29 junio 2014

Tom Cruise estuvo liado con Cher

Tom se lio con Cher, una actriz aficionada a coleccionar amoríos tiernos, y algunas más hasta que conoció a Mimí Rogers en una cena, en Hollywood. Mimí acaba de divorciarse de un científico y es muy dulce. Se casaron en mayo de 1987. Muchas admiradoras se pasearon frente a su apartamento con brazaletes negros en señal de duelo. 

El matrimonio se fue a pique en enero, cuando Mimí -descubrieron que ella no podía tener hijos- se convirtió en una mujer irascible y celosa. Tom, ahora, tiene un nuevo amor, una australiana llamada Nicole Kidman, a la que conoció durante el rodaje de «Días de trueno». La actriz, que está comenzando su carrera artística, es hija de un escritor, psicólogo y bioquímico, y desciende de una de las familias más adineradas de Australia. Tom dice que Nicole le gusta porque le perdona sus faltas y le acepta egoísta e independiente, aunque sólo tiene 23 años. 

«Quiero amar a alguien que me ame a mí, pero no estar atado a nadie». Jack Nicholson, ese rostro expresivo, actor prolífico y carismático, se podía haber tomado un descanso después de haber obtenido 50 millones de dólares por «Batman ». Pero no, a sus 53 años, más delgado y humano, ha sido nuevamente padre a principios de este año. Ser padre le ha cambiado las claves y le ha convertido en un ser diferente, aunque el último filme que protagoniza, «The two Jakes», la continuación de «Chinatown», le tiene obsesionado. 

«Siempre me he sentido como bendecido..., algo extraño que invade mi vida», y que ve representado en Lorraine, su hija de pocos meses. Nicholson podría ser abuelo, pero en vez de eso dejó a su amor de toda la vida, la actriz Angelica Houston, para vivir una nueva y desbordante pasión con Rebecca Brousard, su secretaria personal. Nada le asusta ya a Jack. Desde que nació Lorraine ha dejado de encerrarse en sí mismo para abrirse a la sociedad y esto «es lo que realmente da sentido a mi vida». 

Rod Stewart estuvo casado con Alana Collins Hamilton, ex mujer del actor George Hamilton, y tuvo dos hijos. Rod se cansó, abandonó su colección de cuernos y pieles, el sillón desde el que veía los vídeos de partidos de fútbol que le mandaba su padre de Inglaterra y abandonó a Alana. Ahora, Rod Stewart es el marido de la modelo Rachel Hunter. Se casaron en Beverly Hills (California) y hubo gaitas y autobuses londinenses de dos pisos. El cantante de rock tiene 45 años, y su encantadora novia neozelandesa, 21. Cinco de las diez películas más taquilleras de la historia de Hollywood han sido producidas o dirigidas por él, Steven Spielberg. 

De su primera mujer, Amy Irving, se separó en dos ocasiones. Primero en 1979, cuando Amy se fue con otro hombre -el director volvió a aceptarla cuatro años después- y definitivamente cuando tuvieron un hijo, Max. Spielberg dice que sobre el amor sabe menos que hace 20 años y, aunque tiene uno que no le traiciona, el cine, ha vuelto a apostar con una nueva relación. Con ella, Kate Capshaw ha tenido otro hijo y está como loco.

26 junio 2014

La mujer de Sylvester Stallone

Tal y como sucediera cuando se convirtió, con una boda tumultuosa, en señora de Sylvester Stallone. Sin amigos, ni familia, se casaron en una diminuta capilla, «Las Campanas de Plata», en Las Vegas. Compraron la licencia matrimonial y en ocho minutos eran ya marido y mujer. 

Hizo de testigo el señor que limpia la capilla. Paul Belmondo, además de ser hijo del actor francés Jean Paul Belmondo, ha sabido hacerse con un lugar propio como piloto de coches. De la noche a la mañana y después de haber vivido un tormentoso romance con Estefanía de Mónaco, el joven conoció a Luana Tenco, estudiante de Comercio en Roma. 

