28 julio 2013

Ninguno tan guapo como Di Caprio

Enrique Iglesias confiesa una ducha semanal. La explosiva Cameron Diaz se cuida fregando cacharros. El príncipe Guillermo es el heredero más «caliente». Tony Blair, el más guapo de los políticos. Y todos figuran entre los cincuenta rostros más bellos del planeta

Esta semana, la revista norteamericana People ha publicado el esperado número doble anual desde el que, por noveno año consecutivo, proclama las 50 personas más bellas del mundo. 

El semanario, que también elige al hombre más sexy del mundo (figurando entre los últimos tipos tan dispares como el maduro Sean Connery, el bajito Tom Cruise, el latin lover Antonio Banderas, el rubio tipo surfero McConaughey o el héroe de la serie Urgencia George Clooney), está dirigido por una mujer, Susan Toepfer, que se encarga de presentar a los cincuenta afortunados y de argumentar las razones de su nombramiento bajo el titular Vive la Différence!.

Y es el que el patrón de belleza a la norteamericana, basado tradicionalmente en el canon sueco, ha caído ya en desuso, como proclamó Eileen Ford, árbitro supremo de la belleza y la elegancia, hace una década. Setentay cuatro especialistas, observadores y entendidos convocados por el semanario han elegido al medio centenar de bellezas entre gentes que Toepfer describe como «luminosas y oscuras, rudas y delicadas, salvajes y calmadas, arrugadas y tersas, duras y tiernas, porque la pulcritud tiene mil caras deliciosamente diferentes».

Y tanto. Pero la revista destaca, entre tantas bellas almas gemelas, dos primus inter pares, cómo no estrellas rutilantes de Hollywood: Leonardo DiCaprio y Gwyneth Paltrow, que comparten la portada; aunque ella lo hace en una fotografía de menor escala. Por esto, se diría que el patrón de belleza caucásico es el predominante, si no fuera porque entre los cincuenta elegidos hay cinco afroamericanos, tres hispanos, un indio, cuatro asiáticos y un español, Enrique Iglesias, nacido en Madrid aunque de madre filipina.

El eclecticismo llega hasta sus últimas consecuencias: predominan los miembros del show business, seguidos por modelos, cantantes y deportistas. Pero hay también un político -el primer ministro británico Tony Blair-, un príncipe heredero -Guillermo, hijo primogénito de Carlos de Inglaterra-, una escritora -la india Arundahati Rhoy-, un jefe de policía y una reina de Internet -Cindy Margolis- cuyos microscópicos biquinis constituyen un deleite visual para cibernautas voyeurs.

People justifica cada una de las elecciones realizadas con una prosa barroca, como reproducida del discurso de la periodista Oprah Winphrey. Aunque el apartado más jugoso lo constituye el de las confesiones de las beldades y sus secretos de belleza. Paradójicamente, ninguno de los elegidos se considera siquiera el más guapo de su barrio y la palabra «belleza» está prácticamente desterrada de su léxico personal. 

Ha sido sustituida por «salud», la obsesión nacional norteamericana. «Odio ver mi cara en las portadas de las revistas. Me siento como un trozo de carne expuesto en el mercado», se lee en la revista US de labios de Leonardo DiCaprio, príncipe de Hollywood. Malos tiempos para él, pues. People le designa el más bello de entre los bellos. Aunque su abuela, la alemana Helena, muy orgullosa de su nieto, asegura: «Debería hacer algo por añadir algo de carne sobre sus costillas». 

A sus 23 años, con cinco biografías convertidas en best sellers mundiales y 500 páginas en Internet, DiCaprio asegura no hacer gimnasia, fumar cigarrillos Cohibas como un carretero y beber vodka Absolut sin límite. «Siempre hay una nueva cara guapa», le dijo resignado a Joe Siegel en la televisiva Good Morning America. Ninguna como la suya.

Del príncipe de Hollywood a los de Bel Air y el Reino Unido, dos sendos Guillermos, Will Smith y el joven Windsor. El primero comparece como un triunfador absoluto. Campeón de taquillas (Independence Day, Men in Black), casado con la bellísima Jada Pinkett y esperando un hijo, a sus 29 años, es elegido por su «impecable» trasero y «libidinosos» labios. El dice que su secreto está en el corte de pelo semanal, un afeitado cada viernes. Estudiante de Eton, Guillermo Windsor no tiene esas preocupaciones. 

Heredero del rostro, encanto y tímida mirada de su madre, es «el chico más caliente desde John-John Kennedy», asegura Lesley Seymour, editora de la revista adolescente YM, quien tras ponerle en portada, recibió 12.000 cartas de declaraciones de amor firmadas por la próxima señora Windsor al heredero real en segundo grado.

Ojos azules y luminosa sonrisa. Los especialistas dicen que el aspecto y no la política es la razón por la que el primer ministro británico Tony Blair figura en la lista. Melenudo estudiante en Oxford, ex líder de la banda Ugly Rumours, a sus 45 años, se mantiene en forma gracias al estrés que le provoca su cargo, una dieta equilibrada de vegetales y fruta, y la práctica durante el fin de semana del fútbol y el tenis en su casa de campo en Buckinghamshire con sus tres hijos. Una pega, aduce Eve Cameron, directora de la revista de belleza Zest: «Es demasiado guapo para ser tomado en serio como líder».

«Ha heredado el atractivo de su padre, pero centrado en una audiencia joven. Se sube a un escenario y las chicas se vuelven locas», dice Tony Campos, locutor del programa de radio puntero de Miami acerca de Enrique Iglesias. A sus 23 años, con diez millones de discos vendidos y un premio Grammy, Iglesias afrontó divertido las críticas de los periodistas que publicaron sus dudas acerca del uso del jabón y la bañera. El cantante confesó ducharse sólo los domingos y no estar nada obsesionado por un cuerpo que dice mantener a base de hamburguesas: Big Macs y McNuggets de pollo.

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