Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2014

La caja tonta tiene un poder enorme

Estoy segura de que el nombre de John Logie Baird les suena tanto como me sonaba a mi antes de que un amigo de sabiduría enciclopédica me pusiera sobre su pista. O sea, nada. Fallecido a la edad de 57 años, este escocés fue un ingeniero, físico e inventor que consagró buena parte de su vida a investigar cómo transmitir imágenes a distancia. Lo consiguió por primera vez en 1924. Un lustro después, en 1929, logró un sistema de barrido de imagen de 240 líneas que proporcionaba una imagen de notable calidad y nitidez. Había nacido la televisión.
Logie Baird abandonó este mundo sin sospechar que su invento acabaría siendo no solo un medio de comunicación de masas, sino también de manipulación de las mismas, al que los políticos de todo el mundo venerarían como a una deidad presta a satisfacer sus deseos de triunfo y poder. Y en ello siguen.
Han pasado 85 años desde sus inicios, y la influencia de la televisión en el devenir político ha alcanzado cotas inimaginables para quien, como Baird,…

El infierno está aquí y yo sin saberlo

El pasado miércoles el infierno estableció sucursales en los estadios de diferentes clubs de fútbol europeos, o así, al menos, fue detectado por los locutores deportivos de televisión en masa. El estadio del Manchester era un infierno, el del Kaiserlauten era un infierno, el del Stutgart era un infierno, de pronto todas las canchas donde jugaban equipos españoles eran un infierno, y, bueno, será cosa de celebrar que por una vez los comentaristas del ramo acordaran ir tan de consuno en sus interpretaciones simbólicas. 
Ahora bien; los destellos de talento individual también iluminaron el miércoles europeo, de modo que no todo fue una repetición obsesiva de infiernos. Talento individual, pero sobre todo vasta cultura, lo que exhibió un locutor de Telemadrid que, ante las facilidades que daba en defensa el Stutgart ante el Osasuna, ahuecó la voz y soltó, grave y enfático: «No se las ponían así ni a Felipe II». 
No, señor; ni a Felipe II, ni a Witiza, ni a Carlos IV, ni a los Reyes Catól…

La marcha de la bella Francine

Prueba irrefutable de que lo bueno y lo malo habitan juntos es que, de pronto, se acaban los espeluznantes programas de verano y, simultáneamente, se nos va Francine. Mucho es el júbilo que produce el deceso de esas monstruosidades desde Palma, o desde el Parque Acuático, o desde La Toja, o desde Marbella, pero mucha, también, la aflicción que provoca la marcha de la bella Francine, cuyos pequeños dislates se diluían en un rostro enteramente humano. Sin ella, la actualidad de los fines de semana volverá a ser insoportable, por mucho que sea recitada por alguien con una prosodia perfecta. 
A Francine la envían a un programa de actualidad cinematográfica, y a Jordi González, que es un chico que lo ha hecho bien en La Palmera, uno de los pocos engendros estivales que se salvan de las llamas justicieras, no sé donde piensan mandarle. Jordi, que aportó al medio la figura del presentador humano, que lo mismo se cabrea y es antipático como, al rato, se vuelve cariñosísimo y encantador, mere…

Que perra han cogido los transexuales con querer casarse

Que manía le ha dado a los cerebros democráticos que planifican los cebos de los programas de televisión con pedirle a los espectadores su veredicto en todo tipo de debates. Los férreos principios absolutistas del despotismo ilustrado, el práctico pero excesivamente desvergonzado «todo para el pueblo, pero sin el pueblo» ha sido sustituido por una cómica urgencia en devolverle el protagonismo y la judicatura a la enfervorizada plebe, siempre dispuesta a marcar un coral número de teléfono y a testificar sobre lo sacro y lo humano. Resulta demasiado servil y cochambroso el afán de presentadores y directores de debates por convencer a sus abstractos mirones de que en su anónima boca está siempre la verdad. 
Mi permanente y lamentable ego-trip acostumbra a desinterarse de las opiniones de las mayorías silenciosas o bullangueras sobre el estado de las cosas, de las leyes y de la conducta de los personajes «trascendentes», pero en alguna ocasión sufre escalofríos o relajación cuando observa …

Las guerras democráticas son un bulo

Estados Unidos -me dice un amigo- nunca ha ganado una guerra después de 1945». Nunca la ha ganado -sostiene- porque es una sociedad democrática y porque, después del 45, las sociedades democráticas son sociedades de la comunicación democrática. Es el pueblo americano quien ha obligado a la paz a los generales enloquecidos que querían lanzar la bomba atómica sobre Corea, es el pueblo americano quien ha obligado a su gobierno a la rendición en Vietnam: un pueblo organizado por la información y escandalizado por los horrores de la guerra. Esta consideración -añade Paul Virilio- es aún más válida hoy día. 
Después de los años 50 y 60, la comunicación ha dado pasos de gigante: hoy la guerra se nos presenta en «tiempo real», el espectáculo televisivo nos hace partícipes de la tragedia. Una sociedad democrática no puede aceptar este tipo de participación, que implica una responsabilidad compartida en cuanto a los efectos y un delegar en cuanto a las causas, así como una inmediatez de la par…

Lo que no sabías del comercio de las armas

Un informe de los obispos de la Iglesia de Inglaterra anunció la guerra de la Iglesia. No se aceptaron por más tiempo sanciones piadosas... la intransigencia de Sadam... una guerra justa... fuerza mínima para alcanzar el objetivo... resolución de todos los problemas de la región... En mi Iglesia local, prediqué el otoño pasado sobre qué era la doctrina de la guerra justa. Mi presentación fue tan neutral -pensada para que la gente forjase su propio juicio- que algunos creyeron que estaba diciendo que la guerra para liberar Kuwait sería una «guerra justa».
El domingo después de comenzar la guerra, volví a hablar de lo mismo, dejando clara mi oposición a la guerra. No me di cuenta -quizá estaba demasiado influido emocionalmente para ser todo lo sensible que quería- pero no estaba preparado para ser llamado traidor (una afirmación pronto retractada). Presioné sobre la lectura del día, de Jeremías, haciendo notar que, también, fue acusado de colaboración con el enemigo. Hoy en día no hay …

Dónde está el Papa en las catástrofes humanas

EL Papa, que no ha dicho esta boca es mía en lo que llevamos de conflicto petrolero, ni siquiera en los momentos en que la escabechina parecía depender sólo de que algún imbécil uniformado se pusiera nervioso, no ha tenido empacho, sin embargo, en inaugurar oficialmente la demencial basílica de Yamusukro (7.363 metros cuadrados de vidriera francesa, 11.000 de mármol rosa italiano, 24.000 millones de pesetas) en el corazón del continente más pobre y hecho polvo del mundo. 
Felipe González, en cambio, sí ha dicho esta boca es mía, aunque no hacía ninguna falta, porque cuando a los pocos días de la invasión de Kuwait dijo que eso era un asunto interno, enseguida se notó que, efectivamente, era su boca, y no otra, la que decía semejante cosa. 
Ayer, casi un mes y medio después del inicio del conflicto del Golfo, el presidente tuvo, al fin, el detalle de comparecer ante los supuestos representantes del pueblo colocados en la Carrera de San Jerónimo, y aunque hubo sus más y sus menos, la c…