31 mayo 2013

Homenaje a Rafaela Aparicio

El festival de cine iberoamericano de Huelva homenajeó ayer a la actriz española Rafaela Aparicio. Poco después de las 12:30 del mediodía se realizó una charla coloquio entre directores, actores y conocidos .de la simpática actriz donde se debatió la vida artistica y personal de la octogenaria mujer del cine español. Rafaela Aparicio contó además con una: mesa redonda a la que asistieron un centenar de personas. 

La actriz expresó su emoción por este homenaje con lágrimas. «Estoy muy contenta de que se me quiera tanto, sois todos s», dijo Rafaela que se califica como «muy beata, y una comiquilla que hace muy bien la carne con patatas». Al acto que se encuadra dentro de las actividades programadas por el certamen onubense, se sumó el actor Luis Escobar que comentó en tono gracioso, «hay quienes incluso han pensado en algun momento que Rafaela y yo hemos sido novios». La única española que participó en la sección a concurso del festival de cine, Estación central, se proyecto el pasado domingo con la indiferencia del público como respuesta Ayer se proyectaron otras películas candidatas al Colón de Oro. En la sala 1 del Cine Emperador, a las 4 de la tarde, comenzó Kuarup, de la sección a concurso, que fue dirigida por el brasileño Ruy Guerra. En la sala 2 se proyectó Mi boda conntigo dentro de la sección de mujeres realizadoras. El pintor catalán Salvador Dalí ha vuelto a ser protagonista en el festival onubense. 

Estudiosos de su vida, de su obra filmográfica y conocidos, han explicado los detalles de la historia del genio, así como su relación con Pienso, los conflictos familiares, y la vida con Gala. También se presentó el último vídeo del pintor para Luis Buñuel realzado por Luis Revenga en 1982. Josep Antonio Salgot ha presentado a los medios de comunicación su segunda y última película que representa a España en la sección oficial del festival. La cinta, Estación central, trata de una historia de crímenes y pasiones desenfrenadas.

30 mayo 2013

Ay Carmela

Me hace tanta ilusión tener conmigo algo de él...» Ay Manuela, que el amor todo lo disculpa, ay Manuela que sabía, según Lecturas, que estaba traicionando a su señora, ay Manuela que bien sabía ella que estas cosas, en tratándolas con periodistas, se pagan (en moneda de curso legal: «Yo, si no sé el dinero que voy a llevarme no me arriesgo», advertía con sabiduría popular». Ay Margarita (Hernández Núñez) que confesaste tu amor por Alcocer en una montería, criatura, dónde sino lo ibas a declarar. Para los anales: según Tribuna lo hiciste en marzo de 1988 y se lo confesaste a un amigo, al que se le ha escapado la confidencia. Y en ella tu ilusión por legalizar la situación, el no importarte la diferencia de veinte años, que en estos asuntos, ay Margarita, la edad no es obstáculo ni cortapisa. Tú que sales, después de que en Tiempo, el otro día, te hicieran ,el retrato robot, de cuerpo entero, sola o acompañada, por ejemplo, de quien fue tu primer novio, Pablo García Trevijano, «of course». 

Ay Carmela, que las cartas las escribe el diablo y a tí te han sacado las que escribiste, tú, Carmen Posadas, a Ruíz-Mateos, antes, claro, de matrimoniarte con Mariano Rubio, gobernador del Bando de España. El albor o la imprudencia nos puede y a santo de qué buscarle tres pies al gato a ese enigmático «TQ» con el que acababas, allá por 1985, una misiva al eurodiputado que más prisiones comunitarias ha visitado. Que se prepara, dicen, una ofensiva del sector guerrista contra Mariano Rubio -lo tuyo, de hacer caso aTribuna; no se sabe muy bien si fue flechazo o comisión de servicio, que está, el gobernador, en el ojo del huracán de quien es, según el hermano pequeño, Adolfo Guerra, «el lumbrera de la familia» (entrañables declaraciones las del hermano del vicepresidente en Diez Minutos). Con las opiniones de Carmen Posadas; cuando estaba próxima a la causa del jerezano errante, se ha abierto otro frente, otro cantar de ciego, otras aleíúyás para repartir por los mentideros de estepaís, que ya lo decías tú, entonces: «El país entero convertido en un patio de vecindad, aquí todo son dimes y diretes, chismes y rumores». 

Pero no hay que preocuparse, sino asomarse, al otro lado, a ver qué queda de la muralla, que lo de Berlín es un acto de amor, que se va a contagiar al resto, en plan «teoría del dominó», que hasta el general Jaruzelski, el polaco, tiene ojos de padre tras esas gafas negras que se suelen poner los militares para decir (en Polonia o en Chile) «hasta aquí hemos llegado, señores». Y es que Hola ha entrevistado a la hija del general, Monika, una rubia y guapa actriz (a los que nos gustaba hace años, el cine de Wajda ya sabíamos que las actrices polacas son guapas y rubias), quien asegura: «Estoy totalmente convencida de que mi padre figurará con Lech Walesa en el panteón de Polonia». Tal vez a Monika le ciega su amor filial. Pero, bueno, los hechos demuestran esta semana -más allá del derroche gráfico de la boda de Maradona- que el amor puede con todo, con el muro y con otros materiales de derribo. Que sea para bien de todos.

29 mayo 2013

Berlín es una fiesta

Estamos acabando el siglo y todavía el amor mueve montañas. El amor a la libertad ha convertido a Berlín en una fiesta. El muro de la intransigencia, de la vergüenza, se ha desmoronado. No se puede ponerle muros al campo, y el de Berlín -tema fijo en todas las revistas, esta semana- acabará siendo comercializado por algún suizo avisado y sus ladrillos se expandirán, con IVA o sin IVA, como reliquias del pasado, como chucherías turísticas. 

El amor está pulverizando la Torre Picasso -tótem o tabú de esta España, que necesita qué le echen cristianos a los leones en ese «pan y circo», y que así lo detectan por escrito sesudas sociólogas del ámbito íntimo como Carmen Posadas, a ella iremos líneas más abajo, y en consecuencia los buitres planean en torno. Para Cambio 16 que, aunque tarde y moderadamente, se incorpora a este folletín postmoderno, a este cantar de ciego por entregas, «poderosos inversores acechan la tormenta sobre Torre Picasso» y cree ver, en el reportaje con que se inicia su información nacional, en lo alto, al borde del precipicio, con los pies por delante, a los propios Albetos. El amor va a hacer que Alberto Cortina se desligue y que su marcha tenga un precio. Esta semana la cotización ha bajado: seis mil millones de pesetas. 

El amor hizo perder la cabeza, en su día, y la compostura -no así, tal vez, la postura- a Marta Chávarri, cuya historia supersecreta es contada, por entregas, a partir de ya, en Lecturas: El periodista Paco Ordóñez, colaborador fijo de la Agencia EFE, relata, en ese estilo «falso/nuevo periodismo» con el que se cuentan, ahora, las cosas, el romance de la casada infiel. El amor, ay, amor, cuando lo es, lo es, loco e imprudente, o si no, no es. Veamos, como muestra, un fragmento de la verbena. Protagonistas, Manuela Argenta, al servicio de los señores de Falcó, y la marquesita, joven y pizpireta. . «Bueno, pues resulta -habla Manuela- que ella tenía un pañuelo que le había dejado Alberto Cortina de él, grabado con las iniciales suyas encima de la cama. Yo le tuve que decir: «Pero señora ¿cómo deja usted esto aquí?» «Ay Mamela, es que no quiero separarme de ninguna cosa suya. 

28 mayo 2013

El cambio de Liza Minnelli

Liza Minnelli parece que, por fin, ha salido del ostracismo. Ayer, presentó en Madrid su último disco, Results. La actriz y cantante estadounidense interpretará algunas canciones en el programa de TVE1, Pero...¿esto qué es?, que se emite mañana por la noche. Liza Minnelli grabó el martes su actuación musical para el programa de humor.

No será ésta su única aparición en la pequeña pantalla. El sábado, será entrevistada en el espacio musical del primer canal de TVE, Rockopop». La protagonista de la mítica película Cabaret apareció con semblante feliz ante los medios de comunicación de Madrid. En apariencia, al menos, su crisis personal ha pasado. Han sido cuatro años de «desaparición». Liza Minnelli no tuvo mucho interés en recordarlos. 

Al principio, los obvió. «En ese tiempo, sí he hecho cosas. Participé en una gira con Frank Sinatra y Sammy Davis Jr.; también realicé dos películas». Ante la insistencia de los periodistas, reconoció que no era demasiado para cuatro años. «He estado trabajando para hacer un gran cambio», comentó. El gran cambio ha sido su último disco, Results.

En colaboración con el grupo Pet Shop Boys, ha lanzado un LP claramente pop. Inédito en su carrera artística. Inédito y gratificarte personalmente. Liza Minnelli aseguró sentirse más tranquila que hace quince años. «Sé que estoy más contenta. Lo que le pides a la vida es encontrarte bien, sea la edad que sea». Declaró que su vida sentimental es satisfactoria. «Este año, se cumple el décimo aniversario de mi boda, estoy en Madrid y si les gusta mi disco, ¿qué más quiero?». 

La ganadora de un oscar con Cabaret afirmó sentirse encantada con su profesión. «Lo que más me gusta es el trabajo en sí. Las cosas que no me agradan son muy pocas y, además, ya las sabía antes de meterme en esto». Su infancia en Hollywood le permite comparar aquel mundo con el actual. «Antes, todo estaba muy decidido. Ahora, todo es menos organizado para la artista. Es mucho más libre y quizás haya menos trabajo».

Liza Minnelli está enamorada de España. «He estado por Europa y España es mi país preferido. Estoy encantada de estar aquí». Manifestó haber recibido una llamada para actuar en España. Pero no concretó nada más. Sí aseguró su intención de rodar una película con la Warner, para finales del próximo año.

27 mayo 2013

Relación de Dios y Solchaga

Han tenido que venir los socialistas, ha tenido que venir un Estado aconfesional y un Gobierno ateo para que los curas consigan cobrar un impuesto religioso. Franco nunca se hubiera atrevido. Franco andaba bajo palio, siempre muy aforrado de obispos, de modo que hubiera sido nepotismo conceder el cobro de un impuesto católico a la Iglesia española. Sus curas habían bendecido los crímenes del Glorioso Alzamiento y habían luchado junto a los moros de Alá contra los paisanos de su parroquia. Franco mató mucha gente, pero sabía guardar las formas, era un dictador aseado y jamás habría incurrido en la demagogia de un impuesto celestial sobre el pueblo español. Sólo Solchaga , laico, aséptico y macroeconómico, puuede permitirse pedirnos dinero para la clerecía sin levantar sospechas. Nada como un socialismo obrero, un partido descamisado y un Estado laico y social para que los banqueros y los arzobispos hagan carrera. 