Les presentó Anthony Delon durante una fiesta en París, en noviembre de 1989, y el pasado julio ya eran matrimonio. Se casaron por la iglesia con la firme determinación de vivir juntos hasta que la muerte les separe. Su padre, Jean Paul Belmondo, el actor más querido del público francés, más escéptico en asuntos de amores, también ha encontrado una nueva novia llamada Natti. Con ella viaja a todas partes y acude a algunas fiestas, aunque todavía no le ha pedido matrimonio. 

El primer gran amor de Tom Cruise fue Rebecca de Mornay, protagonista femenina de su primera película importante, «Risky Business». Vivieron juntos algunos meses y el día que Tom había decidido pedirle que se casaran, se quedó con el champán encima de la mesa y un anillo de compromiso. Rebecca le cambió por Roger Vadim. Tom, desengañado, tomó una determinación: nunca más se enamoraría de una joven de su edad. Todas eran demasiado ambiciosas... «Prefiero las maduras. Saben muy bien lo que quieren».

23 junio 2014

El golpe de efecto de Ellen DeGeneres

A efectos de la masa global, estos Oscar no serán recordados ni por los 12 años de esclavitud de Steve McQueen ni por la brillantez flotante del ejercicio cinematográfico de Alfonso Cuarón en Gravity. La era de las redes sociales se impone cada vez con más fuerza a golpe de galas de este corte, y por eso en la mañana posterior se habló más de ese tan traído selfie que de otra cosa. 

Ellen DeGeneres dio en el clavo con su idea, haciendo un uso brillante de su Samsung blanco para contagiar a la audiencia con el planteamiento, enviando al ciberespacio una foto con cuanto famoso pudo encajar en el cuadro de su móvil.

En una imagen más que poblada, logró reunir a Meryl Streep, Brad Pitt, Kevin Spacey, Jennifer Lawrence, Jared Leto y un largo etcétera, suficientemente atractivo como generar atención. Y la audiencia respondió, porque el récord de retuits a través de su cuenta de Twitter fue apabullante, más de 2,7 millones en menos de 24 horas, superando la anterior marca, en poder del mismísimo presidente Barack Obama.

Fue un golpe de efecto que la ayudó a corregir un mal comienzo como presentadora de los Oscar en su segundo intento. Su cadencia de chistes inicial no fue todo lo fluida que se esperaba, arremetiendo con excesiva dureza contra Liza Minnelli por su aspecto excesivamente varonil. La cantante no encajó demasiado bien el golpe y la audiencia tampoco, generando críticas de inmediato en un internet siempre ojo avizor.

Eso y la idea de traer pizzas. A DeGeneres le dio por preguntar si sus estrellas tenían hambre y un rato más tarde hizo pasar a un repartidor de un restaurante cercano, Big Mama’s & Papa’s, creando una especie de caos divertido, con Meryl Streep, Harrison Ford o Brad Pitt apuntándose a una ronda de pepperoni. Y además les hizo pagar por el encargo, soltando billetes de 100 dólares sin reparo, una tremenda propina que el repartidor, a buen seguro, no olvidará en toda su vida.

Del resto, se recordarán las lágrimas de Lupita Nyong’o, ganadora de un Oscar como Mejor Actriz Secundaria y despuntando toda la noche con su vestido azul de Prada, inspirado en las calles de su adorado Nairobi. O el desparpajo de Jared Leto a la hora de recibir su galardón, tan emocionado que propuso organizar una orgía en plena sala de prensa. Otra vez será.

15 junio 2014

Código descuento Destinia

Hay escapadas diferentes para disfrutar en familia, y ésta es una de ellas. El portal Destinia plantea una noche en el Guitart Central Park Resort & Spa de Lloret del Mar (Gerona) desde 56 euros.

Teniendo la posibilidad de disfrutar de alguno de eso código descuento Destinia y otro tipo de ofertas variadas que triunfan en la red.

