31 agosto 2013

Las Bad Girls y su éxito fugaz

No están aquí, pero son inminentes. Las «bad girls», como las llaman en el hígado del Imperio (Nueva York, claro): las malas chicas que se zampan el mercado norteamericano de novela espumosa, tras el efímero (y pingüe) triunfo de la «brat pack» o «panda de mocosos». No me diga usted que no se acuerda de la panda de mocosos. Sí, hombre: Jay Mclnerney, Bret Easton Ellis, Tama Janowitz. 

Todos ellos llevados al cine con primor de plástico y bombillita: «Luces de neón», «Menos que cero», «Esclavos de Nueva York». En Europa no fueron muy allá, pero en los Estados Unidos gozaron una continua juerga de saraos y guateques en el bailongo de las revistas satinadas, en los «pedales» de la Gran Movida Americana... Ahora han caído en menos gracia. Los críticos los acusan de escribir como zombis. Siempre escribieron como zombis, desde el interior de sus lánguidas muertes. No se les puede acusar de haber cambiado. Empezaron como informadores de la nada, y en ello se entercan. Desde el interior, insisto, desde dentro. No como el escrior tradicional que baja a los infiernos armado de su lira, sino en directo, con voz de auxiliar administrativo de la sección IV de Calderas Tibias. Funcionarios de la truculencia. Bien olvidados estén.

Son Kristin McCloy, Catherine Texier, Janice Eidus, Jane Loader, Lee Tulloch, Mary Gaitskill, Lorry Moore, etc. Sólo tres de ellas (Texier, Moore y Gaitskill) han sido publicadas fuera de Estados Unidos. No hay todavía traducción al castellano. Los entendidos anglosajones las clasifican en un nuevo apartado: la «clit-lit», «literatura del clítoris», «cliteratura». Nombrecito por el que asoma toda la frivolidad «marquetinguera» del caso: tendría que haberse hablado antes -por D.H. Lawrence, por Henry Miller, por Mailer, etc.- de «literatura del cipote»; pero nadie lo hizo. 

Ni siquiera Kate Millett, la más «atascamachos» de las hembristas. El priapismo -en mayor o menor erección- siempre se ha considerado natural (como el uso de las meretices o la violación de doncellas enemigas: datos de la vida real). De todas formas, lo osado del término «clit-lit» -en la ñoñería social norteamericana- indica hasta qué punto se les ha arrebujado el cerebro de la sorpresa a los señores críticos. 

Allá por las arribas de América, .estas chicas son las primeras escritoras que se expresan con mujeres. La historia de este tipo de literatura, cuyos detalles ya he contado en otros sitios, es la siguiente. Todo empieza, en la bisagra entre los siglos XIX y XX, con Kate Chopin, y su novela llamada «The awakening» (El despertar; traducción española en Hiperión). En ese libro, por primera vez desde el arranque de la literatura, la protagonista de una novela escrita por mujer resbala hacia el adulterio por hastío. Tiene un recio marido monótono, hijos de buen crecer, dócil situación económica.

23 agosto 2013

El blanqueo de dinero de la Costa del Sol

La Administración Tributaria está realizando un seguimiento del blanqueo de dinero negro que se está invirtiendo en inmuebles de la zona del Levante español, fundamentalmente en la Costa del Sol y Baleares, así como en las Islas Canarias. Las investigaciones siguen un curso paralelo a las que ya ha realizado la Policía y la Fiscalía Especial contra la Droga, en el marco de la cooperación establecida para luchar contra el dinero sucio procedente del narcotráfico y el contrabando. El primer paso dado por Hacienda ha sido el de establecer un inventario concreto de los inmuebles que existen en España y que son de titularidad o disfrute de residentes extranjeros.

Los datos de los que hasta la fecha dispone Hacienda han permitido descubrir que una cantidad elevadísima de esos inmuebles son propiedad de empresas domiciliadas en paraísos fiscales. Más concretamente, Hacienda ha descubierto que gran número de transacciones inmobiliarias se realizan por medio de sociedades fantasma que se constituyen en Gibraltar. Por 150.000 pesetas cualquier abogado de la colonia británica puede una sociedad anónima que realiza la inversión en la compra de viviendas en la Costa del Sol y que escapa al control fiscal. Dicha sociedad transmite la propiedad de la vivienda o su usufucto mediante la venta de las acciones al portador, por lo que en muy pocas ocasiones queda rastro para que los insectores fiscales puedan descubrir los fraudes cometidos. 

