29 julio 2013

Antonio Banderas entre caníbales y fantasmas

Antonio Banderas confiesa muy lúcidamente que quizá, en el pasado, conjugó en exceso el verbo sobreexponerse en las pantallas.

Una acumulación de estrenos consecutivos de títulos no excesivamente afortunados -No hables con extraños, Four rooms, Miami Rhapsody, La casa de los espíritus, De amor y de sombra- lo condujeron a un replanteamiento de su carrera, que comenzó con Evita y que, casi dos años después, continúa con La máscara del Zorro.

Pero ya hay más títulos en perspectiva, aunque seleccionados por el actor, productor y director muy cuidadosamente. Deseoso de explorar diversos territorios el año próximo, lo veremos a las órdenes de John McTiernan (creador de La jungla de cristal), en una producción de la Factoría Disney.

Este es un proyecto que marcará un nuevo giro para Banderas, una elección que lo traslada al cine de acción, y explica: «Está basada en una de las novelas más oscuras de Michael Crichton, Easters of the Dead, en la que se desarrolla la leyenda de Beowulf. Mi papel es el del mensajero».

Ahora, desde las oficinas de su propia productora Green Moon (creada junto con su mujer para lograr la libertad total de elección y control sobre sus trabajos cinematográficos), ultima la posproducción de Crazy in Alabama, la adaptación de la cómica y muy negra novela de Mark Childress, en la que Melanie Griffith se ha encargado de la protagonista, Lucille.

El personaje femenino protagonista es descrito por Banderas como «una frustrada y maltratada ama de casa del Sur norteamericano, hacia los años 60.

Tras asesinar a su marido y decapitarlo, esconde su cabeza en una sombrerera, e inicia una alocada fuga en automóvil por Estados Unidos».

Antonio Banderas parece estar en posesión del secreto para rentabilizar al máximo su tiempo. Porque, además, ha iniciado la escritura de un libro basado en reflexiones y experiencias propias, en el que, sobre todo, quiere poner en claro las inexactitudes que los medios de comunicación han difundido sobre él y su mujer.

También, tras el descubrimiento musical que supuso su trabajo en Evita, de Alan Parker, grabará de forma desinteresada un disco benéfico para UNICEF. Pero éstas no son sus dos únicas actividades paralelas. En el encuentro con la prensa en Los Angeles, quiso anticipar también algo de su posterior y muy ambicioso gran proyecto.

Su regreso al musical cinematográfico con el clásico contemporáneo El fantasma de la ópera, de Sir Andrew Lloyd Webber, el compositor de la partitura de Evita: «Voy a cantar de nuevo y a cambiar la máscara negra... por una blanca. (risas) Voy a pasar enmascarado un largo tiempo».

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