04 mayo 2013

Todo va a mejor

Lamentablemente, nuestros líderes se han quedado, por unas cuantas horas, sin nada que decir, una vez han agotado, por razones legales, su repertorio de ofertas. Y es una lástima, ahora que se lo habían aprendido tan perfecta y hasta tan convincentemente, después de haber mareado la perdiz unas cuantas semanas con «cuestiones coyunturales». Al final, cada cual sabía ya perfectamente quién era su presunto y eventual socio y quién su enemigo y rival irreconciliable.

Por ejemplo, los socialistas que, en la campaña de junio, se ensañaron con los Pactos PPCDS, y que al comienzo de esta campaña denunciaron el «todos contra el PSOE» que había originado la tele de Luis Solana, finalmente han centrado sus ataques en la Izquierda Unida de Julio Anguita, Pablo Castellano, Cristina Almeida y, acaso y de rondón, como compañero secreto de viaje, Luis Gómez Llorente. Esta vez han preferido olvidarse de Suárez y decir de Aznar simplemente que está verde o cmdito. Alguna encuesta, pública o privada, les debió contar dónde estaba el enemigo.

Los demás candidatos tenían claro, desde el primer momento, que tenían muy claro el contendiente. De ahí que se hayan dedicado a otros aprendizajes distintos. Por ejemplo, Aznar ha estado ensayando y practicando su nueva función de primer líder de la oposición, a la espera de tener su «cara a cara» con González en el hemiciclo, apenas se constituya el nuevo Gobierno. Hasta llegar a ese punto de futuro líder opositor, Aznar hubo de escapar de la muy alargada sombra de don Manuel y hasta dar la impresión de que apenas se conocen, si casualmente se encuentran...Aznar ha recibido eficaces lecciones de sonreír ante las cámaras, de recortarse el bigote en medida ajustada, de tener respuestas preparadas para cualquier pregunta, o para huir de las preguntas. Que lo. diga Enric Sopena cuando quiso saber en virtud de qué autoridad había cambiado la «doctrina oficial» del PP sobre el aborto.

El duque hace tiempo que aprendió a sonreír a las cámaras, a repartir abrazos, a pedir el voto, a emplear torio convincente, a responder a todo... Lo que no se termina de entender es por qué huye de determinadas entrevistas que se le ofrecen. Porque «tablas» tiene como el que más. Y buena falta, se supone, ha de hacerle esa clase de propaganda gratuita.

Al líder pecero le han dado lecciones hasta en los periódicos. Le han dicho que más que mítines daba homilías y grandes broncas a sus feligreses. Y ha entendido que es más conveniente en la campaña no atacar y sí ser atacado, y proclamar, una y otra vez, que no quiere hacer otra cosa que exponer, explicar y defender el programa de IU. Aunque, con habilidad, sí demuestre cuánto aborrece de los socialistas, «primos hermanos» en la izquierda en la que coinciden en: aspirar a su voto.

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