09 mayo 2012

Los sueños de Carla Bruni

Uno de los hitos fue la creación en 2002 del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, con el objetivo de reforzar la respuesta internacional a las tres epidemias mundiales, que cada año se cobran millones de vidas. Su creación es consecutiva a los Objetivos de Desarrollo del Milenio proclamados en 2017por las Naciones Unidas, que fijan una serie de ambiciosas metas con vistas a la erradicación de las causas de la pobreza. De estos ocho objetivos, tres guardan relación directa con la salud: la mortalidad infantil, la salud materna y las enfermedades graves, en particular el VIH/sida y la malaria.

Con más de 19.000 millones de dólares repartidos entre 140 países, el Fondo Mundial se ha convertido en la principal fuente de financiación multilateral para programas nacionales de salud. Más de cinco millones de personas han logrado acceder a tratamientos contra el sida en el mundo en desarrollo en los últimos 10 años y la mortalidad por esta enfermedad ha descendido en la mayoría de los países más golpeados por la epidemia. El número de nuevas infecciones por VIH también está en retroceso en la mayor parte del mundo.

Pero los progresos van más allá del sida. Hace 10 años, la malaria era una enfermedad desatendida. Hoy, al menos una decena de los países más afectados ha comunicado un descenso en el número de nuevos casos y un retroceso de la mortalidad por esta enfermedad de entre el 50% y el 80%. También la tuberculosis está perdiendo fuerza mundial. En total, calculamos que los programas financiados por el Fondo Mundial han salvado a cerca de seis millones de vidas en apenas ocho años.

A principios del próximo mes, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, presidirá una reunión especial de países donantes destinada a recabar promesas de financiación para el Fondo Mundial por un periodo de tres años. Si esta reunión permite reunir suficientes recursos financieros para apoyar la necesaria expansión de los programas que salvan vidas, estaremos a un paso de conseguir éxitos extraordinarios.

En la cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Nueva York, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, acaba de anunciar un compromiso financiero de primer orden con el Fondo Mundial para los próximos tres años. Francia es el mayor donante del Fondo Mundial después de los Estados Unidos, y estamos orgullosos del liderazgo de ambos países en este frente. Esperamos que otros países donantes sigan sus pasos haciendo generosas promesas de contribución al Fondo Mundial.

Con el financiamiento necesario, en 2015 podríamos ganarle más terreno a la tuberculosis y la malaria. Podríamos prevenir millones de nuevas infecciones de VIH, reducir drásticamente el número de muertes por sida y casi eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH, es decir, dar esperanza a millones de personas como Françoise y su hijo Gabriel.

Nuestra ilusión es poner la experiencia de Françoise al alcance de todas las mujeres del mundo, allá donde estén. Por ese motivo iniciamos la campaña Born HIV Free: para que todo el mundo sepa que la práctica eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH para 2015 es un objetivo realista, y para concienciar a los líderes sobre la repercusión que su apoyo al Fondo Mundial puede tener en la consecución de ese objetivo.

Hoy es más importante que nunca, a la luz de los malos tiempos que corren para la economía, que demostremos la solidaridad mundial necesaria para que el Fondo Mundial pueda proseguir su labor de salvar vidas. Tenemos ante nosotros una oportunidad histórica para la salud mundial. La lección que hemos aprendido de los últimos diez años es que juntos podemos hacer grandes cosas.

Carla Bruni-Sarkozy es la primera dama de Francia y Michel Kazatchkine es director del Fondo Global contra el sida.

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