05 abril 2012

Recortes en cultura

Es decir, una bajada de casi el 23%, hasta llegar a un montante que no se rondaba desde el año 2006. 

Quizá previendo una reacción mayor contra los recortes, Lassalle aplaudió la «responsabilidad» de quienes van a tener que sufrir la merma en las subvenciones y mencionó concretamente a productores y trabajadores del cine. De todos los que engloba la Secretaría de Estado de Cultura, éste es el que ha sufrido una mayor reducción en términos porcentuales, ya que el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) ha pasado de contar con 106,5 millones de euros en 2011 a los 68,8 para 2012. Es decir, un 35% menos. 

¿Significa este momentáneo silencio que el mundo de la cultura acepta con resignación la reducción en las ayudas? ¿Tal vez no se atreve a hablar por temor a que la opinión pública les califique de pesebreros? No del todo, porque también se han oído voces de protesta contra los ajustes presupuestarios. Así, la Coordinadora de los Trabajadores del Espectáculo denunció ayer en un comunicado que la disminución deja al sector «gravemente afectado». 

Dicha coordinadora aglutina a colectivos como la Unión de Actores y Actrices de la Comunidad de Madrid, el Sindicato de Técnicos Audiovisuales y Cinematográficos del Estado Español (TACEE), Federación profesional del Doblaje (FEPRODO), el Sindicato de Guionistas ALMA, la Federación de Artistas del Estado Español (FAEE), la Organización de Sindicatos de Actores y Actrices del Estado Español (OSAEE), la Sección Sindical de Actores de Figuración USO, la Asociación de representantes Artísticos (ARAE) y el Colectivo de Representantes, así como profesionales del sector no vinculados a ningún sindicato ni asociación.

La Coordinadora, que fue una de las principales impulsoras de la huelga general en el sector del espectáculo -cuyo acto de convocatoria contó con la presencia de Pilar Bardem, Miguel Ríos, Almudena Grandes, Juan Diego, Juan José Millás y Joaquín Sabina junto a Joan Manuel Serrat a través de un vídeo- denuncia que los recortes están relacionados con el dispendio de años anteriores: «En los últimos años, y particularmente en los dos últimos, como consecuencia de la crisis y de los descomunales déficits de las autonomías y de los ayuntamientos, las tijeras ya venían cebándose en campos culturales que, desde siempre y por muchos gobernantes, han sido y vienen siendo considerados, cada vez más, un lujo, no ya fácilmente recortable, sino perfectamente suprimible». 

Además, el comunicado apunta problemas concretos, como que «a la mayoría de las compañías de teatro se les debe más de un año de actuaciones», o que la reducción a 49 millones del Fondo de Protección a la Cinematografía - «35 de los cuales están ya comprometidos con el fondo de amortización a las películas realizadas en años anteriores»- puede significar «la desaparición del cine español por los festivales de todo el mundo», así como «la destrucción de miles de empleos directos e indirectos», visible a través de un dato: «En lo que va de año se han iniciado menos de la cuarta parte de rodajes de los que se iniciaron en el año pasado». 

Hay miedo, pues, a que el parón en los rodajes frene el buen momento creativo por el que atraviesa el cine en España. Miedo a que el año que viene no estén en las carteleras películas equiparables a [REC]3 Génesis, que se estrenó el pasado fin de semana, y Grupo 7, que ayer llegó a los cines. 

En su intervención, Lassalle dijo que los presupuestos son «posibles y responsables con la cultura, ajustan los gastos y asumen los compromisos que son viables de cara al futuro más inmediato, en una situación difícil donde las prioridades son otras políticas sociales, como las pensiones o la prestación por el desempleo». También apuntó que «el realismo, la viabilidad y la equidad» son los ejes que articulan el desarrollo de las diferentes partidas. 

Lassalle apuntó también que el descenso en el Fondo de Protección a la Cinematografía (la cantidad destinada a las ayudas al cine, que ha pasado en un año de 76,78 millones de euros a 49, lo que supone un 36,2% menos) no resulta especialmente dramático. «No es correcto hablar en sentido estricto de una disminución», apuntó Lassalle, ya que «se ha intentado aproximar la cantidad a la ejecución específica». Y es que, como detalla el gráfico inferior, no todo el montante del Fondo se utilizaba finalmente, con lo que buena parte de él retornaba al Tesoro. El objetivo es que la nueva cantidad de 49 millones de euros «se ejecute en su totalidad, por la responsabilidad del sector». 

¿Y qué dice el sector? Anteayer, tras conocerse las cantidades específicas de los presupuestos, el presidente de la Federación de Asociaciones de Productores de Cine (Fapae), Pedro Pérez, expresó su decepción a ELMUNDO.es: «Somos los primeros en entender que estamos en una época de recortes. Lo que no entendemos tan bien es que estos Presupuestos sean mucho más duros con las ayudas al cine que con otras partidas del área de Cultura». Ayer, aceptó las explicaciones de Lassalle, con una corrección: «Lo que se va a amortizar en 2012, que hoy sale en el BOE, corresponde a las películas estrenadas en el segundo semestre de 2010. Por tanto no son magnitudes comparables». Dicho esto, dijo que el descenso del 35% es una cifra indiscutible y que lo que importa ahora «son los presupuestos de 2013, 2014 y 2015. Es decir, lo que van a cobrar ahora quienes ya han invertido en cine. En ese sentido nos interesa la continuidad y ver que la palanca fiscal funciona, para lo cual sabemos que contamos con el apoyo de la Secretaría de Estado de Cultura y con la interlocución, que calificaría de absolutamente ejemplar, con la directora del ICAA». 

Sin salir del cine, falta por ver cómo avanza «la construcción de modelos complementarios de financiación» que vayan estimulando un cambio respecto al «ineficiente modelo actual» de las subvenciones y la política de «dar dinero a fondo perdido». Es decir, la futura Ley de Mecenazgo y, en el caso del audiovisual, las desgravaciones fiscales específicas, «ya que el mecenazgo no es aplicable al cine», según explicó Lassalle. Todo ello, teniendo como modelo al Museo del Prado, el cual ha aumentado su presupuesto a pesar de una reducción de las aportaciones públicas, compensadas por vía privada. En el extremo opuesto estarían proyectos como el de la Tabakalera de San Sebastián, del cual se han retirado los siete millones de euros comprometidos por el fracaso de su proyecto de viabilidad.

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