24 noviembre 2011

Sigo jugando por amor propio.

Habla de amor, amor propio en su caso, para explicar por qué parece estar inmerso en formol para conservarse como un querubín. Clarence Seedorf (Paramaribo, Surinam, 1976), no encuentra el final de su carrera deportiva. Ni tampoco quiere toparse con él. El veterano centrocampista o el jovial medio del Milan, dependiendo de como se mire, accedió a analizar el viernes desde Florencia, vía telefónica, el momento de su escuadra, sacudida por las lesiones de Cassano y Gattuso.

Pregunta.- ¿Qué ha supuesto para el Milan vivir los problemas médicos de Cassano [isquemia cerebral] y Gattuso [problema visual]?

Respuesta.- Cassano ya está en casa, mejor y se va a recuperar, y Gattuso entrena con nosotros. El momento de urgencia ya pasó y ahora es cuestión de esperar que estén en el campo. La vida sigue, no hay tiempo para esperar. Como pasó con Abidal, la vida es así y hay que estar cerca de estas personas en los momentos difíciles. Pero nuestro caso no es como el de Abidal.

P.- Salvando las distancias, hablamos de situaciones graves que pueden reforzar a un grupo.

R.- No son casos tan graves como para unirnos más. No ha cambiado nada, hemos tenido la preocupación por Cassano pero cuando supimos qué tenía, todo el mundo se tranquilizó y siguió con la vida cotidiana. Uno puede tener una motivación más, pero la unión debe estar ahí. Debe suceder algo muy grave para tener un efecto en el grupo.

P.- ¿Cree que el Barça puede ser uno de los mejores de la historia?

R.- En los últimos cinco o seis años, el Barça escribe la historia del fútbol y probablemente en unos años será otro equipo si cambian las cosas. La rueda gira, como se dice.

P.- ¿El Milan puede entrar ahí?

R.- Ya estuvo en esa rueda antes que el Barça. Desde 2002 ó 2003 y hasta 2007, el Milan ganó dos Ligas de Campeones, llegando siempre a las semifinales. Cada uno tiene su época. Los grandes de Europa van a estar en esa rueda siempre.

P.- En su etapa en el Madrid [1996-1999] disputó unos cuantos clásicos contra el Barcelona. ¿Qué hace de esos partidos algo especial?

R.- Ante el Barça es especial porque tuve la suerte de disputar el derbi de España muchas veces. Fueron emociones que no olvidaré. Fueron partidos impresionantes ante jugadores fabulosos, con el público entregado... Con el Madrid eran espectaculares, toda la preparación, cómo vivía la gente esos días... eso no se olvida. No me quedo con anécdotas.

P.- Usted disputó los clásicos contra Guardiola, cuando era jugador.

R.- Es un entrenador que sabe mantener el nivel del Barcelona alto. Como jugador fue impresionante y como técnico sabe qué hace. Ha abierto muchas puertas a los entrenadores jóvenes. Y le recuerdo así cuando jugábamos.

P.- Usted jugó contra Guardiola y sigue a pleno rendimiento con 35 años. ¿Cómo lo hace?

R.- No bebo, no fumo, me cuido siempre, entreno con continuidad y tengo pasión por lo que hago para demostrar que soy uno de los mejores del mundo. Eso es lo que pienso cuando me levanto.

P.- Es el amor por el deporte...

R.- Es el amor propio. Sigo jugando por amor propio. Debes tener amor propio en la vida. El profesional debe vivir por lo que hace, ya habrá tiempo para disfrutar de otras cosas. El fútbol no dura siempre.

P.- Silvio Berlusconi dijo que usted jugará hasta los 52 años.

R.- [Risas] Vivo cada día y mientras esté bien, voy a jugar porque es una cosa que cuando la dejas, se terminó. No tengo presión, no me pesan los viajes ni las concentraciones, entreno con mucho gusto. Sigo mi carrera sin ver mi edad, sino mis objetivos y mi motivación.

P.- ¿Prepara su adiós?

R.- Me preparo desde hace 10 años, esto puede acabar en cualquier momento. Me he interesado por temas relacionados con el deporte y con el management.

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