El nacionalcatolicismo, como tiene el cielo comprado por parcelas desde los tiempos en que Dios era de la CEDA, o sea de Gil Robles, no le debe nada a la Iglesia. Pero los «buenos marxistas» de Tierno y los buenos socialistas de Felipe necesitan ganar indulgencias todos los días, y mayormente ganar votos, que han dicho los analistas que al PSOE le votan los burgos podridos, y en los burgos podridos se va mucho a misa, aunque no haya una boda ni nada, sino porque no hay otra cosa que hacer y teatro sólo echan una vez al año, por el Cristo, que van los cómicos de Madrid. Entre Felipe y Solchaga, que son dos listos, se han sacado, de acuerdo con Tagliaferri (el Nuncio es en Madrid todo un partido, lo que De Gaulle llamaba «el partido del extranjero», por los comunistas), ese impuesto sugerido y sugerente, optativo y suasorio, que tiene, naturalmente, mucha más fuerza de persuasión que si fuese obligatorio (la Iglesia apela sabiamente, como siempre, a la libertad de conciencia: su gran arma es la duda bien administrada, su más intelectualizado tormento no es la hoguera, sino la incertidumbre). 

De otra parte, el impuesto obligatorio ya lo tienen asegurado, pues que disfrutan de una subvención estatal que pagamos todos los españoles, tanto el beato como el budista, el relapso como el menonita, el ateo como el mormón, el presidente de cofradía como el anticlericalote, usted, yo y el adventista del Séptimo Día, que también hay. Lo que estos sociatas no saben, porque son rojos desde pequeños y nunca fueron a la catequesis, es que la Iglesia es eterna por insaciable, o a la inversa, y ya están pidiendo que se les aumente la subvención oficial o beca/bolsa de estudios, que entender/explicar eso de la Santísima Trinidad requiere mucho estudio. Sólo un Gobierno de Izquierdas, ya digo, puede llegar a tanto sin levantar calumnias de beatería. Hay que pagar bien a los obispos vascos para que sigan echándonos homilías etarras, que es que las bordan. 

Dice la papela tributaria que si no asignamos esa limosna a la Iglesia, pasará a «otros fines de interés social», y me pregunto yo cuáles: ¿el cultivo y fomento de la seta y el champi para exportar y copar el Mercado Común? ¿La alfabetización de los académicos? ¿La promoción universitaria de la carrera de binguera para chicas privadas de ambiente familiar, El Rastrillo? Los archiarzobispales dicen todos los días que la Iglesia ha de ser independiente, autónoma, y parece que tienden a un Dios autogestionario, al mismo tiempo que se trabajan el impuesto voluntario, que yo llamaría, sí, impuesto de conciencia, o sea el peor, más el aumento del impuesto franquista o de toda la vida. Es la vieja doble política de los padres procesales y los sacristanes de pueblo. 

El socialismo, después de siglos, ha derrotado al nacionalcatolicismo en todos los frentes y feligresías, basílica por basílica y hasta reclinatorio por reclinatorio, pero el nacionalcatolicismo vuelve por la puerta de la sacristía, vendiendo votos (como antes vendían bulas) a González, que quiere ser el Felipe de todos los españoles. El cepillo de las ánimas, la hucha del Domund y los sellos para los chinitos eran procedimientos artesanos de una Iglesia catacumbal. Ahora nos hacen luz de gas con algo mucho más teológico, cardenalicio y florentino: el impuesto de conciencia.

26 mayo 2013

Como está Varsovia en verano

Con la ayuda de un afable taxista en un Mercedes blanco, feliz de aceptar que le pagáramos en dólares, recorrimos los hoteles de Varsovia durante varias horas. Lo intentamos en el Sport, un hotel construido al lado de un estadio, que olía a zapatillas deportivas y con una habitación de la que huimos horrorizados. Al rato encontramos habitación en un hostal del movimiento scout polaco. Para desayunar, por la mañana, se respiraba la atmósfera de un instituto de bachillerato. Por lo menos había cama. Tal vez estuviéramos algo avinagrados, pero Varsovia en verano no es un lugar maravilloso para estar. Vagabundeando a través de Stare Miasta, en dirección al Polish Heritage, uno puede decir que Polonia -junto con sus cambios políticos- parece haber comprado toda la panoplia cultural de Occidente. El casco viejo, que antes parecía anacrónico, ahora. encaja a la perfección entre los barrios jóvenes de Covent Garden en Gran Bretaña, Beaubourg en Francia o la Plaza de España en Roma. Todos los cuales han sido importados de California. 

Tropezamos con media docena de músicos callejeros de Bolivia, con sus zampoñas y charangos. Van a su aire, salvo que su música se asocia más a anuncios televisivos y a documentales de segunda fila sobre el Tercer Mundo que a los indios de los Andes. Pero el suyo es un grito demasiado lejano para que se oiga bien desde allí -en los Andes- a las calles de Varsovia. 

En otra parte del casco viejo, la empresa cultural de los hippies con abalorios es muy visible. También hay jóvenes clérigos que caminan por las calles como hormigas, con sus largas sotanas negras, mirando como si supieran que el futuro les pertenece. Son seguidos por un grupo de jóvenes oficiales de inmaculado atuendo, que golpean los tacones de las botas como si fueran húsares del Ejército del Zar. En la tarde de los sábados hay una boda en cada iglesia; la novia de blanco, el novio de traje oscuro, y el gentío más allá, comiendo helados. Cuando la novia pasa la penosa prueba del vídeo, en el interior de la iglesia es besada tres veces por todos, y a los hombres además les permite besar su mano. ¿La hora? Alrededor de las tres y media de la tarde. ¿La fecha? Alrededor de 1910, supongo. En Polonia, hay ocasiones donde el tiempo parece haberse detenido y dado marcha atrás para traemos estampas de otras épocas.

Dejamos Varsovia en tren hacia Cracovia. El tren es muy rápido, y cruza medio país en tres horas por 190 pesetas. Viajar es absurdamente barato. Mientras que la Europa occidental (con excepción de Francia) ha despreciado el tren y las vías férreas en favor del coche y las carreteras, los países comunistas aún creen apasionadamente en el ferrocarril. Esta fe es inherente a la ideología comunista; su simbolismo es demasiado obvio para ser ignorado por nadie. ¿No es la locomotora de la historia la que discurre eternamente a través de una vía férrea? ¿No son los programas de ferrocarril la base esencial de toda planificación económica centralizada, crucial para afirmar el poder, incluido el poder militar? Pero los capitalistas prefieren las carreteras. Si los países de Europa Central quieren restablecer sus olvidados y viejos lazos con la Europa del Oeste, deberán olvidar su historia de amor con el tren. Pero, para ellos, no será nada fácil.

25 mayo 2013

Casamiento de travestis

El transexual brasileño Luis Enrique Da Silva, de 34 años de edad, conocido artísticamente como «Walkiria», contrajo matrimonio civil ayer en Gijón con Mercedes Estrada Sardina, de 25 años, informa Efe. Este es el primer matrimonio entre un travesti y una mujer que se produce en España. La boda, que despertó gran curiosidad en la región asturiana, atrajo hasta el Palacio de Justicia gijonés a varios centenares de personas que vitorearon a los novios tanto a su entrada al juzgado como a su salida, ya convertidos en marido y mujer. Mercedes Estrada, que lucía un vestido blanco adornado con una gran cola, rompió la tradición y llegó a las dependencias judiciales antes que el novio, que se retrasó media hora.

Este retraso y la orden de busca y captura que al parecer pesa sobre Luis Enrique al haber caducado su permiso de residencia en España, desataron los nervios de la novia que mientras aguardaba la llegada del novio repetía sin cesar: «Aquí he venido a casarme y no me voy hasta que lo haga». La pareja afirmó desconocer la supuesta situación de ilegalidad en la que al parecer se encuentra Luis Enrique, y negaron haber recibido notificación oficial en ese sentido. La llegada al Palacio de Justicia gijonés de Luis Enrique Da Silva, natural de Sao Paulo, cuyo aspecto físico es el de una mujer, fue acogida con aplaudos por los familiares y amigos de la pareja, así como por los curiosos que llenaban los pasillos de la primera planta de los juzgados. Momentos antes de celebrarse la boda, los novios afirmaron que «nos casamos por amor. Llevamos un año viviendo juntos y nos va muy bien, por lo que queremos formalizar nuestra situación». 

Tanto Luis Enrique, que se mostraba extremadamente nervioso y no podía articular casi palabra, como Mercedes, negaron que con esta boda intenten buscar publicidad para adquirir una mayor cotización en el mundo artístico, al que ambos se dedican. Asimismo, indicaron que con la boda no persiguen el permiso indefinido de residencia para el novio, como se ha rumoreado desde algunos sectores, y que ahora obtendrá al estar casado con una española. A pesar de lo insólito de este nuevo matrimonio, Mercedes reconoció ilusionada su intención de tener hijos, ya que Luis Enrique, pese a su exhuberante aspecto, no se ha sometido a ninguna operación de cambio de sexo.

Actuaron como testigos en la ceremonia la madre de la novia, María Luisa Sardina, quien afirmó que se encontraba encantada con la boda de su hija y que no veía nada anormal en ella, y un amigo de la pareja, Ignacio Ribeiro, compañero de trabajo en la sala gijonesa donde actuan cada noche Luis Enrique y Mercedes. La boda estuvo a punto de ser suspendida ante el gran revuelo que existía en el interior del Palacio de Justicia, que retrasó y dificultó la celebración de las otras ceremonias que tuvieron lugar ayer. Pero la gestión del abogado de la pareja ante la titular del juzgado número 1 de Gijón, Concepción Escudero, consigió que finalmente se realizara. La salida de los novios de las dependencias judiciales estuvo acompañada del tradicional lanzamiento de arroz. La pareja pasará su luna de miel en Brasil, donde Mercedes conocerá a la familia de su marido.

Un momento emocionante para Polonia

Lech Walesa está sentado en un coche firmando autógrafos. Tiene un aspecto pulcro y respetable, y no está tan grueso ni mal afeitado como de costumbre. Un montón de cámaras de televisión rodean el coche, pero él tiene poco que decir a la prensa que no haya dicho ya un centenar de veces antes. Al poco rato se lo lleva el chófer, dejando que los cámaras se fijen en su portavoz, quien inicia una improvisada conferencia de prensa en plena calle. Me recuerda a Latinoamérica, donde cientos de periodistas de todos los medios de comunicación posibles asedian a figuras públicas para que les pongan al día de la última crisis. 

Pero es un espectáculo inédito en un país comunista, donde temas tales se tratan siempre con más decoro. En la larga crisis polaca de este verano, éste fue sólo un episodio insignificante: el regreso a Varsovia de dos políticos de Solidaridad que habían visitado al Papa Juan Pablo II en su residencia veraniega de Castelgandolfo para recibir su bendición para todo lo que fuera necesario hacer después en Polonia. En el estado de total parálisis que vive este país, sólo el Papa tiene autoridad para tomar decisiones.

