31 agosto 2014

Mónica Bellucci es una marrana

La película de la jornada del festival de Cine de San Sebastián no estaba en el programa oficial. De título Servicios Mínimos, la cinta protagonizada por miles de extras ajenos al celuloide eclipsó a la actriz Mónica Bellucci, llamada a ser la estrella del día, que quedó relegada a un papel secundario ante el protagonismo de la huelga general en Euskadi, que prácticamente vació de contenido el guión del Zinemaldia.

No hubo ni alfombra roja, ni fiestas de las películas. Nada de «ostentación». Por un día, el festival «desapareció» de la ciudad, en palabras de su director, José Luis Rebordinos. Fue el guión escrito por el Zinemaldia para que los huelguistas «no se sintieran agredidos» y, de paso, solidarizarse con «la gente que lo está pasando mal». Por ello, la actividad cinematográfica quedó reducida a la mínima expresión, con las proyecciones y el resto de actos (limitados, eso sí) circunscritos al Kursaal. El programa del martes contemplaba 89 proyecciones. El de ayer, nueve pases correspondientes a siete películas (dos de Sección Oficial).

Al margen del Kursaal, el resto de actores del festival hizo huelga. Los coches oficiales, aparcados; las salas de proyecciones (los cines y los teatros municipales Victoria Eugenia y Principal), cerradas; vallas publicitarias y la exposición de la plaza Okendo, tapadas con plásticos negros para evitar «ataques»; la pantalla gigante situada en la calle, desconectada; las infraestructuras del festival como las tiendas, puntos de información y taquillas, desmanteladas...

«Hemos tenido que suprimir muchas cosas, pero espero que se respeten los servicios mínimos», señaló Rebordinos, quien cifró en 40.000 euros las pérdidas en concepto de venta de entradas. En todo caso, confió en cubrir este «agujero» con la buena marcha de la taquilla, «sensiblemente mejor que la del pasado año, a pesar del incremento del IVA.

En la calle, apenas hubo movimiento, sin público aguardando a las puertas del María Cristina ante la falta de estrellas. Y en el hotel, centro neurálgico del festival, el movimiento era menor que en otras jornadas, aunque hubo normalidad. La manifestación en protesta de los recortes cercó una hora el recinto, lo que impidió que Bellucci pudiera acudir al photocall previsto. La marcha pasó por el hotel sin que se registraran incidentes, aunque no faltaron pitidos y abucheos, y consignas como «menos alfombras, más empleos» y «España va bien, Donostia va de cine».

29 agosto 2014

A Monica Bellucci le gusta despelotarse cada vez que puede

A pocas horas del inicio de la 57 Semana Internacional de Cine, rodeado por Sean Connery, Harrison Ford, Monica Bellucci o el Beatle George Harrison, que le contemplan en cuatro de las muchas fotografías que adornan su despacho, Javier Angulo (Bilbao, 1949) atiende a este diario.

Pregunta.- Habla de «encapsular» el festival y de «protegerlo». ¿Cuáles son las líneas rojas?

Respuesta.- No se puede renunciar a la esencia del festival. Por menos de una cantidad, estimada en 2,5M, no se puede hacer bien. Lo hemos hecho con 2M, pero nos ha costado mucho. Hay que hacer encaje de bolillos para que llegue el dinero y no se noten las costuras. Le pido al Consejo Rector que asegure al festival una cantidad mínima para hacerlo como hasta ahora. Si no mantenemos la esencia será un drama.

P.- ¿La estructura artística es irrenunciable, incluidos Punto de Encuentro y Tiempo de Historia?

R.- Absolutamente. Como otras cosas. Estoy orgulloso de haber creado 'Castilla y León en Largo', dando la posibilidad de que el cine de aquí, que pasa sus dificultades, pueda ser exhibido. También 'Castilla y León en Corto'. O las 'Aulas Abiertas' con Alberto Iglesias y Enrique Urbizu.

P.- Ya el año pasado dijo que bajar de 2,5M podría obligar a «hacer otro festival». ¿A qué ha renunciado?

R.- A nada de los contenidos. Por eso digo que si la selección no gusta no puedo echarle la culpa a la crisis. Me hubiera gustado traer Blancanieves y la de Trueba… Todos estábamos persiguiéndolas, pero los productores prefieren un Festival de Categoría A, como San Sebastián, que uno de Primera. En un 80% tenemos lo que hemos querido.

P.- ¿Eso no es una bilbainada?

R.- Hay limitaciones, claro. Hoy hay muchos más festivales internacionales en Europa de los que había hace 15 años, con presupuestos altísimos, muy apetecibles para los productores y los distribuidores. Todos quieren ir, con sus esposas e hijos, a Cannes, Venecia o a San Sebastián con La Concha y el Guggenheim tan cerca… La Seminci vende la capital de Castilla, una ciudad medieval encantadora, el mejor vino de España, y apela a sus 57 años de historia. Con eso estamos consiguiendo ponernos en el centro del mapa. El festival se había desdibujado, y ahora estamos en un momento pujante que hay que aprovechar.

P.- ¿Qué ha aportado Angulo para recuperar ese terreno perdido?

R.- Cuando llegué dije que este festival era la joya de la abuela, a la que sólo había que dar brillo y alegría. He querido mantener su apuesta por el cine de autor, pensando en los directores y en el gusto del público de Valladolid, e intentando no repetir las películas que ya han triunfado en otros festivales. Mi orgullo es que Von Trotta, Paskaljevic, Potter y otros directores han escogido Valladolid para estrenar en Europa.

También quiero dar espectáculo en la calle, porque la gente que no ha entrado en las salas acabará haciéndolo gracias a la alfombra roja. El público tiene que sentir que este festival no es para la elite. Aquí se proyecta de todo, y no hace falta ser un gran cinéfilo para disfrutar.

P.- Se juega el prestigio. Ya hemos visto como el director del Musac, por ejemplo, ha anunciado su marcha ante los recortes. ¿Pasará con usted?

R.- Pueden cambiar las cosas, pero he visto muy firme al Ayuntamiento para mantener el festival ante la crisis. Somos el acontecimiento cultural más importante de Castilla y León. ¿Algún político quiere pasar a la historia como aquél que le dio el candado a la Semana…?

P.- Mire a Cienfuegos, en Gijón, caído con ese giro provinciano que le ha dado el Gobierno de Cascos.

R.- Yo le quiero mucho e hizo una labor espléndida. Todos corremos ese riesgo. Al depender de entidades públicas estás al albur de quien manda. Yo siento un apoyo a muerte por parte de todos, se ve en el Consejo Rector. Nunca ha habido una injerencia. No tengo queja. Aquí se siente el festival como algo propio.

