30 mayo 2013

Ay Carmela

Me hace tanta ilusión tener conmigo algo de él...» Ay Manuela, que el amor todo lo disculpa, ay Manuela que sabía, según Lecturas, que estaba traicionando a su señora, ay Manuela que bien sabía ella que estas cosas, en tratándolas con periodistas, se pagan (en moneda de curso legal: «Yo, si no sé el dinero que voy a llevarme no me arriesgo», advertía con sabiduría popular». Ay Margarita (Hernández Núñez) que confesaste tu amor por Alcocer en una montería, criatura, dónde sino lo ibas a declarar. Para los anales: según Tribuna lo hiciste en marzo de 1988 y se lo confesaste a un amigo, al que se le ha escapado la confidencia. Y en ella tu ilusión por legalizar la situación, el no importarte la diferencia de veinte años, que en estos asuntos, ay Margarita, la edad no es obstáculo ni cortapisa. Tú que sales, después de que en Tiempo, el otro día, te hicieran ,el retrato robot, de cuerpo entero, sola o acompañada, por ejemplo, de quien fue tu primer novio, Pablo García Trevijano, «of course». 

Ay Carmela, que las cartas las escribe el diablo y a tí te han sacado las que escribiste, tú, Carmen Posadas, a Ruíz-Mateos, antes, claro, de matrimoniarte con Mariano Rubio, gobernador del Bando de España. El albor o la imprudencia nos puede y a santo de qué buscarle tres pies al gato a ese enigmático «TQ» con el que acababas, allá por 1985, una misiva al eurodiputado que más prisiones comunitarias ha visitado. Que se prepara, dicen, una ofensiva del sector guerrista contra Mariano Rubio -lo tuyo, de hacer caso aTribuna; no se sabe muy bien si fue flechazo o comisión de servicio, que está, el gobernador, en el ojo del huracán de quien es, según el hermano pequeño, Adolfo Guerra, «el lumbrera de la familia» (entrañables declaraciones las del hermano del vicepresidente en Diez Minutos). Con las opiniones de Carmen Posadas; cuando estaba próxima a la causa del jerezano errante, se ha abierto otro frente, otro cantar de ciego, otras aleíúyás para repartir por los mentideros de estepaís, que ya lo decías tú, entonces: «El país entero convertido en un patio de vecindad, aquí todo son dimes y diretes, chismes y rumores». 

Pero no hay que preocuparse, sino asomarse, al otro lado, a ver qué queda de la muralla, que lo de Berlín es un acto de amor, que se va a contagiar al resto, en plan «teoría del dominó», que hasta el general Jaruzelski, el polaco, tiene ojos de padre tras esas gafas negras que se suelen poner los militares para decir (en Polonia o en Chile) «hasta aquí hemos llegado, señores». Y es que Hola ha entrevistado a la hija del general, Monika, una rubia y guapa actriz (a los que nos gustaba hace años, el cine de Wajda ya sabíamos que las actrices polacas son guapas y rubias), quien asegura: «Estoy totalmente convencida de que mi padre figurará con Lech Walesa en el panteón de Polonia». Tal vez a Monika le ciega su amor filial. Pero, bueno, los hechos demuestran esta semana -más allá del derroche gráfico de la boda de Maradona- que el amor puede con todo, con el muro y con otros materiales de derribo. Que sea para bien de todos.

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