11 marzo 2014

El maquillaje en el hombre

Es el maquillaje del hombre, su forma de ocultar defectillos y potenciar virtudes, de dar un giro a su imagen e, incluso, de aparentar ser otro. Tras unos años de metrosexualismo barbilampiño, la tendencia llega al extremo contrario. La barba XXL de aspecto descuidado –aunque muy estudiada, casi siempre– arrasa en la pasarela y en la calle.

No hay más que echar un vistazo al elenco de celebrities que ilustran esta página. Actores, diseñadores, deportistas... Ni el mismísimo príncipe Felipe se ha resistido a la moda del vello facial. "Barba sí", afirman, sin dejar lugar a dudas, Jaime y Jorge Lucas, dos peluqueros barberos que regentan el local de moda para cualquier moderno capitalino. En el céntrico barrio de Chamberí, Lucas 36 ofrece "profesionalidad y pasar un buen rato".

"Venimos de una época anti pelo y la barba es un símbolo masculino recurrente, se puede expresar mucho con ella", explican estos dos hermanos, que cuentan que lo que más demandan sus clientes es el modelo extra largo. "La barba siempre sienta bien, puede realzar el atractivo de cualquier hombre, siempre y cuando tengamos en cuenta su pelo, sus facciones y la forma de su cara", aseguran. Con una barba de un mes, prometen hacer maravillas.

"La barba da una imagen de madurez, masculinidad e intelectualidad", según Airyn Pons, directora de image coaching de Josep Pons Internacional, una disciplina que "consiste en proyectar la imagen deseada desde el conocimiento de uno mismo, con un resultado que respete la propia esencia personal o corporativa, en caso de que el cliente sea una empresa". Es lo contrario a las modas y del esclavismo al que el ideal de belleza que proyectan los medios somete a los jóvenes.

Para ella, la barba tiene un doble rasero: por un lado ayuda a proyectar una sensación de madurez, de ser más adulto –"por ejemplo, en el caso de un médico joven, le hará parecer más experimentado", pero a partir de los 30 rejuvenece–, aunque también se puede interpretar como un signo de timidez. "En el ámbito laboral, estamos más acostumbrados a ver barbas más tupidas en profesionales creativos, que pueden aportar un toque de profesionalidad distintiva, pero en ciertos sectores no están bien vistas porque la firma pretende ofrecer una imagen uniforme", afirma Pons.

A todo el mundo le puede quedar bien la barba, según los expertos, pero no cualquier tipo de barba. Y es que en esto, como en todo en el mundo de la estética, las posibilidades son casi infinitas. La base, a la hora de elegir, es la forma de la cara. Una barba larga afila el rostro, así que para rostros redondeados es mejor elegir una en uve o una perilla en pico. Las caras más angulosas se pueden suavizar cubriendo los pómulos y el maxilar, y las alargadas necesitan que se aporte un ligero volumen y se potencien las líneas horizontales.

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