P.- Es una ventaja para usted, en un país en el que parece que el mundo de la cultura está bajo sospecha.

R.- Se ha dado una imagen muy mala del cine, siempre, como si sus gentes fueran niños bonitos que viven de las ayudas. Eso es falso. Las ayudas del Estado cubren, como mucho, el 15% del coste de una película. Y aquí todas las industrias están subvencionadas… ¿Cómo va a ser un problema que se ayude al cine, que es cultura y proyecta la imagen del país por el mundo?.

En Francia, desde 1950, uniFrance lleva el cine al margen de los ministerios, y allí las ayudas no dependen de los presupuestos generales: el 5% de cada ticket de taquilla revierte a un fondo nacional… En España, sólo se consume un 16% de cine propio, mientras que en Francia alcanza el 40%. Es algo que piden González Macho -presidente de la Academia de Cine- y los productores españoles: hay que crear esa figura para no depender de los presupuestos. Aquí, los ministros de Hacienda nunca han querido romper el concepto de 'caja única'…

P.- Ahora se enfrentan a Montoro y a Wert, que no tiene otra idea que subir el IVA cuando las salas están obligadas a realizar fuertes desembolsos para adaptarse a la era digital.

R.- Es un problema. Los costes son enormes para transformarse. El año que viene desaparece el celuloide y un proyector en condiciones no baja de los 80.000 euros.

P.- ¿Es un golpe al sector, justo cuando recoge más aplausos?

R.- Si no se echan atrás es un golpe muy duro, tanto para la producción como para la exhibición… Hablan de la crisis del cine español. ¿Cuál? Una cosa es la estructural, la del negocio que sí está en crisis, y otra la creativa. Nunca hemos tenido tanto éxito como ahora.

P.- Y la Ley del Mecenazgo... Parece que nunca la llegaremos a ver.

R.- Es una pena. Se habían creado buenas expectativas y a nosotros nos beneficiaba mucho. Invertir en un festival conllevaría una desgravación alta. Aquí nunca se ha superado el 18%, mientras que en Francia puede ser del 40%. Siempre nos encontramos con el ministro de Hacienda recortando los sueños. Es difícil encontrar capital privado que invierta en cultura, aunque sí lo hace en deporte. Nada ha cambiado desde los tiempos de Suárez, siempre chocamos con Hacienda.

P.- ¿Ha vivido el festival por encima de sus posibilidades?

R.- No. No teníamos problemas de financiación. Ahora el Ayuntamiento ha tenido que aumentar su aportación porque ha descendido la de la Junta, la Diputación y las cajas.

P.- Pero cuesta entender que una empresa privada (Telecyl), por dar soporte técnico al festival, se lleve más de 632.000 euros -en 2013 serán 962.000-, que es casi un tercio del presupuesto de la Semana y que casi iguala los 800.000 euros de los que vive un festival prestigioso como el de Gijón. ¿Es sostenible?

R.- Me encontré ese modelo al llegar. Hay que movilizar, al margen de nuestra estructura, a 150 personas. Ellos se encargan de los eventos…

P.- Es un tercio del presupuesto...

R.- Sí, pero hay que pagar muchos sueldos. Yo prefiero no tener que encargarme de algunas faenas. Llegué como director artístico y he acabado siendo un director con todas las funciones y por el mismo sueldo…

P.- Razón de más. Sorprenden esos desembolsos cuando usted tiene hasta que encargarse de buscar patrocinadores, tarea a la que dice dedicar el 50% de su tiempo.

R.- Pero esas cosas tienen que ser personales. La gran empresa, que ya es difícil que invierta, quiere que tú te comprometas como director, quiere visibilidad rápida, y mucha. No puedo dejar que otro negocie su presencia. Yo sé dónde están los límites. Aquí no podemos permitirnos un director comercial; eso lo hago yo. Ahora... No olvido el cine. Habré visto 320 películas este año.

P.- ¿Cómo ha sido la cosecha?

R.- Lo mejor que he visto son los documentales. La gente tiene la necesidad de contar lo que está pasando en el mundo. Historias humanas, de catástrofes, luchas sociales, conflictos culturales y de pensamiento… Y he visto películas que son joyas.

P.- ¿Qué titular le pondría a la Sección Oficial?

R.- 'El poder de las cineastas', con Deepa Mehta, Sally Potter, Margarethe von Trotta que es una figura de la época de Fassbinder… Y luego está Audiard, Paskaljevic, que si ganara superaría a Bergman...

P.- Prefiere una película que arrase y marque esta edición o un palmarés repartido como en 2011.

R.- El año pasado había muchas buenas películas que gustaron al público, a los críticos y al jurado. Prefiero que sea sólo una la que salga reforzada. No me gusta el reparto.

P.- ¿Un palmarés abierto puede hacer que los directores quieran venir a un festival tan 'exigente'?

R.- Hay que premiar lo bueno, no se puede caer en las compensaciones y la solidaridad. Al jurado le pido que no intente contentar a todos.

P.- Punto de Encuentro se ha convertido con usted en un espacio exclusivo para los directores noveles. ¿No es un riesgo? ¿No le resta valor?

R.- Antes era una especie de cajón de sastre. Lara creó Tiempo de Historia hace 20 años, y hoy no hay ningún festival que cuide tanto los documentales. Punto de Encuentro era aquello que sobraba de la Sección Oficial, las reposiciones… Prefiero ordenarlo todo y reforzar el mundo de los nuevos autores.

P.- ¿No es peligroso vincular el éxito del festival al número de espectadores, como hacen ustedes?

R.- Tenemos un 75% de cinéfilos fieles que viene desde hace más de 10 años y se ve tres pelis al día. Aquí se ve un cine diferente. Es la apuesta: el cine de autor. Es nuestro reto, mostrar un cine de sentimientos que haga recapacitar, pensar, que no deje impasible. Hablar de 60.000 espectadores es una forma de decir: 'Señores, si aman el festival, llenen las salas para mantenerlo'.

27 agosto 2014

Photoshop nos hace vivir en una gran mentira

Hay imágenes que velan más de mil retoques. Como las del artista estadounidense Danny Evans, todo un experto en edición fotográfica que, cansado ya del uso excesivo que hacen del Photoshop las celebrities, ha decidido tomarse la justicia por su mano y mostrar cómo, según él, serían esas estrellas sin las mejoras del ordenador. Y como sin exagerar es imposible llamar la atención, él lo ha hecho. Y mucho. "Empecé la colección The Planet Hiltron como reacción al aluvión de imágenes irreales a las que estamos sometidos cada día. Vivimos en una gran mentira", justifica a Magazine.