Las pesquisas de Hacienda han estado coordinadas con las realizadas por la Fiscalía Especial contra la Droga y la propia Policía Nacional que han detectado que se han producido inversiones con dinero procedente del narcotráfico y del contrabando. Como fruto de esa colaboración tres inspectores de Policía están destinados en las Delegaciones Especiales de Hacienda de Madrid y Barcelona. La voz de alarma la dio el propio secretario de Estado de Hacienda, José Borrell, al descubrir que dinero del narcotráfico y del contrabando se había invertido en primas únicas. La Inspección Fiscal descubrió en Barcelona, concretamente, que un ciudadano había invertido dinero de esa oscura procedencia en una prima única de trece millones de pesetas. Desde hace aproximadamente un año, Hacienda tiene constituído un grupo especial central, formado por media docena de inspectores fiscales, para luchar contra el dinero sucio y que colaboran con la Policía y la Fiscalía. 

Especial contra la Droga. Además, los delegados de Hacienda tienen instrucciones de los máximos responsables del departamento para colaborar con los gobernadores civiles y los jefes superiores de policía cuando, en sus investigaciones contra el fraude fiscal, descubran indicios de delitos o descubran dinero procedente del narcotráfico y del contrabando. Un experto inmobiliario de la Costa del Sol aseguró que «los precios que se están pagando por algunos terrenos de la zona so tan desorbitados que solamente su origen oscuro podría justificar determinadas inversiones». Confirmó la proliferación de sociedades y testaferros que operaban desde Gibraltar e invierten en la Costa del Sol, pero añadió que no eran menos numerosas las procedentes de paraísos fiscales como Panamá, las islas británicas del Canal como Jersey y también desde Man.

Del mismo modo ratificó que una de las modalidades más frecuentes bajo la que operaban estas sociedades era el de alquilar el usufructo de la viviendas por tiempo limitado a turistas extranjeros. También la venta de acciones de las sociedades promotoras de las inversiones que luego se transmitían entre los ciudadanos extranjeros, de forma que «no dejan rastro para Hacienda, pero el problema es de tal magnitud que se está produciendo una auténtica colonización extranjera de la zona». Como ejemplo citaban el caso de la localidad Malagueña de Mijas donde la población de hecho supera los 50.000 habitantes, aunque el ayuntamiento sólo ha podido censar 25.000 ciudadanos (la mitad españoles) que, sin embargo, disponen de un censo de 28.000 viviendas.

19 agosto 2013

Sarah Jessica Parker ya era famosa hace mucho

Ayer viernes se estrenó en Estados Unidos la nueva película de Antonio Banderas, Miami Rhapsody, tras lograr un gran éxito en el Festival Sundance de Cine Independiente, dirigido por Robert Redford.

Miami Rhapsody es la historia de Gwyn, una atractiva joven (Sarah Jessica Parker, protagonista de Luna de miel en Las Vegas) que en vísperas de su boda descubre que todos los miembros de su familia han sido atacados por el virus de la infidelidad. Su padre, (el director Paul Mazursky), está liado con su agente de viajes. Su hermano engaña a su mujer con una escultural modelo (Naomi Campbell) y, su madre, interpretada por Mia Farrow, está disfrutando un tórrido romance con el enfermero de su abuela (Antonio Banderas).

Todo en la película, que comienza con un primer plano de la protagonista hablando a su psiquiatra, rebosa ecos del cine de Woody Allen. Desde las canciones de Cole Porter y Gershwin en la banda sonora hasta el uso de Miami, con un protagonismo semejante al de Manhattan en los largometrajes de Allen. Es quizás por esto que la crítica ha calificado a Miami Rhapsody como Hannah y sus hermanas en Miami.

«En Miami uno se siente en vacaciones permanentes», dice David Frankel, que debuta como director con esta película. «La ciudad es caliente, sexy y tiene un aire exótico y lujurioso que es extraño y familiar al mismo tiempo. Quería hacer una comedia desde el punto de vista de la mujer», continúa Frankel, «y mostrar el complicado entramado del matrimonio en el mundo moderno».

Antonio Banderas da vida a Antonio Carrera, un enfermero cubano con un pasado dudoso y tatuajes en los lugares más inverosímiles que se debate entre el cariño por su anciana paciente, el amor que siente por la hija de la enferma, Nina (Mia Farrow), y el atractivo sexual por su nieta Gwyn (Sarah Jessica Parker).

En su primera escena, Banderas aparece en la pista de baile con su paciente en silla de ruedas. A los pocos minutos está seduciendo en su gimnasio a Nina (Mia Farrow), que vuelve a sentirse deseada en sus brazos. Cuando la madre de Antonio le dice que todos en el barrio creen que es homosexual, Antonio invita a cenar a su casa a Gwyn, con la que termina en la cama diciéndole en un español con dulce acento cubano que «nunca se puede amar demasiado». «El personaje de Antonio está inspirado en su papel en Los reyes del mambo», explica el director, que en Miami Rhapsody le da a Banderas una nueva oportunidad de lucirse con los tambores.

