14 agosto 2013

Jennifer López es una infame

Son muchos los sectores vinculados al mundo de la cultura que, en general, viven un momento de supervivencia. El encierro de un grupo de cantantes en el Palau de la Música no es una anécdota, es la punta del iceberg. 

Hay cosas que me resultan difíciles de entender y, más allá de mis filias y fobias, si uno es objetivo debe darles (o parte o toda) la razón a quienes tomaron el auditorio del Paseo de la Alameda al asalto, pacífico pero ilegal. Su protesta se produjo justo cuando los ánimos estaban más calientes porque ZP se olvidó de mencionar al valenciano como lengua en la asamblea francesa. No voy a ir de adalid del valenciano porque no es mi guerra pero creo que se habla demasiado sobre la lengua y se hace poco por promocionarla. Y que, entre unos y otros, no se hace nada por él. 

En esto le doy toda la razón a Josep Gregori.En esta Comunidad hay muchísimos filólogos. Y faltan gestores, añado. Con consignas o sin ella, con órdenes de las altas instancias o no, los cantantes en valenciano han tenido muy complicado acceder a los grandes escenarios de la Comunidad y a las ondas públicas.Con este gobierno y con todos. En las ondas públicas suenan cantantes como Beatriz Luengo, la glamorosa Gwen Stefani y la infame Jennifer López. Sólo el 0,5% de la programación es para cantantes en valenciano.No es auto-odio. Ni censura. La verdad, la triste verdad es que los cantantes en valenciano están vetados porque hay responsables que nunca creerán en lo propio. Es preocupante. Y lo que le da tintes dramáticos es que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo.Demasiado. Y ya cansa.

La fe en uno mismo es fundamental. Unida a la definición de objetivos concretos, es clave para afrontar el futuro. Pero aquí, en esta tierra, la confianza en lo propio es más bien escasa. En Peñíscola los empresarios han intentado dar un golpe de timón. Pero en Cultura no hay una cumbre que echarse al diente. Hace ya tiempo, el músico castellonense Carles Santos se me quejó de algunos representantes institucionales buscaban fuera de la Comunidad Valenciana gente para proyectos como la Bienal, cuando hay gente de esta tierra lo suficientemente capacitada. No creo que por el hecho de que algo sea valenciano implique que sea bueno, pero tampoco comulgo con lo contrario. Desde aquí se pueden hacer tan grandes cosas como en otros sitios. 

La Comunidad tiene tantos habitantes como Irlanda, por ejemplo. Y en España tiene menos peso que Andorra en Europa. No voy a echarle la culpa de ello al gobierno autonómico, sería lo fácil, ni al central, sería lo victimista, y sí a toda una sociedad en su conjunto que evidencia que sólo sabe unirse para desunir. Me puede preocupar la indefinición que rodea a la Ciudad de la Luz porque podría haber sido un motor excelente para la industria audiovisual valenciana. Pero creo que se podía haber hecho más hace ya tiempo. 

Y miro a Burjassot.Cuándo alguien me plantea qué se podía esperar del sector, yo pienso en un Benito Zambrano con unas Solas, o un Fernando León con una Familia. Si no salen no es por falta de materia prima, ahí están los Sigfrid Monleón, Rafa Montesinos, Pau Martínez, Gabi Ochoa o Paco Plaza, por citar a algunos, para demostrarlo, sino porque las cosas se están haciendo mal. ¿Vamos a poder dar un Sorolla, un Benlliure, un Blasco Ibáñez, un Calatrava y no vamos a poder dar otro Berlanga?

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