Para este gurú del retoque publicitario, la mejor manera de contrarrestar el lifting y las cirugías digitales no es otra sino aplicar un buen surtido de arrugas, patas de gallo y celulitis también por ordenador en lo que podríamos denominar un photoshop inverso. "Cuando vemos a Jennifer Aniston o Cameron Díaz con varios kilos de más, a Tom Cruise y Johnny Depp sudorosos y con papada o a una Madonna desfavorecida pero bienhallada en la América profunda, percibimos inmediatamente el engaño y, de alguna manera, nos ponemos alerta", señala el artista.

Con sus divertidos montajes, que le han valido la atención de medios de todo el mundo, Evans ha conseguido trivializar la prototípica apariencia de estrellas de cine, reinas del pop y hasta aspirantes a presidente de los Estados Unidos. "Si a la gente estas fotos les resultan graciosas, tal vez tendrían que prestar más atención a las vallas publicitarias y hasta a las noticias que salen en diarios y periódicos", advierte Evans. En efecto, el retoque digital es hoy capaz de cualquier cosa. Tanto, que usado en exceso es capaz de hacer desaparecer miembros, como recientemente le ha sucedido a la modelo Marisa Miller, a quien le ha desaparecido un brazo en una fotografía realizada para la marca Victoria's Secret.

La manipulación fotográfica no es, en cualquier caso, una práctica exclusiva de nuestros tiempos, ni es necesario un programa informático para realizarla. En las hemerotecas encontramos un retrato de Lincoln de 1869 colocado sobre el cuerpo de otro político de la época, una miniatura del inventor serbio Nikola Tesla (1856-1943) convenientemente incrustada entre los rayos de una jaula electrificada, el famoso discurso de Lenin frente al Teatro Bolshói de Moscú en 1920 del que ha desparecido Trotski o las sutiles correcciones de las instantáneas que prueban el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya. En aquella ocasión solo se añadieron unos centímetros de altura al caudillo, se le abrieron los ojos en los momentos clave de la entente y se cambió la Cruz de Águila alemana que lucía en su uniforme por la más patriótica Medalla Militar Individual.

Sin embargo, en la actualidad las mutaciones son mucho más radicales y peligrosas: ombligos que desaparecen, pechos que crecen, manos sin dueño sobre el hombro de modelos y extrañas decapitaciones están a la orden del día. Todavía colea el penúltimo escándalo relacionado con el retoque digital, el caso de la esquelética modelo Karlie Kloss a la que recientemente se engordó digitalmente para la edición japonesa de la revista Número. La visión de su cuerpo al natural hubiese podido herir algunas sensibilidades dada su extrema delgadez.

La dimensión del problema la delata el hecho de que varios países estén empezando a generar leyes cuyo objetivo es proteger a sus ciudadanos de la irrealidad digital. Israel ha sido el primer país del mundo en aprobar una ley que prohíbe a los anunciantes utilizar imágenes de modelos cuyo índice de masa corporal sea inferior a 18,5, obligándolos a incluir un mensaje explícito en las fotos que hayan sido retocadas mediante cualquier software de edición y tratamiento de imágenes.

Danny Evans tiene en el Photoshop su más fiel aliado para desarrollar su trabajo, por eso asegura que "como profesional no puedo hablar más que maravillas de este programa informático. Pero todos debemos ser capaces de hacer autocrítica y reconocer que, en algunas ocasiones, se ha ido demasiado lejos". En cualquier caso, y como aquello del autocontrol es una práctica que no se estila demasiado hoy en día, algunos países, como el ya mencionado caso de Israel pero también Francia o Reino Unido, estudian aprobar leyes que marquen los límites, algo que en opinión de Evans podría estar bien "si con ellas se consigue paliar la publicidad engañosa".

En el país galo, donde la prestigiosa revista Paris Match hizo desaparecer los michelines del presidente Nicolas Sarkozy, llevan dos años pendientes de una ley que obligará también a los anunciantes a advertir de la manipulación de las imágenes. Su incumplimiento acarreará multas de hasta 37.500 euros o la confiscación del 50% de los ingresos generados por dicha publicidad. A la propuesta de los políticos franceses se sumaron algunas caras famosas, como Monica Bellucci o Eva Herzigova, quienes posaron ligeras de equipaje y sin un gramo (ni un pixel) de maquillaje en un número especial de la revista Elle, que junto a Vogue y Hola, ha reconocido en varias ocasiones los peligros del uso indebido del los programas de retoque digital.

"En un mundo donde la imagen es tan importante, somos varias generaciones las que hoy nos medimos y comparamos con cuerpos tan perfectos que casi son dibujos hiperrealistas", explica Carolina Larrañaga, coordinadora editorial de Trendencias Belleza, publicación online líder del sector en español. Larrañaga se refiere a cómo varias organizaciones en Estados Unidos proyectan solicitar la entrada en vigor de la denominada Ley de la Autoestima, que regulará el retoque digital de las fotos de los personajes públicos que aparezcan en revistas y anuncios más allá del control que ejerce ya la División Nacional de Publicidad. La siguiente pregunta que surge es obvia y la plantea el propio Danny Evans: "¿Se debe poner límites a la creatividad de los artistas? Pienso que no. Quizá porque tengo muy claro qué cosas yo no haría nunca con un programa de edición de imagen", defiende. Evidentemente, de aprobarse alguna de las leyes a las que hemos hecho referencia, las imágenes del propio Evans podrían considerarse... ilegales.

Para transformar a las decenas de celebridades que han caído en sus manos -Beyoncé, Brad Pitt, Angelina Jolie, Madonna, John Travolta, Nicole Kidman, el príncipe Guillermo y Kate Middleton...-, este fotógrafo combina imágenes de personas anónimas en situaciones cotidianas con los rostros de los famosos y las retoca para que parezcan lo más reales posible y podamos imaginar cómo podríamos percibirlos de no haber alcanzado la fama.

Para acabar con las discusiones en torno a los retoques, Kevin Connor, un exdirectivo de Adobe, ha desarrollado un software capaz de detectar los retoques digitales gracias a una serie de algoritmos de inteligencia artificial que contrasta los parámetros de la imagen con una base de datos de millones de fotografías. De momento, el programa, llamado FourMatch, no es capaz de especificar el tipo de modificación al que ha sido sometida la instantánea en cuestión, pero se ha convertido en una herramienta fundamental para algunos. "Nuestros clientes", afirma el propio Connor, "lo utilizan en procesos judiciales, para la verificación de imágenes por parte de los medios de comunicación, en importantes compraventas de mercancías a través de Internet... y la demanda sigue creciendo cada día", añade el inventor.

