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José Antonio Primo de Rivera.



Las rejas de esta cárcel son como una parrilla
donde se asan mis horas melancólicamente;

es estrecha esta cárcel como es ancha Castilla;

la esperanza está lejos como el sol en Oriente.


Oh turrón de Jijona; oh, yemas de Sevilla,
oh pavo con castañas, oh roscas de aguardiente
oh manjares que alegran la Navidad sencilla,
¿os probará en la cárcel mi gula impenitente?

La conjetura horrible me tiene sobre un ascua,
pues si ya, por desdicha, nos hicieron la pascua,
mal será que nos la hagan en la Pascua de veras,
o que los Reyes Magos, montados en camellos,
se encuentren con que al Africa fuimos en busca de ellos,
no en cunas infantiles, sino en sucias literas.

Madrid, 11 de diciembre de 1932

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