Miami Raphsody va a reafirmar a Banderas como estrella internacional tras el reciente éxito de Entrevista con el vampiro. Al menos por ahora, Banderas es también el niño mimado de la crítica. Mientras que el diario de la industria cinematográfica Variety publica que «Antonio es todo lo que una mujer podría desear en un latin lover», el semanario Rolling Stone indica que «Banderas tiene un atractivo irresistible y universal».

16 agosto 2013

Los actores negros como Denzel Washigton vuelven a estar de moda

Cuando en la edición del 2002 los Oscar de interpretación fueron para Halle Berry y Denzel Washington se habló de un gesto de reparación hacia los actores negros excluidos casi sistemáticamente de los premios de la Academia. En efecto, si el de Berry era merecido por su trabajo en Monster's Ball, el de Washington por el de Training Day era exagerado.

En esta edición, de nuevo dos actores negros se han llevado los premios de protagonista: Jamie Foxx, y secundario, Morgan Freeman, y otros dos, el americano Don Cheadle y la británica Sophie Okonedo, fueron candidatos a los mismos (ambos por Hotel Rwanda). Además, en la pomposa ceremonia se concedió también protagonismo a otros afroamericanos: la presentó el cómico Chris Rock y Beyoncé interpretó alguna de las canciones candidatas.

Sin embargo, los actuales premios sí que son merecidos ahora, y no una recompensa a un grupo profesional o a un sector social: no se trata de si son los mejores actores (la competición en el terreno de la creación es un absurdo) sino de si sus trabajos tienen gran altura. Y la tienen. En el caso de Morgan Freeman, el hecho es indiscutible y avalado por las tres anteriores candidaturas al Oscar: como secundario en El reportero de la calle 42 (1987) y como protagonista en Paseando a Miss Daisy (1989) y Cadena perpetua (1994). Freeman no sólo tiene suficiente talento sino también mucha personalidad y ha impuesto a lo largo de su dilatada carrera una imagen de hombre con autoridad moral, incluso cuando es el malo de la película (raramente lo es), expresada con economía y gesto sobrio. Es un extraordinario actor dramático, aporta hondura, cualidad idónea para una película como Million dollar baby -ya estuvo magnífico en Sin perdón, por la que también Clint Eastwood ganó los Oscar a la mejor película y director-.

Jamie Foxx tiene una carrera completamente distinta y constituye un ejemplo de ambición creativa. Cómico popular gracias a la televisión, Foxx podía haberse convertido en un habitual de la comedia idiota americana, pero ha ido demostrando tener poso dramático y ganas de superación. El hecho de que optara al Oscar en dos categorías, la de protagonista y finalmente ganador por Ray y la de secundario por Collateral, prueba la madurez de este actor, cantante y pianista que hace creíble su recreación de Ray Charles.

Disipados los recelos sobre los merecimientos de estos premios, las miradas se han vuelto hacia el supuesto gran perdedor de este Oscar: Martin Scorsese. El mecanismo es precisamente el inverso: si se consideraba favorito a Scorsese, o lo que es lo mismo a su película El aviador, era por esperarse la gratitud de la Academia a uno de los clásicos modernos de Hollywood. Ocurre que Scorsese ya había sido candidato en cinco ocasiones anteriores como director y como guionista y habría resultado algo absurdo que quien no ganó el premio con sus obras mayores por calidad o riesgo -Toro Salvaje (1980), La última tentación de Cristo (1988) y Uno de los nuestros (1990)-, se lo llevara por una menor.

La carrera de Scorsese en los últimos años, desde Casino (1995) a El aviador, pasando por Kundun (1997), Al límite (1999) y Gangs of New York (2002), es una dorada decadencia, con producciones muy costosas en la línea del más puro Hollywood y sin la personalidad que le convirtió en uno de los renovadores del cine americano en los 70.

Además, la historia de Howard Hughes ya había sido contada, aunque bajo capa de ficción, en Los insaciables (1964). Esta biografía es más fiel pero menos amena que ese precedente y no por ello más verosímil, empezando por un reparto decepcionante: Cate Blanchett (aunque ganadora de un Oscar) no recuerda a Katharine Hepburn y Kate Beckinsale y Gwen Stefani ni de lejos tienen la personalidad de Ava Gardner y Jean Harlow. La frustración italoamericana se extiende a Leonardo DiCaprio: rememora a Hughes con talento sin conseguir transmitir su faceta excepcional.

14 agosto 2013

Jennifer López es una infame

Son muchos los sectores vinculados al mundo de la cultura que, en general, viven un momento de supervivencia. El encierro de un grupo de cantantes en el Palau de la Música no es una anécdota, es la punta del iceberg. 

