05 julio 2014

Ron Howard nos ha salido ambicioso

Ron Howard es un niño pecoso de 38 años. Todavía tiene el ademán de retirarse el pelo de la frente aunque luego mente la calvicie que se la ha dejado vacía y lisa. Sonríe contivamente y su experiencia como actor en películas como American Grafitti le ha dejado recursos como para imitar el acento de Tom Cruise o poner cara de angelito cuando se confiesa como «blando» y romántico. 

El hotel en el que se hospeda al lado de Hyde Park, en el centro de Londres, tiene los pasillos ajetreados con equipos de televisión y luces. Michael Jackson está a punto de llegar para saldar otra de sus citas en su gira por Europa, pero Ron Howard está acostumbrado al bullicio, las caras importantes y las cifras gordas. Far and Away es, después de todo, una película «a lo grande». 

Reparto de primera línea, presupuesto con ceros ilegibles (5.200 millones de pesetas), rodada en dos continentes (América y Europa) y un equipo técnico de rodaje con cámaras Panavision Super 70 mordiendo e impresionando la nueva película de Kodak de 65 milímetros. «La calidad y la cantidad de información que puedes incluir en este nuevo formato es maravillosa -comenta-. Estoy encantado de haber trabajado con este material que, además, de verdad que no encarece de una manera desorbitada el presupuesto. Incrementa un poco los gastos, pero nuestro presupuesto no era como el de Batman o Terminator 2... 

En los últimos veinte años se han probado nuevos equipos en sonido, pero las novedades en soporte de película estaban más paradas. Realmente yo no he querido hacer una película de época a la vieja usanza. Los medios de comunicación la han empezado a comparar con las películas de David Lean; pero yo siempre he visto Far and Away como una comedia romántica mucho más cerca de Cuando Hany encontró a Sally o Annie Hall». 

Sin embargo, secuencias como la reproducción de La gran carrera por la tierra de 0klahoma de 1893, filmada por trece cámaras y que envuelve a 800 extras, 400 caballos y 200 carromatos suelen ser más comunes de ver en películas como Lawrence de Arabia que en las comedias románticas del, tan de moda en estos momentos, Woody Allen. Far and Away cuenta la historia de 2 jóvenes irlandeses, Joseph (Tom Cruise) y Shannon (Nicole Kidman), separados por su diferente clase social, pero unidos por el mismo sueño: poseer. su propia tierra. 

Esta ambición, los convierte en compañeros de viaje hacia una América que, entre otras cosas, les brinda la oportunidad de participar en la gran carrera de Oklahoma. Hablar del reparto de la película anima al director, quien se entrega apasionado al capítulo de anécdotas. «Siempre había pensado que Tom Cruise sería el actor perfecto para encarnar a Joseph. Tom y yo nos conocemos desde hace aproximadamente seis años y, durante ese tiempo hemos permanecido en contacto hablando de trabajo... 

Yo le había hablando de mi proyecto, pero nunca con mucho detalle. Sin embargo, a medida que Tom se iba convirtiendo en una de las estrellas del cine yo veía disminuir mis posibilidades de trabajar con él en mi película. Finalmente le envié el guión y a Tom le encantó. Quería hacer un papel romántico con fuerza y me vino a ver al rodaje de Backdraft». Cuando se refiere al papel de Shannon, Howard habla de cómo «Brian Grazer, el productor, me había arrastrado al cine para ver a la actriz australiana protagonista de Dead Calm. 

Tras ver la película, Nicole Kidman se convirtió en la primera de mi lista para el papel. Tom me dijo que ambos habían trabajado muy a gusto en el rodaje de Days of Thunder y yo le contesté que no estaba seguro si Nicole podría resultar graciosa. Tom, sonando convencidísimo, me dijo: "Ron... ¿por qué no lees los periódicos de vez en cuando? ¿No sabes que Tom Cruise y Nicole Kidman están saliendo juntos?"». Ron Howard, además de haber trabajado como actor y poseer su propia productora independiente, debutó como director a los 23 años. Entre los títulos que ha dirigido figuran éxitos de taquilla como Splash, Cocoon o Backdraft, que recibió 4 nominaciones de la Academia de Hollywood. Far and Away es, hasta la fecha, su película más personal en cuyo guión ha colaborado durante ocho años: «Estaba interesado por la historia de mis antepasados. 

Aunque también tengo sangre alemana, desde pequeño me sentí atraído por mi parte irlandesa y por el paisaje de esa isla. Mi bisabuelo era como Joseph: un hombre de la tierra. 

Mi bisabuela era más como Shannon, más articulada y sofisticada». Su filmografía es cuantiosa y diversa, pero a Ron Howard no le quita el sueño que el resto del mundo no pueda encontrarle un estilo que diera cierta unidad a su trabajo. «Entre mis directores favoritos se encuentra Billy Wilder, quien exploró muchos estilos y géneros. 

El me dijo algo muy interesante y es que él podría haber desarrollado una firma, un sello y eso le hubiera dado más dinero, pero Wilder prefirió probar diferentes estilos». Puede ser que Ron Howard no haya encontrado su estilo o que nadie le haya puesto nombre todavía. Lo que, sin duda, ha aprendido desde sus comienzos en la industria del cine es a combinar los elementos necesarios para, con sus películas, obtener un respetable éxito de taquilla, entretener a los espectadores y hacerles comer palomitas. 

«Mi principal motivación es hacer pasar un buen rato al público. Desde que empecé a dirigir, siempre me digo que, una vez que has terminado la película, ya sólo queda esperar la respuesta de los espectadores. Para entonces, yo ya he hecho todo lo que he podido».

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