La atmósfera en Varsovia es extraña. Este es, aparentemente, el momento más emocionante que ha vivido Europa Central en medio siglo, y aún así, en pleno instante decisivo, la mayoría de la gente parece despreocupada y desencantada. Nadie se precipita a casa para ver las noticias de la televisión, ni se leen periódicos por la calle para saber hasta el último detalle de lo que está ocurriendo. En agosto de 1968, cuando los polacos intentaban desesperadamente saber por qué su ejército había invadido Checoslovaquia, recuerdo la atmósfera vibrante de especulaciones y debates. 

Parece como si este cambio inmenso y trascendental en potencia -eI primer Gobierno no comunista en Polonia en los últimos cuarenta años- ocurriera mientras la gente está ausente, comprometida de otra forma, mirando otros caminos. Es un fenómeno curioso que llama poderosamente la atención. Llegamos aquí desde Bucarest por avión, en el vuelo que hace diariamente un Tupolev polaco. El tiempo y los visados, esos dos obstáculos inherentes a todo viaje por Centroeuropa, significan que hay que renunciar al itinerario terrestre por Suceava, Czernowitz y Lvov. En el avión polaco ya casi estás en Polonia: mejores ropas, más vaqueros, más diversión. Los rumanos del baile han quedado muy lejos. Llegamos a Varsovia al mismo tiempo que varios miles de testigos de Jehová, que vienen a una convención. Abarrotan el aeropuerto y llenan los hoteles.

21 mayo 2013

Las dificultades de Arthur Miller


El teatro puro y duro, sin fuegos de artificio, tiene los días contados en Broadway. Arthur Miller, el mayor dramaturgo norteamericano vivo, consigue estrenar casi de milagro; Sam Sephard, tal vez la mejor cosecha de los setenta, no encuentra siquiera un hueco y tiene que buscarse la vida en el circuito alternativo.

Las carteleras de Broadway, mientras, se inundan de superproducciones al más puro estilo Hollywood: montajes espectaculares como La bella y la bestia o Grease. «En mis obras no hay chicas que enseñan las piernas, ni orquesta, ni efectos especiales», se explica como lamentándose Arthur Miller desde su refugio de Connecticut. «Hay sólo actores que se hablan los unos a otros. ¿Qué le voy a hacer? Amo contar historias: soy un adicto a la palabra».

El productor Martin Freedman sale en su defensa: «Es una vergüenza que tengamos que ir a Londres para poder contemplar una obra de nuestro mayor autor teatral». «No hay un solo día en que no se monte una pieza suya en algún lugar del mundo», añade el agente de Arthur Miller, Bridget Aschenberg, dolido por la humillante cadena de obstáculos que hay que superar para poder llevar una obra seria a los escenarios neoyorkinos.

Mucho ha llovido desde que Arthur Miller se estrenó en Broadway con El hombre que tuvo toda la suerte. La obra duró en escena cuatro días. Medio siglo después, el ex marido de Marilyn Monroe, cumplidos ya los 78 años, anda poniendo velas a los santos por haber aguantado en cartel dos meses con su última obra, Cristal roto.

La crítica tampoco se ha rendido a los pies del último «gran moralista». Vincent Canby, en el New York Times, reparte cal y arena: «Arthur Miller utiliza unos diálogos muy vivos en una historia meticulosamente construida, pero no del todo satisfactoria».

Ron Rifkin y Amy Irving se reparten los papeles estelares: una pareja mal avenida (él, judío intolerante; ella, inmovilizada por un ataque de «parálisis histérica») que se enfrenta a todos sus fantasmas el mismo día de 1938 en que se desata en Alemania la fiebre antisemita.

Miller, pues, sigue fiel a sí mismo y a un público que ha llenado, aunque no abarrotado, el patio de butacas del Booth Theatre. A duras penas logrará la obra cubrir los gastos de producción (unos 100 millones de pesetas; una menudencia comparado con los 2.000 millones de La bella y la bestia).

El último éxito arrollador de Miller en la meca del teatro musical se remonta a principios de los ochenta, con Dustin Hoffman dando vida a Willy Loman en Muerte de un viajante. También es verdad que algunas de sus mejores obras (como Las brujas de Salem o Panorama desde un puente) pasaron casi inadvertidas en su estreno neoyoquino. El consuelo, en estos casos, lo han encontrado siempre en los escenarios londinenses.

«Nunca se me ocurrió que podría volver a Broadway; no es ni mucho menos un lugar acogedor para las piezas serias», reconoce el dramaturgo. «En Londres hay una mayor cultura teatral, aunque ayuda el hecho de que existan cuatro teatros que funcionan con subvención estatal. Hay que hacerse a la idea de que si queremos que el teatro sobreviva, hay que pagar algún precio».

«Corren tiempos difíciles para el teatro serio», advierte el dramaturgo, «más difíciles aún que cuando Eugene O»Neil intentaba abrirse paso en los 40».

Con Cristal Roto, de Miller, y Angeles en América, de Tony Kushner, Broadway ha cubierto el cupo para este año. De modo que Sam Sephard, que pretendía estrenar el próximo otoño, no tendrá más remedio que quedarse fuera.

«Los magos del dinero no se han presentado», se excusaba Sephard en el New York Times desde su rancho de Park City, Utah. A sus 50 años, el dramaturgo-cineasta-actor sigue interpretando su eterno papel de «outsider» porque no le dejan otra salida. Su última película, el «western» Silent Tongue (Lengua silenciosa), pasó sin pena ni gloria por taquilla, y eso que contaba con el tirón póstumo de River Phoenix.

La misma maldición pesa sobre Simpático, su primer drama desde 1985, un proyecto ambicioso al que se habían sumado actores de primera como Ed Harris, Frederick Forrest y Jennifer Jason Leigh.

El primer portazo se lo dieron en Broadway: imposible amortizar los 800.000 dólares (unos 110 millones de pesetas) del montaje. Sephard se resignó a estrenar en el «off-Broadway», pero tampoco allí encontró teatro a su medida. Ultimo recurso: pedir una subvención estatal y hacer cola para poder estrenar, si Dios quiere, la temporada que viene.

Mientras tanto, Sephard sale adelante aceptando discretos papeles secundarios en los típicos subproductos «made in Hollywood» (Informe Pelícano, Baby boom, Thunderheart...).

Hollywood contamina el corazón (y el bolsillo) de uno de los últimos directores contracorriente. Hollywood invade también el espíritu incombustible de Broadway. Tommy, El beso de la mujer araña, Cirano, Grease y La bella y la bestia son solamente cinco ejemplos de lo que viene: musicales al rebufo de superproducciones que hicieron su agosto en la gran pantalla.

Y encima va la Disney y se apropia del emblemático teatro Amsterdam. No muy lejos de Times Square tienen ya sucursales propias la Sony y la Warner. Hollywood está echando las redes sobre Broadway. El teatro-teatro está sucumbiendo en las garras, cada vez más afiladas, del cine-espectáculo.

20 mayo 2013

Una rubia inocente Michelle


La de hoy en día es una mujer que ha dejado atrás el recuerdo doloroso de aquella joven con el cuerpo lleno de cicatrices causadas por las incertidumbres jamás resueltas de su adolescencia y la angustia de la imprecisión del futuro. El de Michelle Pfeiffer ha sido el proceso prodigioso de evolución de una actriz esencialmente honesta consigo misma y de una mujer en el umbral de la madurez que acaba de estrenar una largamente deseada condición de madre y recién casada. «Hollywood es un sitio lleno de mujeres infelices», dijo hace tiempo. No es su caso. 

«Tengo 36 años y estoy preparada para el cambio», manifestó hace un par de meses. Dicho y hecho. La vida de la que muchos consideran la actriz del futuro en Hollywood, se ha transformado en la de una mujer familiar volcada enteramente en su hija adoptiva Claudia Rose, en su reciente marido David Kelley, y en su ilusionante primer embarazo. Ellos, y el reducido círculo de sus íntimos, pueden disfrutarla tal como es: inteligente, irreverente, nada pretenciosa, llena de humor y con los pies en el suelo. El resto de los mortales sólo podemos contentarnos con acceder a ella de nuevo a través de una película, La edad de la inocencia, la adaptación que de la novela de Edith Wharton ha realizado Martin Scorsese, en la que la actriz se revela a través de la condesa Ellen Olenska, una mujer anticipada a su época, aprisionada por el amor y sofocada por las rígidas conveniencias sociales del Nueva York de comienzo de siglo. 

Una vez más, Pfeiffer vuelve a realizar la proeza lograda en diez años y a través de catorce películas: encarnar como nadie la feminidad sufriente y el lúcido desencanto. En el filme, que bien podría valerle su cuarta nominación al Oscar, se muestra en la cima de su carrera y en todo su esplendor.

A través de la condesa Olenska, podemos percibir a Pfeiffer como la mezcla de ferocidad y fragilidad recubierta de hielo que es. A sus 36 años, con el perfecto rostro más anguloso que nunca y la legendaria mirada triste, dura y glacial, ya no es la típica rubia californiana por la que nadie apostaba tras verla en su primer papel protagonista, Grease 2 (1982). En una década no ha dejado nunca de sorprender con su «star quality», presencia y luminosidad ante la cámara y su profundo talento de actriz. Una hondura e inteligencia con la que ha construido una de las más serias y sorprendentes carreras de Hollywood, alejada de las servidumbres del estrellato y de personajes de rubia boba en la que intentaron encasillarla en sus comienzos.

Michelle Pfeiffer es una bella con alma, que ella desea preservar en la intimidad. Implacable defensora de su privacidad, tiene la imagen de estrella más misteriosa y secreta desde Greta Garbo. Muy conocida es su legendaria antipatía hacia la prensa, la fama y el sentirse expuesta. Odia hablar de sí misma, de su vida privada. Su leyenda dice que es introvertida e insegura, poco amante de los métodos de interpretación y enemiga de las entrevistas.

«Soy muy independiente e impaciente conmigo misma. Tengo un carácter sombrío. Paso de la extraversión a la paranoia, del candor a la desconfianza», asegura. Parte del encanto seductor de Pfeiffer reside en la contradicción entre su interior oscuro y su deslumbrante percha, cristalización irrefutable de los cánones de la belleza norteamericana. En las escasas entrevistas concedidas, siempre ha afirmado ser una persona muy oscura y compleja, esperar siempre lo peor y ser, en definitiva, muy pesimista y negativa.

La tensa contradicción entre su fachada luminosa e interior oscuro, entre estrellato e interpretación, le ha permitido construir una carrera impecable en la que ha rehuido conscientemente los títulos excesivamente comerciales y que le han permitido interpretar mujeres en lucha por asumir su propio amor y locura. Un factor determinante para ello ha sido su impresionante habilidad para transformarse y su versatilidad. Estas virtudes camaleónicas e interpretativas decidieron a Scorsese para darle el papel de Ellen Olenska:

«Cada vez que la veía en una película era una mujer diferente, nunca vi a Michelle Pfeiffer. La condesa Olenska había vivido en Europa como una bohemia, comparada con los otros personajes de la historia, y necesitaba una actriz que expresara su conflicto interior con la mirada y el rostro, pero de una manera sutilísima».