Hay cosas que me resultan difíciles de entender y, más allá de mis filias y fobias, si uno es objetivo debe darles (o parte o toda) la razón a quienes tomaron el auditorio del Paseo de la Alameda al asalto, pacífico pero ilegal. Su protesta se produjo justo cuando los ánimos estaban más calientes porque ZP se olvidó de mencionar al valenciano como lengua en la asamblea francesa. No voy a ir de adalid del valenciano porque no es mi guerra pero creo que se habla demasiado sobre la lengua y se hace poco por promocionarla. Y que, entre unos y otros, no se hace nada por él. 

En esto le doy toda la razón a Josep Gregori.En esta Comunidad hay muchísimos filólogos. Y faltan gestores, añado. Con consignas o sin ella, con órdenes de las altas instancias o no, los cantantes en valenciano han tenido muy complicado acceder a los grandes escenarios de la Comunidad y a las ondas públicas.Con este gobierno y con todos. En las ondas públicas suenan cantantes como Beatriz Luengo, la glamorosa Gwen Stefani y la infame Jennifer López. Sólo el 0,5% de la programación es para cantantes en valenciano.No es auto-odio. Ni censura. La verdad, la triste verdad es que los cantantes en valenciano están vetados porque hay responsables que nunca creerán en lo propio. Es preocupante. Y lo que le da tintes dramáticos es que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo.Demasiado. Y ya cansa.

La fe en uno mismo es fundamental. Unida a la definición de objetivos concretos, es clave para afrontar el futuro. Pero aquí, en esta tierra, la confianza en lo propio es más bien escasa. En Peñíscola los empresarios han intentado dar un golpe de timón. Pero en Cultura no hay una cumbre que echarse al diente. Hace ya tiempo, el músico castellonense Carles Santos se me quejó de algunos representantes institucionales buscaban fuera de la Comunidad Valenciana gente para proyectos como la Bienal, cuando hay gente de esta tierra lo suficientemente capacitada. No creo que por el hecho de que algo sea valenciano implique que sea bueno, pero tampoco comulgo con lo contrario. Desde aquí se pueden hacer tan grandes cosas como en otros sitios. 

La Comunidad tiene tantos habitantes como Irlanda, por ejemplo. Y en España tiene menos peso que Andorra en Europa. No voy a echarle la culpa de ello al gobierno autonómico, sería lo fácil, ni al central, sería lo victimista, y sí a toda una sociedad en su conjunto que evidencia que sólo sabe unirse para desunir. Me puede preocupar la indefinición que rodea a la Ciudad de la Luz porque podría haber sido un motor excelente para la industria audiovisual valenciana. Pero creo que se podía haber hecho más hace ya tiempo. 

Y miro a Burjassot.Cuándo alguien me plantea qué se podía esperar del sector, yo pienso en un Benito Zambrano con unas Solas, o un Fernando León con una Familia. Si no salen no es por falta de materia prima, ahí están los Sigfrid Monleón, Rafa Montesinos, Pau Martínez, Gabi Ochoa o Paco Plaza, por citar a algunos, para demostrarlo, sino porque las cosas se están haciendo mal. ¿Vamos a poder dar un Sorolla, un Benlliure, un Blasco Ibáñez, un Calatrava y no vamos a poder dar otro Berlanga?

12 agosto 2013

El grito de Daniella Cicarrelli en su boda

Hallábame yo en Cheska haciéndome las ingles brasileñas cuando, en una revista, leo «En mi próxima vida seré una mamarracha y una guarra». Lo decía una chica de muy buena familia llamada Gwen Stefani, protagonista de El Aviador. A mí, la poesía de sus palabras, esa metáfora kármika, me llegó muy hondo. Mucho.Me hizo pensar en la futilidad de la vida, en la reencarnación, en Ana Súper Obregón promocionando Marina D'Or, en las extensiones de Raquel Mosquera, en el brillo nacarado de Jeanette Rodríguez...Me quedé como ida, menos mal que, gracias a que se me quedaron los ovarios pegados a la cera por un descuido de una becaria esteticienne, pude volver al presente de forma traumática.

Y es que lo mío es mucho. No sabéis bien lo que me ha aportado a mí la EGB, como a Belén Esteban. No os hacéis idea, nenas, de lo bueno que es tener educación y un título. Mirad, por ejemplo, a Sofía Pelagatos. Si no hubiera sido por el título de Miss España que la arrojó a un mundo de frivolidades y despiporre, ahora ¿dónde estaría? Pues de creadora del lenguaje en la Academia de la Lengua con Víctor García de la Concha -¿no le han dicho a este señor lo que significa su apellido en el cono Sur?- y no que ahora se ve en la indigencia por una promesa. Hay que ser inocente. Si todas nos creyéramos lo que nos prometen, imagínate cómo deberían estar la docena de novias que ha tenido en estos años Julio José Iglesias jr. En tratamiento psiquiátrico. Y Concha Velasco ¿qué? Ésa, a estas alturas, se hace caca en todas y cada una de las promesas de Paco Marsó. Yo, por lo menos, lo haría.Pero no le reprocho que no lo haga. 

