03 diciembre 2011

La segunda guerra de independencia.

El mandatario venezolano, Hugo Chávez, ha predicado que mientras los presidentes se mantienen de cumbre en cumbre, sus pueblos van de abismo en abismo. Pero este fin de semana es anfitrión no de una, sino de tres reuniones que han convocado a 33 de los 35 jefes de Gobierno de América, por las cuales decretó el día de ayer en Caracas como festivo para el sector público y suspendió las actividades educativas, además de prohibir el transporte de carga pesada y postergar los juegos en la capital de la Liga de Béisbol Profesional, el deporte nacional.

Entre ayer y hoy, Caracas ve nacer a la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac) y, al mismo tiempo, da cobijo a encuentros de la Unión de Naciones Suramericanas y de Petrocaribe. El escenario: el Fuerte Tiuna, la principal instalación militar de Venezuela.

Se pretende que la Celac, cuya cumbre fundacional debió haberse realizado en julio pero fue pospuesta debido al cáncer que le fue diagnosticado al comandante Chávez, sea el mayor proyecto de integración del continente sin EEUU ni Canadá. Su creación fue acordada en febrero de 2010 durante la cumbre del Grupo de Río, celebrada en Cancún, México, y es el fruto de la fusión del Grupo de Río (mecanismo informal de diálogo y concertación política) y la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo.

En la reunión preparatoria de abril quedó pendiente la elaboración de una cláusula democrática, iniciativa polémica porque podría solaparse con la Carta Democrática de la OEA o seguir el ejemplo de la cláusula aprobada por la Unión de Naciones Suramericanas, la cual no defiende la democracia como tal sino a los gobiernos electos.

La aspiración de que la nueva instancia regional sustituya en un futuro a la OEA ha sido expresada con claridad tanto por el presidente ecuatoriano Rafael Correa como por Chávez, quien aseguró el jueves que «la Celac va a ir dejando atrás a la vieja y desgastada OEA», organismo que considera ha sido manipulado por Estados Unidos.

A juicio del director de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, Félix Arellano, es grave presentar a la Celac como un instrumento para el enfrentamiento ideológico con la OEA. «Yo no veo a Brasil, Chile, Costa Rica, México, negándose a dialogar con EEUU. La Celac es para el diálogo político latinoamericano pero se está sobredimensionando». En efecto, como lo expresó el ministro chileno Alfredo Moreno, la idea no es desplazar sino sumar.

La Celac será el interlocutor de la región con otras organizaciones como la Unión Europea. Los países miembros intentan mostrarse como un bloque y hacer valer la fuerza de América Latina en el mundo, tomando en cuenta lo bien parados que han quedado en la actual crisis económica internacional. Pero las contradicciones son evidentes, al punto que los cancilleres ni siquiera lograron ponerse de acuerdo el jueves acerca del método de toma de decisiones. Mientras unos países, encabezados por Venezuela, intentan presentar al nuevo organismo cual si se tratara de una segunda independencia, aunque esta vez de Estados Unidos, otras naciones como México o Costa Rica conciben la Celac sólo como un mecanismo de integración adicional a los ya existentes, pero no como una herramienta de lucha antiimperialista. Las divergencias ideológicas y políticas son previsibles en torno a muchos asuntos de la vida internacional, desde las posiciones frente al programa nuclear iraní hasta la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU.

Para Arellano, experto en integración regional, «la Celac es otra evidencia de las incoherencias, las contradicciones y el deterioro de la credibilidad de la integración en América Latina».

Las próximas citas serán en Chile en 2012, en Cuba en 2013 y en Costa Rica en 2014. Reviste gran significación que haya sido aprobado por consenso que Cuba sea anfitrión de la Celac, pues su postulación fue impulsada como un acto de desagravio por haber sido marginada durante años de la OEA. Por lo pronto, la Celac ya se ha sumado al archipiélago de siglas (CAN, SICA, ALBA, OEA, SELA, Mercosur, Unasur y Caricom) con que cuenta la región.

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