Incluye cena buffet, noche de baile, desayuno y almuerzo, animación para adultos y niños, club infantil, servicio de canguro opcional, piscinas, pista de tenis, mesa de ping pong...

Una inmersión por las raíces africanas. Senegal cultural. Es el nombre del paquete por el país africano que Halcón Viajes propone desde 573 euros durante cinco días. Incluye el vuelo España-Dakar-España, así como visitas al Lago Rosa de Retba y la isla de Gorée, un paseo en calesa por Saint Louis y una noche en el desierto de Lompoul, seguro, guía nativo en español durante las visitas, dos comidas y todos los traslados.

Despedir el año desde Praga o Viena. Callejear por su Ciudad Vieja y conocer la casa natal de Kafka son dos visitas obligadas en Praga.

Puede hacerlas en pocos días si decide a pasar la Nochevieja allí. Politours le brinda un viaje de cuatro días, hasta el 3 de enero, con hotel de tres estrellas en todo incluido desde 1.020 euros. Si prefiere la señorial Viena, el precio es desde 1.200 euros con cena de gala incluida.

Disfrutar de un fin de año en Roma o Sicilia. Seguro que alguna vez ha pensado en pasar un fin de año lejos de casa. O no tanto. ¿Qué tal en Italia? Politours plantea dos destinos. El primero, Roma, del 31 de diciembre al 3 de enero. El paquete, disponible desde 299 euros, incluye alojamiento y vuelo desde diferentes ciudades. Si prefiere un tour por Sicilia del 30 de diciembre al 3 de enero, el precio es a partir de 675 euros.

De Barcelona a Casablanca por mar. Dése prisa si le interesa esta oferta: un crucero desde Barcelona pasando por Casablanca (Marruecos), Santa Cruz de Tenerife, Funchal (Madeira) y Málaga desde 219 euros. Lo ofrece Viajes El Corte Inglés a bordo del buque MSC Fantasía de MSC CRuceros en régimen de pensión completa sin incluir las tasas de embarque.

Londres, de Hyde Park a Portobello. Mercadillos como los de Candem, Portobello o Notting Hill; museos como el Británico o la Tate Modern; parques como el de Hyde Park o St. James Park... Son algunas de las opciones disponibles en Londres. Viajes Marsans propone una oferta de tres días y dos noches desde 277 euros en un hotel de dos estrellas o desde 314 euros si elige el NH Harrington Hall o el NH Kensington.

Todo sobre las pistas de Grandvalira. Es época de nieve. Y la estación de Grandvalira, en Andorra, siempre es una excelente opción para practicar el esquí, ya sea en pareja, con amigos, en familia... Por ello, Viajes El Cortes propone estancias de cinco noches más forfait a partir de 253,75 euros por persona en régimen de alojamiento y desayuno. El precio supone una estancia mínima de dos noches.

Las caras secretas de la capital rusa. Moscú en invierno oculta una estampa blanca digna de postal. Aun así, la capital rusa permite llevar a cabo todo tipo de propuestas: shopping, homenajes gastronómicos, museos... De sobra para una escapada de tres días/dos noches con salidas en enero, vuelos desde Madrid y traslados incluidos. La estancia es en el hotel Cosmos con desayuno.

Una semana para conocer Atenas. ¿Ocho días en Atenas en un paquete con vuelo y hotel por 395 euros por persona? La oferta parte de Halcón Viajes, que propone una larga semana en la capital griega. El hotel donde pasará las siete noches es de tres estrellas superior y cuenta con desayuno. Eso sí, este paquete está disponible para todos los que quieran viajar del 13 al 20 de julio de 2014.

13 junio 2014

La mayor preocupación de las adolescentes es quedarse embarazadas

Ellas lo hacen después (complicarse la vida, queremos decir), informa el Injuve. A los 18 años y nueve meses, exactamente. Aunque ellos tampoco es que se adelanten mucho: a los 17 años y siete meses -en eso vamos a la par que el resto de los europeos, precocidad británica aparte-. Hasta entonces, para la mayoría el plan es eso que los sexólogos de antes llamaban petting, en cristiano, todo tipo de caricias y sobeteos. Pero vaya, con coito o sin él, entre los 15 y los 19 años, los jóvenes españoles han tenido una vida sexual que sus abuelos jamás habrían soñado.

