31 agosto 2015

La duquesa moribunda y la Pantoja en la cárcel

Este palacio del siglo XV es el nuevo epicentro informativo de la crónica social española (rosa, amarilla, negra, como quiera pintarla el lector), en competencia con la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra, a 20 kilómetros de aquí. En el primer escenario se apaga la vida de la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, de 88 años. En el segundo podría entrar dentro de menos de 72 horas la cantante Isabel Pantoja para cumplir su condena por blanqueo: otra forma de agonía, pero reversible.

Corrían ayer rumores que decían que la duquesa ya estaba muerta, pero algunas personas que salían del palacio lo desmentían con diferentes matices, que la falta de un comunicado oficial médico o de la familia impedía precisar. A mediodía, un empleado palaciego aseguraba que estaba "consciente". Poco después, un amigo de la casa, el ex delegado de Cultura de la Junta de Andalucía, Bernardo Bueno, advirtió a su salida del palacio que "está semiinconsciente" y que "la familia está esperando lo peor". 

Diez minutos antes de las ocho de la noche, la aristócrata sevillana Carmen Cobo decía tras visitar a la paciente que ésta se encontraba "estable y tranquila", desmintiendo así que ya hubiera expirado. Otras fuentes dicen que está inconsciente y sedada.

La trajeron a su casa el martes por la noche de la clínica Sagrado Corazón de Sevilla, donde estaba ingresada desde el domingo por la noche en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por un cuadro de gastroenteritis y neumonía. Personal médico de la clínica la sigue asistiendo a domicilio, con respiración asistida.

El Ayuntamiento de Sevilla ya tiene organizada desde ayer la sede consistorial para que acoja la capilla ardiente de Cayetana de Alba para una despedida popular, si la familia acepta la oferta del alcalde.

Seis unidades móviles de televisión, decenas de periodistas y entre 20 y 100 ciudadanos como testigos (según la hora del día) reflejan la expectación ante la posible muerte inminente de la aristócrata por antonomasia de España. La acompañan su tercer marido, Alfonso Díez, de 63 años, y sus seis hijos. Varias nueras y ex nueras, sus nietos y amigos la fueron visitando durante el día.

A las 11.11 entró en coche el confesor de la duquesa y capellán de la casa, el sacerdote Ignacio Sánchez-Dalp. Él la casó aquí hace tres años y dos meses. Es lógico que también él le dé la extremaunción. Una joven vecina decía ayer, con envidia o admiración: "No sé cómo será su muerte, pero su vida ¡no te veas cómo ha sido...!".

29 agosto 2015

Los israelitas siguen dando por saco

Bajo el trauma del sangriento atentado en una sinagoga de Jerusalén que provocó la muerte de cinco personas, Israel se hizo eco ayer del reconocimiento del Estado palestino por parte del Congreso español. Si el liderazgo palestino se felicitó por el "paso importante y necesario" y pidió al Gobierno de Rajoy que cumpla el llamamiento de los diputados, la diplomacia israelí no ocultó su malestar por la iniciativa y el momento elegido.

"La declaración del Parlamento español tan sólo pone más lejos las posibilidades de alcanzar un acuerdo de paz porque anima a los palestinos a tomar posiciones extremistas", comunico el Ministerio de Exteriores israelí.

Fuentes diplomáticas añadieron que "España es un país amigo, pero iniciativas como ésta dan a entender a los palestinos que pueden conseguir todo lo que quieren sin necesidad de dialogar con Israel o tener en cuenta las necesidades de seguridad israelíes". "La votación no acerca la paz sino que la aleja", reiteraron. Eso sí, las mismas fuentes destacaron que la proposición parlamentaria indica que el reconocimiento del Estado palestino "debe ser consecuencia de las negociaciones".

Como muchos ciudadanos en las redes sociales, la diplomacia israelí lamentó que la votación se realizara horas después del atentado sufrido en Jerusalén: "Mejor hubiera sido que el Parlamento español considerara oportuno denunciar la abominable masacre llevada a cabo por palestinos que fueron incitados".

Los palestinos elogiaron por su parte la iniciativa española que, aunque sea simbólica, les otorga otra victoria en el combate de pesos pesados que Israel y Palestina mantienen en el cuadrilátero internacional. "Es un indicador de cómo el mundo se toma en serio el logro de una solución al conflicto palestino", señaló la Autoridad Nacional Palestina, al tiempo que Hanan Ashrawi, dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), afirmaba: "En nombre del pueblo de Palestina y su liderazgo, me gustaría agradecer a todos aquellos que han trabajado para que fuera posible esta votación. El reconocimiento de Palestina y su pueblo es una inversión en la paz y constituye una contribución sustantiva a una paz justa".

Una paz que brilla por su ausencia en Tierra Santa. No sólo porque las negociaciones están bien metidas en la nevera, sino porque la ola de violencia de Jerusalén amenaza con extenderse a Cisjordania.

Ante la nula confianza en el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y pese a la presión de EEUU, el presidente palestino, Abu Mazen, no pone sus cartas en la mesa de negociaciones, sino en la de la ONU. Victorias como las logradas en los parlamentos de Gran Bretaña y España y en el Gobierno sueco le dan un espaldarazo en su camino.