23 septiembre 2012

Japón tiene que abrir sus fronteras a Europa


La celebración mañana del encuentro cumbre en La Haya entre Japón y la Comunidad, similar al que los Doce realizan con Estados Unidos- y Canadá, inaugura una práctica diplomática de consultás anuales al más alto nivel entre dos superpotencias. La CE entiende sus relaciones con Japón en un sentido estrictamente económico y comercial, mientras Japón desea poner énfasis en estrechar lazos políticos' «con una Comunidad Europea que se está convirtiendo en potencia política», según señaló un portavoz nipón entrevistado por Reuter. Tales diferencias de enfoque, constituirán una barrera psicológica difícil de superar en tan. sólo dos días por el primer ministro japonés Toshiki Kaifu y los representantes comunitarios: el actual presidente del Consejo, el holandés Ruud Lubbers, y el comisario de Política Comercial, Frans Andriessen, también holandés. Los altos funcionarios europeos y japoneses, que trabajan en la redacción del documento que estudiarán ambas partes, no han logrado definir el futuro de las relaciones bilaterales.

Se trata de una cuestión particularmente importante para Francia, país que, de hecho, está protagonizando la mencionada lucha dialéctica con Japón. París aspira a que en la declaración final se contemple un «equilibrio en los beneficios mútuos», queriendo exhortar así a una mayor apertura del mercado japonés. Los japoneses, por su parte, han propuesto la fórmula «acceso equitativo», que no implicaría una restricción de sus exportaciones a la Comunidad. Finalmente, se está discutiendo la expresión «acceso comparable», posible compromiso que supondría una mayor reciprocidad en él intercambio. Sin embargo, en la Cumbre de La Haya serán las cifras, y no las palabras las que resulten elocuentes. 

Los japoneses no pueden ocultar el enorme desequilibrio comercial entre su país y los Doce, que crece a un ritmo exagerado. El excedente comercial nipón con la CE alcanzará los 27.400 millones de dólares en 1991, si la tendencia observada en lo que va de año se mantiene. Las exportaciones japonesas hacia la CE han registrado un alza del 19,9% en el primer semestre de 1991, mientras las compras japonesas a los Doce no han aumentado del 3,3%. Para corregir esa tendencia que empeora las relaciones con sus socios occidentales, la principal arma económica es el ajuste en los tipos de cambio. Los japoneses, reduciendo el problema a un desajuste monetarista, han abogado en la cumbre de los Siete Grandes, en Londres, pára que se alineen los tipos de cambios entre las principales divisas y el yen.

El litigio Japón-Comunidad encierra el ataque sin cuartel que está librando la primera ministra francesa Edith Cresson contra las posiciones japonesas. En declaraciones a la cadena de televisión norteamericana ABC, la jefa del gobierno galo criticó el expansionismo económico japonés, y rechazó «la vida de hormigas», que lleva el pueblo nipón para hacer posible el milagro de productividad. Cresson advirtió que «es posible que la siguiente presa de Japón sea Europa», tras Estados Unidos, país que soporta un importante desequilibrio en su balanza comercial con Japón. Esas duras palabras de la mandataria francesa son reflejo de la preocupación tanto gala como italiana y española frente a la invasión de vehículos japoneses, que se produciría en caso de una apertura total del mercado.

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