Javier, verbigracia, resolvió a los 16. Fue con una muchacha mayor que se lo puso a huevo. Su hermano le enseñó a no desaprovechar las oportunidades: «El pobre se estrenó a los 21 con su novia, y dice que fue un desastre. A esto hay que llegar sabiendo», sentencia. O sea, que para cuando el amor nos alcance, mejor estar entrenados, ¿no?

Dicen los sexólogos que los adolescentes no se cuestionan excesivamente el funcionamiento de su vida sexual, más allá de la preocupación de los chicos por quedar bien, dar la talla, ser impotentes o eyaculadores precoces, y la de las chicas por quedar embarazadas. La curiosidad y las ganas están por encima de los desencantos y los posibles problemas derivados del acto. En realidad, el único problema es pillar.

La cosa está dura, con perdón. Si en estos cuatro últimos años ha aumentado el número de vírgenes no es, ni mucho menos, un logro de los clubes de castidad, ni porque nuestros adolescentes se hayan vuelto más pacatos. Y eso que desde el Injuve se precisa que entre los 15 y los 17 años existe una creciente preocupación por la virginidad propia y la de la pareja, así como por el qué dirán. Oyendo a los mismos interesados, parece que lo que pasa es que las reglas del juego han cambiado.

«Ahora son las chicas las que llevan la iniciativa. Ellas deciden, y si no te pareces a los Take That o al Ricky Martin, olvídate», asegura José Antonio, 17 y, oh no, «soltero y entero».

«Tampoco es eso», replica Nati. «Pero, oye, si puedo elegir entre una rosa y un cardo, está clarísimo». Nati es de las que no tienen prisa; con un noviete «colgado por mis peras», deja que el hombre se desfogue entre sus manos. «Yo es que no estoy tan necesitada, no en ese sentido». Claro, lo que necesita Nati es... amor.

Cuatro de cada diez chicas creen que es necesario que exista amor de por medio para iniciar una relación sexual. Entre los chicos, sólo uno de cada diez. Es un viejo topicazo, pero no por ello menos vigente. Raquel se casó hace cinco meses con el que asegura ser el amor de su vida. «Nos enamoramos a los 14 años, y a los 15 lo hicimos por primera vez. Si no hubiera estado tan segura de que me iba a casar con él, palabra que no lo habría hecho». Ahora tiene 18 y espera su primer hijo.

Lo cortés, sin embargo, no quita lo valiente. «Mucho amor y mucho rollo, pero las tías van igual de lanzadas. Antes de que lo pienses, ya te están metiendo mano. ¡Si hasta compiten entre ellas!».

A Juanvi, un guaperas de bachillerato con estilo, se le abalanzó una fiera con minifalda encima del capó de un coche a la salida de la discoteca. Terminaron a la sombra de un portal, a medio desvestir y con un mendigo de testigo. «No puedo decir que no lo pasara bien, pero hubiera deseado ser yo quien llevara las riendas». «¿Protección? Sí, tal vez tendría que haber llamado a los Geos», bromea.

No, no hay miedo al sida. Tampoco a los embarazos no deseados. Aquí -según el Injuve-, los únicos que andan con pies de plomo son aquéllos que carecen de experiencia sexual. Y en ese caso, cabe suponer que la abstinencia está controlada antes por temor que por un auténtico conocimiento de los riesgos y/o responsabilidades que conlleva la iniciación sexual.

«Yo fui de los que planeó la primera vez. Cena, velitas, música... Una goma le habría restado bastante encanto al asunto», dice Javier. «Ahora procuro llevar un condón siempre encima, pero no nos engañemos: hay circunstancias que no te permiten utilizarlo».