Sobria y sutilmente esta actriz autodidacta ha desaparecido literalmente detrás de cada personaje que ha interpretado, dando en cada película muestras de su ilimitada capacidad camaleónica:

la pandillera Sthepanie Zinone de Grease; la apática y cocainómana Elvira de Scarface; la hechizada princesa devenida en ave rapaz enamorada de Lady Halcón; la noctámbula y agitada Diana de Cuando llega la noche; la dura y ambiciosa actriz Faith Healy de Dulce libertad; la fértil y maternal Sukie Ridgemont de Las brujas de Eastwick; la aguerrida viuda de la Mafia Angela de Marco en de Casada con todos; la sensual y misteriosa Jo Ann Vallenari de Conexión tequila; la virtuosa madame de Tourvel de Las amistades peligrosas; la valiente editora soviética Katya de La casa Rusia; la aburrida y descerebrada maruja Lurene Hallett de Por encima de todo (que le valió el Oso de Oro a la mejor actriz en el Festival de Berlín del pasado año); la desgarrada camarera Frankie de Frankie y Johnny; la sufrida secretaria Selina Kyle y la vengativa gata Catwoman de Batman vuelve y la condesa Ellen Olenska de La edad de la inocencia.

Pese al éxito, Pfeiffer sigue alimentando su legendaria inseguridad: «Creo que cada película va a ser la ocasión en que todos descubrirán, por fin, que soy una impostora». En realidad, su sueño y más secreta aspiración es llegar a ser una buena actriz secundaria e interpretar convincentemente a una pordiosera. Que no es, ni mucho menos lo que le espera a Michelle Pfeiffer en el futuro.

Hace poco terminó el rodaje de Wolf, de Mike Nichols, una mezcla de «thriller» y comedia en la que interpreta a una veterinaria «hippy» enamorada de un editor (Jack Nicholson), quien tras ser mordido por un lobo comienza a demostrar comportamientos lupinos.

Y, en febrero si el embarazo no hace cambiar sus planes rodará junto a Richard Gere Higgins & Beach, una historia de amor basada en la vida real de Marguerite Higgins, la primera periodista destacada en un frente de combate, el de la guerra de Corea. También le aguarda Tim Burton para comenzar Batman 3, así como el personaje de la mujer pirata Annie Bonnie, la protagonista de la bucanera Mistress of the seas, junto a Harrison Ford.

Y, por si eso fuera poco, desde su propia productora, la Pfeiffer-Guinzburg Productions, proyecta adaptar para el cine la novela ganadora del Pulitzer 100 Acres, de Jane Smiley, así como la adaptación de otra novela de Edith Wharton, The Custom of the County, llevada a cabo por Christopher Hampton; Otra vuelta de tuerca, de Henry James y Waltz into darkness, basada en una novela de Cornell Woolrich.

Y, finalmente, una historia sobre la relación real entre la pintora Georgia O Keefe y Alfred Stieglitz.

A su vez, el realizador Gary Marshall, para el que trabajó en Frankie y Johnny, le sugirió que la encontraba más que preparada para dirigir. Ella parece complacida con la idea, aunque ha declarado que antes de que eso ocurra, Claudia Rose, que cumple un año el 3 de marzo, tiene que crecer.

La mestiza Claudia Rose, hija de una enfermera latina de Miami que la dio en adopción por carecer de medios económicos para criarla, constituye el epicentro de toda su vida. Atrás ha quedado su matrimonio fracasado con el actor Peter Horton y los romances con Eric Clapton y los actores John Malkovich, Michael Keaton, Al Pacino y Fisher Stevens. Su matrimonio, el pasado 13 de noviembre y por el rito presbiteriano, con David Kelley, ex jugador de hockey, abogado y productor de las series televisivas La ley de Los Angeles y Picket Fences, le ha proporcionado la estabilidad emocional necesaria para ofrecerle a la pequeña todo lo que sus padres Richard y Donna, un instalador de calefacciones y una ama de casa, no le pudieron dar.

La familia Kelley Pfeiffer vive en una mansión californiana de estilo español construida en 1917 en Santa Mónica, con dos perros y un gato. Allí, la actriz se dedica a la pintura y al bricolaje, sigue su dieta vegetariana, lucha día a día con la tentación de volver a fumar, cocina pasta para sus amigos y comparte sus momentos más íntimos con las dos nuevas personas con los que ha formado una familia.

Michelle Pfeiffer se ha convertido ante nuestros ojos en una actriz y mujer formidable, lejos de la gatita para películas de surfistas a la que los estudios la habrían condenado. Con el tiempo, el florecimiento de su propia conciencia, así como el valor y confianza en sí misma, la han convertido en una estrella. Ahora, la actriz conoce su valor: es una de las cien personas más poderosas de Hollywood y los ejecutivos saben que, junto a Julia Roberts y Kim Basinger, Pfeiffer garantiza las ventas de sus películas por anticipado.

En la revista Harper s Bazaar la eligieron una de las diez mujeres más hermosas del mundo. En la prestigiosa Time dictaron: «Es guapa hasta morirse». Tampoco ha podido evitar a las etiquetas: «la heredera de Grace Kelly» y «la nueva Garbo».

Ahora, Michelle Pfeiffer es una actriz que sabe lo que quiere hacer y la manera de conseguirlo. Jonathan Demme, el director de El silencio de los corderos, film que ella rechazó, y que la dirigió en Casada con todos, ha pronosticado: «Michelle Pfeiffer es la actriz del futuro».

19 mayo 2013

La estela que va dejando las estrellas

- «Te aseguro que me han dicho que es marica».

- «¡Qué no puede ser! ¡Es que ahora ya se dice de todo el mundo!».

- «Que yo te digo que me lo ha dicho un enterado y que cuando se lo preguntaron en América, Richard Gere no lo desmintió y la mujer tampoco».

- «¡Anda ya! Lo dicen porque como va siempre con dos monjes del Tíbet, pues queda raro. Pero, ¿tú te has fijado en las canas y las arruguitas de los ojos?»

Sí, se las ha debido ver porque al mismo tiempo que escucha, la chica pone los ojillos achinados del actor.

Richard ha conseguido mirada de ingenuidad en una cara que no parece tener 45 años y un cuerpo tan flexible como a sus 24 años, cuando creó el personaje de Grease (el que luego dejara «pringoso» John Travolta en el cine) en los escenarios de Broadway.

Muchas veces se ha tenido que untar de brillantina y la verdad es que le queda estupendamente. En Oficial y caballero parecía un maniquí y en Cotton Club estaba rotundo con el smoking entre la decoración de la época de los años 20. Para Pretty woman no acertó con el look del ejecutivo agresivo y se quedó en Mario Conde sin gomina con demasiados trajes «diplomático» (gris oscuro con finas rayas gris muy pálido) que como todos saben dan muy mala suerte.

Su papel ideal lo tuvo en American Gigolo: ¡Qué cuerpo! La trama se estropeaba tontamente intentando explicar un suceso con asesinato, pero nada importaba tanto como la espalda impoluta de Gere. Se levantaba de la cama -muchas veces, que los gigolos tienen un duro oficio- medio acurrucado en las sábanas de raso que sólo los decoradores de Hollywood saben encontrar y le decía a las señoras cincuentonas eso de: «Relájate, yo estoy aquí para hacerte sentir lo que tu marido no ha conseguido nunca y para eso necesitamos tiempo...».

- «No dejes de conseguir una copia en versión original, los susurros son maravillosos».

- «Y, ¿cuánto tiempo dices que va a estar en Madrid?».

- «Mujer, que eso son cosas del cine».

- «Ya, luego los ves y son más bajitos que en el cine».

- «Y no son gigolos».

- «Y si además dices que es mariquita...».

18 mayo 2013

El Rolls Royce de los Festivales

Si para dejar contentos a los amantes de las clasificaciones hubiera que establecer cuál es el festival musical número uno del verano europeo, sólo una palabra nos vendría a la boca: Montreux. El certamen que cada año por estas fechas se celebra en el paradisiaco marco del lago Leman cuenta, desde hace tiempo, con el apelativo de «RollsRoyce» de los festivales; esto unido a que Montreux es conocida como «la perla de la Riviera suiza», parece convertir el evento en sinónimo de azucarada perfección. Pero dejando aparte tan generosos apelativos, hay que rendirse a la evidencia de que Montreux es, sin lugar a dudas, santuario de estrellas y meca de dinosaurios aún en vida del panorama mundial de la música. 

Y si no, obsérvese: Ray Charles, Sting, Quincy Jones, Miles Davis, James Brown, Elvis Costello, el Camarón de la Isla... verdaderamente ¿alguien da más? Cada verano, el casino de esta elegante, decadente, cara y paradisiaca ciudad retumba con el zumbido de mil y un sonidos llegados de todos los rincones del globo. En teoría, sólo en teoría, Montreux es un festival de jazz. Al menos así lo fue durante años, desde su fundación en 1967; en estos 24 años de existencia, su filosofía ha ido cambiando y hoy constituye quizá el mejor paradigma posible de cómo un festival se convierte en cruce de caminos de la música. Por supuesto, el jazz continúa siendo eje fundamental alrededor del cual se articula el resto de una programación que, año tras año, tira de espaldas al más pintado ante su variedad y calidad. Del be-bop a la bossa-nova pasando por el pop y el rock, los sonidos africanos y hasta el flamenco, esta cosecha 1991 de Montreux va a pasar sin duda a la historia del certamen. 

Los festejos se abren esta noche con la presencia de Sting, en una actuación que promete ser más jazzística que las hasta ahora realizadas en la gira que le lleva por Europa. El defensor de causas perdidas y magnífico músico abrirá así un fuego en el que arderán más de 50 solistas y bandas. Durante 2 agotadores días (véase noches) desfilará por Montreux una abigarrada legión formada, entre otros, por: Moody Blues (mañana), Robert Cray Band (día 10), Gilberto Gil (día 14), Herbie Hancock (días 15 y 17), George Benson (17), Al Jareau (17) o el mítico y semiolvidado «swinger» Champion Jack Dopree (20). 

Los contactos del organizador Quincy Jones, o «Q» que es como se le conoce en el mundillo de la música, con las más grandes figuras del panorama mundial van a permitir al público que se acerque a Suiza a soñar durante tres semanas. El día 6, en el lago Leman sonarán ecos de guitarra flamenca y cante jondo: el Camarón de la Isla, El Pele, Lole y Manuel y Manolo Sanlúcar pondrán el aderezo andaluz a la cosmopolita Montreux y quién sabe si algún inmortal como B.B. King, James Brown o Ray Charles, también presentes en el festival, sentirán ganas de subirse al tablao. La música brasileña tendrá también su noche a cargo de María Betanhia, Gal Costa, Ney Matogrosso y Milton Nascimento. Y como Montreux va de contrastes, Elvis Costello se encargará en la noche del 10 de hacer olvidar al público los sones flamencos y cariocas. Un Elvis Costelo que ha dejado atrás su aspecto de intelectual tímido para meterse en un «look» hippie que, más que en Suiza, le podría situar en Woodstok; Costello regalará a los oídos del respetable con los temas de su últirno LP Mighty like a Rose, una joya, como todo lo suyo. 