Claro que, para Danny Evans, no siempre es posible saber al 100% si la cámara miente. "Le podría dar una lista larga de efectos de luz y enfoques de cámara que no pueden ser detectados por ningún chivato informático. Claro que eso solo ayudaría a que la gente perdiera aún más la fe en los fotógrafos", concluye.

25 agosto 2014

Bianca Balti está en las guías

Hasta sus iniciales –B.B.– coinciden. Coronada a bombo y platillo como la Brigitte Bardot del siglo XXI por la industria de la moda en pleno, Bianca Balti (Lodi, 1984) comparte con su hipotética antecesora belleza y una acusada vis combativa, que pasa por obviar las recomendaciones de su manager y amigo, Bruno, cuando la conmina a evitar cuestiones políticas –la actualidad manda y, durante la fría tarde milanesa en la que se desarrolla esta entrevista, Italia espera en vilo unos resultados electorales que pronto se revelarán convulsos–.

Un gato tatuado ronronea en su brazo, y la top model italiana por excelencia –con permiso de su compatriota Mariacarla Boscono– admite inclinaciones felinas y gusta de dejarse "mimar por la gente" para pronto darles esquinazo. Pero es de todo menos escurridiza cuando toca mojarse. Especialmente en la misma jornada en que, para más inri, Silvio Berlusconi vuelve al ruedo ante la estupefacción del equipo congregado en el cuartel general de Dolce & Gabbana en Viale Piave. ¿El motivo? El lanzamiento de Light Blue, la célebre fragancia estival de la casa, a la que Balti presta imagen.

Maquilladores y peluqueros consultan Twitter para informarse ante el posible retorno inminente de Il Cavaliere, con quien la maniquí las ha tenido tiesas. "Cuando estaba en el Gobierno, solía copar los titulares de los periódicos con declaraciones del estilo: ‘Me avergüenza ser italiana’. Y hasta la pequeña Mussolini –Alessandra, la nieta del Duce– exigió mi despido", recuerda. Acaba la frase con una risita ingenua y titilante que podría llamar a engaño y que al final no es sino la mejor manera de quitar hierro al asunto. La diputada de extrema derecha no ha sido la única en pedir la cabeza de la modelo: el mismísimo Cavaliere lo hacía a principios de febrero –cuesta poco imaginarle exigiendo a Dolce & Gabbana la rescisión del contrato de su bello azote– por criticarle abiertamente en la prensa. "Siempre digo lo que pienso en las entrevistas. Es mi forma de mantenerme fiel a mis valores, los que defendía cuando era okupa. Me lo tomo, eso sí, con mucho sentido del humor. Ellos no, claro. A pesar de todo, no soy nada extremista. Cuando maduras, entiendes que no puedes quemarte a lo bonzo. Mi lema es vive y deja vivir."

En las elecciones de marras votó en blanco a modo de protesta, animando a sus más de 22.000 seguidores en Twitter a seguir su ejemplo: "El problema en Italia es que ningún político quiere dejar el asiento, perder sus privilegios, renunciar al dinero... No hay relevo generacional. Berlusconi tiene 77 años; (Pier Luigi) Bersani, 62... Por eso los jóvenes no creen en ellos. Mucha gente se abstendrá, como yo. Esta noche dirán los resultados, y gane quien gane, no importa..., va a ser más de lo mismo", aventuraba. "Puede que los italianos seamos masoquistas. Y que por eso sigamos votando a Berlusconi. No hay solución. No future, como los Sex Pistols", zanja entre risas.

¿Una top punk y okupa? Bianca Balti vivió en una casa okupada en Milán y llevaba el pelo rapado antes de escalar al puesto número 14 del ranking de modelos mejor pagadas del negocio que elabora models.com –y que lidera Gisele Bündchen–.

Hoy, sus amigos de entonces están orgullosos, a pesar de que sus comienzos en la profesión fueron desconcertantes. "De pequeña soñaba con ser modelo, porque leía todas las revistas de moda del mundo en casa –que su padre distribuía; su madre, maestra, es de Azerbaiján– y me sabía al dedillo sus nombres, y los de las marcas. Pero cuando se presentó la ocasión, lloré."

La oportunidad le llegó mientras trabajaba en un supermercado Carugate de Lombardía, a través de una amiga común de su todavía agente, que pronto detectó su potencial. "Chicas guapas hay muchas, pero para triunfar necesitas suerte. Yo empecé en esto un mes de junio, y en septiembre ya había firmado mi primer contrato con Dolce & Gabbana." Selló entonces un pacto profesional tan fructífero como para olvidarse de las pasarelas –"desfilar no es precisamente divertido", admite– y un vínculo cuasi familiar intermitente que se reanudó, curiosamente, cuando fue madre de Matilde, en 2007. "Eso confirma la buena relación que tenemos. Si piensas en Monica Bellucci, ella lleva 25 años trabajando con Stefano y Domenico, que experimentan con nuevas modelos, pero defienden un canon de belleza muy específico, así que cuando lo encuentran... Además, como vivo en Milán, estoy siempre disponible para ellos."

En las tres últimas temporadas ha protagonizado las campañas de prêt-à-porter y joyas (la primera) de la firma. Ahora, hace lo propio con la fragancia Light Blue, un producto a la mayor gloria del estilo de vida mediterráneo santo y seña de la casa. "Cuando hueles el perfume percibes que es fuerte, cítrico. Enseguida evoca al Mar Mediterráneo, a Cerdeña, Ibiza o las islas griegas. Allá donde vayas, existe la fantasía del verano a la italiana, y creo que eso explicaría el éxito de Dolce & Gabbana; ellos saben a quien visten, a la gran familia italiana, ya esté en Taormina o Texas." El top model David Gandy le da réplica en las instantáneas, firmadas por Mario Testino y que sugieren un verano de romance a la italiana en la idílica costa de Capri.

