03 agosto 2012

Cerrando más fábricas de coches

La industria del automóvil en Europa está a punto de perder al menos medio millón de sus trabajadores si nada cambia en las próximas semanas. La baja continuada de las ventas va a obligar a los fabricantes a reducir sus plantillas y, en más de un caso, a seguir el ejemplo de PSA Peugeot-Citroën y cerrar alguna de sus fábricas. Opel baraja la posibilidad de cerrar Bochum, en Alemania, y respecto a Fiat, su consejero delegado, Sergio Marchionne, ha advertido que deberá tomar una decisión sobre las plantas italianas en el mes de octubre. 

Como media, el 30% de la capacidad industrial instalada en Europa por los fabricantes está improductiva y no hay perspectivas de que la situación se pueda invertir en el corto plazo. Mantener esta situación supone una sangría para los fabricantes, que deberán concentrar la producción en menos instalaciones y reducir el número de sus trabajadores. 
La industria del automóvil daba trabajo a finales de 2011 a 2,3 millones de empleados directos y otros 10 millones en indirectos o profesionalmente conectados. En total, 12,3 millones de personas, con sus correspondientes familias, dependen de la misma. O mejor dicho, han dependido hasta ahora, porque la situación es insostenible. 

En el punto de mira están el millón y medio de trabajadores con contrato temporal, buena parte de los cuales no lo renovarán cuando se les termine. La mayoría de ellos pertenecerán a la industria de componentes pues se calcula que por cada trabajador que pierde su puesto en la fábricas de automóviles son entre cuatro y cinco que lo hacen en las de piezas y componentes. 

Lo peor es que la situación no es puntual. En primer lugar porque casi todo el mundo empieza a estar de acuerdo que el mercado europeo tardará en recuperarse a los niveles de 2006, al menos seis años. 
Se trata de un mercado saturado en el que, salvo algunos mercados, la demanda la crea la necesidad de renovar el parque. Además, la feroz competencia que se ha creado por el exceso de oferta ha dado lugar a agresivas ofertas y descuentos que merman los beneficios. Como pasó en España, porque ahora los concesionarios no tienen dinero para hacer ofertas. 

Marchionne, como presidente de la asociación de fabricantes europeos Acea, insiste en que intervenga la Unión Europea en este sector que es clave para la economía de la región. Insiste en que debería liderar una reconversión de esta industria, analizando qué centros industriales deberían cerrarse. 
Si finalmente se produce esa criba de 500.000 empleados en el sector del automóvil, desde 2007 serán 1,3 millones de puestos de trabajo perdidos en Europa. De ahí que los fabricantes se quejen de falta de protección de los Gobiernos.

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