Siempre es curioso pararse a pensar en cómo es posible que semejante plantel se dé cita en esta coqueta y diminuta localidad, en cómo sus hoteles de lujo, el «Victoria», el «Edén au Lac», que habitualmente acogen a octogenarios millonarios, van a vivir durante tres semanas semejante ola de divos y séquitos. Pero el caso es que todo, todo está atado y bien atado. Y esta noche, mister Sting se encargará a empezar a demostrar por qué hoy Montreux es más y Rolls-Royce que nunca.

17 mayo 2013

Nacho Duato ya no está para muchos bailes


Con la actuación del Ballet Lírico Nacional de Nacho Duato, se abre esta noche el Festival de Verano de Barcelona Grec-91. El programa está compuesto por cuatro coreografías: Concierto Madrigal, con música del maestro Rodrigo y coreografía de Nacho Duato; Return to the strange, Cor Perdut, basado en la música de María del Mar Bonet y coreografía de Nacho Duato y Empty. El director del Ballet Lírico Nacional considera que para una compañía es bueno estrenar de tres a cuatro obras al año y realizar unas 150 representaciones. 

«También es muy importante que un bailarín viva el trabajo de creación de cada espectáculo». Duato confesó que en sus obras sólo trabajan los mejores, «los bailarines que no llegan al nivel que yo exijo, cobran a final de mes y ensayan como todos, pero nada más». La programación del Grec-91 se alargará hasta el 4 de agosto y reunirá todas las expresiones culturales en distintos espacios de la ciudad. En el campo de la danza están previstas las actuaciones de Merche Esmeralda, con el ballet de Murcia, y un espectáculo de Danza japonesa (Warabi-za), entre otros.

 En teatro, las obras La noche de Eldorado de Marcos Ordóñez; El sueño de una noche de verano, con la Compañía La Infiel, y L'Hort dels cireres, del Talleret de Salt. La música estará representada por Ruben Blades, la vuelta del rumbero Peret y Elvis Costello, sin olvidar las actuaciones de María del Mar Bonet, la mezzo-soprano Raquel Pierotti, la orquesta de Cámara del Teatre Lliure, el Cuarteto Vocal de Giovanna Marini y una de las bandas míticas de la historia del jazz, la Count Bassie Orchestra.

16 mayo 2013

Muchos no sabían quien era Nelson Mandela

Bronceados, bromistas, con el aspecto de tener una edad indefinida de siempre y con una sonrisa en los labios genuinamente americana, los mellizos Gibb y su hermano mayor Barry descubren por enésima vez, sin sombra de hastío en la voz, el secreto de su éxito y de sus casi treinta años dentro del «showbusiness». «Nos limitamos -declara Maurice- a no seguir las modas. Si te' apuntas a un estilo terminas por morir con él. 

Nosotros siempre hemos ido a nuestro aire y ese creo que es el secreto de mantenerse durante tantos años». Con el recién editado High civilization, el disco en el que se recogen los éxitos de toda la carrera de los Bee Gees, es fácil darse cuenta de esa pasión por no caer en las tendencias de cada momento. Da la impresión de que lo que pretende este trío, que actuará en nuestro país los 25, 26 y 28 de Junio en Barcelona, Madrid y La Coruña respectivamente, es llevar la contraria, desconcertar en todo momento. 

Mientras los grupos de finales de los sesenta se empeñaban en cantar a la paz, la libertad o, como mínimo, dar una imagen masculina, intelectual y circunspecta, estos tres australianos derretían con su dulzura los transistores y, para colmo, cantaban con un falsete muy poco viril. «Lo de cantar con falsete -confiesa Barry- fue, como la mayoría de las cosas que nos han pasado a lo largo de nuestra carrera, fruto de la casualidad. Se nos ocurrió cuando, en 1966, estábamos grabando Nights in Broadway. El productor del disco nos pidió que gritáramos frente al micrófono y a mí el chillido me salió muy bien. -Ahí descubrb0í que podía cantar de esa forma. 

Aunque el hecho de usar falsete no es el rasgo más distintivo de los Bee Gees; nuestra originalidad reside en la combinación de las tres voces». Continuando con su característico empeño por fastidiar a la audiencia adicta a las modas, el colmo llegó con su más sonado éxito: la banda sonora de Fiebre del Sábado noche, que fue a publicarse en el 77, el año de la revolucion «punk». John Travolta y ellos encarnaron el lado discotequero, intrascendente, hortera y moderadamente positivo de la juventud, opuesto al agresivo nihilismo de Sex Pistols y compañía. «Creemos -declaran- que con esa banda sonora transformamos el concepto de músicas para películas. Los productores, el público y la Academia de Hollywood comenzaron a partir de entonces a darse cuenta de lo importante que puede ser una B.S.O.». 

Con el paso de los años parece que los hermanos Gibb, de los que artistas como Janis Joplin, Elvis Presley o Nina Simone han hecho versiónes, se han vuelto más moderados y se dejan llevar por corrientes. Modas como las de participar en conciertos benéficos, en favor de la paz. En el de Mandela ellos estuvieron. «Fue un concierto muy divertido -declara Maurice- y además me gustaría pensar que ha servido de algo. Lo lamentable es el ansia de oportunismo de la gente. Había grupos que en el «backstage» preguntaban quién era ese tal Mandela».

15 mayo 2013

El especial talento de Elvis Presley



La vida de Elvis Aaron Presley, el hombre que revolucionó el mundo de la música con sus ritmos de rock, constituye el argumento de la nueva serie que hoy estrena Antena 3 TV, Elvis Presley, el rey del rock. Se trata de una producción de «Priscilla Presley and Rick Husky», distribuida por New Worl International, que combina la historia de la música con la de los acontecimientos y sentimientos que rodearon al hombre. 


Precisamente la presencia de la viuda de Elvis Presley en la producción de la serie ha permitido dotar al argumento de detalles basados en la vida real del llamado rey del rock'n roll. Dividida en 13 capítulos, Elvis Presley, el rey del rock ha sido interpretada por Michael St. Gerard, en el papel protagonista, y se centra en la etapa más desconocida de la trayectoria musical de Presley, los inicios de su carrera como cantante, sus primeras ilusiones y las desilusiones de entonces, su esfuerzo, su lucha constante por triunfar. 

El arranque de la serie se sitúa en 1954, en Menphis, con las imágenes de un joven especialmente atractivo, de voz ronca y sensual y dotado de especial talento para la música melódica y el gospel. Acompañado por una pareja de músicos amigos, el joven coge su guitarra y se se lanza a la búsqueda de su sueño.

14 mayo 2013

Quien es el Conde Lequio

Después de comprobar en un segundo viaje a la URSS que la estulticia y el desprecio al espectador de esa caja, que alguien llamó tonta, es contagiosamente universal, me encuentro con la modélica retransmisión en TVE del recital que dio Paul Simon en La Coruña. 

Independientemente del inmenso placer que regala la sobriedad y el clasicismo de este tipo que afortunadamente «sigue loco, despues de todos estos años», de volver a emocionarme con ese torrente de acidez y lirismo, de constatar que su música (como la de Cohen, Dylan, Reed, los dos Cale, los Stones, Young, Waits, Van Morrison, Joe Jackson y Elvis Costello) va a seguir aliviándonos del inmenso hastío que provocan los monarcas actuales del «marketing» y de la lujosa nadería musical, me encuentro con la grata sorpresa de que los hermosos textos de sus canciones están subtitulados al castellano. 

Algo se mueve en TVE. Si disfrazara con elegancia su grosero, excesivo y humillante tributo al Poder («y los sueños, sueños son») obtendría el derecho moral a que nadie con dos dedos de frente la compare ofensivamente con sus competidoras, con las, hasta el momento, cochambrosas televisiones privadas. 

No voy a dar publicidad gratuita al nuevo engendro de Tele 5 Desde Palma con amor, que presenta esa montaña de carne, hueca de cerebro, de clase y de gracia, llamada Norma no sé qué, pero me resulta imposible estaquearme de los estúpidos alardes de morro de Ana Obregón. 

Su entrevista (la definición es deformante, responde exclusivamente a mi piedad) a un fulano, cuyo más distinguido «curriculum» vital descansa en- el trascendente hecho de que va a casarse con la musa de Caliente, superó los límites de la obscenidad. Le presenta como «alguien que no es un personaje público, no es un político, no necesita promoción. Es economista, karateca y futuro marido de Ana Obregón». Le pregunta «¿qué supone para ti la fama que tienes en España? ¿Te han despedido de la empresa en la que trabajabas? ¿Qué te gusta de Ana Obregón?». 

La lúdica nena, que se refiere a sí misma en tercera persona, emulando los atributos y el «ego-trip» del Papa y de algunos tronados anónimos, pone cara de orgasmo cuando el tal Lequio, el hombre con atributos marcianos, cita gratuitamente a Hemingway y asegura que «en España, si mides más de uno ochenta, ya estás jodido». ¿Qué diablos hago yo perdiendo mi tiempo con esta apología de la nada y de la gilipollez colectiva? El despiste del gran Rubén Blades, quitándole unas bobas esposas a Ana Obregón, y actuando en este bochornoso circo, merece que Pedro Navaja le enseñe el puñal.

12 mayo 2013

El carácer de secta de los verdes

Se espera que las más importantes organizaciones ecologistas firmen un comunicado de última hora en el que manifiesten el caracter de secta de ésta última candidatura y recomienden que nadie la vote. Pero no pedirán el voto para nadie. La tercera candidatura promovida desde Madrid es la del partido VERDE, cuyo líder y veterano candidato es un misterioso escritor de libros sobre guerra. José Luis Barceló, que se presenta por Madrid, está acusado igualmente de ser un usurpador del movimiento verde. «Su partido se llama en realidad Vértice Español de Reivindicación y Desarrollo Ecológico, rebuscado nombre para juntar las iniciales VERDE. Además proviene de una escisión de los primeros tiempos de Alianza Popular».

Este partido presenta listas electorales en sólo siete circunscripciones y sus resultados electorales en anteriores comicios han sido los más pequeños, en parte porque se desconoce que hagan ningún tipo de campaña electoral. Al parecer, existe un recurso ante la Junta Electoral Central para que esta candidatura no utilice las siglas VERDE y si su auténtico nombre, para evitar confusiones en el electorado. Por último, en las cuatro provincias catalanas se presenta Alternativa Verda-Moviment Ecologista de Catalunya. 

«Tenemos una concepción ecoregional para estructurar el movimiento ecologista europeo, pero ofrecimos a Los VerdesLista Verde una coalición en Cataluña», dijo Josep Puig, cabeza de lista por esa ciudad. «Ellos -añadió- querían que les dejáramos la plaza de Barcelona y nos pareció inadmisible».