No todas sois tan leídas como servidora. A mí jamás se me ocurriría pegar un grito a una íntima en mi propia boda porque esté mirando con ojillos de gacela a mi esposo y echarla del convite. Daniella Cicarrelli lo ha hecho. A una tal Caroline Bittencourt. Sí. En el Palacio de Chantilly, que hay que ser hortera, nueva rica, y de barrio marginal. Con lo bonito que le habría quedado en los salones Lord Winston en Bravo Murrillo, con la mismita decoración y, encima, en Madrid.Pues el caso es que la echó. Así. Yo no lo habría hecho nunca.Nunca. Yo, antes de que se hubiera enterado nadie, engancho el robot de cocina y hago croquetas de Bittencourt que lo flipas.O llamo al novio karateka de Tita Cervera y el día de antes le pido que le haga un nudo con las tetas.

Por cierto, ¿qué habrá puesto la Mosquera en su ágape? A mí me enrolla que es una barbaridad el piscolabis de fritos: empanadillas, calamares a la romana, tortilla de patatas Ella es de ese rollo, lo sé.

10 agosto 2013

Leonardo di Caprio tiene miedo a volar

Un personaje obsesivo, un director obsesivo, un actor obsesivo... Obsesión en la mente, en el horizonte, en el rodaje de El aviador, un macroproyecto de Martin Scorsese sobre la ascensión y caída de Howard Hughes, el millonario más excéntrico y ambicioso, paranoico y autodestructivo del Hollywood dorado. El sueño americano llevado hasta el límite del paroxismo. Y ahora un largometraje que viaja de la espectacularidad a la decadencia sin apenas escalas.

Scorsese rara vez hace promoción de sus películas. Pero El aviador, que se estrenará el próximo viernes en las pantallas españolas con Leonardo Di Caprio como protagonista, es la excepción. Ayer mismo, llegó a Madrid con su característica aureola de profesor riguroso.

Pregunta.- La aviación era la gran pasión de Howard Hughes, igual que la suya es el cine.

Respuesta.- Sí. Bueno, en realidad, las obsesiones de Hughes eran la aviación, el cine y las mujeres, aunque con el tiempo la que quedó fue la primera. Para mí, la única manera de acercarme al cine es prestando atención a los pequeños detalles. Es verdad que estoy obsesionado porque, en cuanto termino de hacer una película, ya estoy pensando en hacer otra.

P.- También se dice que usted es muy maniático en los rodajes.

R.- Ja, ja, ja. No lo sé. A lo largo de la vida, he tenido muchas dificultades y obsesiones, pero en el cine lo que más me preocupa es no sólo la imagen en cuanto valor artístico sino en cuanto valor histórico. ¿Sabe una cosa? Yo procedo de una familia de clase trabajadora en la que no se leía mucho. Y, en los últimos 15 o 20 años, estoy desarrollando una obsesión más: leer. Cuando estaba rodando Gangs of New York, leía sin parar a Cervantes, a Faulkner, etcétera.

P.- ¿Se considera usted un visionario del cine?

R.- No. Y tampoco sé si me gustaría serlo. Howard Hughes sí que era un visionario. En el final de Casino y de Gangs of New York, los excesos acaban haciendo que la situación explote y se vuelva destructiva. Y eso te lleva a pensar en el futuro, pero el futuro ¿de quién? Un personaje como Howard Hughes tenía una resonancia en Estados Unidos y la ha tenido sobre mí. No puedo evitar pensar en el futuro de mi país en el mundo. Vivimos una época peligrosa ahora, y una parte de ese peligro ha salido de lo que llamamos progreso.

P.- No parece muy optimista.

R.- Soy realista. Vivimos el momento más peligroso de la Historia de los seres humanos. He leído libros sobre la Grecia y la Roma antiguas. Mirando sus declives, me preparo para decirles a mis hijos que verán el final de nuestra civilización tal como la conocemos.

P.- Howard Hughes era la encarnación del sueño americano. ¿Cree que sigue existiendo?

R.- Sí. Ahí está gente como Bill Gates, que construye sus imperios.Los Estados Unidos de Hughes estaban muy alejados de Europa y de Asia. Cualquier cosa que hace hoy un emprendedor en Estados Unidos afecta al mundo. La esperanza del emigrante que va a Estados Unidos a conseguir algo se ha convertido en algo peligroso. Ya no está tan bien visto. No es como en la época en que llegaban aquellos campesinos sicilianos que no sabían leer ni escribir pero que eran perfectamente capaces de sacar a su familia adelante.Hoy todo esto es mucho más complicado.

