19 marzo 2015

Código promocional Groupalia

La crisis se ha llevado por delante miles de empresas, algunas de ellas con muchos años de historia, pero al tiempo aparecen nuevos negocios o se reconvierten otros para adaptarse a los nuevos tiempos. Este diario ha escogido algunos ejemplos de las nuevas tendencias que se apuntan en el mercado.

Hasta ahora se empeñaban las joyas y las alhajas para lograr un dinero urgente. Con la crisis también han proliferado, hasta extremos difíciles de imaginar hace unos años, las empresas que compran oro y plata. Pero lo último es empeñar el coche para acceder a un préstamo rápido con garantía inmobiliaria o pignoraticia con opción de recompra. El riesgo está en malvender el vehículo. Las empresas suelen ofrecer entre el 40% y el 60% del valor de tasación. El plazo de recompra oscila entre un mes y dos meses, aunque puede haber plazos más flexibles. El interés que hay que pagar puede alcanzar el 20%.

La legislación urbanística ha previsto la división horizontal, consistente en dividir un inmueble en varios, con asignación a cada una de ellos de un coeficiente de copropiedad o participación en el total del inmueble. Esta fórmula está siendo empleada tanto por promotores como por particulares para tratar de vender sus viviendas.

Se trata de compartir gastos y riesgos, o que se subarriende una parte del establecimiento original. Cada vez es más frecuente entrar en un local y que haya dos empresas: una asesoría legal y una firma de compraventa de oro; una agencia de viajes y una inmobiliaria, y así habría más ejemplos.

La gente no consume. Para romper con esta inercia negativa, cada vez hay más empresas que se anuncian con descuentos muy agresivos, de hasta el 80%, en webs como Lestbonus, Groupon y el código promocional Groupalia. Los productos que se pueden contratar son viajes, comidas y cenas, estética personal y ocio en general, entre otros. Para animar al cliente se acota el periodo de la oferta o se limita el número máximo de beneficiarios.


Los hoteles de lujo de Madrid y Barcelona ofrecen ya la posibilidad de pasar una hora en una suite, a un precio razonable, para aquellos clientes que nunca hubieran soñado con disfrutar de una de ellas. En Valencia algunos hoteles y hostales tienen aspiraciones más modestas: alquilan sus habitaciones para echarse la siesta. Los hay, como el que ilustra esta información, que están junto a la carretera, y tienen a los transportistas como potenciales clientes.

Si los jóvenes de mayo del 68 tenían La imaginación al poder entre sus lemas, muchas empresas valencianas, acuciadas por la crisis, han adaptado esa proclama a sus circunstancias para sobrevivir. Así se comprende que hayan proliferado negocios como los hoteles que ofrecen habitaciones para echarse la siesta; empresas para empeñar el coche; constructores que dividen las viviendas para vender y clínicas estéticas con descuentos de hasta el 80% para captar a los clientes.

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