11 mayo 2013

Evangelista ha sido derrotado por la vida

Se le ve cansado, muy cansado y desanimado. Un peso pesado abatido por la vida. Tumbado sobre un sofá, Alfredo Evangelista se lamenta de su mala suerte. «Estoy un poco bajo de moral por lo ocurrido durante estos días. Me voy recuperando gracias a la fuerza de voluntad y al espíritu que tengo», afirma. No le importa recordar lo sucedido la noche en que una pareja de la Policía Municipal le sorprendió con nueve gramos de heroína. «Estaba con unas chavalitas amigas mías. Compramos un poquito de coca para pasarlo mejor y me salió mal. Lo que lamento es que la gente se haya enterado que tomo coca». Vive al día. No tiene trabajo fijo. Entrena a algunos chavales y está a la espera de noticias de Enrique Sarasola, para ver si puede estar junto a «Poli» Díaz para ayudarle en su carrera pugilistica.

Es difícil explicar dos detenciones en un año. Sin embargo, él se defiende. «Soy como un niño. Cometo errores muy graves, pero enseguida me arrepiento de las cosas que hago mal», comenta con esa dificultad en el habla que siempre le ha caracterizado. Evangelista, aún no recuperado de la dura cama de los calabozos policiales, encuentra respuesta para todo. «Yo procedo de gente muy humilde, allá en Uruguay. Salimos de la nada. Sin un duro y pensamos que el dinero no se iba a acabar nunca. Además, te llevas palos muy fuertes en este mundillo. Martín Berrocal me perjudicó mucho. Me quitó las ganas de todo». Muy pocos le llaman campeón. Se podrían contar con los dedos de una mano. En otros tiempos todo eran halagos, palmadas y buena vida. 

Aún así, el que fuera campeón de Europa nunca pensó en volver al cuadrilátero. Es tajante. «Nunca pensé en volver. Estoy cansado. Son 17 años de boxeo, tengo muchos combates y he sufrido mucho», explica con una voz afónica. Muchos que le conocen le califican como «un gran trozo de pan», algo que le gusta y reconoce gustoso, pero con cierto resquemor. «Tengo mis cosas buenas -argumenta Evangelista- pero por lo bueno que he sido estoy así. Me van las cosas mal y no tengo dinero cuando todo el mundo ha chupado de mí». Aparentemente, este grandullón no pide grandes cosas. Sólo un trabajo en un buen sitio donde pueda ganar el dinero suficiente para vivir desahogadamente con sus dos hijos. Sus ojos, en un tiempo desafiantes, están realmente fatigados. Denotan incluso miedo y cierta debilidad. No aguantaría un asalto. «Sí -responde Alfredo- tengo miedo de acabar un día de estos en la cárcel, porque me estoy buscando la vida en la calle».

Reconoce que tiene muy pocos amigos de verdad. Parece desilusionado. Sólo cambia cuando su hijo, Alfredito, de tres años, se acerca a darle un beso antes de salir de paseo con su abuela Elsa. Cuando se pone de pie infunde respeto. Más si aún se le recuerda con los guantes. «Con éste me pegó Mohamed Alí», explica. Muestra como una reliquia el guante rojo colgado del pasillo. Se acuerda de aquel combate y derrota con el que fuera gran campeón del mundo. Hoy, diez años después de aquella batalla, Mohamed Alí, el vencedor, lucha contra la enfermedad de Parkinson en EE.UU. Alfredo, el derrotado, lucha contra sí mismo en la Avenida de América.

10 mayo 2013

Las penurias de la guerra

Con un compañero del Este, pasó todo un día fabricando una tarima de madera para su cama. Encantado, pues la penuria de los pisos de alquiler es temible en Berlín Oeste, Detlef obliga al propietario a que se lo enseñe. 

Un cuarto de baño, una cocina, un dormitorio. Unicos testigos de una infancia en el Estado de Karl Marx: un crucifijo, recuerdo de la abuela muerta hace dos años, y un álbum de fotos. Las maletas son demaisado pequeñas para los nostálgicos. 

Este verano, Detlef pasó las vacaciones en Leningrado. Cuando recibió el telegrama de Elka que le anunciaba que el salvoconducto tan esperado había llegado por fin, permaneció muy tranquilo: «Ya había vendido mi único bien, el coche, y estaba preparado psicológicamente para irme. Desde hace algunos meses no invertía nada en la RDA». Al igual que Elka, como muchos de aquellos que habían presentado su demanda para marcharse, Detlef iba tirando como podía en Prenz.

09 mayo 2013

Pobre miserable

La desbordante atmósfera de carnaval que se adueñó de Berlín y buena parte de las ciudades alemanas al anunciarse la caída del Muro la noche del pasado jueves comienza lentamente a desvanecerse. Los petardeantes «Trabant» y «Wartburg» que invadieron pacíficamente las calles del sector occidental, provocando colosales atascos de tráfico durante el fin de semana, retornan en caravana al Este.

Ayer, mientras los quinientos diputados de la «Volkskammer», el parlamento germanooriental se reunían en el sector este para ratificar al reformista Hans Modrow como nuevo jefe de gobierno, algunas docenas de personas continuaban haciendo cola ante los bancos del sector oeste para recoger los cien marcos (6.300 pesetas) que el gobierno de Bonn entrega a cada «visitante» como «regalo de bienvenida».

No existen cifras exactas aunque se calcula que al menos cincuenta mil personas, de los más de tres millones que han cruzado la frontera desde la madrugada del pasado jueves, han optado por instalarse definitivamente en la República Federal. Desde comienzos del año han emigrado a Occidente 250.000 germano-orientales, la inmensa mayoría de ellos a traves de Hungría y Checoslovaquia. A medida que los alemanes comienzan a recuperarse de la emocionante «borrachera de libertad» de las últimas jornadas, empiezan a aflorar de un modo cada vez más acuciante temas como las relaciones futuras entre las dos Alemanias, las probabilidades de supervivencia del régimen comunista y la posible reunificación.

Según un sondeo del semanario «Quick» el 59 por ciento de los ciudadanos del Este son favorables a la reunificación, aunque tan solo el 33 por ciento desea que la RDA adopte el mismo sistema político y económico que la RFA. En el mismo sondeo, realizada telefonicamente pocas horas antes de la apertura del Muro, uno de cada cinco encuestados cree que la unión es factible en los próximos tres años. En contra de estas opiniones, la Unión Soviética ha dejado ya patente que se opone frontalmente a una posible reunificación. El propio Hans Modrow, quien ayer debía ser nombrado jefe de gobierno de la RDA, considera que la existencia separada de dos Estados germanos garantiza «la actual estabilidad europea».

Modrow añadió que con la nueva ley electoral y gracias a la «apertura» cualquier ciudadano de su país podrá votar a quien desee en las futuras elecciones. Una nueva prueba del «espíritu aperturista» que invade la RDA fue ayer la retrasmisión en directo por televisión, por primera vez en la historia, de los debates que tenían lugar en la «Volkskammer» sobre la conveniencia de nombrar al propio Modrow jefe de gobierno. A pesar de que las cosas comienzan a retornar lentamente a la normalidad, Alemania todavía sigue bajo el enorme impacto de los ocurrido en Berlín.

El presidente del partido Socialdemócrata (SPD), Hans Jochen Vogel ha propuesto modificar la fecha de la fiesta nacional. Hasta ahora la RFA celebraba ese día el 17 de junio, en recuerdo del levantamiento popular de Berlín de 1953. Según la propuesta de Vogel, a partir de ahora debería tener lugar el 9 de octubre, coincidiendo con la «caida del Muro». Jubnto a la ola de entusiasmo popular y de brazos abiertos que está practicando buena parte de la sociedad germanooccidental, han proliferado tambien un buen número de caraduras y negociantes decididos a hacer dinero en el tumulto y no pocos afectados o sorprendidos por el aluvión que llega del Este. Se ha informado de casos en los que desaprensivos han vendido seguros de casas a ciudadanos que ni siquiera tienen domicilio. Un tendero del barrio berlines de Kreuzberg exhibe desde hace unos días en la vitrina de su negocio pedazos del Muro y los ofrece a un marco la pieza.

Los dueños de los númerosos «sex shops» de Hamburgo se estan quejando amargamente de lo que califican de «marea de mirones». Según los comerciantes, miles de visitantes germano-orientales estan inundando literalmente sus tiendas, revuleven todo, curiosean en todos lospaquetes y hojean las revistas pornográficas «pero no se gastan un marco». Esta «desventura» parece ser compartida por las espectaculares prostitutas de la Reperbhan, el famoso «barrio rojo» portuario. Algunas putas aseguran que los recién llegados de la RDA intentan conseguir sus servicios gratuitamente. «Todos hacen lo mismo» afirma una de ellas. «Ponen cara de buenos y dicen soy germanooriental, no tengo dinero y esperan a ver que pasa».

08 mayo 2013

El cepo de Oriente

Thomas, púdico, no se explaya mucho sobre su estado de ánimo. Intenta comprender: «Existe este indudable "Gemütlichkeit" -NDLR: algo intrínsecamente germánico entre la cama turca inglesa y el niño bueno francés. El 99% de las personas de aquí están contentas cuando tienen el suficiente dinero para pagarse una cerveza. En Alemania Federal ocurre lo mismo. El cepo aquí es que, económicamente, vamos mejor que en los otros países del Este. Siempre hemos sido los reyes de la Europa del Este». Thomas estudia lenguas orientales. Ha viajado, eso sí, siempre por tierras comunistas: China, Corea del Norte. Sueña con Nueva York y Australia. Es un privilegiado y lo sabe. Va todos los días al café de Husemannstrasse para reunirse con sus amigos, con los que no han desertado, claro. La voz andrógina de Tracy Chapman nada en el humo opaco de los pequeños cigarrillos liados. 

El cáfé, de Husemannstrasse está situado en el lugar más alto del Berlín Este ramificado. Entre un decorado retro restaurado, se bebe whisky escocés o chocolate caliente. En esté momento también se puede tomar algo muy apreciado: un «earnembert» francés pasado por el horno y regado con jugo de aránganos. Thomas lleva unos pantalones de cuero negro ceñidos en la cintura mediante un cinturón claveteado y un polo tipo Lacoste por fuera. Tiene barba de un día y el pelo muy corto. Los amigos se sientan alrededor de una pequeña mesa de mármol falso. 

Está Dominik, un diseñador de moda de 23 años con aspecto de adolescente con gafas de montura en rojo vivo. Está Volker, de 28 años, que dibuja comics y discursea sobre el teatro barroco y el estructuralismo llegado de Francia. También encontramos a Kartsen, un rubio de 27 años con gorra de ferroviario y un pendiente malva de pacotilla, que vende cosas en un mercadillo, hace algo de música, un poco de todo, pero nunca gran cosa. En Prenzlauer Berg se vive aislado. En el argot berlinés, a esto se le llama «Kietz», el nido, el capullo. Resguardado de una sociedad estancada, represiva, se vive en paralelo. Prenzlauer Berg tiene sus normas, su ritmo: Volker, el más docto, explica: «Esta atmósfera ya no se encuentra en Leipzig, ni en Dresde ni en ninguna otra parte de la RDA. Aquí hay cafés, teatros, bares, lugares estimulantes para estar con los amigos. En Berlín no dejamos que nos manejen: Nos excluimos de las estructuras impuestas por el Estado. 