P.- Hay escenas en El aviador, como la del terrible accidente que casi le cuesta la vida a Howard Hughes, de una enorme complejidad.¿Fue de verdad la que más le costó filmar?

R.- Bueno, este rodaje ha sido mucho más fácil que el de Gangs of New York porque no he tenido aquellos problemas de dinero ni de tiempo, que me apremiaba porque tenía que terminar el rodaje.Quería plasmar al personaje de la forma más real posible. Hubo una escena que quizá costó más, cuando él está obsesionado con esa fobia a los gérmenes. Leonardo tenía que pasar siete horas de maquillaje y necesitamos dos semanas para rodar la escena.

P.- El aviador es, como Gangs of New York, una gran producción.¿No tiene intención de volver a hacer películas menos ampulosas?

R.- Gangs of New York es un proyecto que generé yo mismo. Y es verdad que El aviador cuenta también con un gran presupuesto.Pero es una casualidad que yo haya rodado dos grandes producciones seguidas. No es que haya sucumbido a ese tipo de cine porque, en ambas películas, hay personajes que tienen su lado oscuro, y eso me interesaba. Pero imagino que mis próximos filmes serán de una menor escala.

[De hecho, se encuentra rodando actualmente el documental La vida de Bob Dylan hasta 1966 para una cadena de televisión por cable. Un género en el que planea seguir transitando con un homenaje a las películas británicas que le influyeron en sus orígenes y otro título más sobre el cine italiano]

'El aviador' representa el reencuentro de Leonardo Di Caprio con Martin Scorsese. Ya se puso a sus órdenes en 'Gangs of New York'.Y si vuelve a hacerlo no es, en realidad, porque un día sonara el teléfono y oyera aquello de 'Soy Martin, ¿quieres trabajar otra vez conmigo?'. Resulta que Di Caprio se ha convertido, a sus 30 años, en todo un 'businessman' y que 'El aviador' supone su primera película como productor. Pero ayer, en su visita madrileña junto a Scorsese, no tardó en relativizar su nueva función. «Mi papel de productor en la película es mucho más secundario que mi papel como actor protagonista. No voy a venir yo ahora a decirle a un director del prestigio de Martin: 'Date prisa con el rodaje' o 'Falta dinero'. No se me ocurriría».

El intérprete de 'Titanic' quedó absolutamente subyugado hace ocho años por un libro sobre la vida de Howard Hughes. Se puso entonces en contacto con el guionista John Logan. Y, cuando el 'script' era una realidad, decidieron ambos que sólo el autor de 'El último vals' o 'La edad de la inocencia' podría llevar a cabo un proyecto con tantas dificultades en vista de que el irredento megalómano texano encadenó un exceso tras otro. Incluso Steven Spielberg y Warren Beatty se han visto obligados a aparcar sendas películas sobre Hughes.

Leonardo Di Caprio, quien se plantó en Madrid con su madre y su abuela, se enfrentó al personaje con la paradoja de su miedo a subirse en un avión: «Lo primero que tuve que hacer fue comprender por qué Howard Hughes era un loco de la aviación. Las escenas en las que me subo a un avión están hechas con un simulador porque, obviamente, no me iban a dejar subirme a uno de verdad». Y recordó con una gran sonrisa: «Cuando hablé de esto con Martin por primera vez, él me contestó que no sabía nada de boxeo cuando dirigió 'Toro salvaje'».

Además de Leonardo Di Caprio, desfilan también por 'El aviador' Cate Blanchett, Kate Beckinsale, Willem Dafoe, Alec Baldwin, Alan Alda, Ian Holm, Jude Law y hasta Gwen Stefani (sí, la ex cantante del grupo No Doubt, sorprendentemente caracterizada como Jean Harlow). Pero de todos ellos será con Di Caprio con quien volverá a reunirse Scorsese si llega finalmente a buen puerto el proyecto de 'The departed', una historia sobre la mafia irlandesa y policial en pleno Boston (Massachussets).

08 agosto 2013

Eminem siempre liandola

Ha insultado a la mujer de Dick Cheney en White american, ha deseado la muerte de Bush en We are american... Y, por si aún cupiera alguna duda sobre sus posiciones políticas, Eminem volvió a arremeter ayer contra el inquilino de la Casa Blanca en su primera aparición pública tras la reciente reelección del presidente estadounidense. Claro que con bastante menos dureza de la que se esperaba.

Sucedió en Roma, en la undécima gala anual de los premios europeos de la cadena de televisión MTV. El rapero de Detroit, que se encargó de abrir la velada, salió a escena vestido de camuflaje y envuelto por el ruido de disparos de metralletas y de helicópteros.Con un tanque a sus espaldas y rodeado de niños armados con un fusil al hombro, Marshall Mathers interpretó Mosh, el primer single de su nuevo álbum, Encore. «Atémosle a un AK-47/ Dejemos que vaya a luchar en su propia guerra/ Dejemos que impresione así a su papá», vociferaba mientras se tocaba la entrepierna.Y, por si su mensaje no hubiera quedado lo bastante claro, el presentador de la ceremonia, el también rapero Xzibit se encargó de poner la guinda: «Nos están viendo cientos de millones de personas en 166 países». Que se enteren todos: «Bush, tu sei un stronzo» (Bush, eres un gilipollas).

