11 julio 2014

La radio y las prostitutas

Hay oyentes para todo. La otra madrugada, serían las dos y media, una locutora de voz barítona pedía, en RNE, voluntarios para un examen de prácticas sexuales. Se trataba, como en tantos otros programas basados en llamadas de los oyentes, de responder a preguntas. En un minuto ya había uno o dos voluntarios dispuestos a desnudarse al completo por teléfono ante los demás oyentes: el primer polvo; cuántos por semana, mes o año; lo que más le gusta que le hagan; cómo se las arregla cuando no tiene pareja; si ha estado con prostitutas... 

Ni el mejor porro de la calle 42 de Manhattan ni el mejor «show» de Amsterdam hubieran igualado el ambiente creado por las ondas mediante un simple cuestionario y un oyente. Lo sorprendente no parece tanto que en un programa de radio encuentren de interés para el oyente publicar los detalles más íntimos de la vida sexual de una persona como que haya oyentes dispuestos a contarlos. 

Siempre pensaré, aunque sé que no es necesariamente así, que hay trampa, que el oyente no es tan voluntario ni tan desconocido para el entrevistador o, en este caso, la entrevistadora. De ser así, todo quedaría en un juego como el que nos brindaba pocas madrugadas después una tal «Candela» por la SER. Más adelante supe que se trataba de una interpretación. Como intérprete, mereció un diez. Su «striptease» y masturbación por teléfono para lograr la felicidad suprema de «Félix» fueron magistrales. Como demostración de las posibilidades de la radio erótica, mereció un sobresaliente alto, pero de ahí a calificar la cosa de «periodismo de investigación» resulta un poco fuerte. No nos pasemos. 

Casi a la misma hora, en espera del alba, otra emisora pública pedía voluntarios para cantar. Al primer voluntario, José Ramón, le siguió una mujer encinta que se despachó un Al Alba absolutamente desafinado pero con mucha voluntad. Detrás venía una oda a Tenerife de otra voluntaria. Que los canarios no lo tomen a mal, pero pedir encima al oyente que califiquemos a los improvisados pardales de 1 a 10 es pasarse un pelo. «Maravillosamente bien», respondía, briosa, la presentadora, que también nos obsequió con algunos pinitos. Hay voluntarios para todo, ya digo. iY pensar que a la misma hora a Radio Finlandia le ha dado por emitir en onda corta, para el mundo entero, en latín! Como lo oyen. Lo contaba Newsweek en uno de sus últimos números. 

Lo va a tener muy difícil la recuperada Radio Pirenaica, que, de la mano de RNE y -supongo, del Ministerio de Cultura, dado el interés personal del actual ministro, Jordi Solé Tura- se dispone a vender democracia en los años noventa al planeta global con la misma dedicación que nos vendía revolución y libertad a los españoles en los años cincuenta y sesenta. Es una buena idea si encuentra la financiación, el apoyo y los destinatarios adecuados. Olvídense del Este. Apunten hacia el Sur.

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