millones de euros). Antes de rematar el lienzo, por la paciencia que tuvo como modelo, Lucian Freud insinuó a su musa si quería que le hiciese un tatuaje (su valor es incalculable, pero algunos expertos aventuran que podría valer hasta la friolera de un millón de libras).

«Me dijo que cuando tenía 19 años y estaba en la Marina, solía hacérselos a sus amigos», relata la modelo en la entrevista. «Yo exclamé: '¡Oh Dios, es asombroso!'. Y entonces me dijo: 'Te puedo hacer uno. ¿Qué te gustaría? ¿Alguna criatura del reino animal?'».

Y prosigue: «Le dije que me gustaban los pájaros, me dijo que había dibujado pájaros antes, y me enseñó un dibujo de un pollo patas arriba con la cabeza en un cubo», recuerda la modelo. «Yo le dije: 'No quiero eso'. Insinuó que podía dibujarme a mí misma, pero entonces pensé: 'No voy a tatuarme una chica en el culo'. Así que decidimos que me haría una bandada de pájaros».

La técnica rudimentaria, con tinta y escalpelo, fue la misma que usó Freud con los fornidos marineros de su juventud. Afortunadamente, el tatuaje de Moss estuvo listo en un par de horas. Pese al dolor inicial, el auténtico suplicio fue permanecer horas y más horas posando, con un brazo alzado y las piernas semiabiertas, al gusto siempre retorcido del pintor. 

Durante toda su vida artística, Lucian Freud (fallecido en 2011) mantuvo relaciones con muchas de sus modelos y se forjó una reputación de mujeriego casi tan grande como la de pintor. Kate Moss, sin embargo, no sucumbió a sus encantos, aunque una fotografía aparecida en una exposición de la galería Hazlitt Holland-Hibbert de Londres el pasado enero y reproducida por los tabloides británicos así lo sugería, porque en ella podía verse a Moss abrazando tiernamente a Freud bajo las sábanas. La imagen fue tomada por David Dawson, ayudante de Freud, en 2010. Y es que, la improbable amistad entre los dos duró hasta la muerte de Freud en 2011, a los 88 años de edad. 

En el 2010, después del accidente que le tuvo postrado, Moss le llevó flores a la cama y el pintor pareció rescucitar de pronto: «Retiró las sábanas y me dijo: 'Las he mantenido calientes para ti'. Me metí dentro, me dejé abrazar y nos hicieron una foto. Lucien siempre fue muy amable conmigo. Le adoraba». Moss describió a su retratista como «la persona más interesante» que jamás había conocido, mientras que Freud dijo de Kate que era «físicamente inteligente».

18 octubre 2015

Como ser millonario y comprarte islas

Michael Steinhardt, propietario de uno de los más influyentes grupos de inversión internacionales, compró en la década pasada dos islas en el archipiélago de Las Malvinas (Atlántico Sur). Poco después, este filántropo neoyorquino donó los islotes a la Widlife Conservation Society. Su intención era devolver esos territorios casi vírgenes a sus legítimos propietarios: miles de pingüinos y la mayor colonia del mundo de albatros de ceño negro. 

Lo mismo hizo otro compatriota suyo, Douglas Tompkins, creador de la marca de ropa deportiva The North Face, que adquirió terrenos en la Patagonia para convertirlos en dos paraísos naturales, el parque de Monte León argentino y el Pumalín en Chile. 

Un caso curioso es el del millonario de origen holandés Paul Fentener van Vlissingen, fallecido en agosto de 2006. Filántropo ambientalista, fue de los primeros grandes empresarios en mostrar su preocupación por el calentamiento global, y destinó buena parte de su patrimonio (edificado a la sombra del carbón y de los supermercados MaKro) a oxigenar la tierra.

Todos estos personajes forman parte del grupo de los ecomillonarios, personalidades con un alto poder adquisitivo que invierten su dinero en lugares vírgenes o desérticos para ayudar a conservar el planeta. O bien respaldan el desarrollo sostenible a través de sus empresas y negocios. El ecofilantropismo comenzó a despuntar cuando los idealistas adinerados descubrieron que el hambre de un niño no se erradica solo dándole un cuenco de arroz, sino preservando el hábitat de su fuente de alimentos. 