Prenzlauer Berg es para todos nosotros el único sitio soportable de la RDA». Husemannstrasse desemboca en Kollwitzplátz. Bajo los árboles rojos, un grupo de niños se reúne alrededor de una figura de barro. Una galería presenta una exposición de fotos del viejo Berlín. Un letrero en un café promete helados con sabores prohibidos: «Capri», «Sueño de los mares del Sur». En la acera de enfrente, la persiana de chapa ondulada de la cervecería «Restauration 1900» está bajada. El propietario no soportaba más dejarse provocar insolentemente por esos postres con nombre evocador. Pasó al Oeste este verano, a través de Hungría. 

Las preciosas casas de principios de siglo de Husemannstrasse han sido restauradas recientemente, pero en las calles adyacentes, las fachadas se caen hechas trizas y los ladrillos aparecen desnudos. En el triángulo «LSD» (Lychenerstrasse, Schliemannstrasse, Dunckertstrasse) donde viven Thomas, Dominik y Volker, las fachadas no han sido retocadas tras la guerra y ya se apilan los trozos de carbón para el invierno delante de las puertas y en los patios de luces. Detlef ha recreado en el otro lado del muro, en Kreuzberg, este «kitz» que le hace sentirse seguro. Obtuvo este verano la autorización de emigrar legalmente, llevaba dos años esperándola. Con gran ironía, una semana más tarde, Hungría abría sus grandes puertas y ahora el muro se derrumba. Detlef acaba de encontrar un apartamento y está esperando que el subsidio de bienvenida acordado por la RFA para todos los alemanes del Este llegue a su cuenta bancaria, todavía sin estrenar.

07 mayo 2013

Los verdes en el congreso

La candidatura de Los Verdes-Lista Verde es la única de entre las presentadas bajo nombres ecologistas que tiene alguna posibilidad de entrar en el futuro Parlamento que saldrá de las urnas del 29 de octubre. La confusión, de siglas y la confusión del movimiento político verde son la causa de un previsible desastre electoral, que probablemente impedirá que una voz ecologista ocupe un escaño parlamentario en nuestro país, contrariamente a lo que ocurre en la mayoría de los otros países de la CE, donde el ecologismo político cuenta cada día con más fuerza. 

Al igual que en las pasadas elecciones europeas, los verdes se presentan bajo cinco denominaciones distintas, cuyas expectativas de voto ronda una cifra suficiente para varios diputados, tal y como anunciaba la encuesta, pero que, al ir divididas, disgregarán el voto. Los electores tendrán serias dificultades para identificar la opción que quieren votar. Todas ellas se arrogan la representatividad del movimiento ecologista, cuando en realidad sólo dos cuentan con parciales apoyos entre los sectores sociales que trabajan en el día a día por la naturaleza en España. Los Verdes-Lista Verde, coalición electoral de cuatro partidos ecologistas, es la candidatura que cuenta con el apoyo entre el movimento ecologista europeo y ha tratado de dar cabida en su seno al movimiento ecologista.

El cabeza de lista por Madrid de esta coalición, es Humberto Da Cruz, presidente de la Federación de Amigos de la Tierra, una organización conservacionista no vinculada al movimiento político. Sin embargo, Humberto Da Cruz ya se ha presentado en un anterior comicio en la lista de Izquierda Unida. Esta coalición, que ha presentado candidatura en practicamete todas las circunscripciones electorales, ha sido apoyada también por algunas personalidades ligadas al movimiento conservacionista, pero ninguna asociación como tal, ha prestado su apoyo público a la candidatura. 

Se trata de la única candidatura donde figuran personas ligadas a los movimientos sociales conservacionitas, en prácticamente todas las listas que presentan. Enfrentada a la anterior, Los Verdes Ecologistas presentaron sus listas en prácticamente todo el Estado español. Esta candidatura, que cuenta con idénticos símbolos electorales que los anteriores, no está avalada por ninguna personalidad, ni por el movimiento europeo, y está acusada de infiltrarse en el ecologismo político. Félix Herrera, primer candidato por Madrid, se defiende de las acusaciones con una máxima verde: «Nos quieren contaminar». Sus opositores políticos, especialmente Los Verdes-Lista Verde, afirman que se trata de un brazo de la secta La Comunidad y que les han usurpado los símbolos y la terminología. Aunque Félix Herrera ha reconocido que en los orígenes eran una misma cosa, afirma que actualmente «está totalmente desvinculada». 

La Comunidad, es una organización semireligiosa fundada por el argentino Silo y sometida a investigación por la comsión de sectas del Congreso de los Diputados. Los Verdes Ecologistas afirman que el programa de sus opositores políticos se basa en la difamación de su movimiento, mientras que ellos hacen un trabajo de base, donde «el hombre está por encima de la naturaleza».

06 mayo 2013

Año cero en Berlín

Dos barrios siameses. Uno es punk, turco, revuelto, noctámbulo, violentamente ramificado. El otro es anticuado, frustrado, silencioso, sordamente explosivo. Uno, Kreuzberg, está en el Oeste. El otro, Prenzlauer Berg, está en el Este. Están uno enfrente del otro, a unos cientos de metros y sin embargo el uno es inaccesible, por ahora, para el otro. En Kreuzberg, BerlínOeste, viven Elka y Detlef desde que saltaron el muro este verano. En Prenzlauer Berg, Berlín Este, viven Thomas, Volker y Dominik. La postal pasa de mano en mano. «Muchos besos. Todo va bien». 

Elka la ha firmado con un corazón herido atravesado con una flecha. Llevaba dos años intentándolo todo para irse legalmente al Oeste. Incluso había rellenado un formulario de los que arreglan un matrimonio con un compañero de Alemania Federal. Pero este verano la frontera húngara se abrió milagrosamente y la tentación fue demasiado fuerte. No lo dudó, todo su equipaje fue un bolso de mano. Elka se fue a través del campo hacia Austria y la libertad. Un rodeo de 2.000 kilómetros para finalmente llegar al otro lado del muro, en Berlín Oeste. Es la primera vez que la pandilla de Prenzlauer Berg tiene noticias de ella. Thomas está emocionado. Este verano acompañó a Elka hasta la frontera. Pasaron juntos él último día en Budapest, charlando en un baño turco, despidiéndose con calma. Elka se fue y Thomas volvió a Prenzlauer Berg solo, un poco derrotado. Actualmente está algo, desorientado. «Cuando regresé atrás las vacaciones, unos veinte amigos ya no estaban aquí. Se han ido sin dejar ninguna dirección. Fue una extraña sensación. 

Tuve la impresión de un vacío terrible y me pregunto qué es lo que voy a hacer. Preferiría quedarme aquí, pero tengo treinta años, e incluso si las cosas comienzan a moverse en la RDA, no me apetece esperar diez años para poder vivir como quiero. El tiempo pasa rápidamente». Para este joven, la apertura del muro sólo le infunde esperanzas a largo plazo. Demasiado tiempo quizá.

05 mayo 2013

Representando el misterio

Estaba todo el país formado en la gran explanada nacional. Cerca de la tribuna los elegantes gastadores venidos directamente de Ferraz, escoltaban el palco/urna de las autoridades. Nos habían dejado en posición de descanso y de los uniformes de la gente guapa que ocupaban los primeros puestos, salían brillos de strás y medias de seda negras. Detrás, una legión de jóvenes con vistosos masters sobre sus cabezas moldeadas. Luego, en columnas de a tres, una clase media de uniformes grises, los sindicatos y sus huestes, el pelotón de los empresarios, las tropas llegadas de las zonas rurales y los que no estaban presos del moro en el sector pesquero.

Poco a poco en el palco/urna se iban acomodando los habituales del banco azul. Barrionuevo miraba de reojo a Serra, Serra no daba la espalda a Fernández Ordóñez pero Fernando Ordóñez hacía versos y declaraciones a la Prensa. Solchaga y Mariano Rubio (¿qué pinta aquí Mariano Rubio?) hacían un aparte mientras Borrell se escondía tras una bandeja de canapés. En estas andaban cuando el Presidente González hizo su aparición descendiendo de los cielos. Seria gritó ¡Firmes! pero le salieron dos gallos y el país no le oyó. Volvió a intentarlo y esta vez sí, todos a una sacaron pecho y dieron taconazos. Lo más florido de la gente guapa tiraba pétalos de rosa y entonaba canciones de paz y esperanza. Entonces González tomó la palabra y habló hermosamente de la gallardía de saber perder unas elecciones mientras se teñían de rojo escarlata las mejillas del amplio pelotón de interventores y tránsfugas. Luego dijo algo Serra, pero no se le entendió y tomó la palabra Solchaga anunciando las nuevas medidas económicas que fueron recibidas con vítores en las primeras filas y varios desvanecimientos así como un intento de insurreción en el resto de los formados.

Viendo el cariz que tomaba la cosa, se procedió inmediatamente al nuevo sistema de votación: la urna/tribuna se abrió y a pesar de todo tras una breve pero alegre carrerilla, uno a uno hasta no sé cuántos millones se fueron lanzando dentro de ella. Alcanzado el nivel gracias a que alguno se tiró dos veces, se dio por terminada la función.

04 mayo 2013

Todo va a mejor

Lamentablemente, nuestros líderes se han quedado, por unas cuantas horas, sin nada que decir, una vez han agotado, por razones legales, su repertorio de ofertas. Y es una lástima, ahora que se lo habían aprendido tan perfecta y hasta tan convincentemente, después de haber mareado la perdiz unas cuantas semanas con «cuestiones coyunturales». Al final, cada cual sabía ya perfectamente quién era su presunto y eventual socio y quién su enemigo y rival irreconciliable.

Por ejemplo, los socialistas que, en la campaña de junio, se ensañaron con los Pactos PPCDS, y que al comienzo de esta campaña denunciaron el «todos contra el PSOE» que había originado la tele de Luis Solana, finalmente han centrado sus ataques en la Izquierda Unida de Julio Anguita, Pablo Castellano, Cristina Almeida y, acaso y de rondón, como compañero secreto de viaje, Luis Gómez Llorente. Esta vez han preferido olvidarse de Suárez y decir de Aznar simplemente que está verde o cmdito. Alguna encuesta, pública o privada, les debió contar dónde estaba el enemigo.

Los demás candidatos tenían claro, desde el primer momento, que tenían muy claro el contendiente. De ahí que se hayan dedicado a otros aprendizajes distintos. Por ejemplo, Aznar ha estado ensayando y practicando su nueva función de primer líder de la oposición, a la espera de tener su «cara a cara» con González en el hemiciclo, apenas se constituya el nuevo Gobierno. Hasta llegar a ese punto de futuro líder opositor, Aznar hubo de escapar de la muy alargada sombra de don Manuel y hasta dar la impresión de que apenas se conocen, si casualmente se encuentran...Aznar ha recibido eficaces lecciones de sonreír ante las cámaras, de recortarse el bigote en medida ajustada, de tener respuestas preparadas para cualquier pregunta, o para huir de las preguntas. Que lo. diga Enric Sopena cuando quiso saber en virtud de qué autoridad había cambiado la «doctrina oficial» del PP sobre el aborto.