Pero, provocaciones aparte, los grandes triunfadores de una noche que por lo demás fue de una intachable corrección política fueron Outkast, que gracias a su rap lúdico y extravagante lograron hacerse con el premio al mejor grupo, el premio a la mejor canción de 2004 por su ya famoso Hey ya! y el premio al mejor vídeo también por ese tema.

El otro gran vencedor de la velada fue Usher, que se impuso como mejor intérprete masculino y autor del mejor álbum del año de la mano de Confessions. Por su parte, Britney Spears (sí, otra vez ella) se alzó con el título de mejor artista femenina.

El premio a la mejor banda alternativa fue para Muse, mientras que Maroon 5 se llevó el galardón al mejor grupo debutante. Linkin Park se hizo con el título de mejor banda de rock del 2004 y D12 (los grandes protegidos de Eminem) consiguió esa misma distinción en la categoría de hip hop. Alicia Keys se impuso como mejor intérprete de rhythm and blues y The Black Eyed Peas, como el mejor grupo de pop del año.

En cuanto al premio al mejor artista español de 2004, fue para Bunbury, que logró imponerse a Alex Ubago, David Bisbal, Bebe y Estopa, los otros candidatos a ese galardón.

La gala de los XI Premios MTV Europa (todo un eufemismo, dado que la práctica totalidad de los premios fueron a parar a artistas estadounidenses y que la ceremonia estuvo presentada por el rapero norteamericano Xzibit y su compatriota la actriz Sarah Michelle Gellar) se celebró en el hipódromo romano de Tor di Valle, a las afueras de la ciudad. Por allí desfilaron anoche, para actuar bajo un derroche de 1.150.000 watios de luz, Eminem, Usher y Alicia Keys (quienes se marcaron un acaramelado dúo), Maroon 5, Beastie Boys, Nelly, Gwen Stefani (la cantante de No Doubt reconvertida en solista), The Hives... Y entre los encargados de entregar los galardones tampoco faltaron los rostros conocidos: Ozzy Osborne, Kylie Minogue, los veteranos Duran Duran, el futbolista Alex del Piero, la modelo Naomi Campbell, el líder de The Cure, Robert Smith...

Hasta los centenarios muros del célebre Coliseo romano temblaron ayer por cortesía de MTV.

06 agosto 2013

Bono el de U2 es inaguantable

La luna llena rebozó anoche los párpados de Alicia Keys de estrellas de purpurina, pero el gallo de los Grammy cantó cinco veces en el Staples del downtown angelino y reveló el frescor verde de sus ojos, como si se hubieran bañado, desnudos, por primera vez.

Con el pelo africano enroscado en hileras de maíz y cubierto por un tul bereber verde manzana, Alicia, que lleva las claves del pentagrama en su apellido, se dejaba caer al otro lado del espejo, mientras otras vestales más empalagosas, como las chicas del cuarteto Lady Marmalade, entre ellas Christina Aguilera, con permanente blanca a lo Monroe y calzones aún más blancos y Pink, con ojos estiradísimos y embutida en abanicos de plumas rosas, después de haberse desgañitado con el voulez-vous coucher avec moi, miraban con envidia cómo bailaba Joaquín Cortés, que en menos de minuto y medio de claqué dejó su ardor gitano clavado entre el rap y el R&B.

No fue precisamente una velada de modales, con Natalie Cole mascando chicle en la alfombra roja, y el ex novio de Jennifer López, Puff Daddy poniéndose y quitándose el palillo entre los dientes mientras entregaba el Grammy a la mejor vocalista pop, la brasileña afincada en Canadá Nelly Furtado.

El ego de Bono es ya tan clásico como su atuendo en negro el chaquetón de cuero que llevó en la gira Elevation el año pasado se cotiza ahora en más de 12.500 euros . A pesar del nombre tan altruista del grupo U2, que significa tú también, ya al cuarto gramófono parecía que lo único que le importaba a Bono era dejar bien claro quién lleva los pantalones.

En el caso de Melissa Etheridge no había duda, ya que su novia actual, la actriz Tammy Lynn Michaels, iba claramente de florero.La forzada cola de caballo rubio platino de Gwen Stefani sobre un espectacular conjunto de puma andino la consagraba como tigresa de su banda No doubt, no hay duda.