Pero, como siempre que ecología, poder y dinero se mezclan, muchos sospechan que detrás de esta concentración de tierras en manos extranjeras se vislumbra un moderno colonialismo y una manera fácil de hacerse con recursos naturales (como el agua) que serán decisivos en el futuro.

España también posee su cuota de ecomillonarios. Bastante menos exóticos y sofisticados que sus colegas anglosajones, los ricos autóctonos prefieren dar rienda suelta a su filantropismo verde invirtiendo en sectores pragmáticos (y también más rentables), como las energías renovables o el reciclaje de aguas y basuras.

Según Greenpeace, José Manuel Entrecanales (poderoso, interesante y concienciado) es uno de los perfiles de ecoempresario español más genuino. Presidente ejecutivo del Grupo Acciona, siempre ha demostrado una sensibilidad especial hacia los temas relacionados con el cambio climático y es un activo defensor del desarrollo sostenible en los foros internacionales. 

Además, actúa como Business Angel (inversor) en empresas innovadoras que potencian un mejor aprovechamiento de los recursos naturales.

Carmen y Liliana Godia (hijas del empresario, coleccionista de arte y piloto de Fórmula I Francisco Godia) son dos mujeres que se suman a la lista de personas comprometidas con el cuidado de la naturaleza a través de sus actividades empresariales.

Lorenzo Fluxá, inspirador y propietario de la firma de zapatos Camper, recibió en el año 2000 una ecoetiqueta, impulsada por la Unión Europea. Este sello garantiza que los productos han sido fabricados con el menor impacto posible sobre el medio ambiente. Además, ha puesto en marcha el proyecto Jardines Comestibles, convirtiendo los patios y las zonas verdes de los centros escolares públicos en huertos ecológicos para concienciar a los más pequeños.

Pero sobre todos reina Esther Koplowitz. Su compromiso en la investigación del cáncer o el alzhéimer es bien conocido. Aunque quizá pocos sepan que la Fundación que lleva su nombre se halla implicada en programas de protección y sostenibilidad del medio ambiente. De hecho, inició una línea de actuación empresarial ecológica que se ha traducido en que la división de FCC Construcción haya invertido la friolera de 54,4 millones de euros en gestión medioambiental durante 2016.

16 octubre 2015

Yerma una campesina frustrada

Siempre es un reto poner en escena a Lorca. Y Miguel Narros lo ha resuelto en muchas ocasiones con efectividad y maestría. El Teatro Lope de Vega acoge desde hoy hasta el domingo uno de los grandes clásicos, Yerma. Narros asegura que es una obra que mantiene «una actualísima vigencia, tanto en lo que se refiere al conflicto que plantea como a su concepción dramática».

El veterano director, que cuenta con un reparto de lujo compuesto por Silvia Marsó (Yerma) y Marcial Álvarez (Juan), explica que la Yerma de este montaje supone una vuelta al principio, «a la Yerma más desnuda, a la esencia de la obra: el drama de una mujer que cree que ha nacido fértil y no logra ser madre».

Y añade que en este montaje se han potenciado mucho los símbolos: «El agua como elemento fecundador y la tierra como madre, junto al aire que lleva los sonidos lejanos y el fuego que arde en el interior de los personajes, manteniendo la estructura clásica de tragedia que Lorca quiso dar a su obra».

Yerma, una de las obras más célebres de Lorca y que forma parte de la llamada trilogía lorquiana junto a Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba, se desarrolla en un ambiente rural y tiene como protagonista a Yerma, una campesina que se siente frustrada por no poder concebir hijos con Juan, un hombre con el que se casó años atrás como consecuencia de un matrimonio pactado por conveniencia y no por derivaciones del amor. Federico García Lorca la escribió en 1934.

El resto del reparto lo componen Iván Hermes, María Álvarez, Lara Grube, Roser Pujol, Rocío Calvo, Asunción Díaz Alcuaz, Teresa Quintero, Mona Martínez, Soleá Morente, Paloma Montero, Emilio Gómez y Antonio Escribano.