11 junio 2014

El amor entre adolescentes

Ella tenía 11 años, él 12. Y se daban besos con sabor a cloro debajo del agua de la piscina, no fuera a verles alguien, los muy tontos. Seis años después, ella perdía la virginidad con otro, durante el viaje de fin de curso. «No estabas centrada», le recriminó el otro al rematar la faena en un aparta-hotel de Torremolinos. «Estaba en la piscina», contestó ella. Así que la pregunta es: ¿con quién lo hizo por primera vez Maribel?

Maribel dice que el amor no sólo se hace con lo genitales. Vale, pero hay que recordarle que aquí nadie ha mentado el amor... todavía. Si acaso, hablamos de experimentos, chapuzas, curiosidad, subidones hormonales y calenturas. De algo parecido al sexo, que no al amor. De la primera vez. Bienvenidos a la ceremonia de la confusión.

«Descubrir el sexo a través del amor es lo más bonito que te puede pasar. Lástima que ese amor se consuma en diez minutos». Alicia estuvo enamorada hace dos años de José Ramón, y ahora va de cínica por la vida. La espontaneidad de sus 15 años le procuró un aquí te pillo, aquí te mato tan fogoso como descorazonador. «¡Bluff! Fue como cuando se desinfla un globo. Se perdió todo el rollo. Pero bueno, yo le quería y él me quería; teníamos que hacerlo. Estuvo bien».

Adolescencia, edad de la urgencia. Lo quiero todo y lo quiero ya. Sin embargo, con la fría estadística en la mano, parece que hoy hay menos prisas. Según el último informe del Instituto de la Juventud (Injuve), el 44% de los jóvenes españoles no ha mantenido nunca relaciones sexuales completas; un 10% más que hace cuatro años. La pragmática Alicia saca rápidas conclusiones: «Calentón sí, coito no, claro. El manubrio gana la partida. Conste que lo entiendo; tal y como está el patio, nadie tiene ganas de complicarse la vida».

09 junio 2014

Brad Pitt un sex symbol

Cualquier cuerpo no vale para sex symbol. Ni cualquier cuerpo, ni cualquier cara, ni cualquier tonto del bote que, tras mirarse al espejo, aprecie en sus facciones un vago parecido con Brad Pitt en Entrevista con el vampiro (o con Tom Cruise en Top Gun, que para el caso da igual). 

Conozco hombres que se pasan la vida en el gimnasio, hacen pesas como descosidos, sacan pecho, sacan bíceps, sacan cemento armado, sacan todo y sin embargo no se comen una rosca (o se la comen pero mal, ustedes ya me entienden, o no me entienden porque no me explico; en fin, otro día hablaremos de los chaperos vocacionales).

Ahora los chicos se cuidan mucho, usan musculatura, cremas, ropita en tecnicolor, jazmines en el pelo y rosas en la cara, etcétera. Me parece perfecto porque defendiendo, como defiendo, la igualdad de oportunidades, no puedo hacerme la estrecha y pensar que las excelencias del sexo masculino acabaron en John Wayne, o sea, en los bestias que olían a sudor, no se cambiaban de muda y derretían a las mujeres con sólo mirarlas de reojo. Pero a lo que voy: ahora casi todos se me parecen a Ken, el novio de la barbie, que es un impresentable y se tira las horas muertas en el cuarto de baño comprobando el estado de su torso o el color rosado de sus mechas capilares. 

Ken no es un sex symbol, como tampoco lo son Richard Gere o, ya en plan doméstico, Alejandro Sanz o los chicos de Platón -esa versión actualizada de Los Pecos, el rubio y el moreno, el casto y el susano-, se pongan como se pongan los interesados o sus promotores, que a fin de cuentas son quienes sacan mejor tajada del éxito.

El sex symbol surge como por arte de magia en los escenarios más insospechados. Mientras Brad Pitt, Ricky Martin o Antonio Banderas hacen méritos por acaparar suspiros, he aquí que, sin hacer nada -o haciendo lo contrario-, los suspiros se han depositado estos días en Carlos Moyà, un tenista mallorquín que ha sido la revelación del Open de Australia. 