Pero la perdedora oficial de la gran noche de los Grammy fue sin lugar a dudas la cantante neo-soul Indie. Arie (con atuendo Masai-Mara de sencillez explosiva), que se quedó compuesta con sus siete nominaciones.

La peor vestida de la gala fue Sheryl Crow, con un abrigo de piel azulado sobre un corsé negro que destacaba su famélico esternón, en prudente contraste con los globos de silicona que como una gallina clueca exhibía la vigilante Pamela Anderson. No fue tampoco acertado emparejar a nuestro Alejandro Sanz con los torrentes de voz de las Destiny's Child.

Los creadores de la película O Brother, Where Art Thou?, la canción de la época de la Gran Depresión, inmortalizada en la película homónima de los hermanos Coen, fueron los únicos toques de autenticidad en una noche marcada por el lucrativo negocio discográfico.

04 agosto 2013

Como fue el rodaje de Banderas y Catherine Zeta

El rodaje de la película ha tenido que superar el importante tropiezo que supuso el abandono del chicano Roberto Rodríguez, que renunció en junio de 1996 por diferencias con Spielberg. Rodríguez exigía al menos 45 millones de dólares (6.300 millones de pesetas), cantidad que Spielberg no estaba dispuesto a desembolsar, aunque ahora Banderas admite que el costo de la cinta podría alcanzar 8.400 millones de pesetas.

La película mantiene los ingredientes esenciales de la historia original: fascinantes haciendas de la época colonial, una belleza en disputa (en este caso la despampanante escocesa Catherine Zeta) y toda suerte de duelos a espada.

Precisamente, tanto Banderas como Hopkins tuvieron que aprender a marchas forzadas el noble arte de destripar a un contrario de un mandoble. «Este papel suponía un riesgo físico, porque tengo que montar a caballo y aprender esgrima. Estaba harto de interpretar papeles pesados, donde los personajes están muertos de la cintura para arriba. Ahora sólo quiero divertirme», aclara Hopkins.

El rodaje en México contribuye a confirmar la recuperada confianza que el cine norteamericano parece depositar en esta nación como alternativa a Hollywood. La filmación del Zorro coincide con una superproducción sobre el Titanic. México siempre fue uno de los destinos favoritos del cine yanqui y aquí se rodaron desde El fugitivo de John Ford hasta superproducciones más recientes como En busca del arca perdida o Missing.

El declinar de sus principales estudios -los Churubusco- propició que los dólares desertaran hacia otras geografías. Pero ahora ya se está preparando el rodaje de una cinta sobre la conquista de México que lideró Hernán Cortés. La película estará dirigida por el director alemán Werner Herzog y producida por Francis Ford Coppola, a partir de una obra original del ex presidente mexicano José López Portillo, Ellos ya vienen. De momento, Herzog ha anunciado que «sólo para empezar» el rodaje necesita 30.000 extras y 5.600 millones de pesetas.

03 agosto 2013

Cupón Vistaprint

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02 agosto 2013

Anne Bancroft guapa más allá de los sesenta

Con humor, Anne Bancroft, de 66 años, dice que el que la recuerden como la señora Robinson de «El Graduado» (particularmente, en la escena erótica frente a un atribulado jovencito llamado Dustin Hoffman) ha provocado su inclusión en la lista.

Una dieta de pescado y vegetales, un plato mensual de osso buco, cuarenta minutos diarios de sauna, y la meditación mantienen en forma a la actriz de «Grandes esperanzas».

Esperanza que nunca perdió Rose Stuart, quien se vio con una nominación al Oscar por su anciana (101 años) Rose DeWitt de la por once veces premiada en la gala de los Oscar «Titanic», a sus 87 primaveras. Abuela de once nietos, confiesa que una vez se estiró la piel de los párpados. Pintora, actriz y editora, «su humor, inteligencia y energía», la distinguen, dice de ella la actriz que interpretó a su nieta en la película de James Cameron, Suzy Amis.

Amis, la reciente amante de Cameron, no sólo ha provocado su divorcio de Linda Hamilton, sino el que ésta se haya ido con una mujer, Cindy Deerheim. Esto oscurece el estatus de Anne Heche como la lesbiana más famosa del cine norteamericano.

A contracorriente, la novia de Ellen DeGeneres estrena ahora película romántica con Harrison Ford («Seis días, siete noches), mientras es considerada una de las 50. Con su luminosa piel y perfectos pómulos, la actriz de «La cortina de humo», que estuvo vinculada sentimentalmente en el pasado al misántropo Steve Martin, declara en la revista: «Mirar a Ellen es mi secreto de belleza».

Y eso que Ellen no pasa, ni mucho menos, por su mejor momento. Los productores de su serie «Ellen» planean «guillotinarla» por ser demasiado gay. A lo que se ve la tolerancia sexual sólo es bien vista durante el tiempo que dura su rentabilidad de audiencia.