16 enero 2012

El español que murio ahogado

Los peores presagios se cumplieron y el cuerpo de Guillermo Gual apareció sin vida a última hora de la tarde de ayer. El pasajero mallorquín, de 68 años, fue descubierto junto al italiano Giovanni Masia, de 85, en la zona sumergida del barco. 

No obstante, fuentes del Ministerio de Exteriores se mostraron reacias a certificar la defunción a pesar de que el rotativo italiano Il Corriere de la Serra lo publicó en su edición digital poco después de las 20.00 horas. La familia confirmó la noticia a última hora, sobre las 21.30 horas, cuando llegaban al aeropuerto de Palma, aunque en un principio se esperaba su llegada para el lunes.

Sólo dos allegados de la víctima permanecían anoche en Roma para encargarse de los trámites que tienen ahora por delante. Pedro Gual, hermano de la víctima y que viajaba con él, se mostró muy afectado por la defunción a su llegada al aeropuerto de Palma. Tampoco pudo precisar cuándo se repatriará el cuerpo, pero parece ser que los trámites se iniciarán hoy. 

Guillermo Gual, de 68 años, se embarcó en el crucero Costa Concordia con otros miembros de su familia a principios de la semana pasada. En total, un grupo de ocho personas, entre allegados y amigos, dispuestos a pasar unos días de vacaciones. Un sobrino de la víctima explicó que su tío, discapacitado psíquico, portaba siempre una placa con su nombre y dos teléfonos de contacto. La familia residía en Palma de Mallorca, en el turístico barrio de Can Pastilla y regentaban bar Holidays. Según contó el sobrino, el grupo se dispersó en el momento del naufragio. Los allegados no lograron precisar si Gual saltó a los botes salvavidas, se arrojó al agua o permaneció en la nave. 

El hallazgo del cadáver confirma que Gual optó por permanecer en el interior del crucero, ya que su cuerpo se encontró en la zona sumergida del navío. Según el rotativo italiano, tanto él como la víctima italiana se encontraban cerca de un punto de reunión asignado para la evacuación, de donde no consiguieron salir con vida. 
Las víctimas tenían puestos aún los chalecos salvavidas cuando los responsables del rescate los encontraron. Para lograr sacar al exterior los cuerpos fue necesario romper un cristal y cortar las correas de los salvavidas. Tras estas complicadas tareas de rescate se consiguió sacar al exterior los cuerpos. Su familia desconocía si Guillermo Gual llegó a tirarse al mar o a subir en otra embarcación. El modo en que apareció el cadáver parece indicar que optó por seguir las escasas recomendaciones que la tripulación proporcionó a los pasajeros.

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