Carlos Moyà es el nuevo sex symbol, no roba portadas, no presume de cachas, no pone morritos, no exige que los fotógrafos le enfoquen desde el lado bueno, no gasta paquete exprés, no se hace el tontainas, no habla como Enrique Iglesias y sin embargo gusta a mujeres y a hombres, a ambidiestros y polideportivos, a singulares y plurales. Lo suyo está siendo un auténtico bombazo. Carlos Moyà es un chico que barre, no sólo en las pistas de tenis sino en la calle, donde su imagen empieza a desbancar a los profesionales del guapeteo.

Pasa igual con las mujeres. Hay chicas que se empeñan en convertir su figura en una acumulación de tópicos (mucho ceñimiento, mucho tacón de aguja, mucho canalillo al aire, mucha melena de bote y mucha silicona) para resultar apetecibles a los hombres. Pero miren por dónde, también aquí la cosa produce sorpresas. Al final ellos se quedan prendados, colgados y encandilados con la mirada decadente y sugestiva (un punto morbosa también, todo hay que decirlo) de Emma Suárez, una mujer cuya suerte debería envidiar la vulgar y evidentísima Madonna.

07 junio 2014

El tiempo ha pasado por Marta Chavarri

Qué semana. Medio país hablando del pasado reciente, y el otro medio del futuro inmediato. El pasado es lo de Marta Chávarri con Juan Abelló, y el futuro lo representa el Madrid-Barcelona del sábado. Las piernas de Suker y la calva de Ronaldo, siendo caras, no valen lo que las piernas de Marta y la calva de Abelló. Lo del Bernabéu se adivina como un choque de trenes, el impacto de los meteoritos sobre la galaxia del fútbol, pero lo de la bella y el millonetis es una conjunción explosiva, un chispazo mortal, nitroglicerina erótica en la base del sistema financiero. 

Y así, mientras todos los exégetas del deporte pasan la semana analizando con microscopio los secretos de Ronaldo, en los circuitos económicos de la Corte corre con estupor la pregunta de fin de siglo: ¿qué tiene Marta?

De Isabel Preysler, su antecesora en la provocación de turbulencias y terremotos con epicentro en la Bolsa, se sabían algunas de sus armas. Isabel tenía una belleza exótica, el currículum de Julio Iglesias, un aura de misterio y el discreto encanto de la porcelana filipina. Era -es, en transitivo- una mujer singular, distinta, una esfinge de la que se intuían desmayos, languideces y fascinaciones ocultas. Y además, estaba lo del carrete, asunto suficiente para hechizar a un «popperiano» soberbio como Miguel Boyer, aficionado a la egiptología y otras disciplinas exóticas. 

Pero Marta Chávarri no tiene nada de eso. Su belleza, siendo enorme, no es especial; quiero decir que su biotipo es múltiple, esencialmente idéntico al de otras muchas niñas bien, monas, rubias, con boquita de piñón y cuerpo modelado por la gimnasia y un poco de bisturí. Y, sin embargo, algo ha de poseer para que por ella se pongan en juego los grandes imperios de las finanzas tan duramente labrados a golpe de pelotazo y tentetieso. Si por lo menos supiera hacer la cola de la vaca.

La cola de la vaca no es una suerte amatoria, pero casi. Es un regate de la escuela brasileña, que domina como pocos Ronaldo Nazario de Lima. Se trata de amagar a un lado, luego a otro, y al final tirar por el sitio del principio dejándole la cintura al defensa para que le pongan Tres en Uno. Que se vaya preparando Rafa Alkorta. El fútbol, dice el oráculo Valdano, es el arte del engaño. Como el amor, según ciertas mujeres.

Claro que, bien mirado, Marta Chávarri también es dada al dribling sentimental, mezclado con potentes intuiciones sociales. Amaga que le interesa un título -el marquesado de Cubas, por ejemplo- y sale luego buscando un emporio especulativo. Pura finta. Otro día aparenta locura de amores por un «playboy» como Phillipe Junot, y acaba dándole cobijo nocturno a un financiero coleccionista de arte. 