El ‘italian dream’ al que alude Bianca Balti se ensombrece fuera de foco, cuando las fotografías de jóvenes morenos y apolíneos y mammas voluptuosas con la pasta al dente, como sus admiradas Loren y Belluci, se difuminan ante titulares de vellinas y bunga bungas. "Lo peor de Berlusconi no es cómo trata a las mujeres, porque todo en él es malo. En ese sentido es ridículo. No es solo él, es el sistema. Berlusconi es el mal ejemplo. Para entrar en la televisión, por ejemplo, hay una pauta: si haces feliz al jefe..., el trabajo es tuyo. Ese es el modo de pensar en Italia. Y si el jefe puede..., todo el mundo puede." ¿Es ese el país que quiere para su pequeña Matilde? "He pensado en irme a Estados Unidos. Me gusta lo que está haciendo Obama allí, que es justo lo contrario a Europa, donde el objetivo es privatizarlo todo. La de Obama es la dirección correcta. Pero debería pedirle permiso a mi ex marido...", descarta. Por lo pronto, disfruta de su noviazgo de dos años con el músico sardo Francesco Mele, culpable de sus meses de estío en Cerdeña –"me encantaría ir a Baleares, pero en verano está lleno de italianos", bromea– y de que fantasee con su vestido de novia que, por supuesto, coserán sus incondicionales Dolce & Gabbana.

Bianca Balti es la niña mimada de la gran familia que el tándem ha ido creando en la industria, por eso se permite mandar callar al agente cuando este insiste en que no hable más de política y se limite a enumerar sus trucos de belleza –que, dicho sea de paso, se reducen a una ducha mañanera. "Me peinan y maquillan los mejores, y ni con esas he aprendido a hacerlo sola", reconoce–. No teme que Silvio vuelva a llamar a Viale Piave para cerrarle su carnosa boca. Lamenta que sus compatriotas no salgan a las calles como los españoles. "Aquí estamos en la misma situación, pero nadie se queja. Yo me contengo por mi hija, no quiero que su mami vaya a la cárcel."

Huelga decir que, titulares y contratos millonarios aparte, la maternidad es el centro de la vida de Balti. La pequeña Matilde es capaz de transformar "un día de nieve en una gran noticia" y en cambiar por completo los hábitos de la aguerrida joven.

"Sí, viajo a menudo, pero ya era maniquí antes de su nacimiento, así que está acostumbrada. Si tengo que sacrificar algo, nunca es mi hija, sino el resto de mi vida. Cuando no estoy trabajando, me quedo con ella en casa. Reconozco que no salgo demasiado, pero no lo echo de menos." La pequeña, fruto de su matrimonio fallido con el fotógrafo Christian Lucidi, acaba de descubrir el estatus de celebridad materna, apenas un par de semanas antes de esta entrevista. Bianca presentó el festival de San Remo para regocijo de la prensa del país transalpino, que no dudó en titular Una punk en el Ariston –por el escenario del popular certamen musical–. "Me dijo de repente: ‘Mami, eres famosa, sales en la tele’." Quizá, cuando su carrera como modelo expire, se recicle en la pequeña pantalla. Tiene sus planes al respecto, pero evita desvelarlos, "por si no se cumplen". Descarta la actuación. "Convertirse en actriz requiere formación, no es como ser modelo, algo que, simplemente, ocurre." En su currículo figura un pequeño papel en Go Go Tales, de Abel Ferrara, el de una sensual stripper con pelucón y boa de plumas que jamás usaría en su vida cotidiana.

Cuando acaba la sesión, no tarda en recuperar el uniforme de toda modelo que se precie: la parka militar, los vaqueros ajustados y las botas de motorista. Solo un detalle –amén de la altura y la belleza canónica (1,73 metros de estatura, y unas medidas cuasi perfectas, 80-58-86, que cultiva a base de chocolatinas y plátanos)– delata su condición de top model celebérrima y musa de Dolce & Gabbana: un bolso Miss Sicily negro colgando de su brazo mientras lía el enésimo cigarro antes de precipitarse en el interior de un coche negro con los cristales tintados y poner rumbo a casa. Probablemente, la jornada culminará con el visionado "de la cuarta parte de Ice Age" o, si sus deberes familiares lo permiten, con un capítulo de The Walking Dead o la biografía de Keith Richards entre las manos. "Lo mejor de ser madre es que dejas de tomarte la vida demasiado en serio."

23 agosto 2014

Monica Belluci le ponía los cuernos a su marido

La actriz y modelo italiana Monica Bellucci confirma el fin de su matrimonio con el actor francés Vincent Cassel después de 14 años de unión y dos hijas en común. "Vicent Cassel y yo nos separamos. Nuestras respectivas vidas nos han alejado, pero el amor estará siempre", declaró ayer la actriz a la revista italiana Chi.

Ella, embajadora de la belleza mediterránea, él, enfant terrible del cine francés, formaban una de las parejas más sólidas del cine europeo. Bellucci ha sido protagonista de títulos como la italiana Malena o la polémica Irreversible, donde una escena de 12 minutos en la que violaban a su personaje, causó un gran escándalo durante su estreno en el Festival de Cannes. Por su parte, el actor francés ha aparecido en los últimos años en películas de renombre a ambos lados del charco como El cisne negro de Darren Aronofsky, Ocean’s 13, de Steven Soderbergh, o Una mente peligrosa y Leyendas del Este, de David Cronenberg.

La relación entre ambos actores había comenzado 17 años atrás en el rodaje de la película El Apartamento. La actriz confesó en más de una ocasión que cuando vio por primera vez al actor parisino pensó que era un presuntuoso. Bastaron un par de películas más, entre ellas la italiana Come mi vuoi, de Carmine Amoroso, y el filme de culto francés Doberman, para que la pareja de actores decidiera llevar su relación más allá de las pantallas de cine.

La pareja de intérpretes vivía entre París y Roma. En la capital francesa, donde nacieron sus dos hijas Deva y Léoni, de 10 y tres años respectivamente, Bellucci reconoce sentirse como en casa, pero siempre que tiene ocasión, se escapa a Roma donde vive la mayoría de su familia, y a Umbría, en el centro de Italia, donde están sus raíces.

En 2011, en una entrevista al semanario francés L’Express, la actriz confesaba no creer en el amor para toda la vida y aún menos en la fidelidad. "Yo no quiero saber. A mí me interesa el amor. Del resto, mejor no preguntar". Sin embargo, la actriz siempre defendía su matrimonio frente a los rumores de separación. "La magia entre Vincent y yo está intacta, pero me pregunto por cuánto tiempo", declaró.

Un año más tarde, la pareja trasladó su residencia a Brasil. Los medios italianos y franceses achacaron su repentino cambio de residencia al impuesto a las grandes fortunas ideado por el Ejecutivo francés –y que provocó la huida, entre otros, de Gerard Depardieu–, aunque la actriz lo desmintió. "Amo la poesía de este lugar", dijo en una entrevista a la versión italiana de la revista Vogue. "Mi lugar está aquí, en la playa, para absorber la energía del mar".

