05 mayo 2014

La princesa Leia contra el lado oscuro

Los rebeldes luchan contra el Imperio para volver a instaurar la República Galáctica. Ni la reina Amidala ha podido detener al canciller Palpatine que, fortalecido en las Guerras Clon, se proclama Emperador del Imperio y empieza su cruzada contra los Jedis. La Legión 501, un cuerpo imperial de élite, aplasta todo indicio de rebelión en la galaxia. Pero la princesa Leia y los valerosos Jedis resisten ante Darth Vader y sus soldados para salvar el universo del lado oscuro. Más de tres décadas después de que George Lucas empezara a escribir la mitología galáctica, el espíritu de Star Wars sigue más vivo que nunca. Y sus protagonistas de ficción saltan a la realidad.

Aunque la saga ya está cerrada con sus dos trilogías respectivas, el fenómeno de Star Wars ha dado la vuelta al mundo. Y Barcelona es un enclave estratégico tanto para rebeldes como para troopers (los soldados blancos) y demás malos. Todos tienen su propio club de fans internacional: La Legión 501 -con 6.000 miembros en todo el mundo- y la Rebel Legion, reconocidas por Lucasfilm. Los seguidores de Star Wars se alistan en estas asociaciones en función de su bando: los buenos van con Leia y los bad boys con Vader. Eso sí, todo miembro debe cumplir un requisito, además de ser mayor de edad: tener un traje de película, tanto por su calidad como por los detalles.

Su misión está lejos de las galaxias y las batallas estelares. De hecho, se parece más a la de Papá Noel. Porque además de las típicas convenciones, desfiles, salones del cómic y actos varios, los legionarios (tanto rebeldes como del lado oscuro) recaudan juguetes y visitan hospitales con su nave espacial (al menos eso les dicen a los niños, que han aparcado la aeronave fuera). «Intentamos traer algo de magia al hospital. Suelen decirnos que el hecho de que vayamos dos minutos a la habitación de un niño hace más que una semana de terapia. Ves cosas muy duras pero también cómo se les ilumina la cara», cuenta Eduard Grau, trooper oficial y relaciones públicas de la 501. «Somos los chicos malos que hacen buenas acciones», sostiene Grau sobre los troopers.

La Spanish Garrison de la Legión 501 nació en 2004 y su primer acto oficial fue en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, cuando las tropas de asalto imperiales invadieron las blancas calles del pueblo para asistir a la Star Wars Conference, donde se pasó el tráiler del Episodio III. La venganza de los Sith, aún por estrenar entonces. La Spanish Garrison concentra un centenar de militantes en España (una veintena en Cataluña), mientras que los rebeldes son una cincuentena. 

«Aquí dentro caben soldados imperiales, oficiales, Siths, aliens, cazarecompensas y demás criaturas», enumera Jordi Espriu, el Tusken Raider o Morador de las Arenas (unos bandidos del desierto que saquean lo que pueden). «No hay ningún Tusken en España», reivindica Espriu, que después de un par de años con el traje de trooper imperial (comprado online en Estados Unidos) se ha pasado a estas extrañas criaturas de Tatooine. Espriu sólo tenía13 años cuando se estrenó La guerra de las galaxias. «Me impactó mucho, sobre todo la escena de la música disco en la cantina, con esos músicos alienígeneas de ojos grandes», reconoce. Ya de niño empezó a coleccionar cromos de la película.

Antes de la Legión 501 y su hermana Rebel, los fans estaban desperdigados -y siguen- en distintos clubs y subgrupos de la red. Mireia Andreu era una de esas fans y, desde mediados de los 90, también es Leia. Ella misma se hizo diseñar el vestido oficial de la princesa rebelde. Al verla ataviada como la heroína, con ese peinado con reminiscencias a la Dama de Elche y montando su pistola láser, uno contiene el aliento y tiene la sensación de estar ante la líder más guerrera de la galaxia. Cuando arquea una sola ceja parece que esté planeando un ataque contra las fuerzas de Darth Vader. Sólo falta Han Solo a su lado. «No hay ninguno en la Rebel Legion de aquí. Un Han Solo sin el parecido físico a Harrison Ford no tiene gracia. La gente prefiere los Jedis. Por eso, tengo que vestir a mi osito de peluche como Han Solo. A los niños les encanta», explica entre risas.

Star Wars es una saga muy masculina. «Hasta que apareció la nueva trilogía, el único personaje femenino era Leia. Con las nuevas películas más chicas se han acercado al mundo de Star Wars», señala Mireia. «¡Hey! ¡Que también hay chicas vestidas de trooper en la Garrison!», exclama Eduard. Pero el de trooper no es un uniforme que resalte los encantos femeninos, precisamente.

Este verano, Mireia-Leia viajará hasta Orlando para asistir a una convención de Star Wars, en la que verá a George Lucas, «a 50 metros por lo menos», dice resignada. Pero allí se encontrará con diferentes delegaciones estelares, rebeldes y fuerzas enemigas que se montarán toda una fiesta digna de las galaxias. 

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