13 junio 2014

La mayor preocupación de las adolescentes es quedarse embarazadas

Ellas lo hacen después (complicarse la vida, queremos decir), informa el Injuve. A los 18 años y nueve meses, exactamente. Aunque ellos tampoco es que se adelanten mucho: a los 17 años y siete meses -en eso vamos a la par que el resto de los europeos, precocidad británica aparte-. Hasta entonces, para la mayoría el plan es eso que los sexólogos de antes llamaban petting, en cristiano, todo tipo de caricias y sobeteos. Pero vaya, con coito o sin él, entre los 15 y los 19 años, los jóvenes españoles han tenido una vida sexual que sus abuelos jamás habrían soñado.

Javier, verbigracia, resolvió a los 16. Fue con una muchacha mayor que se lo puso a huevo. Su hermano le enseñó a no desaprovechar las oportunidades: «El pobre se estrenó a los 21 con su novia, y dice que fue un desastre. A esto hay que llegar sabiendo», sentencia. O sea, que para cuando el amor nos alcance, mejor estar entrenados, ¿no?

Dicen los sexólogos que los adolescentes no se cuestionan excesivamente el funcionamiento de su vida sexual, más allá de la preocupación de los chicos por quedar bien, dar la talla, ser impotentes o eyaculadores precoces, y la de las chicas por quedar embarazadas. La curiosidad y las ganas están por encima de los desencantos y los posibles problemas derivados del acto. En realidad, el único problema es pillar.

La cosa está dura, con perdón. Si en estos cuatro últimos años ha aumentado el número de vírgenes no es, ni mucho menos, un logro de los clubes de castidad, ni porque nuestros adolescentes se hayan vuelto más pacatos. Y eso que desde el Injuve se precisa que entre los 15 y los 17 años existe una creciente preocupación por la virginidad propia y la de la pareja, así como por el qué dirán. Oyendo a los mismos interesados, parece que lo que pasa es que las reglas del juego han cambiado.

«Ahora son las chicas las que llevan la iniciativa. Ellas deciden, y si no te pareces a los Take That o al Ricky Martin, olvídate», asegura José Antonio, 17 y, oh no, «soltero y entero».

«Tampoco es eso», replica Nati. «Pero, oye, si puedo elegir entre una rosa y un cardo, está clarísimo». Nati es de las que no tienen prisa; con un noviete «colgado por mis peras», deja que el hombre se desfogue entre sus manos. «Yo es que no estoy tan necesitada, no en ese sentido». Claro, lo que necesita Nati es... amor.

Cuatro de cada diez chicas creen que es necesario que exista amor de por medio para iniciar una relación sexual. Entre los chicos, sólo uno de cada diez. Es un viejo topicazo, pero no por ello menos vigente. Raquel se casó hace cinco meses con el que asegura ser el amor de su vida. «Nos enamoramos a los 14 años, y a los 15 lo hicimos por primera vez. Si no hubiera estado tan segura de que me iba a casar con él, palabra que no lo habría hecho». Ahora tiene 18 y espera su primer hijo.

Lo cortés, sin embargo, no quita lo valiente. «Mucho amor y mucho rollo, pero las tías van igual de lanzadas. Antes de que lo pienses, ya te están metiendo mano. ¡Si hasta compiten entre ellas!».

A Juanvi, un guaperas de bachillerato con estilo, se le abalanzó una fiera con minifalda encima del capó de un coche a la salida de la discoteca. Terminaron a la sombra de un portal, a medio desvestir y con un mendigo de testigo. «No puedo decir que no lo pasara bien, pero hubiera deseado ser yo quien llevara las riendas». «¿Protección? Sí, tal vez tendría que haber llamado a los Geos», bromea.

No, no hay miedo al sida. Tampoco a los embarazos no deseados. Aquí -según el Injuve-, los únicos que andan con pies de plomo son aquéllos que carecen de experiencia sexual. Y en ese caso, cabe suponer que la abstinencia está controlada antes por temor que por un auténtico conocimiento de los riesgos y/o responsabilidades que conlleva la iniciación sexual.

«Yo fui de los que planeó la primera vez. Cena, velitas, música... Una goma le habría restado bastante encanto al asunto», dice Javier. «Ahora procuro llevar un condón siempre encima, pero no nos engañemos: hay circunstancias que no te permiten utilizarlo».

No hay comentarios:

Publicar un comentario