En Río de Janeiro han vivido juntos estos últimos meses el poco tiempo que les dejaba sus apretadas agendas. Allí parecía que habían encontrado la estabilidad, después de algunos rumores de separación. "Me gustaría morirme en Brasil", dijo recientemente el actor en una entrevista, fascinado por su nueva vida carioca y el surf, uno de sus deportes favoritos. "Es un país donde todo es nuevo, donde la música está en todas partes, en todo momento. Aquí estoy bien, consigo hacer lo que quiero sin dejar de trabajar".

Hace pocas semanas, Cassel había declarado a la revista Gala que el matrimonio estaba perfectamente, desmintiendo a otra publicación francesa que aseguraba que la relación estaba rota y ambos actores se evitaban "como la peste".

Desde hace semanas Bellucci se encuentra en Croacia empeñada en el rodaje de La Vía Láctea, la nueva película del realizador serbio Emir Kusturica. En ella interpreta a una agente secreto que se enamora durante la guerra de Bosnia, y en otoño volverá a Italia para rodar una nueva película. Mientras, su ya ex marido continuará en Brasil y seguirá viajando a Europa y Estados Unidos, sólo por trabajo.

21 agosto 2014

Amparo Muñóz cuando era joven y guapa ella

Han pasado 40 años desde que Amparo Muñoz emprendiera el camino que la llevaría a coronarse como la mujer más bella del universo. En unos días, Elena Ibarbia podría emular a la malagueña y sentarse en el trono de la belleza absoluta.

"La verdad es que al principio no nos ha-cía mucha gracia que se presentara, pero ahora que ya ha ganado...". Al hacer estas declaraciones a Informe Semanal (TVE) no sospechaban doña Juana y don Manuel que el haberse alzado su hija, Amparo Muñoz (Vélez Málaga, 1954) con la corona de Miss España, hace precisamente ahora 40 años, eran solo los primeros pasos sobre la pasarela de la belleza que llevarían a la joven malagueña a ganar al año siguiente (1974) el título de Miss Universo. Fue en el Folk Arts Theater de Manila, Filipinas, donde se produjo este hito patrio nunca más alcanzado, porque desde entonces ninguna candidata española ha vuelto a sostener el cetro de la belleza absoluta.

Elena Ibarbia (Guipúzcoa, 1995) puede ser quien rompa esa maldición el próximo 28 de septiembre en Yakarta, Indonesia, a 2.800 kilómetros de donde lo hiciera Muñoz. Al igual que esta, la vasca parte como una de las favoritas para sentarse en el trono de la más guapa del mundo. "Tengo muchas ganas de ganar y vengo a por ello, pero soy consciente de que es complicado, ya que son más de 120 países contra los que compito y hay candidatas maravillosas", asegura la modelo a Magazine desde la ciudad indonesia.

También como la malagueña en los 70, Ibarbia responde al ideal de belleza actual. "Unas proporciones faciales casi óptimas con alguna asimetría. La piel radiante, tersa, sin manchas. Una bonita sonrisa, una dentadura cuidada y unos labios proporcionados con el resto de las facciones. El cabello, brillante, cuidado y con volumen. En cuanto a los ojos, el color es lo de menos, lo que importa es su forma. Y sobre el cuerpo, hoy priman los estilizados, que no delgados en extremo y, al igual que el rostro, ha de ser proporcionado". Así define Jorge Planas, director médico de la Clínica Planas, el canon que decide hoy qué es bello y qué no. Esa proporción a la que se refiere el cirujano plástico es, según asegura, el único criterio que se ha mantenido a lo largo de la Historia en todos los paradigmas de la belleza femenina desde que en la antigua Grecia se hablara por primera vez de ella.

En realidad, ese canon actual que describe el doctor Planas no es sino una evolución del que existía en los años 70, cuando Amparo Muñoz logró su título: un cuerpo estilizado y delgado, influido por las modas de la alta costura y las pasarelas, que rompía con las curvas y las formas redondeadas tan buscadas en las mujeres de los 50 y cuyo mejor ejemplo son las actrices Sofía Loren y Marilyn Monroe. Además, "en la década de los 70 las pacientes venían a la consulta y pedían narices respingonas, se veía ese tipo de nariz por todas partes, porque alguna actriz o modelo muy famosa la tendría así. Hoy la nariz debe pasar desapercibida y dejar protagonismo a la mirada y a la sonrisa", añade el doctor Planas.

Una mirada y una sonrisa que, además de resultar atractivas, pueden transmitir, junto al resto de rasgos faciales, ese algo que se busca en las candidatas y puede conquistar al jurado. "Tanto Amparo como Elena tienen un rostro mediano con elementos muy definidos, lo que facilita que las veamos atractivas. Tienen zonas muy parecidas, por ejemplo, la frente es donde más se parecen, –en ambas es redondeada–. Los labios de las dos son carnosos y sus ojos están muy marcados respecto de los márgenes oculares. De todas estas características se puede deducir que sí, que son mujeres con una gran sensibilidad, abiertas e intuitivas, aunque Ibarbia es un poco más reflexiva que Muñoz, que es más impulsiva", detalla el morfopsicólogo Àlex Martínez Miralpeix.

Entonces, si sus rostros son tan similares, ¿volvería la Amparo Muñoz de 1973 a ganar el concurso de Miss España hoy? "Sin ninguna duda; y no solo porque era muy guapa, sino porque su rostro era muy armónico, ninguno de sus rasgos llamaba la atención sobre los demás. Pero, sobre todo, destaca su belleza natural y eso, hoy en día, después de una época en la que se han dado estridencias en el cuerpo (labios enormes, pechos exagerados...), vuelve a ser lo más valorado. Así que, sí, ganaría", opina el doctor Jesús Sierra, cirujano especialista en Medicina Estética de la clínica DEAM de Madrid.

Al igual que el médico, la presentadora de televisión Cristina Tárrega, cofundadora de la web de belleza poryparami.es, no solo no duda de que la malagueña volvería a alzarse con el título de la más guapa de España y con el de Miss Universo, sino que también coincide con el cirujano en destacar como el punto fuerte de Amparo Muñoz la naturalidad de su atractivo. "Fue un auténtico bellezón, muy racial sin ser extrema, reunía muchos elementos sin que ninguno destacara; tenía una belleza muy equilibrada", considera.

