18 mayo 2013

El Rolls Royce de los Festivales

Si para dejar contentos a los amantes de las clasificaciones hubiera que establecer cuál es el festival musical número uno del verano europeo, sólo una palabra nos vendría a la boca: Montreux. El certamen que cada año por estas fechas se celebra en el paradisiaco marco del lago Leman cuenta, desde hace tiempo, con el apelativo de «RollsRoyce» de los festivales; esto unido a que Montreux es conocida como «la perla de la Riviera suiza», parece convertir el evento en sinónimo de azucarada perfección. Pero dejando aparte tan generosos apelativos, hay que rendirse a la evidencia de que Montreux es, sin lugar a dudas, santuario de estrellas y meca de dinosaurios aún en vida del panorama mundial de la música. 

Y si no, obsérvese: Ray Charles, Sting, Quincy Jones, Miles Davis, James Brown, Elvis Costello, el Camarón de la Isla... verdaderamente ¿alguien da más? Cada verano, el casino de esta elegante, decadente, cara y paradisiaca ciudad retumba con el zumbido de mil y un sonidos llegados de todos los rincones del globo. En teoría, sólo en teoría, Montreux es un festival de jazz. Al menos así lo fue durante años, desde su fundación en 1967; en estos 24 años de existencia, su filosofía ha ido cambiando y hoy constituye quizá el mejor paradigma posible de cómo un festival se convierte en cruce de caminos de la música. Por supuesto, el jazz continúa siendo eje fundamental alrededor del cual se articula el resto de una programación que, año tras año, tira de espaldas al más pintado ante su variedad y calidad. Del be-bop a la bossa-nova pasando por el pop y el rock, los sonidos africanos y hasta el flamenco, esta cosecha 1991 de Montreux va a pasar sin duda a la historia del certamen. 

Los festejos se abren esta noche con la presencia de Sting, en una actuación que promete ser más jazzística que las hasta ahora realizadas en la gira que le lleva por Europa. El defensor de causas perdidas y magnífico músico abrirá así un fuego en el que arderán más de 50 solistas y bandas. Durante 2 agotadores días (véase noches) desfilará por Montreux una abigarrada legión formada, entre otros, por: Moody Blues (mañana), Robert Cray Band (día 10), Gilberto Gil (día 14), Herbie Hancock (días 15 y 17), George Benson (17), Al Jareau (17) o el mítico y semiolvidado «swinger» Champion Jack Dopree (20). 

Los contactos del organizador Quincy Jones, o «Q» que es como se le conoce en el mundillo de la música, con las más grandes figuras del panorama mundial van a permitir al público que se acerque a Suiza a soñar durante tres semanas. El día 6, en el lago Leman sonarán ecos de guitarra flamenca y cante jondo: el Camarón de la Isla, El Pele, Lole y Manuel y Manolo Sanlúcar pondrán el aderezo andaluz a la cosmopolita Montreux y quién sabe si algún inmortal como B.B. King, James Brown o Ray Charles, también presentes en el festival, sentirán ganas de subirse al tablao. La música brasileña tendrá también su noche a cargo de María Betanhia, Gal Costa, Ney Matogrosso y Milton Nascimento. Y como Montreux va de contrastes, Elvis Costello se encargará en la noche del 10 de hacer olvidar al público los sones flamencos y cariocas. Un Elvis Costelo que ha dejado atrás su aspecto de intelectual tímido para meterse en un «look» hippie que, más que en Suiza, le podría situar en Woodstok; Costello regalará a los oídos del respetable con los temas de su últirno LP Mighty like a Rose, una joya, como todo lo suyo. 

Siempre es curioso pararse a pensar en cómo es posible que semejante plantel se dé cita en esta coqueta y diminuta localidad, en cómo sus hoteles de lujo, el «Victoria», el «Edén au Lac», que habitualmente acogen a octogenarios millonarios, van a vivir durante tres semanas semejante ola de divos y séquitos. Pero el caso es que todo, todo está atado y bien atado. Y esta noche, mister Sting se encargará a empezar a demostrar por qué hoy Montreux es más y Rolls-Royce que nunca.

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