21 agosto 2014

Amparo Muñóz cuando era joven y guapa ella

Han pasado 40 años desde que Amparo Muñoz emprendiera el camino que la llevaría a coronarse como la mujer más bella del universo. En unos días, Elena Ibarbia podría emular a la malagueña y sentarse en el trono de la belleza absoluta.

"La verdad es que al principio no nos ha-cía mucha gracia que se presentara, pero ahora que ya ha ganado...". Al hacer estas declaraciones a Informe Semanal (TVE) no sospechaban doña Juana y don Manuel que el haberse alzado su hija, Amparo Muñoz (Vélez Málaga, 1954) con la corona de Miss España, hace precisamente ahora 40 años, eran solo los primeros pasos sobre la pasarela de la belleza que llevarían a la joven malagueña a ganar al año siguiente (1974) el título de Miss Universo. Fue en el Folk Arts Theater de Manila, Filipinas, donde se produjo este hito patrio nunca más alcanzado, porque desde entonces ninguna candidata española ha vuelto a sostener el cetro de la belleza absoluta.

Elena Ibarbia (Guipúzcoa, 1995) puede ser quien rompa esa maldición el próximo 28 de septiembre en Yakarta, Indonesia, a 2.800 kilómetros de donde lo hiciera Muñoz. Al igual que esta, la vasca parte como una de las favoritas para sentarse en el trono de la más guapa del mundo. "Tengo muchas ganas de ganar y vengo a por ello, pero soy consciente de que es complicado, ya que son más de 120 países contra los que compito y hay candidatas maravillosas", asegura la modelo a Magazine desde la ciudad indonesia.

También como la malagueña en los 70, Ibarbia responde al ideal de belleza actual. "Unas proporciones faciales casi óptimas con alguna asimetría. La piel radiante, tersa, sin manchas. Una bonita sonrisa, una dentadura cuidada y unos labios proporcionados con el resto de las facciones. El cabello, brillante, cuidado y con volumen. En cuanto a los ojos, el color es lo de menos, lo que importa es su forma. Y sobre el cuerpo, hoy priman los estilizados, que no delgados en extremo y, al igual que el rostro, ha de ser proporcionado". Así define Jorge Planas, director médico de la Clínica Planas, el canon que decide hoy qué es bello y qué no. Esa proporción a la que se refiere el cirujano plástico es, según asegura, el único criterio que se ha mantenido a lo largo de la Historia en todos los paradigmas de la belleza femenina desde que en la antigua Grecia se hablara por primera vez de ella.

En realidad, ese canon actual que describe el doctor Planas no es sino una evolución del que existía en los años 70, cuando Amparo Muñoz logró su título: un cuerpo estilizado y delgado, influido por las modas de la alta costura y las pasarelas, que rompía con las curvas y las formas redondeadas tan buscadas en las mujeres de los 50 y cuyo mejor ejemplo son las actrices Sofía Loren y Marilyn Monroe. Además, "en la década de los 70 las pacientes venían a la consulta y pedían narices respingonas, se veía ese tipo de nariz por todas partes, porque alguna actriz o modelo muy famosa la tendría así. Hoy la nariz debe pasar desapercibida y dejar protagonismo a la mirada y a la sonrisa", añade el doctor Planas.

Una mirada y una sonrisa que, además de resultar atractivas, pueden transmitir, junto al resto de rasgos faciales, ese algo que se busca en las candidatas y puede conquistar al jurado. "Tanto Amparo como Elena tienen un rostro mediano con elementos muy definidos, lo que facilita que las veamos atractivas. Tienen zonas muy parecidas, por ejemplo, la frente es donde más se parecen, –en ambas es redondeada–. Los labios de las dos son carnosos y sus ojos están muy marcados respecto de los márgenes oculares. De todas estas características se puede deducir que sí, que son mujeres con una gran sensibilidad, abiertas e intuitivas, aunque Ibarbia es un poco más reflexiva que Muñoz, que es más impulsiva", detalla el morfopsicólogo Àlex Martínez Miralpeix.

