17 abril 2013

El ingenio se agudiza con el paro

Corren tiempos díficiles, de eso no cabe duda. La delicada coyuntura económica que atraviesa España ha dejado una nómina de más de cuatro millones de parados en el país. De hecho, desde que comenzó a despuntar la crisis, 76.000 personas han perdido su empleo en Málaga, lo que significa que hay ahora en la provincia nada menos que 177.000 habitantes sin trabajo, y otros no lo están porque han agudizado su ingenio. Javier Altamirano es uno de ellos.

Altamirano trabajaba en el negocio de la construcción hasta hace dos años, cuando las dificultades económicas que experimentó el mercado del ladrillo dieron como resulta su despido. Sin embargo, en lugar de quedarse en casa «viendo la tele y tomando ansiolíticos», como él mismo relata, cogió el toro por los cuernos y puso en marcha, junto con su hijo, no uno, sino dos negocios.

Empezó como distribuidor exclusivo de ocho bodegas de vino en Málaga, y, hace pocas semanas, arrancó su nueva apuesta, 'bebidasacasa.com'. Este servicio -que ya ha creado cuatro puestos de trabajo- lleva hasta el domicilio del cliente pedidos de bebidas de todo tipo y comidas de línea gourmet en un plazo máximo de dos horas. La idea es que, por un precio de gran superficie y un pedido mínimo de 40 euros, los particulares puedan disponer de todo lo necesario para llevar a cabo una velada o una comida improvisada sin tener que cocinar ni salir a hacer la compra. Y, además, sin importar el día ni la hora que sea, pues trabajan de lunes a domingo hasta las 22.00 horas: «Hay que levantarse temprano cada mañana, echarle valor y mucha imaginación», explica Altamirano, quien no ha recibido ninguna ayuda, ni del estado ni de los bancos, para hacer realidad lo que sólo estaba en su imaginación.

Marta Ojeda tampoco contó con subvención alguna, ni tan siquiera con un préstamo, a la hora de poner en marcha 'unsolouso.es'. Su idea surgió de la molestia que le suponía recoger y lavar los platos cada vez que hacía una comida con amigos en su casa. A menudo se preguntaba: «¿Cómo es que no hay vajillas desechables para estos momentos?» Investigó, viajó y al poco tiempo se hizo con la distribución a través de internet de completas vajillas de diseño hechas de palmera, bambú o incluso papel. Y descubrió todo un mercado sin explorar, pues «la gente cada vez tiene menos ganas de complicarse la vida».

Empezar con su negocio en un momento de crisis le resultó paradójicamente positivo pues, según su experiencia, la falta de dinero hace que sus clientes acudan menos a los restaurantes y se reúnan más en casa de amigos, lo que no tiene por qué restar glamour al encuentro: «Yo hago arte de la mesa, con diseños muy variados y todos los accesorios para que quede una decoración preciosa -sin importar que sea desechable- en cualquier ocasión».

Ahora está muy contenta con su nuevo trabajo, que le permite organizarse «a su manera»: «Tengo todas las reponsabilidades, pero también todos los beneficios. A lo mejor un mes no se vende mucho, pero valoro muchísimo la libertad que me da».

Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas. El principio fue duro, pues no sabía cuál sería el perfil de su cliente ni el mejor canal para introducir sus productos. Acudió a talleres de formación municipales, pero reconoce que no le sirvieron apenas, pues están «muy enfocados a los negocios de siempre, al que va a montar un restaurante o una asesoría». No obstante, para algo tan simple y tan socorrido como una tienda online -un canal muy utilizado por emprendedores con poco capital, pues conlleva un coste mínimo- «no tenían ni idea de qué aconsejarme», según explica Ojeda.

Pese a la complicación inicial, los dos afrontan con ilusión esta nueva etapa de sus vidas y animan a todo el que esté en dificultades económicas a emularlos: «Yo aconsejaría a los parados que hiciesen lo que he hecho yo, que no les de miedo lanzarse a un negocio diferente, y, sobre todo, que le pongan mucha imaginación y ganas, que la vida sigue», resume Javier Altamirano.

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