11 febrero 2015

Michael Cain no se harta de hacer películas

1 ¿Cómo se las apaña para que, aunque comparta plano con alguien mucho más joven, sea a usted a quien miremos?

La cámara te ama o no. Y no se puede hacer nada. Crecí con el método Stanislavski, que dice que uno debe permanecer quieto, y cuando haga un gesto, todo el mundo lo verá. Así que siempre puedes captar la atención del espectador.

2 Más de cien películas. Y ahora, ‘Mi amigo Mr. Morgan’.

Sí. Interpreto a un catedrático de Filosofía. Además, hago de viudo, un americano en París que, por cierto, no sabe bailar.

3 Procede de una familia humilde. Su padre transportaba pescado en el mercado de Londres.

En Inglaterra siempre hubo ausencia de oportunidades para la clase trabajadora, solo se escribían papeles para pijos. Tuve la suerte de coincidir con Harold Pinter o John Osborn, que empezaron a trabajar con actores de clase humilde. Cuando en mi entorno decía: "Voy a ser actor", me contestaban: "¿Quién demonios te crees que eres?", como si fuera una especie de esnob loco. Pero eso lo cambiamos en los 60.

4 ¿Harto ya de tanta película?

No. Me encanta, nunca me aburro. Puede que suene arrogante, pero no tengo competencia porque mi peor competencia soy yo mismo. Debo hacerlo mejor que lo anterior, no mejor que otros.

5 Caine, el seductor. ¿En sus buenos tiempos nunca tuvo una aventura con una mujer casada?

Jamás. No me apetecía tener que matar a un marido (ríe).

6 Y lleva casado con Shakira Baksh, que fue Miss Guayana, 41 años.

Sí. La vi en un anuncio en la tele y me dije: "Tengo que encontrar a esa chica". Me volví loco con ella. Estaba dispuesto a irme a buscarla a Brasil, pero supe por un amigo que vivía ¡en Londres! (ríe).

7 Y cayó rendida a sus pies.

Qué va. Tras 12 llamadas en dos semanas, le dije: "Debes de tener el pelo más limpio de toda Inglaterra, porque cada vez que te llamo te estás lavando la cabeza", y contestó: "Vale. Saldré contigo". Si esa noche no hubiera aceptado, no hubiese insistido más. Es curioso, la felicidad depende de detalles.

8 Las mujeres aman a los hombres que…

Aman a las mujeres. Y no todos lo hacen.

9 Una anécdota del Hollywood dorado

Shirley MacLaine me preparó una fiesta, y cuando Gloria Swanson entró, pensé: "Dios mío, sí que es bajita". Era diminuta. Creía que sería más alta.

y 10

el colofón...

¿No vuelve a ver sus películas porque le invade la nostalgia o para olvidar sus fallos?

No, es que no tengo tiempo (ríe). Además, para ser sincero, nunca miro hacia atrás. Sé lo que he hecho, lo que fue hacerlo, en qué me equivoqué y en qué se equivocaron los otros. Ya está.

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