El duque hace tiempo que aprendió a sonreír a las cámaras, a repartir abrazos, a pedir el voto, a emplear torio convincente, a responder a todo... Lo que no se termina de entender es por qué huye de determinadas entrevistas que se le ofrecen. Porque «tablas» tiene como el que más. Y buena falta, se supone, ha de hacerle esa clase de propaganda gratuita.

Al líder pecero le han dado lecciones hasta en los periódicos. Le han dicho que más que mítines daba homilías y grandes broncas a sus feligreses. Y ha entendido que es más conveniente en la campaña no atacar y sí ser atacado, y proclamar, una y otra vez, que no quiere hacer otra cosa que exponer, explicar y defender el programa de IU. Aunque, con habilidad, sí demuestre cuánto aborrece de los socialistas, «primos hermanos» en la izquierda en la que coinciden en: aspirar a su voto.

02 mayo 2013

Las reinas del mambo

Este rincón de Gomorra es apacible y bastante inofensivo pero, por lo que dicen los periódicos un día sí y otro también, a numerosos gomorritas les está ocurriendo algo tremendo: los matan sus propios hijos. En Sodoma también hay crímenes pero, en general, los cometen chaperos y, la verdad, resulta como más llevadero que te mate un chapero y no un fruto de tus entrañas. Esa es una de las ventajas que, hasta ahora, tenía ser sodomita.

Sin embargo, no parece que ese chollo vaya a durar mucho. La Susi y yo hemos recibido una pomposa invitación para una boda en Sodoma el jueves que viene. Se casan un ingeniero de caminos, canales y puertos, con quince años de experiencia profesional, y un futbolista de un equipo de primera división y de la selección nacional Sub-21. 

Querían casarse ante la Macarena, como la Jurado y Ortega Cano, pero también a ellos se ha negado a matrimoniarles el párroco de San Ginés. Ese párroco parece un poco desaborío; está claro que, como dice la Susi, no ha nacido para el jápenin. El ingeniero y el futbolista han decidido casarse por lo civil ante un juez de Sodoma.

- A lo mejor tienen prisa -dice la Susi-, porque se han comido la pringá.

En esta pedanía de Gomorra, «comerse la pringá» es dejar embarazada a la novia y tener que casarse de penalti. Y, bien pensado, que un futbolista se case de penalti parece muy natural. Ya veremos. También habrá que ver de qué va ese otro misterioso festejo al que hemos sido invitados mediante un enigmático telegrama que dice:

«El sábado, a la hora de las brujas, en un lugar que mantendremos en secreto hasta una hora antes y que os comunicaremos por teléfono, celebraremos una orgiástica ruptura con la moda. No faltes. Prepara el bambo o la guayabera, según el sexo al que pertenezcas o al que te gustaría pertenecer». La Susi y yo estamos de acuerdo en que la cosa promete, aunque nos ha entrado un sinvivir: una guayabera sabemos lo que es, pero ¿qué es un bambo?

Nuestra hada buena nos ha echado una mano esta mañana, en la playa, y ya sabemos lo que es un bambo. Habíamos ido la Susi y yo a la playa que hay enfrente de la urbanización del Castillo del Espíritu Santo, más que nada a mirar bañistas, y les pedimos a nuestra hada buena y nuestra hada mala que nos acompañasen, a ver si les daba un poco el aire. La gente que va a esa playa es bastante chic, pero, por fortuna, de vez en cuando aparecen elementos muy populares. Tan populares como una gorda tremenda que chapoteaba en la orilla como una mobydick entregá y vestida con un modelo amplio y cómodo, como las faldas de una mesa camilla.

- ¡Eso es un bambo! -chilló, feliz, nuestra hada buena.

Quede claro que el bambo es el vestido, no la gorda. El bambo es como un modelo de Sybilla, pero sin tanto rollo de pureza de líneas y sin tanto márquetin. Tiene un escote generalmente cuadrado, tirantes anchos, ninguna estructura, y cae suelto y holgado hasta las rodillas; es ideal para estas calores, aunque ya sólo se lo ponen las marías con fuerte personalidad y que no han sucumbido a la tiranía de la alta costura hasta para ir al supermercado. La gorda del bambo protagonizó también un sainetillo maravilloso que no me resisto a reproducir, aunque bien sé que me quedará pobre y desangelado, dadas las dificultades que, para su transformación en escritura, presenta la escurridiza fonética andaluza. Pero el caso es que la gorda no estaba chapoteando sola, sino con un chiquillo de unos siete u ocho años y que, a la vista de la constitución del chavea, era evidentemente su hijo. La gorda era tan feliz en la suavidad casi mística del rompeolas que pasaba ampliamente del niño; la gorda estaba en un éxtasis playero, en un puro orgasmo acuático, en un nirvana de foca remojada y dichosa. De pronto, un hombretón con un bañador exacto al que ha estado luciendo en fotos este verano el señor Aznar y que comía sandía bajo una sombrilla se levantó de un tirón, se fue para la orilla y le gritó a la gorda una cosa que sonó exactamente así:

- ¡María, saca el higo del agua!

A toda la gente chic de la playa del Espíritu Santo se le cortó la respiración.

Pero María, por lo visto, estaba sorda de gusto, anestesiada por el agua fresquita que le anegaba los bajos, relajadísima, con el higo -con perdón- en la gloria, así que ni caso. Entonces el hombretón, muy sofocado, se metió en el agua hasta los tobillos y, pronunciando cada palabra con sobrehumana pulcritud, como si acabara de salir de la consulta del logopeda, le gritó al chiquillo una cosa que sonó así, más o menos:

- ¡Hígor, picha, salte pa fuera!

Entonces la Susi y yo comprendimos -y lo comprendió toda la gente chic de la playa del Espíritu Santo- que el niño de la del bambo y el de la sandía se llamaba Igor; dicho así con acento en la i. En toda la playa resonó, unánime, un suspiro de alivio.

Boda en Sodoma. En el cuchitril del juez con pinta de danés que ofició la ceremonia, un calor sofocante. Afuera, una multitud de curiosos, como si fuera la segunda boda de la Pantoja. Invitados, los justos; el ingeniero, de hecho, es de los de vicio, porque está divorciado y tiene la parejita, pero ha decidido mudarse para, entre otras cosas, ahorrarse el trance de que un hijo lo asesine. El primer detallazo del bodorrio es que los dos novios se han presentado vestidos de novia. El juez con pinta de danés quedaba un poco raro llamando a las novias por sus nombres de novios y preguntándoles todo eso de la salud y la enfermedad hasta que la muerte los separe. Los contrayentes, sin embargo, se han comportado todo el tiempo con bastante soltura y razonable unción, aunque se hicieron un poco de lío con los velos a la hora de destaparse el rostro para besarse. Luego, a la salida, un grupo de sodomitas imaginativos -o sea, locas delirantes- decidieron tirar la casa por la ventana y, en vez de echarles arroz a los nuevos esposos, les echaron langostinos. Un lujo.

El lunch fue exquisito. Los novios fueron de mesa en mesa, departiendo con sus invitados, y la verdad es que los dos estaban, con tantísimos tules, la mar de vaporosos. Nos agradecieron nuestros regalos; habían puesto la lista de bodas en el Hipercor de Jerez, una lista llena de cosas prácticas; la Susi y yo les compramos una vajilla de duralex, un parchís y un juego de plumas para combinar con las pamelas. La Susi no tardó nada en echarle el ojo a un muchachito rubio, de esos que tienen la piel del color de la coñeta dorada, y todavía tardó menos en echarle también el anzuelo.

- ¿Eres sodomita de vicio o de nacimiento? -le preguntó.

- No confunda, oiga -le dijo el chico-. Yo soy chapero.

- Uy, qué bien -dijo la Susi, arrimándole toda la silicona. Y añadió, con la voz repentinamente aterciopelada-. Dime qué me vas a hacer, antes de matarme.

La Susi me ha dicho que le hizo de todo, pero en el asesinato lo han dejado para más adelante, para cuando se conozcan un poquito mejor.


La Susi tiene un jet-lag espantoso. Dice que esto de volver a Gomorra directamente desde Sodoma es como llegar a Bollullos del Condado desde Melburne en un vuelo chárter. La dejo desmadejada sobre una cheslón, y me voy solo a dar un paseo nostálgico por el Barrio Alto de Sanlúcar, en general, y por la cuesta Belén, donde yo nací, y la calle Caballeros, donde está la casa de mis abuelos, en particular. De repente, me asalta una suave melancolía de agua. Cuando yo era chico, por delante de casa de mis abuelos pasaban muy de mañana los aguadores.

La calle Caballeros estaba entonces empedrada y los borricos, cargados con los cántaros de agua, llevaban un pataleo muy cuidadoso y sosegado, atentos, como párrocos con el viático, a no resbalar en los guijarros y adoquinos. El aguador voceaba su mercancía como si estuviera buceando y, cuando su voz se colaba en la habitación donde yo me quedaba a dormir algunas noches, a mí me parecía que dejaba manotazos mojados en las paredes.

En casa de mis abuelos había aljibe y los aguadores pasaban de largo, pero recuerdo que en la cocina, en los lavaderos, en el patio falso, en los cuartos de baño había siempre tinajas, lebrillos, cubos de zinc llenos de agua, y búcaros húmedos y rumorosos junto al portón de la cochera, y un botijo llorón en un plato hondo sobre la mesa del comedor de diario, y toda la casa estaba llena de jarrones y de floreros con jazmines o calas o lo que fuese, y por eso a mí se me antojaba, cuando pasaban los aguadores, que en la casa se organizaba una secreta bulla de agua que aún soy capaz de imaginar, conmovido, como si no hubiera pasado el tiempo...

Por la tarde, la Susi continúa desparramada en la cheslón y yo me voy a la clausura de la exposición de Letizia Arbeteta. Hay en los cuadros de Letizia una materia rumorosa y llena de lirismo y desazón, un trazo denso y cálido, unas presencias acuciantes y unas ausencias -prodigiosamente «pintadas»- melancólicas y cómplices. Hay en sus cuadros un misterioso y fértil bullicio de agua.

Todo el día en vilo, y a las once en punto de la noche suena el teléfono y una voz muy apesadumbrada dice:

- Por la irresistible presión del lobby de modistos de postín, lamentamos comunicar que la orgía iconoclasta del bambo y la guayabera se ha clausurado.

Como estamos en Gomorra, la Susi y yo nos habíamos vestido como corresponde: ella con un bambo estampado en verdes y fucsias, y yo con una guayabera blanca llena de jaretitas. Parecemos indianos del año catapún. Nos sentamos en la terraza, frente al mar metódico, y terminamos cantando a dúo una habanera de despedida: Adiós, Gomorra.

Vuelta a Madrid. Las vacaciones en Gomorra han sido quizás demasiado tranquilas, pero dice la Susi que la castidad es buenísima para el cutis. Y, en cualquier caso, en Madrid, si nos da otra ventolera, siempre la tendremos a mano. Porque -parafraseando al poeta-, puede que haya otras Gomorras, pero están en ésta.