09 mayo 2013

Pobre miserable

La desbordante atmósfera de carnaval que se adueñó de Berlín y buena parte de las ciudades alemanas al anunciarse la caída del Muro la noche del pasado jueves comienza lentamente a desvanecerse. Los petardeantes «Trabant» y «Wartburg» que invadieron pacíficamente las calles del sector occidental, provocando colosales atascos de tráfico durante el fin de semana, retornan en caravana al Este.

Ayer, mientras los quinientos diputados de la «Volkskammer», el parlamento germanooriental se reunían en el sector este para ratificar al reformista Hans Modrow como nuevo jefe de gobierno, algunas docenas de personas continuaban haciendo cola ante los bancos del sector oeste para recoger los cien marcos (6.300 pesetas) que el gobierno de Bonn entrega a cada «visitante» como «regalo de bienvenida».

No existen cifras exactas aunque se calcula que al menos cincuenta mil personas, de los más de tres millones que han cruzado la frontera desde la madrugada del pasado jueves, han optado por instalarse definitivamente en la República Federal. Desde comienzos del año han emigrado a Occidente 250.000 germano-orientales, la inmensa mayoría de ellos a traves de Hungría y Checoslovaquia. A medida que los alemanes comienzan a recuperarse de la emocionante «borrachera de libertad» de las últimas jornadas, empiezan a aflorar de un modo cada vez más acuciante temas como las relaciones futuras entre las dos Alemanias, las probabilidades de supervivencia del régimen comunista y la posible reunificación.

Según un sondeo del semanario «Quick» el 59 por ciento de los ciudadanos del Este son favorables a la reunificación, aunque tan solo el 33 por ciento desea que la RDA adopte el mismo sistema político y económico que la RFA. En el mismo sondeo, realizada telefonicamente pocas horas antes de la apertura del Muro, uno de cada cinco encuestados cree que la unión es factible en los próximos tres años. En contra de estas opiniones, la Unión Soviética ha dejado ya patente que se opone frontalmente a una posible reunificación. El propio Hans Modrow, quien ayer debía ser nombrado jefe de gobierno de la RDA, considera que la existencia separada de dos Estados germanos garantiza «la actual estabilidad europea».

Modrow añadió que con la nueva ley electoral y gracias a la «apertura» cualquier ciudadano de su país podrá votar a quien desee en las futuras elecciones. Una nueva prueba del «espíritu aperturista» que invade la RDA fue ayer la retrasmisión en directo por televisión, por primera vez en la historia, de los debates que tenían lugar en la «Volkskammer» sobre la conveniencia de nombrar al propio Modrow jefe de gobierno. A pesar de que las cosas comienzan a retornar lentamente a la normalidad, Alemania todavía sigue bajo el enorme impacto de los ocurrido en Berlín.

El presidente del partido Socialdemócrata (SPD), Hans Jochen Vogel ha propuesto modificar la fecha de la fiesta nacional. Hasta ahora la RFA celebraba ese día el 17 de junio, en recuerdo del levantamiento popular de Berlín de 1953. Según la propuesta de Vogel, a partir de ahora debería tener lugar el 9 de octubre, coincidiendo con la «caida del Muro». Jubnto a la ola de entusiasmo popular y de brazos abiertos que está practicando buena parte de la sociedad germanooccidental, han proliferado tambien un buen número de caraduras y negociantes decididos a hacer dinero en el tumulto y no pocos afectados o sorprendidos por el aluvión que llega del Este. Se ha informado de casos en los que desaprensivos han vendido seguros de casas a ciudadanos que ni siquiera tienen domicilio. Un tendero del barrio berlines de Kreuzberg exhibe desde hace unos días en la vitrina de su negocio pedazos del Muro y los ofrece a un marco la pieza.

Los dueños de los númerosos «sex shops» de Hamburgo se estan quejando amargamente de lo que califican de «marea de mirones». Según los comerciantes, miles de visitantes germano-orientales estan inundando literalmente sus tiendas, revuleven todo, curiosean en todos lospaquetes y hojean las revistas pornográficas «pero no se gastan un marco». Esta «desventura» parece ser compartida por las espectaculares prostitutas de la Reperbhan, el famoso «barrio rojo» portuario. Algunas putas aseguran que los recién llegados de la RDA intentan conseguir sus servicios gratuitamente. «Todos hacen lo mismo» afirma una de ellas. «Ponen cara de buenos y dicen soy germanooriental, no tengo dinero y esperan a ver que pasa».

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