En los felices ochenta, la época dorada del amor y el lujo, cuando le tomaron las fotos con «panties» y a lo loco, hacía guiños de cejas a deportistas de elite -pongamos Fernando Martín- y terminaba en el hotel Mayfair haciendo maratones con un jugador de polo -pongamos Ricky Trujillo-. A lo mejor ése es su verdadero secreto: la inconstancia, la versatilidad, la sorpresa. El regate. Todo ello asociado a un gran sentido pragmático y a una vertiginosa concepción de la vida. Lo dijo otro brasileño inmortal, el gran Vinicius de Moraes: el amor es eterno... mientras dura.

05 junio 2014

Alexia de Grecia no tiene trono

Distinta es la tesitura de sus primos griegos (Pablo, Alexia, Nicolás, Theodora y Philipos), que carecen de trono en el que un día sentarse. Como los príncipes Kardam, Kubrat, Konstantin y Kyril de Bulgaria. 

A todos ellos les unen lazos de amistad con el que, desde 1986, es heredero de la Corona, quien también ha sabido mantener sus relaciones con antiguos compañeros de colegio e infancia (Juan Antonio Jiménez Izquierdo, Pelayo Primo de Rivera, Fracisco de Borja Prado Eulate, las hermanas Espinosa de los Monteros, Gemma Ruiz de Velasco...) y hacer otras nuevas entre los habituales de las regatas (desde Fernando León, ex de la infanta Cristina, a Gustavo Doreste y María Ybarra).

Al Príncipe se le ha casado una hermana, montones de primos, amigos y alguna que otra vieja pretendiente. Si fueron ciertas las palabras que pronunció en la inauguración de la embajada española en Washington (diciembre de 1994), él será el último, por detrás de Cristina, en pasar por la vicaría. Lo dijo recién apagadas las brasas de su relación con Isabel Sartorius; un mes antes de que Gigi Howard viviera un encuentro de cenicienta en una discoteca neoyorkina.

Con el tobillo lesionado (esa zona tan próxima al talón de Aquiles), el heredero navegaba a miles de millas del Tribunal que reclamó el testimonio de Gigi sobre la Biblia. El Príncipe sigue siendo su amigo, lo sabe hasta el FBI.  

03 junio 2014

Que ha sido de Gigi Howard

Es demasiado pronto para eso», dijo Gigi Howard al fotógrafo Carlos Hugo Arriazu cuando éste, el 18 de junio de 1995 en el Central Park neoyorkino, preguntó a la joven sobre la posibilidad de convertirse en futura reina de España. 

Transcurrido un año, cargado de supuestas confirmaciones fotográficas y posteriores desmentidos sobre su relación con el heredero de la Corona, la pregunta ya tiene respuesta: hoy es demasiado tarde. Como lo es para Arriazu, hallado culpable de espiar a la norteamericana y que podría ser condenado a cuatro años de cárcel.

Giselle Howard, como antes Isabel Sartorius y antes aún la periodista Victoria Carvajal, forma ya parte de las supuestas ex -oficialmente, jamás ha estado comprometido- de Felipe de Borbón y Grecia, un hombre «atractivo, atlético y para desmayarse», como lo define esta semana la revista People.

El Príncipe, a sus 28 años, sigue sin cenicienta que llevar al altar. Frecuenta, eso sí, abundantes amistades, y su agenda está repleta de bodas. Entre las últimas, la de Ricardo Fuster, uno de sus íntimos; el amigo que en su día le presentó a Isabel Sartorius. Antes se desposaron Pablo de Grecia y Marie Chantall Miller, con quienes Felipe y Gigi compartieron, en la isla de Saint Martin, el Jueves de Pasión inmortalizado por Arriazu.

