31 agosto 2014

Mónica Bellucci es una marrana

La película de la jornada del festival de Cine de San Sebastián no estaba en el programa oficial. De título Servicios Mínimos, la cinta protagonizada por miles de extras ajenos al celuloide eclipsó a la actriz Mónica Bellucci, llamada a ser la estrella del día, que quedó relegada a un papel secundario ante el protagonismo de la huelga general en Euskadi, que prácticamente vació de contenido el guión del Zinemaldia.

No hubo ni alfombra roja, ni fiestas de las películas. Nada de «ostentación». Por un día, el festival «desapareció» de la ciudad, en palabras de su director, José Luis Rebordinos. Fue el guión escrito por el Zinemaldia para que los huelguistas «no se sintieran agredidos» y, de paso, solidarizarse con «la gente que lo está pasando mal». Por ello, la actividad cinematográfica quedó reducida a la mínima expresión, con las proyecciones y el resto de actos (limitados, eso sí) circunscritos al Kursaal. El programa del martes contemplaba 89 proyecciones. El de ayer, nueve pases correspondientes a siete películas (dos de Sección Oficial).

Al margen del Kursaal, el resto de actores del festival hizo huelga. Los coches oficiales, aparcados; las salas de proyecciones (los cines y los teatros municipales Victoria Eugenia y Principal), cerradas; vallas publicitarias y la exposición de la plaza Okendo, tapadas con plásticos negros para evitar «ataques»; la pantalla gigante situada en la calle, desconectada; las infraestructuras del festival como las tiendas, puntos de información y taquillas, desmanteladas...

«Hemos tenido que suprimir muchas cosas, pero espero que se respeten los servicios mínimos», señaló Rebordinos, quien cifró en 40.000 euros las pérdidas en concepto de venta de entradas. En todo caso, confió en cubrir este «agujero» con la buena marcha de la taquilla, «sensiblemente mejor que la del pasado año, a pesar del incremento del IVA.

En la calle, apenas hubo movimiento, sin público aguardando a las puertas del María Cristina ante la falta de estrellas. Y en el hotel, centro neurálgico del festival, el movimiento era menor que en otras jornadas, aunque hubo normalidad. La manifestación en protesta de los recortes cercó una hora el recinto, lo que impidió que Bellucci pudiera acudir al photocall previsto. La marcha pasó por el hotel sin que se registraran incidentes, aunque no faltaron pitidos y abucheos, y consignas como «menos alfombras, más empleos» y «España va bien, Donostia va de cine».

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