10 junio 2013

Johnny Depp el imbécil posmoderno

El francés Jacques Doillon y el inglés Andrew Birkin dedican su comprensión al mundo de los niños en El joven Werther y El jardín de cemento. Nada que ver con Walt Disney. Doillon investiga las razones del suicidio de un chaval y Birkin te presenta a un niño hornosexual y a una incestuosa pareja de hermanos. El primero va de didactismo sin prejuicios. El segundo se lo monta de «voyeur» libidinoso y amoral. 

Ninguno de ellos tiene un pelo de tonto. La experiencia norteamericana de Emir Kusturica en Arizona Dream sólo recibirá la bendición de las muy adictas a las claves poéticas y fantásticas de este director, los lógicos admiradores de la siempre espléndida Faye Dunaway y las chicas deseosas de proteger la ternura y el desamparo de ese imbécil posmoderno llamado Johnny Depp. 

A mí me compensa el inmarchitable encanto de la otoñal Dunaway y me aburre casi todo lo demás. Me resulta irritante que el festival de Berlín, ancestralmente complacido con el cine español, se haya olvidado de premiar a la inteligente y divertida película de Fernando Trueba Belle Epoque. Es posible que haya influido en este lamentable rechazo la extendida y miope opinión de la prensa alemana de que se trata de una película «machista». No la comparto pero, en cualquier caso, la obligación de un jurado es reconocer el buen cine y prescindir de si éste guarda más parecido con las tesis de Casanova que con las de Betty Friedman.

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