30 junio 2015

Cuando la princesa Estefanía de Mónaco era cantante

La princesa Estefanía de Mónaco contraerá matrimonio el próximo mes de junio en Montecarlo con el francés JeanYves Le Fur. El anuncio del compromiso oficial, confirmado ayer por el servicio de prensa del Palacio de Mónaco, se efectuó en la noche de ayer en una fiesta privada que ofreció la pareja en el restaurante parisino «Le Télégraphe». La princesa reservó para la ocasión un salón para recibir a una cincuentena de amigos. La noticia fue publicada ayer en el diario regional francés Nice-Matin. 

El servicio de prensa del Principado, que no ha publicado en esta ocasión ningún comunicado oficial, se negó a dar más detalles sobre los esponsales de la princesa. Al parecer, ha recibido la consigna de confirmar la noticia ante los numerosos periodistas franceses y extranjeros que llamaron ayer al palacio. 

No obstante, según fuentes oficiosas monegascas, la celebración de la boda podría tener lugar durante la tercera semana del próximo mes de junio en Montecarlo. Estefanía, de 25 años e hija menor del Príncipe Rainiero de Mónaco, conoció a JeanYves Le Fur, de 26, el pasado mes de septiembre. 

Tras romper con su último novio, el productor norteamericano Ron Bloom, Estefanía se dejó ver en compañía de JeanYves en diversos actos oficiales. El futuro marido de la «princesa rebelde» dirige una sociedad inmobiliaria en París y es hijo de un conocido arquitecto francés.

El anuncio del compromiso oficial de la pareja no hace sino confirmar los insistentes rumores que circulaban desde hace unas semanas en la prensa del corazón sobre la aceptación de Rainiero de Mónaco a Jean-Yves como futuro yerno. La presencia del novio de Estefanía junto a la familia Grimaldi en el VI Festival de Magia, celebrado recientemente en Montecarlo, se consideró como el reconocimiento oficial de sus relaciones. Le Fur, serio y prestigioso hombre de negocios, deportista y con una sólida posición social, ha gustado a Rainiero. 

Hasta ahora, el príncipe no había visto con buenos ojos ninguna de las numerosas relaciones que su hija menor ha mantenido hasta comprometerse con Le Fur. El rubio Mario Oliver, con quien Estefanía salió durante dos años, nunca fue recibido por el príncipe a pesar de los intentos de su hija y de los rumores de boda que circularon durante una buena temporada. Su oscuro pasado, su fama de noctámbulo empedernido y sus actividades empresariales al frente de una discoteca en Los Angeles (EEUU), no convencieron a un Rainiero que ya había sufrido bastante con las alocadas aventuras y el fracaso matrimonial de su hija mayor Carolina. La esperanza de Rainiero es que el matrimonio de Estefanía traiga la estabilidad y el equilibrio a la agitada vida de su hija. Estefanía de Mónaco ha resultado ser una princesa muy poco convencional. 

A sus 25 años ha revolucionado el Gotha (libro de la «sangre azul») viviendo su propia vida, ajena a protocolos e indiferente a los escándalos que ha provocado. «No tengo porqué justificarme. Mis elecciones y decisiones me pertenecen y asumo mis errores», ha declarado en varias entrevistas.

Después de haber lanzado una línea de bañadores, la «princesa rebelde» decidió grabar un disco y entró en la lista de «hit- parades» con la canción «Huracán». También ha creado un perfume que lleva su nombre, «Stephanie», y parece decidida a iniciar la carrera cinematográfica. Lejos de los «paparazzi» y de la expectación que causa su sola presencia en cualquier país europeo, Estefanía ha vivido en Estados Unidos como muchas jóvenes de su edad: coleccionando romances y sin importarle los escándalos. Las imágenes de la princesa tomando el sol en «topless» o en actitudes algo «ligeras» con sus novios se convirtieron en algo casi habitual en la prensa europea. En Mónaco, sin embargo, causaron más de un disgusto. La «princesa rebelde» parece, por fin, decidida a sentar la cabeza.

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