13 febrero 2012

Hacia el título

Nadie debería quejarse. Jugaron todos los que querían entorno y afición. Higuaín y Benzema juntos, Granero cerca de Xabi y un espíritu atacante irreprochable. A pesar de todo, al Madrid le costó afianzar el camino en la A10, la ruta que le aleja definitivamente del Barça. Mereció la victoria. Merece la Liga. 

CRISTIANO. Insistente desde la izquierda, entregado y comprometido. Muy sereno en el lanzamiento del penalti que condujo al empate, pese a las maniobras lógicas de Munúa. No falla en los 11 metros casi desde que Aníbal cruzó los Alpes. Después, resolvió con el cabezazo para el 2-1 tras centro de Higuaín y se lució con el misil del tercero. El Bernabéu volvió a cantar su nombre. Lleva ya 27 goles. 

ÖZIL. Con la banda derecha como rampa de lanzamiento volvió a tirar de repertorio de pases, controles y talento. Se embolsó la llave para abrir la puerta y fue reiterativo en su uso. Indispensable. 

BENZEMA. Le costó entrar en juego, quizás por tener que compartir oxígeno y espacio con Higuaín. Tras el embudo inicial se escoró a una banda y desde ahí ya comenzó a respirar y ser feliz. Se asoció con su maestría habitual y firmó un golazo, el cuarto, que supuso la tranquilidad tres el 3-2 encajado minutos antes. Es imprescindible. 

KONÉ. Situado como jugador más adelantado del lógicamente defensivo Levante, demostró potencia y calidad. No sólo por su espectacular salto en el segundo gol de su equipo sino también por su brega constante con la que puso en jaque a Ramos y Pepe. 

UNDIANO MALLENCO. El árbitro acertó al señalar penalti por mano de Iborra antes del descanso, aunque pudo ahorrarse la segunda amarilla. Antes de esa acción perjudicó claramante al Madrid al anular un gol a Benzema por inexistente fuera de juego. En el pase de Cristiano, Higuaín sí está en posición antirreglamentaria, pero no llega a tocar antes de que el balón llegue al francés. Grave error. 

IBORRA. Su Levante lo estaba haciendo de cine desde el punto de vista defensivo. Pero de forma incomprensible tocó con la mano un balón llovido que no entrañaba peligro. Penalti, expulsión y fin. 

PEPE. No es que lo hiciera mal el portugués, pero puede representar los problemas del Madrid en los balones aéreos. No es normal la cadencia de goles encajados desde las alturas. Ni el primero de Cabral ni el amenazador 3-2 de Koné que neutralizó Benzema. El Madrid se lo debe hacer mirar.

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