La pasada semana, mientras el heredero ponía rumbo a Mallorca, donde embarcaba en el «Aifos» para participar en la XV edición de la Copa del Rey de vela, la joven estadounidense era citada por la Corte Suprema de Nueva York para declarar en el juicio contra Arriazu. «La gente cree que soy la novia del Príncipe Felipe», acertaba a explicar a los miembros del jurado.

Desde que, el 30 de enero de 1995, Alexandra Miller (cuñada de Pablo de Grecia, primo de Felipe) los presentara en la discoteca «O Bar» de Nueva York, Gigi Howard no ha dejado de ver su nombre impreso en revistas y periódicos. Su supuesto romance con Felipe de Borbón -de aventura americana terminaron por catalogarlo fuentes próximas a La Zarzuela- despertó incluso el interés del FBI, según se supo en el juicio, en el que prestaron declaración dos agentes federales. De Arriazu son las únicas fotos (él y ella abrazados en el agua) del supuesto «affaire» sentimental del hijo varón de Juan Carlos I y Sofía de Grecia.

Soltero y sin compromiso, el Príncipe de Asturias ha estado rodeado de rumores de tul desde 1987. Fue entonces cuando se le adjudicó un primer romance con Victoria Carvajal. Si fue cierto, no cuajó. Vicky Carvajal, periodista de profesión, se casó el 15 de julio de 1995 con Bruno Entrecanales Domecq. Felipe de Borbón también estaba en la iglesia, pero como amigo invitado.

Y es que al heredero de la Corona se le están casando las amistades. Su prima Isabel de Morales y de Borbón Dos Sicilias lo hizo, en septiembre pasado, con Joaquín Galán Otamendi.

Si solteras siguen la mayoría de las mujeres cuyos nombres han aparecido en las «quinielas» de candidatas (desde la propia Gigi a Tatiana de Liechtenstein, Isabel Sartorius o Victoria de Borbón Dos Sicilias), no ocurre así con el círculo de amigos más próximos. Por la vicaría pasó años atrás, de la mano de Silvia Villar-Mir, Javier López Madrid, «ángel custodio» de las relaciones del Príncipe con Sartorius (organizaba para ellos escapadas a su finca salmantina de Peñaranda) y, después, con Gigi Howard (alojó a la norteamericana en la visita que la joven realizó a Madrid, durante la que fue invitada a comer en La Zarzuela). Casados están también José Barroso «Don Algodón» y Jaime Martínez Bordiú, otras dos de las amistades del heredero.

Este mismo año Felipe de Borbón fue testigo del enlace entre Joaquín Fernández de Córdova Hohenlohe y Diana María Langes Swarovski. También viajó a México para, el 18 de mayo, oír la voz de su íntimo Ricky Fuster decir «sí» a la hija de los dueños de la cerveza Corona, Mónica Sánchez-Navarro. Otra de las voces que escuchó fue la de Sartorius, invitada por Fuster a la celebración en tierras aztecas.

En un mundo donde las campanas de boda -amigos, primos, hermana...- obligan al Príncipe a vestir chaqué con frecuencia, son muchas las expectativas creadas en torno a la figura del hijo del primer Rey de la democracia española. Casada su hermana Elena, la mayor, las miradas se posaron en el hijo varón del monarca. Sus veintiocho años (al Rey le faltan dos para cumplir sesenta) y la circunstancia de que la perpetuación de la línea dinástica borbónica en España pase preferentemente por su persona convierten su vida, también la privada, en centro de atención de muchas miradas. A nadie se oculta tampoco que escándalos principescos como los de la Familia Real británica han abierto el debate sobre las monarquías del Viejo Continente. Ser príncipe hoy exige especiales dotes de discreción; más en España, donde la restauración apenas si ha cumplido dos décadas.

A él le toca elegir mujer y futura reina, y entre los monárquicos recalcitrantes provoca escalofríos sólo pensar en la posibilidad de una Diana Spencer a la española. Ni siquiera reina pacíficamente la tesis de que la futura consorte tenga «sangre azul» en sus venas.