19 agosto 2013

Sarah Jessica Parker ya era famosa hace mucho

Ayer viernes se estrenó en Estados Unidos la nueva película de Antonio Banderas, Miami Rhapsody, tras lograr un gran éxito en el Festival Sundance de Cine Independiente, dirigido por Robert Redford.

Miami Rhapsody es la historia de Gwyn, una atractiva joven (Sarah Jessica Parker, protagonista de Luna de miel en Las Vegas) que en vísperas de su boda descubre que todos los miembros de su familia han sido atacados por el virus de la infidelidad. Su padre, (el director Paul Mazursky), está liado con su agente de viajes. Su hermano engaña a su mujer con una escultural modelo (Naomi Campbell) y, su madre, interpretada por Mia Farrow, está disfrutando un tórrido romance con el enfermero de su abuela (Antonio Banderas).

Todo en la película, que comienza con un primer plano de la protagonista hablando a su psiquiatra, rebosa ecos del cine de Woody Allen. Desde las canciones de Cole Porter y Gershwin en la banda sonora hasta el uso de Miami, con un protagonismo semejante al de Manhattan en los largometrajes de Allen. Es quizás por esto que la crítica ha calificado a Miami Rhapsody como Hannah y sus hermanas en Miami.

«En Miami uno se siente en vacaciones permanentes», dice David Frankel, que debuta como director con esta película. «La ciudad es caliente, sexy y tiene un aire exótico y lujurioso que es extraño y familiar al mismo tiempo. Quería hacer una comedia desde el punto de vista de la mujer», continúa Frankel, «y mostrar el complicado entramado del matrimonio en el mundo moderno».

Antonio Banderas da vida a Antonio Carrera, un enfermero cubano con un pasado dudoso y tatuajes en los lugares más inverosímiles que se debate entre el cariño por su anciana paciente, el amor que siente por la hija de la enferma, Nina (Mia Farrow), y el atractivo sexual por su nieta Gwyn (Sarah Jessica Parker).

En su primera escena, Banderas aparece en la pista de baile con su paciente en silla de ruedas. A los pocos minutos está seduciendo en su gimnasio a Nina (Mia Farrow), que vuelve a sentirse deseada en sus brazos. Cuando la madre de Antonio le dice que todos en el barrio creen que es homosexual, Antonio invita a cenar a su casa a Gwyn, con la que termina en la cama diciéndole en un español con dulce acento cubano que «nunca se puede amar demasiado». «El personaje de Antonio está inspirado en su papel en Los reyes del mambo», explica el director, que en Miami Rhapsody le da a Banderas una nueva oportunidad de lucirse con los tambores.

Miami Raphsody va a reafirmar a Banderas como estrella internacional tras el reciente éxito de Entrevista con el vampiro. Al menos por ahora, Banderas es también el niño mimado de la crítica. Mientras que el diario de la industria cinematográfica Variety publica que «Antonio es todo lo que una mujer podría desear en un latin lover», el semanario Rolling Stone indica que «Banderas tiene un atractivo irresistible y universal».

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