MÁS QUE UNA BELLEZA. En cualquier caso, la belleza (evidente) de Elena Ibarbia es solo uno de los exámenes –curiosamente es de los que menos puntúan– que tiene que pasar ante los 122 miembros que forman parte del jurado de Miss Mundo y entre los que hay personas relacionadas con el mundo de la moda, de las agencias de modelos, diseñadores, fotógrafos... Alrededor del 30% de la puntuación se basa en un proyecto solidario en el que la aspirante tiene que haber estado trabajando ya en su país de origen y que deberá continuar durante el año de reinado. El pase en bañador, la práctica de un deporte, la danza, lo cuidada y limpia que mantenga su habitación (¡!) durante el mes de concentración previa al certamen, el trato con sus compañeras y otras pruebas sumarán otro 40%. Y el 30% restante lo obtendrá de la entrevista con el jurado.

A lo mejor, una de las preguntas que le hagan sea similar a la que formularon en su momento a Amparo Muñoz durante el certamen internacional: "Si llegaras a ser elegida, ¿crees que cambiarías mucho por ser una celebridad internacional?". "No. Cambiará mi actividad, porque así lo manda el título, pero yo no cambiaré mis sentimientos", respondió la malagueña, que solo seis meses después de su coronación abdicó por diferencias con la organización.

Sea como fuere, estos certámenes no dejan de ser concursos de belleza donde, marque lo que marque la báscula, el físico pesa. Los 90-60-90 de Amparo Muñoz, su 1,73 de altura y sus 53 kilos, derrotaron a las más de 60 candidatas contra quienes competía. La candidata vasca reparte sus 87-64-93 por 180 centímetros de altura, por lo que, con cintura y cadera algo más grandes que su (esperamos) predecesora, parece algo más estilizada que esta. Aunque, si hay algún dato, más allá de la apariencia, que indica si una está o no más delgada que la otra es el Índice de Masa Corporal (IMC), un valor que determina, a partir de la estatura y los kilos, si el peso que tenemos es el más saludable, está por encima del indicado o por debajo. Se obtiene al dividir el peso entre la estatura al cuadrado. Así, Amparo Muñoz tendría un IMC de 17,70, es decir, una delgadez no muy pronunciada, según el baremo Organización Mundial de la Salud, mientras que el IMC de la vasca, que pesa 63 kilos, es de 19,4, lo que significa que está en su peso óptimo.

También el IMC ha seguido modas a lo largo de las últimas décadas que respondían al ideal de belleza en cada una de ellas. Así, y según un artículo publicado por el diario estadounidense News & Observer, entre 1970 y 1989 el IMC más deseado era 19, mientras que en la actualidad se encontraría en el 18,1. Eso en las pasarelas, claro. Porque fuera de ellas, la cosa cambia. Celebrities como Monica Bellucci, Jennifer Lopez, Beyonce Knowles o Salma Hayek, que siempre encabezan, junto a otras, el top ten de las más deseadas, se mueven en un IMC de entre 20 y 21. "Actualmente, los patrones de belleza cambian mucho más rápido que antes, por lo que su vigencia es menor. Aunque venimos de una década en la que primaba la delgadez, la extrema delgadez, en los últimos tiempos se está huyendo de esta para regresar, aunque despacio, a las curvas. Se vuelve a buscar la proporción", concluye el doctor Planas.

19 agosto 2014

La joya más vistosa de la historia

¿Qué hacen Monica Bellucci, Juliette Binoche, Kristin Scott-Thomas y el príncipe Alberto II de Mónaco (sin Charlène) juntos en un museo? Pues acudir a la cena de gala organizada por Cartier en el Grand Palais con motivo de la exhibición Cartier: le style et l’histoire, que se inauguró esta semana en el recién restaurado Salón de Honor del histórico centro expositivo parisino.

Diademas, collares, pendientes, anillos, broches, pulseras, relojes... Desde su fundación en 1847, la maison ha convertido estos adornos en obras de arte cuyo precio trasciende el de los metales y las piedras preciosas ya que se trata de piezas únicas creadas para la realeza o la alta sociedad de otros tiempos. Objetos de valor histórico incalculable, asociados al carisma de quienes los poseyeron. De ahí la obsesión de los actuales propietarios, el Grupo Richemont, por reivindicar el legado Cartier a través de una serie de retrospectivas como la que recaló el invierno pasado en el Thyssen-Bornemizsa de Madrid.

Esta nueva cita expositiva con los tesoros de la casa repite una parte de la fabulosa selección que pudo verse entonces en la capital española, como el collar de rubíes y diamantes de Elizabeth Taylor, regalo de su tercer esposo, el productor Mike Todd, o el broche con forma de flamenco de la duquesa de Windsor, realizado en colaboración con Jeanne Toussaint, directora artística de la maison en aquel tiempo. Pero también exhibe otras reliquias nunca vistas, procedentes de los fondos históricos de la firma –la Colección Cartier supera los 1.450 ejemplares– o de préstamos realizados por sus más ilustres clientes.

Así, entre las 600 piezas de excepción que acoge el Grand Palais hasta el 16 de febrero de 2014, los visitantes podrán descubrir una veintena de alhajas cedidas por la familia Grimaldi, donde destacan las joyas que la Princesa Gracia de Mónaco lució en 1956 en su boda con Rainiero III. O algunas de las más bellas adquisiciones de Marjorie Merriweather Post, gran coleccionista de arte ruso y francés, considerada en su época como "la mejor cliente de Cartier Nueva York". O incluso la tiara Halo de 1936 que Kate Middleton llevaba en su enlace con el príncipe Guillermo de Inglaterra y que antes lució su regia suegra.

Junto a ellas, Elisabeth Taylor, María Félix, la duquesa de Windsor, Mona Bismarck, Barbara Hutton, Marlene Dietrich y otras mujeres que marcaron estilo durante buena parte del siglo XX aparecen retratadas aquí junto a los modelos originales de las joyas que tanto querían.

Descrita por el presidente de la Reunión de los Museos Nacionales, Jean-Paul Cluzel, como "la más ambiciosa exposición consagrada jamás a la maison", Cartier: le style et l’histoire, es un proyecto que tiene más de historia del arte que de mercadotecnia. A través de una escenografía concebida por Nicolas Groult y Sylvain Roca, la muestra resume, en los 1.200 metros cuadrados del Salón de Honor, la trayectoria de esta firma que se inició a mediados del siglo XIX cuando el bijoutier Louis-François Cartier se hizo cargo del taller parisino de su maestro Adolphe Picard, situado en el número 29 de la rue Montorgueuil, y pronto se convirtió (Eduardo VII dixit) en "el joyero de los reyes y el rey de los joyeros".

Además de joyas fastuosas, la exposición incluye vestidos, muebles, pinturas, fotografías, carteles publicitarios, antiguas revistas de moda y casi 200 dibujos preparatorios y documentos que ilustran el laborioso proceso de creación y dan cuenta del devenir de la marca y la historia reciente del lujo occidental.

