29 diciembre 2011

El mar teñido de rojo.

Quedan pocos días para despedir 2017. Son fechas propicias para hacer balance de lo ocurrido en los últimos

12 meses. Se suceden los resúmenes con lo mejor del año en los que se recuerdan los éxitos cosechados por nuestros deportistas. Desde el Giro de Contador, el Mundial de 125cc de Terol, la Copa de los Mosqueteros de Nadal, el bronce de Natalia Rodríguez en los 1.500; hasta el Eurobasket, el bronce de las chicas de balonmano o la Copa Davis.

Esta colección de éxitos confirma la Edad de Oro que vive el deporte español. Pero en esta sucesión de nombres y títulos se echan en falta las gestas logradas por otros deportistas o selecciones que no suelen gozar de tanta repercusión mediática. Este mosaico de campeones requiere la presencia de uno de los combinados nacionales con mejor palmarés del planeta. Es una potencia mundial. Lo suyo no es pisar el suelo, ni volar en busca de un aro, ni impulsar un balón dentro de las mallas. Su hábitat natural es el agua. Es la selección española de pesca submarina, que cada vez que se zambulle tiñe de rojo el mar.

Este año ha conquistado el Europeo, bajo la denominación de Campeonato Euro-Africano, por decimocuarta vez en su historia y la quinta consecutiva. El poderío de España se ratifica al echar un vistazo al palmarés de los Mundiales. Desde su primera edición en 1957, La Roja del mar ha sido nueve veces campeona del mundo y ha logrado cinco platas y cinco bronces. Además, en 10 ocasiones un pescador español logró ser el mejor del mundo, mientras que tres veces pisó el segundo escalón del podio y seis, el tercero.

Semejantes resultados confirman que no estamos ante un éxito pasajero. Desde el primer Mundial conquistado en 1959 se han sucedido los títulos y las generaciones de pescadores que mantienen a España en lo más alto, gracias al trabajo del Comité Nacional de Pesca Submarina, presidido por Pere Noguera.

La pesca submarina es un deporte de gran arraigo en las zonas costeras de España. Los deportistas federados rondan los 10.000 y no todos buscan competir. Es el caso de Víctor Abellán, cuya filosofía no es la competición. Simplemente sale cada día en busca de la captura más grande.

A nivel competitivo, cada primavera se disputan los torneos regionales, de los que salen los participantes en el Campenato de España. Tras esta prueba se eligen a los integrantes de la selección para disputar el Mundial, que se celebra cada dos años, o el Euro-Africano, también bianual.

A PUlmón LIBRE

La pesca submarina es un deporte amateur donde las ayudas provienen de marcas de material subacuático, pero son escasas. Como muestra, un botón: el patrocinador oficial de la selección española es Dyreco, una empresa de Palma de Mallorca regentada por José Isern y dedicada a la maquinaria industrial que colabora de forma totalmente altruista.

Con frío, viento, mareas e incluso en medio de un temporal, y siempre a pulmón libre, sin ningún tipo de ayuda en forma de botellas de oxígeno o escafandra, los nuestros están acostumbrados a terminar cualquier competición con una medalla en el cuello. Así fue en el reciente Europeo, celebrado en Peniche (Portugal) con la participaron 42 pescadores de 15 países.

Andrés Sureda es el capitán de la selección española. Su papel es similar al desempeñado hasta la fecha por Albert Costa en la Davis o al del capitán de uno de los equipos de la Ryder Cup de golf. Debe distribuir los equipos, formar la parejas para la competición y ayudar en todo lo posible a sus pescadores. "Somos atletas, porque no se puede practicar este deporte sin una preparación física adecuada. Se desciende a profundidades de hasta 45 metros y en una apnea de minuto y medio a dos minutos. Es el tiempo necesario para bajar, localizar el pez, disparar y e intentar capturarle", señala Sureda.

Un evento como un Europeo consta de dos jornadas de pesca de cinco horas cada una. Participan tres equipos de dos pescadores cada uno por país, uno titular y otro suplente. Los tres titulares puntúan para la clasificación individual y la de selecciones. Antes de disputar la prueba, la organización facilita a los participantes las zonas donde se desarrollará la competición. El equipo reconoce los sitios en busca del mejor lugar para conseguir capturas. Éstas se rigen por unos mínimos de peso. "Sólo disparamos a peces adultos y de interés gastronómico. Todas las capturas se donan a asociaciones u organismos que trabajan en pos de los más desfavorecidos", comenta Sureda.

En España, el canario Juan Ramón Pérez Juani ostenta el récord de la mayor pieza conseguida en una competición: un medregal de 56,2 kilos de peso.

UN 'JUEGO' DE NIÑOS

Santiago López Cid, Antonio Linares y David Primo, como titulares; y José Manuel García, vigente campeón de España, Jaime Heras y Andrés Pita, como reservas, junto a Santi Chups (jefe de expedición) compusieron la selección nacional. Todos ellos sienten pasión por la pesca submarina.

Santiago, tres veces campeón de España, iba para futbolista, pero las lesiones le obligaron a aparcar el balón y coger el fusil, el traje de neopreno y las aletas. "He hecho más amigos en la pesca submarina que en el fútbol. Aquí sales al mar acompañado y te cuentas prácticamente todo, porque son ocho horas en el mar, no las dos de un entrenamiento de fútbol", apunta Santiago.

Antonio Linares, tercero en Peniche, empezó a los 6 años junto a su padre. Se lo tomó en serio a partir de los 20 y desde los 25 se convirtió en un asiduo en las competiciones nacionales. "Pesco como mínimo dos días a la semana durante todo el año, esté como esté el mar. Es el deporte que mejores sensaciones me deja de todos los que he practicado", apunta el actual subcampeón de España.

David Primo es el benjamín de La Roja. A sus 23 años puede presumir de ser subcampeón de Europa individual. "Firmamos un gran Europeo, a pesar de que el tiempo empeoró y cambiamos la estrategia que diseñamos al principio,", comenta David.

El cántabro pescó una dorada de 1,6 kg, dos lubinas y un sargo en la primera jornada, y hasta 14 piezas en la segunda. David lleva el mar en la sangre. Se contagió de su padre, mariscador de profesión. Desde pequeño buscaba peces en cualquier pocito de la playa. No hay día en que no se eche al agua. "Es un deporte muy duro que mucha gente no sabe ni que existe", relata David.

Esta aparente clandestinidad de su deporte no mengua un ápice las ganar de zambullirse en el mar de estos pescadores, y tantos otros, que portan el nombre de España desde lo más alto del podio.

De izquierda a derecha, José Manuel García, David Primo, Andrés Sureda, Santi López, Jaime Heras, Antonio Linares, Andrés Pita y Santi Chups.

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