Entonces, si sus rostros son tan similares, ¿volvería la Amparo Muñoz de 1973 a ganar el concurso de Miss España hoy? "Sin ninguna duda; y no solo porque era muy guapa, sino porque su rostro era muy armónico, ninguno de sus rasgos llamaba la atención sobre los demás. Pero, sobre todo, destaca su belleza natural y eso, hoy en día, después de una época en la que se han dado estridencias en el cuerpo (labios enormes, pechos exagerados...), vuelve a ser lo más valorado. Así que, sí, ganaría", opina el doctor Jesús Sierra, cirujano especialista en Medicina Estética de la clínica DEAM de Madrid.

Al igual que el médico, la presentadora de televisión Cristina Tárrega, cofundadora de la web de belleza poryparami.es, no solo no duda de que la malagueña volvería a alzarse con el título de la más guapa de España y con el de Miss Universo, sino que también coincide con el cirujano en destacar como el punto fuerte de Amparo Muñoz la naturalidad de su atractivo. "Fue un auténtico bellezón, muy racial sin ser extrema, reunía muchos elementos sin que ninguno destacara; tenía una belleza muy equilibrada", considera.

MÁS QUE UNA BELLEZA. En cualquier caso, la belleza (evidente) de Elena Ibarbia es solo uno de los exámenes –curiosamente es de los que menos puntúan– que tiene que pasar ante los 122 miembros que forman parte del jurado de Miss Mundo y entre los que hay personas relacionadas con el mundo de la moda, de las agencias de modelos, diseñadores, fotógrafos... Alrededor del 30% de la puntuación se basa en un proyecto solidario en el que la aspirante tiene que haber estado trabajando ya en su país de origen y que deberá continuar durante el año de reinado. El pase en bañador, la práctica de un deporte, la danza, lo cuidada y limpia que mantenga su habitación (¡!) durante el mes de concentración previa al certamen, el trato con sus compañeras y otras pruebas sumarán otro 40%. Y el 30% restante lo obtendrá de la entrevista con el jurado.

A lo mejor, una de las preguntas que le hagan sea similar a la que formularon en su momento a Amparo Muñoz durante el certamen internacional: "Si llegaras a ser elegida, ¿crees que cambiarías mucho por ser una celebridad internacional?". "No. Cambiará mi actividad, porque así lo manda el título, pero yo no cambiaré mis sentimientos", respondió la malagueña, que solo seis meses después de su coronación abdicó por diferencias con la organización.

Sea como fuere, estos certámenes no dejan de ser concursos de belleza donde, marque lo que marque la báscula, el físico pesa. Los 90-60-90 de Amparo Muñoz, su 1,73 de altura y sus 53 kilos, derrotaron a las más de 60 candidatas contra quienes competía. La candidata vasca reparte sus 87-64-93 por 180 centímetros de altura, por lo que, con cintura y cadera algo más grandes que su (esperamos) predecesora, parece algo más estilizada que esta. Aunque, si hay algún dato, más allá de la apariencia, que indica si una está o no más delgada que la otra es el Índice de Masa Corporal (IMC), un valor que determina, a partir de la estatura y los kilos, si el peso que tenemos es el más saludable, está por encima del indicado o por debajo. Se obtiene al dividir el peso entre la estatura al cuadrado. Así, Amparo Muñoz tendría un IMC de 17,70, es decir, una delgadez no muy pronunciada, según el baremo Organización Mundial de la Salud, mientras que el IMC de la vasca, que pesa 63 kilos, es de 19,4, lo que significa que está en su peso óptimo.

También el IMC ha seguido modas a lo largo de las últimas décadas que respondían al ideal de belleza en cada una de ellas. Así, y según un artículo publicado por el diario estadounidense News & Observer, entre 1970 y 1989 el IMC más deseado era 19, mientras que en la actualidad se encontraría en el 18,1. Eso en las pasarelas, claro. Porque fuera de ellas, la cosa cambia. Celebrities como Monica Bellucci, Jennifer Lopez, Beyonce Knowles o Salma Hayek, que siempre encabezan, junto a otras, el top ten de las más deseadas, se mueven en un IMC de entre 20 y 21. "Actualmente, los patrones de belleza cambian mucho más rápido que antes, por lo que su vigencia es menor. Aunque venimos de una década en la que primaba la delgadez, la extrema delgadez, en los últimos tiempos se está huyendo de esta para regresar, aunque despacio, a las curvas. Se vuelve a buscar la proporción", concluye el doctor Planas.

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