17 agosto 2014

El rojo carmín en el maquillaje nunca muere

Empezaste en el negocio de la moda como diseñador y estilista. ¿Por qué te has pasado al bando de los maquilladores?

MASSIMILIANO DELLA MAGESA. Es como permanecer en el mismo tren, pero cambiando de vagón. Antes trabajaba con colores y texturas, los elementos que también empleo ahora para confeccionar un maquillaje. Estudié en la misma escuela que Domenico y Stefano; hace cerca de dos años tuve la suerte de reencontrarme con ellos y unirme a su empresa como make up artist. Desempeño mi labor en Milán. Participo en la apertura de tiendas y en el desarrollo de nuevos proyectos, formo al equipo, maquillo a celebrities… Es muy divertido.

¿Qué famosa te ha impactado?

A la que más conozco es a Laetitia Casta; hemos coincidido mucho. Representa todos los valores de Dolce&Gabbana: la familia (ella es madre), la belleza… Tiene los pies en el suelo. También me encantan Mónica (Bellucci), Bianca (Balti), Scarlett (Johansson)… Hace poco maquillé a Björk; le envió un mail a su hijo y este le respondió que me diera las gracias por haberla dejado tan guapa.

¿Cómo definirías la línea ‘Sicilian Jewels’, cuyos productos has utilizado en esta sesión de fotos para YO DONA?

Es una de las colecciones más interesantes que hemos hecho. Se inspira en el desfile otoño-invierno 2013/14, en el que todo era muy rico, muy italiano. ¡Fue un sueño! Se basaba en las referencias bizantinas, en la arquitectura de Palermo… Para el maquillaje se han elegido colores muy especiales.

¡Y tanto! ¿No te parece demasiado arriesgado proponer una barra de labios verde?

Sí, pero a la mujer Dolce&Gabbana le gusta ir por la calle y que todo el mundo se gire para mirarla. Para nosotros, el maquillaje es un accesorio de moda más.

¿Esta temporada se impone llevar la boca y las uñas pintadas a juego?

A mí me encanta, pero es solo una opción más. En verano estuve en Taormina y vi a mujeres con los labios rojos, las uñas azules, el bolso negro… El caso es buscar una armonía, y a veces esta se encuentra precisamente en los contrastes.

¿Algún truco para maquillar los labios, ya que son la estrella de tus ‘looks’?

Primero hay que extender un bálsamo. Se aplica la barra y, a continuación, se define el contorno con un lápiz. Por último, secamos con un trozo de papel.

¿Qué más ha de tener un maquillaje de fiesta?

Una piel perfecta, mate pero luminosa. Los ojos, con mucha máscara de pestañas. Y un color suave (por ejemplo, un rosa inglés) en las mejillas. Un buen maquillaje puede ponerte de buen humor.

Amatista

Púrpura para brillar

Este color es apto para labios, uñas y párpados. Y es que esta temporada resulta tan versátil como lo fue el burdeos durante los meses pasados. En los ojos, merece la pena complementarlo con un ligero delineado beis bajo las pestañas inferiores. Un golpe de colorete rosado contribuye a acentuar el look.


Topacio

Dorado festivo

Las tonalidades oro ayudan a dar luz al rostro. En el caso de la boca, antes de aplicar la barra de este color es imprescindible perfilar los labios. Las uñas también se visten de dorado, con un efecto lujoso. Como contraste, maquillamos los ojos con un ahumado en gris y varias capas de máscara de pestañas negra.


Esmeralda

Verde: el nuevo negro

Maquillar las uñas con laca esmeralda es una propuesta audaz; si además extendemos este color a los labios… parece una locura. Sin embargo, funciona en los looks nocturnos. En los ojos aplicamos un eyeliner también verde, a ras de las pestañas superiores e inferiores, y realizamos un ahumado en tonos ocres.


Rubí El rojo nunca muere

No hay nada más clásico (ni más bonito) que llevar las uñas y los labios pintados de rojo. Para que el resultado sea aún más glamouroso, aconsejamos dibujar la mirada con un eyeliner líquido negro. La clave está en trazar una línea gruesa desde el interior del ojo hasta el rabillo, en dirección ascendente.

01 agosto 2014

Préstamos personales rápidos

El crédito no volverá a fluir de la banca tradicional española como antaño, al menos en mucho tiempo, máxime cuando Moody´s nos anticipa que la banca española aún necesita 10.0000 millones de euros de rescate. 

El que quiera financiar cualquier capricho tendrá que seguir recurriendo a nuestra web de créditos al instante y en pequeñas cantidades. Os lo explico más detalladamente.

La economía y la banca española han registrado mejoras en los últimos meses, pero el sistema financiero sigue afrontando importantes retos, según Moody’s, que ayer reiteró su perspectiva negativa sobre el sistema. En el diagnóstico de la agencia influye la situación propia de la banca española, pero también el nuevo marco de resolución de crisis financieras en Europa. Prevé que los accionistas y acreedores de los bancos asuman el coste de los futuros rescates, para evitar apelar a los contribuyentes.

Moody’s calcula que la banca española aún necesita 10.000 millones más para afrontar las pérdidas derivadas de la crisis. Según sus estimaciones, es el volumen de capital necesario para cubrir los deterioros previsibles de en opinión de la agencia, el riesgo inmobiliario sigue siendo, pese a las reformas financieras del Gobierno y el rescate europeo, el principal lastre de la banca española.

Acumula 230.000 millones en créditos al sector y 105.000 millones en adjudicados, que se tardarán años en liquidar.

Moody’s destaca, a su vez, que la rentabilidad de la banca española seguirá débil durante el próximo año y medio. El beneficio antes de provisiones continuará bajo presión por los bajos tipos de interés y el desapalancamiento de la economía.

Los resultados, con todo, se mantendrán relativamente estables, por las menores provisiones. “Las entidades españolas están entre las menos rentables de Europa, pese a las relativamente sólidas ratio de eficiencia del sistema”, dice Moody’s.

Así que ya sabéis, no os molestéis en solicitar una tarjeta o un crédito en las oficinas físicas de la banca convencional, a no ser que tengáis suficientes, y son muchas, garantías que ofrecerles.
La mejor opción a día de hoy para financiarse y aplazar pagos es la que os proponemos en nuestra web de créditos rápidos sin nómina ni aval, que, al trabajar el nicho del microcrédito y no tener ladrillo en sus balances, lo hace con diferentes parámetros a los de la banca convencional.