21 enero 2013

Hacienda es tu amiga


A que hay que pagar Hacienda, pagemos para causas que valgan la pena y no para engordar a cuatro ricos o fabricar cañones de largo alcance. Este el mensaje de una nueva forma de objeción, la objeción fiscal. «La objeción fiscal responde a la obligación que impone el Estado, a través de los impuestos, de contribuir con el militarismo y más concretamente con el presupuesto de Defensa. La objeción fiscal consiste en descontar, a la hora de practicar la declaración de la renta, el mismo porcentaje que se destina al Ministerio de Defensa dentro de los Presupuestos Generales del Estado».

La idea está siendo promovida por el Movimiento de Objeción de Conciencia, tal como publica en un artículo de opinión Maximino de Diego en El Independiente. «No se trata de que el objetor fiscal se guarde ese dinero -advierte el autor para que nadie lo confunda con Robin Hood- sino que lo envíe a alguna organización o proyecto social que trabaje en favor de la paz los derechos humanos, la protección del medio ambiente, el desarrollo del Tercer Mundo. etc.»

Es decir que los objetores fiscales se parecen más a Gandhi que a José María «el Tempranillo». «La objeción fiscal se hace pública mediante una declaración que va dirigida al delegado provincial del Ministerio de Hacienda explicando la deducción realizada, su porqué y el destino del importe no ingresado o que solicita sea devuelto» puntualiza Maximiano de Diego. «Como se ve -concluye - no se puede calificar a la objeción fiscal como un acto de evasión o fraude». Mucho menos conocida que la insumisión militar, la objeción fiscal va a dar mucho que hablar. Porque abre la puerta a otras objeciones. Muchas. objeciones les están poniendo los comunismos europeos a la metamorfosis que sacude de arriba abajo al Este. ¿Qué hacer a este lado del Edén? Vayamos por países. España: «A la Pasionaria la entierran» titulaban ayer los periódicos.

Francia: «El dirigente francés George Marchais convirtió el partido (comunista) en un baluarte de la ortodoxia marxista» escribe Sergio de Otto en El Independiente; Portugal: Alvaro Cunhal, defensor del marxismo puro y duro»; Reino Unido: «El PC podría seguir en el futuro el "ejemplo italiano es decir una agrupación de prestigio pero sin protagonismo político"» Alemania Federal: «Los comunistas de Bonn, marginados; después de que se fundara en 1968 para suceder al KPD, prohibido en los años cincuenta por anticonstitucional». Sin embargo el epicentro del seísmo está en Italia, donde Achille Ochetto ha dado en el talón de Aquiles al anunciar la reconversión del PCI al socialismo «light».

«El cambio del Partido Comunista italiano es irreversible» -escribe el corresponsal de El Independiente en Roma Javier Pérez Pellón- (el cambio) quiere decir que el Partido Comunista, trata de renacer en la forma de una nueva forma política que sea d motor de una posterior unión de toda la izquierda». En un breve texto de apoyo titulado «¿Adiós al marxismo?» El Independiente recuerda que «los comunistas italianos se sentían más atraídos por la Revolución Francesa que por "la gran revolución socialista de Octubre"». Los tiempos cambian y el «aggiornamiento» se impone en un país como Italia «conscientes de su declive en un país cada vez más volcado hacia el consumismo, los comunistas decidieron cambiar

Más objeciones, más objetores. El Tribunal Supremo objeta algo sorprendente: «El PSOE no tiene derecho al honor . en los procesos jurídicos por no ser el partido del Gobierno una persona física» publica Diario 16 haciéndose eco de una sentencia en la que se anula un fallo de la Audiencia Nacional que condenaba a Cambio 16 «por un atentado contra el honor del PSOE, porque la revista publicó sendas portadas con los titulares: "PSOE, nuevas corrupciones"y "¿Por qué Flick quiso comprar a Felipe?"». Una entrañable objetora de la canción es Joan Baez, que está obligada a competir con «el empuje de Tracy Chapman, Suzanne Vega o Christianne Lavin» como cuenta A. Montagut en El País. La romántica folk y su «Blowing in the wind» de los años 60 han reciclado su estilo «en la nueva gira por 30 ciudades norteamericanas». Sin embargo, ella es consciente de que «todavía hay clases», y recuerda: «Yo soy diferente a ellos (los rockeros), yo no puedo hacer rock pero ellos no pueden hacer lo que hago yo».

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